La triste realidad de los lácteos españoles

Por: | 22 de junio de 2011

Leche
Foto: ANH

Un estudio de la OCU publicado ayer ofrece datos preocupantes sobre la calidad de la leche entera que se consume en España. Tras analizar 47 marcas, la organización de consumidores asegura que algunas no aportan el contenido mínimo de grasa, tienen poco calcio y demasiado fósforo por el posible añadido de estabilizantes, se sobreexponen a tratamientos térmicos agresivos con lo que pierden demasiados nutrientes o directamente son demasiado viejas.

Mientras marcas como Pascual -la mejor valorada-, Hacendado, Consum o Kaiku aprueban con notable, otras como Carrefour Discount, Condis, Puleva, Ram o El Castillo suspenden con tan mala puntuación que la OCU desaconseja su consumo. La palma se la lleva Polesa, que obtiene una puntuación de 10 sobre 100. Me ha sorprendido la inclusión de Llet Nostra entre las peores, puesto que es una leche que consumo con frecuencia y que daba por decente.

Claro que el estudio no sólo valora el sabor, medido por un panel de catadores expertos en leche, sino también el etiquetado, los valores nutricionales, la calidad química de la leche -algunas marcas añaden sueros de quesería, ¡arg!- y su higiene. La Federación Nacional de Industrias Lácteas ha negado validez al informe diciendo que "carece de rigor y fundamento" y que la leche actual "es de mejor calidad que hace 10 años", mientras que el Ministerio de Medio Ambiente Rural y Marino insiste en que "el sector aplica rigurosamente la legislación de la UE".

 

 

Desde la ignorancia de ser un simple consumidor, y con mi paladar como único criterio, siempre he pensado que habría que dar un premio a los grandes productores de leche en España. Conseguir la transformación de una bebida sabrosa con cuerpo, de textura placentera y sabor ligeramente dulce en un insípido aguachirri no debe de ser fácil. Hay que currárselo mucho.

Cualquier persona con cierta edad recordará cómo era leche hace décadas (por ejemplo, la Collantes que se vendía en los setenta), y la podrá comparar en su memoria gustativa con la birria actual. Los más jóvenes, si se acercan a algún pueblo con vacas en el que alguien venda leche de verdad, pueden pillar un litro -digo pillar porque debe de ser ilegal-, hervirlo y comparar una cosa con la otra.

Es cierto que hay algunas alternativas para evitar la por lo general horrorosa leche uperizada de tetra-brick. Una es la fresca pasterizada, que siempre está algo mejor. Lo mismo se puede decir de la ecológica, que aunque es más cara al menos te garantiza que la vaca ha probado la hierba alguna vez en su vida.

Iniciativas especialmente loables respecto a este producto son las máquinas expendedoras de leche, que sirven para que los ganaderos puedan vender directamente al público y dejar de recibir las míseras cantidades de dinero que les pagan los intermediarios o las grandes centrales. Que yo sepa, existen en unas cuantas provincias, y en Madrid y Barcelona hay dos webs que te ayudan a localizarlas, Mivaca y Lletfresca. Tras catar la que se vende en Laredo (Cantabria), afirmo que es lo más parecido a la leche de verdad que he probado en el mercado.

Ampliando un poco el foco, veremos que la situación de los otros lácteos de vaca no induce a dar saltos de alegría. Hay productores y marcas pequeñas que los hacen bastante buenos, pero la mayoría no alcanzan una gran distribución o deben vender a precios altos. Un caso excepcional en Cataluña es el de La Fageda, una cooperativa sin ánimo de lucro que ha logrado estar presente en muchos supermercados con unos yogures muy dignos.

Sin embargo, el panorama de las grandes marcas es de lo más triste, y sus yogures, mantequillas y natas son tan mediocres como la leche. Basta con cruzar la frontera por el norte, darse una vuelta por algún hipermercado europeo, comprar unos cuantos lácteos y comparar. No sólo hay más variedad de productos, sino que la calidad está varios enteros por encima. Incluso las mismas marcas que están en España ofrecen un nivel superior.

Para explicar la situación, se suele argüir que este país es "mediterráneo" y que no tiene mucha tradición de lácteos. Lo pongo en duda. Al menos en el norte, España ha producido leche excelente desde tiempo inmemorial. Me temo que más bien se debe a otros factores, entre los que destacaría la preferencia por la leche uperizada del consumidor español, con la consiguiente anulación del gusto en este terreno; la falta de una oferta competitiva de verdad y el hecho de que España tenga que importar el más de una tercera parte de la leche que consume. Y cómo no, también tendrá algo que ver nuestra proverbial falta de exigencia a la hora de comprar cualquier tipo de alimento: si nos conformamos con cualquier leche, atendiendo sólo al criterio del precio aunque tengamos posibles para aspirar a más, beberemos agua blanqueada por los siglos de los siglos.

Hay 229 Comentarios

estoy completamente de acuerdo. aqui, en Austria, los lácteos tienen una calidad que no tienen en Espana. no sólo la leche, los yogures, por ejemplo, no tienen nada que ver con esos de plástico en los que metes la cuchara y se queda clavada.

En Navarra tenemos Lacturale, una leche certificada en Producción Integrada. La Producción Integrada es un sistema alternativo a caballo entre la producción convencional y la ecológica y que busca el bienestar animal. Lacturale es una leche que pusieron en marcha un grupo de 25 ganaderos. De verdad que merece la pena probarla, está riquísima. De hecho, ha sido premiada tres años seguidos con el galardón "Sabor Superior" y este año ha conseguido el Crystal Taste Award 2011.

Soy residente en alemania, estoy harto de los alemanes y soy un español orgulloso: pero eso no quita para decir que la leche en alemania es mucho mejor,.. te echas un vasito de leche desnatada (espanhola) en un vaso de cristal y casi puedes ver a traves de el. Te echas un vasito de leche desnatada (alemana) y no sabes si te has equivocado y has cogido la leche entera. El sabor tambien es mejor...

Muy bien dicho el comentario final. En cuanto a dos productos lácteos como la nata y la mantequilla, no deja de sorprender su calidad mediocre. Se nota mucho en la repostería casera. Falta para llegar al nivel de otros países. Y es triste, porque en teoría España lo tiene todo para poder producir buena leche y excelentes productos lácteos.

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Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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