Albóndigas alternativas

Por: | 13 de marzo de 2012

Albóndigas
La albondiga que se deshace en tu boca. / AINHOA GOMÀ

 

Por insólito que parezca, hay gente a la que no le gusta ni el ajo y ni la cebolla. No sólo crudos, sino en ninguna de sus formas. Ni siquiera en las salsas. Cómo subsisten en España estos extraños individuos me resulta de lo más intrigante: es como vivir en Italia sin pasta o en China sin arroz.

Dada mi gran sensibilidad con las minorías oprimidas, el otro día decidí preparar una receta española tan clásica como las albóndigas sin estos dos ingredientes. El reto era lograr un guiso igual de sabroso que el original, tarea complicada teniendo en cuenta los poderes mágicos del ajo y la cebolla para potenciar cualquier salsorra o carne picada. Tomé el camino fácil: preparé el sofrito con dos verduras poderosas -apio, puerro-, y la carne la sazoné con hierbas -albahaca y perejil- y un poco de ralladura de limón.

No sé si el resultado superó a las almóndigas de toda la vida, pero les dieron un giro interesante. Y todos los que las comieron rebañaron el plato con pan.

Dificultad

Para moñas.

Ingredientes

Para 4 personas

Albóndigas

  • 500 g de carne picada (3/4 partes de ternera y 1/4 parte de cerdo)
  • 1 rebanada de pan de hogaza
  • 1 cucharada de albahaca picada
  • 1 cucharada de perejil picado
  • 1 limón
  • Leche
  • Harina
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta negra

Salsa

  • 1 rama de apio sin las hojas
  • 1 puerro grande
  • 200 g de tomate natural triturado
  • 200 ml de vino blanco
  • 200 ml de caldo de pollo
  • Aceite de oliva
  • Sal

Preparación

1. Quitarle la corteza al pan y mojarlo en leche.

2. Mezclar la carne picada con el pan empapado, la albahaca, el perejil, la ralladura de medio limón, sal y pimienta. Tapar con plástico y dejar madurar en la nevera (se puede hacer de un día para otro).

3. Picar fino el apio y el puerro. Ponerlos a rehogar a fuego suave en una cazuela con un chorro de aceite de oliva unos 10-15 minutos, hasta que se pochen.

4. Añadir el tomate y rehogar 10 minutos más.

5. Mojar con el vino blanco y dejar que reduzca un par de minutos.

6. Poner aceite abundante a calentar en una sartén a fuego medio-fuerte. Preparar un plato hondo con harina. Formar bolitas con la carne, pasarlas por la harina y freírlas en el aceite cuando esté caliente. En cuanto estén doradas, sacarlas a otro plato con papel de cocina para que pierdan en exceso de grasa.

7. Pasar las albóndigas a la cazuela con el sofrito y mojarlas con el caldo de pollo. Dejar que se hagan a fuego suave unos 30 minutos, añadiendo un poco de agua o de caldo si se van quedando secas. Corregir de sal y servir.

Hay 77 Comentarios

Gracias Mikel. Adoro la cebolla y el ajo, pero soy incapaz de comer albóndigas. Pese a mi estómago de hierro, éstas se me resisten y no dejan de repetirse haciéndome pasar los cuatro infiernos cada vez que las como. Esta receta es una buena alternativa para gente como yo.

Por cierto las sartenes no seran las que regalan en el santander no?? (se parecen sospechosamente....) hay capitalista...jaja, todos los vascos lleváis dentro un medio cura o un medio capitalista....jajaja

No soy fan del ajo y la cebolla, pero no faltan en mis guisos, es muchísimo más lo que aportan que lo que restan, y sus sabores aportan al todo, diluyendo su carácter individual hasta límites tolerables para cualquiera....nunca hice albóndigas, no las suelo comer fuera, pq me da asquete pensar de donde viene la carne...pero recuerdo las de mi abuela....y me pongo malo...probaré con esta receta...

Que buenas!

