¿Escriben chefs y famosos sus libros de cocina?

Por: | 20 de marzo de 2012

Gwyneth

La insoportablemente perfecta Gwyneth Paltrow.

 

¿Escriben los cocineros famosos sus libros de cocina? ¿O se los hacen otros? La cuestión es noticia después de que el New York Times publicara la semana pasada un reportaje titulado I was a ghost writer, en la que una escritora fantasma -así se llama en inglés lo que aquí se conoce como negro- contaba su experiencia personal como redactora de recetarios. Julia Moskin aseguraba que la mayoría de los chefs mediáticos, como Jamie Oliver o Martha Stewart, no escriben ni sus libros ni sus recetas publicadas en revistas y webs, sino que cuentan con "un ejército de escritores fantasma que se los hacen". Unas veces estos escritores aparecen acreditados en los libros, incluso en sus portadas, pero según Moskin, casi siempre se oculta su trabajo.

El asunto ha adquirido mayor trascendencia mediática porque en el artículo se decía que la actriz Gwyneth Palltrow también tiró de un negro -una escritora llamada Julia Turshen- para su primer libro de cocina, My father's daughter, con la que repite en el que está preparando. A pesar de que la periodista se refería al trabajo como una "colaboración", a Palltrow no le gustó demasiado aparecer en el artículo, y aclaró las cosas vía Twitter: "Me encanta la sección de comida del New York Times, pero debería contrastar lo que dice esta semana. No hubo escritura fantasma en mi libro, escribí cada palabra yo misma".

No creo que haya nada de malo en que los cocineros o las celebrities reciban la ayuda de escritores o especialistas para sus libros, siempre que no haya engaño. Es decir, que el trabajo de estas personas se reconozca en la publicación. También es importante que la colaboración se pague decentemente, cosa que no ocurre con frecuencia en Estados Unidos: según el artículo, la mayoría de los ghost writers reciben remuneraciones muy bajas y no cobran nada en concepto de derechos, por lo que no suelen durar mucho en la profesión. "Si el libro tiene éxito, ver que otra persona se lleva el crédito de tu trabajo es desmoralizador. Y si no, que suele ser lo más normal, es agotador repetir el rol de musa, relaciones públicas e intérprete [del chef]".

En España, casi todos los grandes cocineros tiran de archivo para elaborar sus libros. Karlos Arguiñano, por ejemplo, cuenta con un equipo de documentación que va registrando todas las recetas que aparecen en su programa de televisión. Según me cuentan en su editorial, Bainet, él idea y selecciona las recetas, personas de su equipo se encargan de pasarlas al papel, y finalmente el cocinero da su visto bueno final. De igual forma trabajan otros chefs de la casa como Eva Arguiñano o Bruno Oteiza.

El caso de Juan Mari Arzak es un poco distinto, porque sus libros no suelen ser puros recetarios, sino que incluyen otros contenidos como análisis históricos o bibliográficos. Para la redacción de los mismos, el donostiarra se apoya en el crítico Mikel Corcuera, con el que lleva años trabajando. Su presencia, según Bainet, siempre está acreditada. Lo mismo ocurre con el chef andaluz Dani García y el cronista gastronómico Fernando Huidobro, que firmaron juntos Cocina contradición. "Tengo claro que soy cocinero y lo que hago es hacer recetas. Fernando escribe los textos", afirma el chef andaluz.

Martín Berasategui cuenta con un enorme banco de recetas propias "clasificadas y probadas", asegura Nagore Azurmendi desde la empresa del chef Gourmandia Gastronomía. "Él las selecciona, pero no está corrigiendo los textos porque ni puede ni tiene tiempo. Pero lo supervisa todo hasta el último detalle y, por supuesto, escribe la introducción".

