Restaurantes 'offline'

Por: | 23 de agosto de 2011

Zen market
Zen Market, un local con web irritante. Foto: Santi Burgos

 

Un buen día decides ir a un restaurante del que te han hablado bien. Entras en Internet para ver dónde está, cuál es su teléfono, cuánto cuesta, qué platos ofrece, etcétera. Tecleas el nombre en un buscador. Y entonces empieza el vía crucis.

Cada vez son menos, pero por psicodélico que parezca, en pleno 2011 todavía existen restaurantes en España sin página web. Sus dueños no han considerado necesario crear una, a pesar de que la tecnología actual permite hacerlo con un gasto ínfimo. No se han debido de enterar de que muchos de sus potenciales clientes se informan desde hace años por la Red, y que el listín telefónico, el 003 y el tam-tam no viven sus mejores días.

Pero seamos positivos. Digamos que el restaurante en cuestión tiene su propio site. Entonces puede que demos con él... o no. ¿Por qué no sale cuando lo buscamos en Google? ¿O por qué aparecen tropecientas páginas de listados de locales, tan cutres de estética como rácanas en contenido, antes que la oficial? Lo más seguro es que la empresa que la hizo ni se preocupara en optimizarla para que el sistema del buscador la lea y la valore como como un resultado interesante para los usuarios.

En este punto llegamos de lleno al drama de este artículo: las webs de muchos restaurantes españoles son espantosas. No quiero decir que sean feas, que también, sino que no cumplen con su labor fundamental, la de ser encontradas y proporcionar información relevante de manera rápida y clara. En vez de páginas sencillas en las que veas fácilmente lo que sueles buscar -el menú, buenas fotos del local, los platos, los precios o, lo más elemental, la dirección y el teléfono-, te das con farragosos sitios hechos en flash con mucha tontería en movimiento, que además de cargar lento y mal constituyen un atentado a la usabilidad y son impracticables desde el móvil. Eso cuando no cometen un crimen que, en mis fantasías dictatoriales, castigo con la cadena perpetua: incluir rallantes musiquillas 'chill-out'.

Por supuesto, existen restaurantes en España con buenas webs, y como usuario habitual puedo afirmar que el nivel va subiendo. Sabedores de que gran parte de su público potencial vive fuera de España y de que se la juegan en la Red, bastantes chefs estrella cuentan con páginas decentes y propias del siglo XXI. Otros locales, como Mugaritz o Abastos 2.0, hasta saben mantener una comunicación fluida con la humanidad internauta a través de las redes sociales. Sin embargo, me sigue soprendiendo cómo negocios que no paran de llorar por lo mal que va todo se permiten el lujo de no estar o de estar como están en Internet.

Mucho me temo que los hosteleros, sobre todo los de cierta edad y/o poco digitalizados, se dejan engañar por empresas de diseño web sin demasiados escrúpulos, que les venden páginas tan impactantes a primera vista como inútiles para un uso efectivo. O quizá sea al revés: en su ignorancia, no quieren webs limpias y prácticas, sino floripondios online que les entren por los ojos.

Tranquiliza, eso sí, que en la cuna de Internet las cosas no vayan mucho mejor. Hace unos días, un  artículo de Slate.com titulado '¿Por qué los sitios web de los restaurantes son tan horrorosamente malos?' glosaba los espantos de las páginas de los restaurantes estadounidenses. Mal de muchos...

Hay 80 Comentarios

Por lo menos, en muchas de las páginas de restaurantes americanos sale la carta... ¡con precios y todo! Algo impensable aquí.

usabilidad?????

Desconozco si nosotros pasamos el aprobado, pero sí es cierto que resulta batante bochornoso el entorno hostelero en internet. La mayoría de las veces es causa de una mala negociación y un mal entendimiento entre agencia y restaurante. Otras (muchas) veces es falta de competencia de la agencia y otras tantas son excesivas ganas de la gente del restaurante de querer hacer las cosas a su manera sin comprender el punto de vista profesional. Y es que la comunicación es como el fútbol, parece que todo el mundo sabe hablar de él y tiene una opinión. Por desgracia esta tendencia seguirá así durante bastante tiempo, porque aún hay mucha gente que no entiende plenamente cómo funciona internet y la accesibilidad.

Hola Mikel, si tocamos el tema de internet en general me considero un opinador avezado, por trabajo y por ocio, y quiero comentar que webs malas, por lentas, por complejas, por absurdas, por inexactas, por falta de adecuación a un sistema operativo, por enormes, por incompletas ... las hay en todos los sectores. Mi experiencia en el proceso de búsqueda de un restaurante vía internet no es nada amplia y la más reciente fue bastante bien una vez superada una carga de flash tremendamente lenta, la intro carece de un skip (elemento imprescindible porque lo que uno quiere es información y no "disfrutar" del talento de un programador, digamos, ingenioso), todo lo demás me pareció muy bien, aparece en primer lugar en google cuando lo buscas, la información es la adecuada (carta, precios, horarios, como llegar) y el proceso de reservas via mail es muy ágil y sencillo. El restaurante es el Movie de Barcelona y además de usar su web luego cenamos bastante bien.
Saludos y felicidades por el blog

Gran entrada Mikel... y que razón tienes.... odio la musiquita chillout... y odio las paginas flash en las que te pasas horas navegando para encontrar el mapita de la zona o el menu... tampoco me gustan las paginas en las que te sale el menú en PDF... que tarda mucho más en cargar que una pagina html sencilla con el menu y los precios

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

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es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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