Cosas que nunca debes hacer en un restaurante

Por: | 19 de octubre de 2011

Restaurante
Foto: Ainhoa Gomà

A todos nos gusta salir a comer o cenar, y a todos nos disgustan las experiencias negativas cuando vamos a un restaurante. Sin embargo, a veces los propios comensales somos en alguna medida responsables del desastre, al no seguir unas mínimas normas básicas que nos ahorrarían frustraciones a nosotros y a nuestros compañeros de banquete. Hace ya meses, el bloguero estadounidense Adam Roberts reunió sus "10 cosas que estás haciendo mal en los restaurantes" en un artículo para el Huffington Post, y desde entonces he querido escribir mis recomendaciones. Éstas son las nueve cosas que yo nunca haría.

Comerte lo que te echen

Si algún plato tiene una falta grave, debemos tragarnos las vergüenzas y devolverlo a la cocina explicándole por qué al camarero con mucha educación. En el fondo, le estamos haciendo un favor al restaurante, que así podrá corregir el error, mejorar y a la larga ganar más dinero. Desde luego que la reclamación ha de estar acorde con el establecimiento: no se puede exigir igual en una casa de menú a 9 euros que en un restaurante gastronómico de a más de 100. Pero es precisamente en los sitios finos donde nos reprimimos más a la hora de quejarnos quizá por el miedo a pasar por ignorantes, cuando debería ser justo lo contrario.

Pedir la carne muy hecha

El cocinero neoyorquino Anthony Bourdain lo cuenta en sus 'Confesiones de un chef': los restaurantes destinan los peores trozos de carne a los clientes que la piden muy hecha. Es mucho más fácil de camuflar una mala pieza si se sirve requetepasada, mientras que en las carnes al punto o sangrantes el engaño es más complicado.

Ignorar las temporadas

Todos lo hemos hecho alguna vez, pero no existe vía más directa al fracaso que elegir un plato con ingredientes (sobre todo verduras y frutas) que no estén en temporada. ¿Ensalada de tomate en invierno? Tomarás poliespán teñido de rojo. ¿Alcachofas con jamón en verano? Serán de bote y habrán fallecido víctimas del ácido cítrico. ¿Fresas en otoño? De la Conchimbamba y a precio de oro. Si se desconoce el calendario, lo mejor es preguntar si el ingrediente principal del plato es fresco y local, o guiarse por un principio básico que casi siempre se cumple en las verduras: hojas, otoño-invierno; frutos, primavera-verano.

Ser tiquismiquis con los ingredientes

Cuando te pones plasta con los ingredientes de los platos -”¿puede ser sin aguacate, sin cebolla y sin comino, que no me gustan?”- no sólo estás irritando a los demás comensales al alargar las peticiones con tus dudas. Si el cocinero accede a quitarlos, es más que posible que destruyas el equilibrio que él buscaba al preparar la receta. Cuando no te gusta algo de lo que lleva un plato, mejor pedir otra cosa. Y si no te gustan muchas cosas, quédate en tu casa, pide cuentas a tus padres por no haberte enseñado a comer como Dios manda o espabila de una vez, que ya no tienes 10 años.

Ir a fumar o al baño cuando no toca

Las saliditas a fumar o al baño deben hacerse siempre en momentos en los que no interrumpan el ritmo de la comanda o del servicio. Si vas antes de empezar a comer, hazlo después de haber pedido para que no se retrase el proceso por tu culpa. Durante la comida es de pésima educación largarte a echar un cigarro y obligar al resto de la mesa a esperar tu vuelta para el segundo o el postre. No es una cuestión de intolerancia, sino de respeto al prójimo.

Confundir al camarero con un amigo (o con un enemigo)

Gracias a sus indicaciones, consejos y amabilidad, los buenos camareros logran que la experiencia de comer fuera sea mucho más placentera. Lamentablemente, son una especie profesional en peligro de extinción, puesto que muchos hosteleros piensan que no se necesita ningún tipo de talento o cualificación para desempeñar dicha tarea. En este contexto, conviene mantener una relación cordial con los que te están sirviendo -mostrarse maleducado acaba jugando en tu contra-, pero sin ceder a la presión de sus recomendaciones -pueden ir encaminadas a endilgarte cosas que deben salir de la cocina o a clavarte en la cuenta. Ten en cuenta lo que digan... pero pide lo que te apetezca.