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¿Y qué pasa con los libros de famosos que no son cocineros? Supongo que estaréis en un sinvivir por saber si Rosa Benito escribió de verdad Plato & Placer, pero siento comunicaros que no he podido conseguir dicha información. Sí he hablado con Juan Echanove sobre el libro Un país para comérselo, y me ha contado que Imanol Arias y él apenas escribieron los prólogos del libro, pero no las recetas ni muchos otros textos. "Controlamos la edición, pero el libro es simplemente una recopilación del contenido del programa de televisión". Echanove sí escribió de principio a fin su Curso de cocina para novatos, aunque al plantear el proyecto la editorial le dio la opción de que se lo escribieran otros.

El bloguero gastronómico Jorge Guitián ejerció de escritor fantasma en el libro de cocina de Manolita y Marcelino de Amar en tiempos revueltos. Según Guitián, los actores que interpretan a los personajes en la serie tuvieron la idea del recetario, y se pusieron en contacto con el cocinero gallego Xosé Cannas para que les ayudase a dar forma actualizada a una serie de recetas que ellos habían seleccionado y buscar algunas más.

Como los platos tenían que estar dentro del contexto histórico de la serie (los años cuarenta y cincuenta), necesitaban el asesoramiento de un historiador con algún conocimiento en temas de gastronomía "para no meter la pata", por ejemplo poniendo productos que no estuvieran disponibles en la época. "Así que a través de Xosé llegaron a mí. La fórmula parecía interesante: cocina tradicional, un cocinero de prestigio asesorando en la elaboración de las recetas y la posibilidad de aportar algunos datos sobre cultura gastronómica, así que me apunté sin dudarlo".

El trabajo de Guitián fue remunerado "dignamente" y acreditado tanto en la solapa del libro como en el prólogo y en los agradecimientos del mismo. "Si hablamos de negro tal como suele entenderse el término, es decir, alguien que escribe en tu lugar para que tú firmes, no solo me parece reprobable, sino que creo que es una práctica que debe denunciarse", opina. "Pero que exista la figura del escritor que asesora, que revisa, que aporta contenidos adicionales, que hace el trabajo de ir a archivos, a hemeroteca, a hablar con la gente me parece no sólo bien sino que en muchos casos es imprescindible".

Jorge reivindica, y con razón, la figura del asesor en los libros de cocina. "Sinceramente, en algunos casos en los que ves que no ha existido se echa en falta. Pedir la colaboración de alguien que puede aportar más datos, más conocimiento o cualquier otro valor añadido me parece muy interesante. Y, por otro lado, me parece una señal de humildad y de ganas de hacer bien las cosas: si eres consciente de hasta donde llegas y dónde empiezan tus limitaciones, eres consciente de cuándo pedir ayuda puede mejorar el producto final".

¿Y qué predomina en España, los colaboradores acreditados o los negros? "No tengo datos concretos, aunque los primeros sí que abundan", cuenta Guitián. "Los otros me temo que también sean habituales aunque precisamente por su naturaleza son poco conocidos. No se trata de hacer sangre, pero cuando ves libros escritos por famosetes, deportistas o presentadores y no acreditan colaboraciones, tiendo a desconfiar. Seamos sinceros: algunos de ellos sabrán de cocina y, de esos, algunos pocos tendrán nociones de estilo, práctica y tiempo para meterse con un libro, ¿pero de verdad creemos que todos?".

Hay 68 Comentarios

--fdez:
Yo también le agradezco a Gwyneth la publicidad que nos hizo; mi comentario sobre su pelo era una frivolidad, sin más, la he visto tan guapa, delgada, buena actriz, siempre habla con mucho cariño de la familia española con la que estuvo en su juventud, pues claro que es perfecta, ya te digo, lo del pelo, una tontá, como tantas que digo al cabo del día...
--Mikel,
qué maja es tu sobri, la simpatía veo que viene de herencia familiar.

