Comida viejuna: especial Navidad

Por: | 21 de diciembre de 2011

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Navidad es tiempo de paz, de familia, de concordia... y de comida viejuna. Aferrados como ladillas a la tradición, entremeses y postres de otros tiempos vuelven cada año a nuestras mesas sin que podamos hacer nada por evitarlo. Como la lista de platos navideños requetepasados de moda es larga, el Equipo de Investigación de El Comidista ha seleccionado cinco clásicos de ayer que siguen dando guerra hoy, y les ha planteado algunas preguntas sobre su actividad festiva.

 

VOLOVANES RELLENOS

¿Cómo celebrarán estas navidades? Pues como siempre, hasta arriba de atún con mayonesa o de gambas con bechamel. ¿Echan de menos Francia? No mucho. Allí somos demasiado etéreos, se nos lleva el viento. Preferimos nuestra versión española, sólida, contundente y sin un gramo de mantequilla en el hojaldre. ¿Comprados o caseros? Ah, ¿pero alguien nos hace en casa? Primera noticia. Nosotros donde mejor nos sentimos es en las panaderías o en los supermercados, bien envueltos en plástico. Nos hacen grandotes, indestructibles, y el efecto mazacote en boca es único. ¿Es cierto que la expresión "partirse el hojaldre" viene de ustedes? Más de una persona nos ha comentado nuestro parecido con esa parte del cuerpo, pero ni la RAE ni la Fundeu se han manifestado al respecto.

 

ROLLITOS DE JAMÓN YORK CON HUEVO HILADO

¿Dónde han estado desde la última Nochevieja? Por ahí. Sólo aparecemos en estas fiestas, nos gusta vernos como un producto de temporada, algo que es muy in en estos momentos. ¿Cómo se conocieron? Jamón York: Fue una Navidad de 1962 en un chalé de la sierra de Madrid. Yo estaba con mayonesa pero fue ver al huevo hilado y me enamoré perdidamente de él. Era tan fino, tan dulce, tan moderno... Huevo hilado: Al principio la gente no veía bien nuestra relación, éramos demasiado adelantados a nuestro tiempo. Pero poco a poco nos fueron aceptando y nos convertimos en imprescindibles para alegrar las fiestas. Jamón dulce y huevo dulce suena un poco raro para un entremés. Ya, pero y el contraste de colores rosa y amarillo, ¿qué? ¿Dónde ha visto usted algo más yeyé? ¡Y con una aceituna rellena pinchada encima ya somos el acabóse!

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LANGOSTINOS CONGELADOS CON MAYONESA

¿Por qué resultan imprescindibles en la Navidad española? Porque somos muy chulos y estamos que te cagas. A algunos les parecen la cosa más basta del universo. Bah, los clásicos pijos de morro fino que no saben apreciar nuestras virtudes. Somos marisco y somos baratos, y eso es lo que quiere la gente. ¿A qué obedece su formidable textura rígida y su poderoso sabor a conservante? Es un proceso complicado, requiere mucho esfuerzo. Primero nos tienen que cebar bien a antibióticos en el vivero de algún país tropical y tercermundista. Luego nos pescan y envasan a cascoporro y nos tienen una buena temporadita ultracongelados. Una cocción a lo bestia en casa termina por convertirnos en un producto exquisito. ¿Qué fue de Rodolfo Langostino? Montó una fundación para gambas discapacitadas con Iñaki Urdangarin, y ahora está huido en Argentina.

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FRUTA CONFITADA Y PIÑA EN ALMÍBAR

¿Por qué hacen juntas esta entrevista? ¡Porque somos inseparables! Siempre venimos juntas en las cestas de Navidad, para llevar la alegría al corazón de todos los trabajadores de España. Además somos sanísimas y fresquísimas. Hombre, fresquísimas, lo que se dice fresquísimas... Bueeeeeno, vaaaaale. Digamos que estamos un poquito embalsamadas en azúcar, pero así conservamos todo el esplendor de nuestra belleza natural. Somos como la Preysler pero en comida navideña. O sea, que estarán igual en las fiestas de 2050. ¡Por supuesto! Duramos más que un residuo nuclear.

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PELADILLAS

¿Cómo se les presenta estas Navidad? Pues hija, como siempre. Aquí muertas de asco hasta el final de las comilonas, cuando nadie nos hace ni caso. Nos dejan para decorar los turrones, tristes como solteronas que se han quedado para vestir santos. ¿Les gustaría ser más protagonistas? Claro. Antes éramos las perlas de la Navidad, un clásico en las cestas. En la de su periódico por ejemplo no fallábamos nunca. Pero ahora como que se nos ha pasado la almendra. No lo podemos entender, con el juego que damos. ¿Qué le piden al 2012? Que algún cocinero de vanguardia de la Comunidad Valenciana, de donde provenimos, nos reivindique y haga algo raro con nosotros. ¿Conoce usted a Quique Dacosta? Por favor dígale que estamos desesperadas y dispuestas a todo.