Pedir pescado un lunes

En los tiempos en los que la mayoría de la gente compraba en los mercados, esto no hacía falta ni explicarlo. Pero con la implantación de los súper y su obsesión por darlo todo todos los días, se nos ha olvidado que los lunes no hay pescado fresco. Consecuencia: si ese día de la semana comes algo en un restaurante que haya salido del mar, será congelado o de hace días.

Usar el móvil

Poco tengo que añadir a lo dicho por la escritora Elvira Lindo en un artículo reciente. Estar con el móvil adelante y atrás durante una comida no sólo es de mala educación, sino también una soberana horterada. Además de llenar el buche, cuando comemos estamos disfrutando de un placer y comunicándonos con nuestros compañeros de mesa. Y las llamadas, los mensajitos, los whatsapp y los tweets interrumpen ambas cosas. Al 99,9% de tus comunicaciones no les pasa absolutamente nada por esperar hora y media, así que silencia tu iPhone y deja de molestar.

No mirar la cuenta

Algunas personas consideran una vulgaridad comprobar que la cuenta está bien; otras pasan por simple descuido. Todas ellas se arriesgan a pagar platos o bebidas que no han consumido. Los restaurantes no tratan de metértela doblada -bueno, unos pocos sí-, pero un camarero demasiado ajetreado puede cometer errores en el recuento. No se trata de ponerte a sumar como si fueras un contable o un descendiente de Mr. Scrooge: basta con asegurarte rápidamente de que la lista es correcta.

¿Hay algo que creas que no se debe hacer en un restaurante? ¡Compártelo en los comentarios!

Hay 390 Comentarios

La educación se debe demostrar en todas las categorías de restaurantes, no hay pretextos si yo tengo solo para una taquería le pido a mi equipo que la atención es lo primordial para que los comensales regresen por los ricos tacos y el servicio de maravilla y los comensales de seguro responden de la misma forma, si no todos, si la mayoría.

Roxana, hija, que Mikel se refiere a los que "no les gustan MUCHAS cosas". De verdad te parece de mal gusto? Tú, como yo, seguro que probaste cosas de pequeña que no te gustaban y que, gracias a la insistencia de una madre, o de un padre, llegaste a disfrutar después... Yo odiaba la lechuga, las vainas (judías verdes) o las espinacas, muchos pescados y no menos verduras, pero hoy en día son de mis platos favoritos. A eso creo que se refiere Mikel. ¡No seas tan tremendista! (con amor)

Tiene toda la razón Didacus con respecto a lo de "que aproveche". En una ocasión le contesté yo a un matrimonio eso de 'si gustan'...y se sentaron en la mesa a comer conmigo 'de gorra'.

Ahora lo de los mondadientes...me quedan mis dudas. Supongo que más vulgares serán los restaurantes que los pongan en la mesa; deberían estar en el sitio donde has de utilizarlo. Y ya puestos, si se llama cuarto de baño, debería haber...una bañera. Los hay que para hacerse los finos...

Otra cosa que olvidaba: decir "que aproveche", "buen provecho" o cualquier cosa parecida. Si te lo dicen, por supuesto hay que dar las gracias, pero jamás se debe decir, es una ordinariez de pésimo gusto, propia de alguien que se intenta hacer el fino pero no sabe. Parece que después habría que decir "...porque con la pasta que te van a clavar en este tugurio, más te vale" o bien "...porque en este sitio sospechosamente barato no sé yo...".
También es lamentable levantar el meñique para coger un recipiente, siempre ha sido signo de vulgaridad extrema. Si me dieran a elegir (y exagerando un poco) prefiero un cuesco sonoro (siempre que no se pida perdón, claro) o un regüeldo de bebedor de cerveza alemán que un levantamiento de meñique.
¡Ah! y hablar de enfermedades, partos o cualquier asquerosidad en la mesa. Y no me malinterpreten, que yo no he dicho que las enfermedades y los partos sean asquerosidades, las he separado.