Querido Come-de-todo, el artículo del New York Times está mencionado y enlazado en el primer párrafo del texto... Nunca viene mal leer antes de comentar ;-)

Yo creo que es un poco lo que hacía Ana Rosa Quintana...
Hoy en el blog, entrevista a SandeeA de La Receta de la Felicidad... http://mavieenrose-almu.blogspot.com.es/
Almu

Coincido con muchos de los comentarios de hoy, el marketing prima y parece que poner a un famos@ en tapa siempre vende... No lo veo mal, lo que me parece terrible es que no se acredite a quién hace el trabajo duro y ya ni hablar de lo que se paga por esas colaboraciones...
www.losbonvivant.com

Gwyneth y Mario Batali menudo favor le hicieron a España con su programa On the Road Again. Si tenemos que pagar esa publicidad no tenemos dinero ni para empezar. Solo por eso ES perfecta, teñida o no.

para IE ... no me vas a comparar el precio de comer en el restaurante de Karlos Arguiñano, a comer en Mugaritz ....

No sé por qué este artículo me recuerda uno semejante en The New York Times de la semana pasada, se llamaba "The ghost writer" y tenía la misma foto.

Tema controvertido.Personalmente compro un libro de cocina por las recetas, no por el cocinero o negro o quien sea que lo haya escrito. Me ha pasado tambien,que poniéndo en practica dichas recetas, no he tenido el éxito esperado, y el libro ha terminado en el trastero. Sin embargo todos conocémos a gente, que sin ser profesionales de la cocina, vamos, profesionales que se dediquen a ello, cocinan que se te saltan las lágrimas de puro placer. Yo conozco una mujer asi, y os aseguro que es conocida y venerada por todos los que hemos comido su comida. Si ella, tiene una libretita con sus recetas, algunas ya heredadas de su madre(que tambien cocinaba genial) y no deja que nadie se las mire, y te da las recetas muy por encima, creéis que chefs reconocidos no harán igual. Para mi la comida es el gran misterio, como es posible que con unos cuantos ingredientes, se llegue a la gloria o al infierno. Ah, y esos concuros de tortilla de patata, que con los mismos huevos,patatas y aceite, salen tortillas todas diferentes.

Mucho me temo que abundan los "negros" en cualquier sector. Lo de las colaboraciones me parece estupendo, lo otro no. Al César lo que es del César. Es una pena que algunos trabajadores estén tan maltratados que tengan que pasar por ahí: crear para que otro, que no tiene ni idea, se lucre y quede como dios. Y tú, en la sombra, tengas que aguantar ver cómo explotan tu trabajo sin ningún derecho. Una pena.

Es como las colonias (Banderas, Rosario Flores, y demás) o las novelas (Ana Rosa es el más conocido pucherazo). Se explota el nombre para sacar pasta, ni más ni menos. Como esta gente tienen fans que les compran lo que sea pues ya tenemos el producto industrial para pueblerinos. Los de cocina, pues ya hemos leído que la mayoría sólo ponen el nombre y las recetas. Es comprensible que Arguiñano (muy simpático y lo que quieras pero no tiene pinta de escribir muy bien que se diga) lo delegue en su equipo. A mí eso me da igual, mientras se deje claro.

¡Buen tema! ¿Què haría el mundo editorial sin los "negros", lectores y demás colaboradores mal pagados y casi nunca reconocidos? Y, hablando de libros de cocina y gastronomía, lo peor de todo son las traducciones infumables, tanto en los ingredientes como en las descripciones de técnicas, y que no se haga una revisión seria de lo que se va a publicar. Me ahorro ejemplos para no alargarme...