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¿Qué comida viejuna reaparece en Navidad en tu casa? Cuéntalo en los comentarios.

Hay 194 Comentarios

Cuando el año que viene los que sobreviváis tengáis que cazar la cena con lanza y honda ya os acordaréis de la comida viejuna.

jajaja!! genial!!! has expresado ese sentimiento que mi cuerpo evoca año tras años... Mi madre siempre dice "pero si solo comes esto una vez al año!" pero es que es como antiguo, como demodé... Claro que, sabiendo como son las modas, cualquier día vuelve!!!

Aún me acuerdo del año en que mi suegra hizo su libre interpretación de oidas del coctel de gambas, en vez de poner gambas cocidas, decidió poner gambas a la plancha que como según ella eran más SABROSAS, mejoraría el resultado, menos mal que el Brut estaba muy frío, y a fuerza de pan.....

SILOGISMOS CULINARIOS, QUE PELIGROSOS

En la mía, la típica copa con lechuga picada aguacate y los langostinos por fuera

Anda que para viejuno el autor de este blog que no se ha enterado todavía de que cada uno es muy libre de comer lo que quiera y de que poner etiquetas a las cosas es sintoma de estrechez mental

Ya de por sí me echaba "pa atrás" el limitadísimo surtido navideño de sabores.
La carne asada de todos los años con la misma salsa de sabor tan fortísimo que ere imposible de percibir ( por supuesto la carne pasadísima) Los langostinos congelados nombrados en el artículo tampoco faltaban, al igual que el jamón que parecía haber sido cortado con motosierra.
Ya en el postre la originalidad superaba los límites de toda imaginación humana: Fruta en almíbar con helado; todo un cocktail mortal, ya que por un lado era una bomba de azúcar y por el otro era el aberrante sacrilegio de comer helado en invierno.
Pero había algo infinitamente peor. Había un riesgo que navidad tras navidad me atemorizaba. La libre interpretación de las recetas de las publicaciones de turno.
Esos consejos culinarios de las revistas del corazón que en cada casa eran interpretados de forma más o menos libre, con criterios de lo más dudososy convirtiendo las cocinas domésticas en centros de alquimia improvisatoria.
Aún recuerdo de forma totalmente traumática una presunta sopa de marisco que me hicieron tomar un día 24 de diciembre y duró repitiéndoseme de la forma más desagradable que se puede imaginar hasta la fiesta de nochevieja.

En mi casa se repite cada año menú en Nochebuena y Nochevieja, sopa de marisco, gambones a la plancha ó centollo al vapor, ensalidall de pulpo, cordero lechal al horno y tiramisú o panettone relleno de helado (mi marido es italiano)Cómo dice mi madre "bocati di cardinale" ( que no significa nada en italiano) para mi es gloria bendita

Pues un buen melón con jamón no debe faltar en ninguna mesa viejuna que se precie :-)

Emma, es cierto, se que es una broma, pero no deja de ser peyorativa. Es tambien una broma comun., pero no deja de ser dolorosa porque alude a que cualquiera que cometa un delito o genocidio en el primer mundo se venga para aca a vivir sin problemas.
La desventaja del pobre Mikel es que en los blogs existe la posibilidad de devolucion, no como en la TV o cine.
Y el tema es que yo lo lamento. No culpo a nadie, pero me da pena y quise decirlo. Por suerte la gente del blog no lo tomo a mal. Lamento tb herir otros sentimientos. Saludos y buenas fiestas

Mikel: Buenísimo el post.
Otra cosa que va camino de convertirse en comida viejuna (o no, porque tú lo recomiendas): el salmón relleno de antibióticos que se produce en Chile o España y que esquilma los recursos marinos aledañas a las granjas. Eso sí, un salmón hecho de mil maneras: marinado con mostaza, en volovanes, sobre tostaditas con eneldo y alcaparras, etc.
Feliz Navidad a todos.

Tempus fugit, qué viejuno se ha quedado ya el calificativo "viejuno", ja, ja...

en casa para beber...sidra champan El Gaitero.
el champan (hoy cava) no nos gustaba entonces...

Mikel, casi me echan de casa el otro día por leer la lista de recetas que habíais colgado en el especial Navidad! En mi casa no hay quien les saque de la sopa de marisco y los langostinos!!

podría citar una gran lista de clásicos en mi familia, a parte de los 5 entrevistados, pero me limitaré a los que se me han grabado a fuego año tras año: lombarda rehogada, espárragos con mahonesa, rollos de jamón cocido con espárragos blancos y mahonesa, y de postre sopa de almendra. ¿para cuando algo inovador en una fiesta tan entrañable y familiar? :-)

Como si todas esas caralladas con pasta brie o filo o como demonios se llame que nos venden como lo más "in", no fuesen los volovanes del mañana. Y sí, me parece un post snob.