Hi Mikel, lo mejor de esta receta es que habres un mundo que para muchos es limitado, la cocina popular española, empieza en multitud de ocasiones con un sofrito, ajo, cebolla (cebolleta), pimiento, aceite de oliva y tomate, este principio puede ser usado para multitud de platos, luego varias añadiendo, otras verduras, etc. dudo mucho que este fondo sea detectado por los detractores del ajo y la cebolla, lo que si se nota es el ajo y/o cebolla crudo amasado en la carne y que dependiendo del grosor de la albondiga se cocina o queda crudo, esto ni a los fundamentalistas de las alióideas.
Saludos Mikel & Friends

Pues aún gustándome la cebolla y el ajo en todas sus variantes (yo personalmente no puedo cocinar sin cebolla...) probaré esta variante pues tiene una pintaza buenísima. Que viva la pluralidad gastronómica!

Para mi la perfección de la alMóndiga está en el huevo, en la cebolla y el ajo pochaditos antes para que esté todo muy suave y en que la salsa no sea de tomate ni fresco ni de bote, of course. En casa de mi abuela, mucha cebolla, vino blanco, sal y pimienta y pasada por el pasapurés que no por la batidora, aix, qué pena que la vejez se haya llevado su buen hacer en la cocina...y qué bonito cuando los olores y sabores te llevan a un sitio mejor!

Si cenfor pido perdón con las prisas no lo puse bien, quise decir escarbar, vaya lapsus. Y no me refiero a la reina Victoria, a lo mejor si leyeras un poco más estarías al tanto :-)

Lo que me sorprende es la poca tolerancia, qué más da si a una persona no le gusta la cebolla?
El mundo es bello así, con sus diferencias!! ;)

Pues en mi pueblo se han echo así de toda la vida, solo que no llevan carne ni cebolla ni puerro solo ajo y las llamamos mondroños.

Adoro la cebolla, sobre todo frita. Uno de mis bocadillos preferidos es con pan tipo viena (del tiernecito) con una tortilla sólo de cebolla (bien pochada y dulce) y manchando un poco el pan con un poco de ketchup (del bueno tipo Heinz)...brutal...
Y una receta "cuaresmal" de este tiempo: el bacalao "encebollao", que consiste en unos trozos de bacalao desalado rebozados y fritos acompañados de una buena canttidad de cebolla frita.
Un apunte a la receta: yo suelo ponerle un huevo a las albóndigas para que esté aún más melosas. Y me encanta hacerlas de muchos tipos: de pollo, de merluza y gambas...

Otra receta para mi fondo de armario culinario. A mi novia no le sienta muy bien ni el ajo ni la cebolla, así que mañana probaré con esta alternativa.
Saludos

A mi es que entre Atila y Anibal me tenéis en un ay, todo son misterios en sus mensajes, ahora he de saber qué demonios quiere decir "excarbar" y pensar quién debe ser la tal "Victoria" que está en Inglaterra..... La última que recuerdo ya no está

Has probado a ponerle un "pizquito" de canela?. Te sorprenderá gratamente.

está claro que el reto sería hacer albóndigas sabrosas sin ajo, cebolla o puerro... mikel, aquí no nos has dejado muy fascinados....aix, todo mito cae!

La cebolla es una cosa maravillosa, pero utilizar puerro como sustituto me parece genial, el sabor también es fantástico.

Me encantan las alternativas a los platos tradicionales. Estas variaciones resultan siempre muy ricas. Yo hice hace poco unas albóndigas al curry ( http://bit.ly/t6zlFG ) y resultaron muy ricas, y muy diferentes al no llevar ajo. Un abrazo!

Yo soy fan de la cebolla y del ajo. Creo que no podría vivir sin ellos. Conozco a una persona alérgica a la cebolla. Si come cualquier cosa que la lleve, cruda, pochada, en salsa,... es capaz de perder la conciencia. Me apunto esta receta en su honor.