Cuánta razón en esta entrada! Hubo una época de mi vida en que los libros que me gustaban eran los de alta cocina (Berasategui, Arzak, Subijana, Arola, Ruscadella, Mey Hoffman, Brass, Michel Roux, etc). De todos ellos, he cocinado muy pocas cosas por el alto nivel de cocina y utensilios que se requieren, aunque hay platos para alucinar sobre todo en el libro de arroces de Quique Dacosta (bueno justo de éste hemos probado más platos). A lo que iba es que nunca mientras he hojeado estos platos había pensado que ellos mismos eran quienes los escribían, no puede ser! Son cocineros!!! Estas personas cuentan con un gran equipo detrás de ellos de fotógrafos, periodistas, etc. y su nivel de marketing es impresionante. Ahora bien, de los otros muchos libros de cocina que habitan en mi biblioteca, existe otro tipo de famosetes que no sé de dónde han sacado su fama, ni cómo logran mantenerla. Hace poco me compré un libro de Jamie Oliver (el 1ª en mi casa me hacía ilusión ya que en los blogs hablan tan bien de él) y cuando me senté a darle un vistazo me pareció el tongo más grande que me habían clavado en la vida. Ninguna de sus recetas tiene una coherencia con el tipo de cocina que da a conocer, los ingredientes no son típicos del país origen de las recetas...total un desastre! El de la señora Gwyneth Paltrow, ni hablar de él. He tenido la oportunidad de hojearlo y no tiene nada de interesante. En fin, que nos toman el pelo como quieren. De todos los libros que tengo me quedaba con 4 que nunca me han fallado, todos los demás al rastro! (haré una entrada biblioteca en mi blog)
Por cierto, mi última adquisición ha sido El Comidista, una espinita que tenía, y bueno...pues bueno....relación calidad-precio te ries un rato, pero es una basura :P jajjajja. es broma Mikel. Quería decirte que me he reido mucho leyendo algunos trozos del libro. Ahora voy a poner en práctica todas las pestañitas que tengo marcadas =)
besos Comidistas.

La industria editorial responde a lo que la población requiere. Al final es el consumidor el "culpable" al comprar libros por que aparezca un famosete, mas que si es alguien de prestigio o propuestas novedosas e interesantes. Contar con alguien experto en la materia pienso que es una muestra de responsabilidad y mas si es Jorge Guitian, es mas si algún día escribo mi libro de recetas , por que me haga inmensamente famosa, intentaré contar con el.
Buen tema, me ha gustado..Abrazos a repartir

@IE Te doy toda la razón. En Zarautz (y Getaria) hay restaurantes donde se come bastante mejor que en Arguiñano (que sabido es que no lo lleva Karlos). Sin embargo salir en televisión tiene lo que tiene. Todos los días llegan a Zarautz varios autobuses cargados de turistas que se acercan en peregrinación hasta el santuario de San Karlos Arguiñano, para sacarse la foto junto a la placa del restaurante, y volver cinco minutos más tarde al autobús.

Buen artículo. Es importante saber quien escribe las recetas, pero más importante es quien las crea, las idea... El que las escriba debería salir, pero que lo importante es que el creador plasme lo que quiera transmitir, y no por ser cocinero tiene también que saber escribir. Cada uno con lo suyo, pero que valoren el trabajo del escritor.
http://www.miscaprichosculinarios.blogspot.com

A mí personalmente, mientras se acredite, no me parece mal. Entiendo que hay una mezcla entre difusión y marketing. Muchas veces son libros útiles pero que para ser más vendidos necesitan "la cara" de alguien más popular. Si se hace un trabajo en equipo y todo el mundo se lleva su parte, no me voy a llevar las manos a la cabeza

No es malo que otros escriban para el famoso y este sólo firme. Lo malo es que el famoso se crea que lo ha escrito y no sea humilde en esto. Al final más que éxito, descrédito por su ego y ganas de protagonismo. Qué de malo hay en decir que este libro es fruto del trabajo en equipo, del que soy su máximo responsable y por eso lo firmo; claro la humildad a veces no se tiene.

Un saludo,
Luis Antonio

Para amasar la pasta las manos han de estar en la masa y no en la pluma.