Muy bueno, me he tronchado de risa.
Otra cosa, por no llamarle comida, son las guindas esas confitadas que coronaban cualquier postre.Un amigo mio decía que siempre era la misma, ya que nadie se la comía.

Estimado Sr. Iturriaga:
 
Durante muchos años siempre tuve la sensación de que en casa vivíamos el mundo de la gastronomía de una forma desfasada. Mis padres, en especial mi madre, se empecinaba en hacer comidas y comprar preparados que a mí me parecían desfasadísimos, en donde los sabores empalagosos y excesivos me traían recuerdos apolillados de una infancia bastante coñazo.
 
Sin embargo, ha sido necesario conocer su blog y el término "viejuno" (nunca se me ocurrió aplicarlo a la comida) para comprender que, efectivamente, no era una percepción particular, sino una idea extendida y sentido por otros.
 
Así, jamás comprendí como las puñeteras peladillas, grimosas en mi boca como arañar una pizarra, podían gustar tanto a mis padres, ni entendía por qué se emperraban en que las comiese, metiéndomelas poco menos que a la fuerza a base de machaconería e insistencia pejigera.
 
Los melocotones en almibar, con ese tacto y textura babosos e hiperalmibarados hasta producir un empalago amargoso, siguen siendo un clásico que reaparecen cada dos por tres, sea Navidad o no.
 
La maldita fruta escarchada, que aparecía tanto en bollería navideña como comprada en bolsas, me resultaba odiosa. Me gusta mucho el dulce, pero aquello era un atentado contra el paladar, el azúcar y la propia fruta.
 
En fin, cosas de familia. Yo, desde luego, ya vivo independiente y, aunque mi paladar sigue siendo pobre e ignorante, al menos me he librado de aquellas barbaridades que, sólo con recordarlas, ya me causan irritación y malhumor.
 
Eso sí, cuando regreso a casa de visita por estas fechas, me las vuelvo a encontrar. Y discutir ya no sirve de nada. Hay personas, sobre todo las más mayores (y no tan mayores) que están ancladas en determinados hábitos odiosos y no hay forma de sacarlas de ahí. Y en estos tiempos de crisis y aires deprimentes intensifican su comportamiento, quizás en un intento por invocar viejos tiempos a través de la comida. Y aunque son tiempos de mierda, no soy de los que creen que cualquier tiempo pasado fue mejor. Que también hay mucha porquería en la memoria, sólo que ya no nos acordamos.
 
Un saludo y felicidades por su blog. Que tiene sus horas de trabajo.

Nora, creo que has entendido mal. Mira este video en el que podrás ver a Rodolfo Langostino, y entenderás por qué es lógico que haya huido a Argentina:

http://www.youtube.com/watch?v=BvQEiqC0rRE

Tostaditas con salmón con huevas de lumpo (también llamado caviar). ¡Me encantan!

Quiero reivindicar desde aquí el sucedáneo de caviar, por algo muy sencillo, es sucedáneo pero es auténtico. Me explico, el auténtico son huevas de esturión y el sucedáneo son huevas de otros pescados como el lumpo o el mújol (en Murcia tenemos a una empresa líder en el caviar de mújol). No es igual que por ejemplo los sucedáneos de angulas, que es algo fabricado con proteínas de pescado, harinas, colorantes, etc para darle forma de angula.
El sucedáneo de caviar es un tipo de hueva distinta del auténtico pero no es falsa y da buenos resultados.

"Lamento mucho la publicacion de mi pais como lugar de exilio para indeseables."

Pero bueno Nora, ¿quién ha dicho que Rodolfo Langostino sea un indeseable? Aquí es como nuestro papá noel particular... eso sí que ofende, mira que decir que Rodolfo es un indeseable, habráse visto!


He reído mucho, y he recordado las comidas navideñas que me esperan en el pueblo... gambas congeladas a toneladas... No olvidemos el cava Freixenet, con burbujas como puños...

Prefiero productos y platos "viejunos" a novedades (la mayoría refritos) impuestas por la mercadotecnia y las multinacionales, como el pannetone y la "rúcula" (roqueta de toda la vida). Los listillos hacen el negocio a costa de los ignorantes. Si eso es la globalización gastronómica...Curiosamente es unidireccional: aquí nos tragamos todo lo que llega de fuera (Italia preferentemente) y no exportamos ningún producto con sello propio. Dense una vuelta por tiendas de "delikatessen" europeas.

A mi lo que me pasa en navidad es que me entran ganas de comer de todo menos de lo que se come en navidad, vamos que yo por mi me cenaba unos huevos fritos con patatas y tan feliz.

Hi Mikel, lo mejor de los articulos sobre comida viejuna son los comentarista viejunos.
Saludos Mikel and Friends

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El Comidista

Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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