Me gustonel articulo y estoy de acuerdo en todo, solo agregaría que sintiesen nińos pequeńos elijas restaurantes con espacio especial para ellos ya que es desagradable ver padres obligandolos a comportarse como adultos y padres dejandolos hacer lo que quieran... Solo por mencionarlo, a mi me desagradan los establecimientos que incluyen la propina de manera obligatoria ya que a mi punto de vista, ésta se gana con un buen servicio.

El pescado es igual que lo pidas un lunes o un viernes, siempre ha de ser congelado. Las leyes son iguales para todos.

Cosas que no se deben hacer: utilizar palillos de dientes en público, por mucho que se ponga la mano extendida como pretendiendo disimular; esas cosas higiénicas se hacen en el cuarto de baño (como defecar, manipularse los órganos genitales, quitarse las legañas, rascarse, etc, ya me entienden ustedes). El colmo de la ordinariez fue una vez que unas amigas de un amigo, las muy horteras sacaron hilo dental y se pusieron a quitarse los restos de carne de costillas asadas de los dientes en plena mesa. Todavía lo recordamos con regocijo (y vergüenza ajena) los amigos, aunque hay algunos incrédulos que no se lo creen. Los restaurantes no deberían disponer palilleros en las mesas.
También resulta bastante horterilla ponderar en exceso las bondades de un plato (vg. "después de tomar este marisco, ya me puedo morir"). Se puede decir que está muy rico, bien guisado y es de buena calidad sin recurrir a expresiones tan horteras, pardiez.

Algo que aprendi a apreciar en la época en que fui camarera: no hacer cochinadas con la comida que sobra en el plato! vease remover con la cuchara todos los restos de comida hasta esparcirlos por todo el plato a la vez que lo mezclas todo con ltrozos de la servilleta de papel, el ázucar del café, el vino que ha sobrado....
Que razón tienen las madres cuando dicen que con la comida no se juega!!! (y menos fuera de casa)

Sobre todo cuando se va a un restaurante de un mínimo nivel (que no tiene que confundirse con caro), donde se supone que vas a disfrutar de una comida interesante, es importante prestar un mínimo de atención a la elección del vino.......si se es abstemio, complicado, pero si no, por favor, un plato crece con el vino correcto, y para ello es bueno dejarse aconsejar si es posible o ir aprendido de casa.........

Se me ocurren muchas cosas, y seguro que si algún lector es camarero puede aportar muchas más.

Pero voy a destacar que al llegar un grupo a una mesa y recibir la carta, en lugar de seguir contándose la vida, hay que mirarla y decidir qué se va a pedir. Es un sufrimiento que llegue el camarero a tomar la comanda y que todo el mundo se dé cuenta entonces de que está en un restaurante para comer, y no en un bar para jugar al dominó.

Y un consejo para camareros: ¡apuntad la comanda en la libreta cojones! Que luego se os olvida y traéis lo que os da la gana. No es ningún desdoro anotar y confirmar después con el comensal una vez que este haya terminado de pedir.

Algo que está muy feo es....IRTE SIN PAGAR!!! jeje

Marianchels, una recomendación, pídele al camarero que haga el favor de no servir el vino y dale las explicaciones que consideres oportunas. Según el tipo de restaurante y de cómo sean los jefes, podrán darte el espacio que necesitas. Un saludo.

Una cosa que no soporto en los restaurantes es sentir que me vigilan. Ya sé que es obligación del camarero hacer que todo sea perfecto, pero no puedo con la costumbre de estar siempre atento para servirte más vino, tengo dos manos, y me gusta utilizarlas para coger la botella cuando lo necesite.
Y ya se que esto que propongo es dificil y muchas veces casi imposible de conseguir. Pero creo que para evitar estresarnos por los niños ajenos o los desplazamientos del camarero lo ideal es hacer un ejercicio de concentración, en la belleza de la mesa, en los sabores que se nos ofrecen, y, por supuesto en las personas que se sientan con nosotros a la mesa. Es precioso sumergirse en ese metro cuadrado que se nos ofrece (y que pagamos) y entregarse a el como si no hubiera nada mas. Claro que nada de móviles, es cuestion de respeto, como dice Elvira Lindo.