Ejemplo práctico: la mini enciclopedia de 10 tomos que oficialmente Karlos Arguiñano dirigió y coordinó junto a Jon Ander Egaña, y que editó Debate, la escribió enteramente Jon Ander Egaña. Otro ejemplo que a mí me repatea, es ver cómo vienen amigos de Madrid al restaurante de Arguiñano porque piensan que es de lo mejor de Gipuzkoa, pero se pierden por ejemplo el Mugaritz de Aduritz, u otros tan notables como el Urepel, Lanziego, etc. sólo porque sus cocineros maestros no aparecen en la tele. Cultura pop para gente light (y no tengo nada contra el bueno de Karlos, un tipo que comunica muy bien y es simpático y divertido como pocos).

No me extraña,,esa practica ha existido siempre en muchas artes, tengo un amigo, algo mayor y en su día, en París, fue negro de un famoso pintor,,que se llevo todas las Glorias y la pasta porsupuesto!!! ayyyyy si los negros hablaran! Picasso saltaría de su tumba!

No perdamos el oremus. Los (y las) cociner@s (no desprejuiceimos: hay muchísimos/as transexuales en el gremio) que yo conozco debido a su fama infinita, no pasarían un examen de ortografía castellana de 2º de Primaria.
¿A santo de qué tanto glorificarlos y tenerles por lo que no son? Con que guisen bien, sean limpios y no se pasen en los precios basta y sobra.
Que viva el KH-7.

Con permiso de Mikel, para Cantinerita porque en su blog no sé hacer comentarios. Las albóndigas de Amachu impresionantes. La receta sale de verdad no como las de los libros del meganegociante Berasategui.

Como dice el refrán, una cosa es predicar y otra dar trigo... un cocinero, un arquitecto o un saltador de pertiga no alcanza la categoría de gurú hasta que no cumple con esas exigencias que los que formamos la sociedad "requerimos", esto es, que tenga un toque diferente (ya sea chic, baturro o excentrico), que apareaca en El Hormiguero o en Buenafuente y que escriba un libro, entre otras memeces... así las cosas no me extraña que muchos tiren de esbirros para que se ocupen de algunas de esas tareas o les asesoren en ellas, porque es matematicamente imposible que alguien sea capaz de hacer todo eso y encima hacerlo con brillantez. Un tipo puede ser un crack en los fogones pero un zopenco escribiendo... pobre, quedaría condenado al ostracismo.


En estos tiempos de prisas y transversalidades no me extraña que la peña tire de un ejercito de colaboradores, porque como falles en alguna de las exigencias del guión... estás jodido.

Buen día!!

jejejej... el mundo esta lleno de "machacas" anónimos. ¡A la hoguera con los egoistas!

Buenos dias: Interesantisimo tema el que has "tocado" en éste articulo. Soy una lectora asidua, me gusta la lectura y tengo una buena biblioteca...por ende, desde hace unos años cada vez que voy a una libreria paso un buen rato viendo los libros de cocina y en "Mi cocina" real ya tengo una pequeña colección....pienso como algunas personas que han escrito su opinión ésta mañana, que una gran mayoría sólo aporta su "imagen" y su nombre, incluso no lo han cocinado....y es triste. ¿no es más fácil que digan: éstas son las recetas que me gustan....las ha escrito fulanito, las fotos el sr....tal, la ha cocinado...el chef X......y así sucesivamente? ¿por qué no dicen la verdad?
No obstante me parece estupendo que acudan a profesionales, que les escriban, que les cocinen..pero que lo indiquen aunque sea en letritas para ver con lupa.
No suelo comprar libros de cocina hechos por "famosetes"...igual cocinan divinamente....pero ante la duda.
Sí reivindico lo que ha comentado Carlos de Vegetal y tal....el tema de los blogs. "Mi cocina" también está suscrita al "cógido de cocina honrada", pero ante todo hay que ser honrado con uno mismo cuando se tiene un blog.....siempre que hago una receta de un libro, de un blog, o que he "copiado" de alguna página de internet lo indico.
Como cada mañana que visito tu blog he de felicitarte sobre todo hoy por un tema tan "peliagudo".
Un cordial saludo

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

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Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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