Yo habitualmente las hago con ajo y cebolla y son sencillamente deliciosas, y todo aquel que las ha probado dice que no ha comido albóndigas mejores..., la receta era de mi abuela, a quien yo llamaba "Amachu", y para mí es el mejor legado que me pudo dejar...
http://elblogdecantinerita.blogspot.com/2008/12/albondigas-de-amachu.html
He probado también a pochar la cebolla y el ajo antes de incorporarselo a la carne picada, pero... a mí me gusta mas sin pochar, aunque entiendo que si te encuentras los trozos te puede disgustar, por eso lo importante es picar mucho no, muchiiiiiiiiiiisisisimo la cebolla y el ajo y freirlas a fuego medio para que se cocinen bien, y luego tenerlas un buen rato en la salsita para que terminen de cocinarse.
Me ha llamado la atención que para la salsa hayas metido apio y puerro..., a mi la cebolla y el puerro pasen, pero el apio.... que no me lo metan ni en pintura!!! yo para sustituir la cebolla cuando me he dado cuenta de que no tenía, lo que he utilizado es calabacín, deja todo supersuave y jugosito, de hecho mis lentejas ya no llevan cebolla, sino calabacín, y al tomate frito le pongo 1 cebolla y 1 calabacín... (eso sí, la crema de calabacín sigue sin gustarme...)

Para mi esta gente son tontainas, los ves luego en el plato excarbando para quitar la cebolla... de pena macho, gente asi no son amigos míos. Iros a Inglaterra con la Victoria...

Me encantan el ajo y la cebolla, casi tanto como las variantes, así que probaré estas albóndigas aternativas que se ven muy buenas.
www.losbonvivant.com

--- Atila, txiki,
no te me enfades que me caes muy bien!
Sí, creo que soy un poco exagerada, pero es que las "fanses" somos así, no tenemos remedio, un beso!

Aceptamos puerro... lo que no me imagino es el punto de la ralladura de limón y mira que yo soy cítricomaniaca, habrá que probarlo. Sea como sea, sin ajo, sin cebolla, la foto habla por sí sola. Que rule el pan.

Saludos!

Yo pertenezco a esa minoría (que por cierto no es tan minoría...) bueno, a la mitad, porque ajo si como...
30 años tengo y jamas me he quedado sin comer oye... ni en España ni en el extranjero...
Odio la cebolla, cruda, pochada, caramelizada y escondida... Y además me sienta mal. Odio que intenten engañarme porque yo ni le escondo las fresas a mi cuñado en una tarta ni le pico aceitunas a mi marido en el apertivo que para mí son manjares y ellos los odian.
No entiendo lo del... "lleva cebolla, pero no se nota..." entoces para que lo echas??? vaya gasto mas tonto... echar algo que no se nota...
O como hace mi marido por chinchar... "uy la cebolla es lo mejor del mundo, a mi me encanta, no puedo vivir sin ella, como puede no gustarte???" y luego le preguntas si algo lleva cebolla y contesta... "no lo se, no noto la diferencia..." pues si no la notas es que tan importante no será...
Un día la madre de una amiga intentó engañarme... "toma, toma un trocito de tortilla, que no lleva cebolla..." aquello olía a cebolla que tiraba para atrás... pero en mi tierna infancia no sospeche que alguien pudiera ser tan mezquino... así que bocado que le pegué... tuve que aguantar las arcadas y tirar el trozó cuando se dio media vuelta... pa que? que sentido tiene??? un trozo de tortilla que podría haber disfrutado cualquiera, acabo en la basura, porque la gente se empeña en educar paladares ajenos...
Ah, y el puerro y la cebolla, primos hermanos... aunque el puerro lo tolero mejor...

Yo soy anticebollero pero sólo en cocinado, no en crudo. Y por mucho que sorprenda sí me gusta el guiso con puerro, o sea que hay diferencia. Si el problema es el sabor fuerte de la cebolla en crudo (¿hay alguien a quien le guste?) y no viviendo en el radio de acción de la milagrosa cebolla de Fuentes de Ebro cuyas bondades atestiguo, la solución es dejar la cebolla unas dos horas en aceite y sal. Luego el aceite se puede usar para la ensalada y es una solución perfectamente low cost

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

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es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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