Excelente, he pasado incomodidades y vergüenzas como las que mencionas, como el uso del móvil, perosnas que son exageradamente melindrosas con los ingredientes, ir al baño cuando no procede, ojala que todos lean y sepan de estos buenos modales . Saludos desde Guatemala

Ser tiquismiquis con los ingredientes, no puedo estar más de acuerdo. Aún recuerdo la ultima vez que fuímos a comer a un restaurante, por cierto me encantó!! y un primo mío(si me lo preguntan, negaré que es familiar mio para los restos) en vez de aprovechar la ocasión y probar(como hicímos los demás) el menú desgustación, se cerró en banda, y pidió un filete con patatas fritas,.......pa matarlo.

Decirle a tu mujer que se abroche bien la blusa que está poniendo cachondo al camarero............... Eso lo he vivido yo con una pareja de amigos!! Dios! Tierra tragame!! Me quiero fundir!!! lo que no sé es como mi amiga sigue estando con su marido!!

Muy buen post! Totalmente de acuerdo. y OJO: Lo peor que puedes hacer cuando un camarero (por distraído o por error del cocinero) te trae un platillo que no pediste, es pedir el que originalmente querías, menos aún si se trata de una paella.

to esto está genial pero k alguien calle a esos criosss

En un restaurante no debes lamerle los pies a tu ligue. El camarero se siente incómodo, no se atreve a acercarse a la mesa, y cuando lo explica en la cocina, el personal deja de cocinar para partirse de la risa e intentar ir a ver algo del espectáculo; todo lo cual menoscaba considerablemente el servicio.Chimpóm.

Mikel!! te metes en unos berenjenales hijo!! 345 comentarios!!! Me gustan tus opiniones, pero sobre todo me gusta tu ACTITUD, es lo mejor, yo no me moveria ni un milimetro...por otro lado encuentro irritantes a los que, bajo su personal prisma, expresan su opinión en contra sin leer entrelineas, sin entender una metáfora, sin educación...es frustrante. Te animo a seguir igual, buen trabajo

Importantísimo:
Como acabo de leer, no llamar a los camareros con chasquidos, silbidos, o apelativos del tipo "chico", "niño" o, ni siquiera, "jefe". Lo correcto es "oiga", "disculpe" (aunque ya empozo a preferir que me tuteen, cosas de la edad), o "Por favor".
Soy camarero y alguna vez he respondido con un "Dígame, chico (o niña)" con su respectiva "cara avinagrada" a estas impertinencias. Los chasquidos y silbidos, sencillamente, no los escucho.

Algo muy importante se os olvida a todos! y son las prisas, LOS RESTAURANTES , son espacios de relax, son espacios para disfrutar del momento, de la compañia, y del plato que estás a punto de comerte! , entonces por favor como consejo si alguien tiene prisa , si alguien tiene tanto apetito como para hostigar al camarero con miradas , con comentarios soeces sobre una espera en algo tan español como una buena paella, ( 20'), si eres de estas personas con "prisa "existen otro tipos de espacios para comer llamados" fast food" en los que en escasos diez minutos habras podido degustar de otras caracteristicas culinarias.

Ay, se me olvidaba "Parece que la gente esté en una tasca". Osea, una tasca, enserio, un tugurio de esos donde van los pobres, ayquehorror! Se me ensucia mi bolso de Hermès con la mugre de las mesas y luego la chacha no le quita el olor a fritanga a mi ropa interior de 1000 euros ni con sangre de unicornio de 10000000 euros... Ay, una tasca, para nada... Jajajajajaja

Voy al restaurante a relajarme... Me molestan los camareros con caras avinagradas... Me molestan los gritos, lloros y eructos de los niños... Lo que importa es estar con los amigos, cómete una pechuga de pollo... Mikel, me da la impresión de que la gente que te lee es bastante pija, y está bastante desconectada de la realidad. Oops! Eso me incluye? Osea, imposible, yo como de todo, tengo en consideración las condiciones de explotación de los demás (y no sólo las propias, que hacen que necesites que tooooodo a tu alrededor sea relajante, o estimulante, o maravilloso, etc), y si los niños de al lado chillan o eructan no me hierve la sangre... del filete, jajaja...

340 comentarios "¡Zer fuerte!"

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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