Diseño para comer insectos

Por: | 17 de mayo de 2012

Ento 2
Croquetita de saltamontes. / ENTO

 

La idea de comer insectos nos repugna a la mayoría de los ciudadanos del mundo occidental. Aunque devoramos sin problema animales similares -gambas, cangrejos-, pensar en meternos en la boca un saltamontes o una larva revuelve nuestros estómagos. ¿Pero qué pasaría si este tipo de alimento, consumido en buena parte del resto del mundo, se nos presentara de una forma atractiva que no recordara en absoluto a los bichitos en cuestión? ¿Nos negaríamos a aprovechar esta fuente de nutrientes sana, barata y sostenible? ¿O desaparecerían nuestros prejuicios como los que teníamos contra el pescado crudo japonés hace no demasiado tiempo?

Estas son las preguntas que se hizo un grupo de estudiantes del Royal College of Art de Londres antes de lanzar Ento, un proyecto que aspira a convencer a los británicos de que comer insectos es guay. La manera de lograrlo se resume en una sola palabra: diseño. "Cuando existe una resistencia intuitiva contra algo, el diseño es una muy buena herramienta para combatirlo y jugar con las percepciones negativas", explica a El Comidista Julene Aguirre-Bielschowsky, una de las promotoras. "Se trata de crear un medio amigable que permita a las personas probar la comida y atravesar la barrera del tabú que existe hoy en día en la cultura occidental". Con estos principios, Ento ha diseñado unos prototipos de comida hecha de insectos en la que no vemos ni antenas, ni ojos, ni alas, sino cubos que parecen croquetas, bandejas estilo sushi o deliciosas miniempanadillas.

Ento 3
Ento 1
Ento 4

En Ento están convencidos de que el público será menos reacio a comer insectos en formatos aceptables. "Hicimos varias series de experimentos visuales con personas", recuerda Julene. "Intentamos varios grados diferentes de abstracción, desde galletas hechas con harina de insecto hasta insectos completos. Las opiniones que obtuvimos de este estudio nos ayudaron a formar nuestro diseño. Curiosamente, cuando empezamos nuestro proyecto tuvimos gran dificultad de convencer a la gente de probarlos. Una vez terminado el proyecto, con la marca, recetas hechas, empaquetado y demás, en la exposición donde lo mostramos la gran mayoría de las personas que vieron nuestro stand probaron las muestras sin necesidad de convencerlos verbalmente".

Los productos de Ento están hechos de saltamontes, grillo picado y gusano de miel. "Mis preferidos son los saltamontes tostados, tienen un sabor parecido a las nueces y con sal y pimienta son deliciosos", asegura Julene. Todavía no son más que un experimento, pero puede que pronto acaben llegando a las tiendas. "Estamos preparándonos para empezar en verano. Ahora estamos todos acabando nuestro proyecto final de máster, y en Julio podremos dedicarnos nuevamente a Ento. Entonces empezaremos a buscar inversores". Su plan es empezar a domesticar el mercado con comidas muy alejadas de la estética bicharraca, para acabar introduciendo insectos cocinados con su apariencia original hacia el 2020.

 

Puede que el proyecto nos parezca una chifladura, pero quizá no lo sea tanto si pensamos que la producción de insectos es ecológica y barata: con la misma cantidad de comida que se gasta en generar un kilo de carne de vacuno se pueden obtener nueve de insectos. Además, son una fuente de proteínas, aminóacidos, hierro y vitaminas de lo más sana. Con la población mundial creciendo y los recursos naturales cada vez más sobreexplotados, ¿podremos vivir mucho tiempo sin acudir a este grupo que constituye el 80% de las criaturas que hay sobre la faz de la tierra?

Como en tantas otras cosas, el país europeo en vanguardia en consumo de insectos es Holanda. En Amsterdam, el restaurante Specktakel incluye platos con bichos en su carta, al parecer con bastante éxito. En la Universidad de Wageningen, científicos investigan cómo producir este tipo de comida de una forma cotidiana y barata. "Si el Big Mac te cuesta 100 y el Bicho Mac, 4, la gente cambiará al Bicho Mac", ha declarado a la NPR Arnold Van Huis, jefe del departamento de entomología. También se ha publicado un libro de cocina con esta materia prima, e incluso hay una asociación de productores llamada Venik que planea lanzar el primer bocadillo de insectos del mundo.

Personalmente, no sé si me podría comer ni la ensalada con larvas crujientes del Specktakel ni las elegantes croquetas de saltamontes de Ento sin que me dieran arcadas. Casi preferiría tomarlos con los ojos cerrados o sin saber lo que son, porque así los prejuicios no activarían mis mecanismos de defensa. Sin embargo, estoy de acuerdo con Julene en que las costumbres pueden cambiar. "Cada vez existe más curiosidad hacia diferentes tipos de comida, así como más conciencia sobre la procedencia de los alimentos y las consecuencias de nuestra dieta", señala. "El prejuicio cultural puede ser desafiado. Ya sucedió con el pescado crudo del sushi, que hace 30 años era considerado una barbaridad en Occidente".

¿Te animarías a probar los productos de Ento? ¿Crees que acabaremos comiendo insectos? Deja tu opinión en los comentarios.

1. ¿Cómo, cuándo y por qué surge la idea de vuestro proyecto?
Vimos esfuerzos hechos en la dirección, y pensamos que era una área
muy interesante - sobre todo considerando áreas de percepción. Cuando
existe una renuencia intuitiva contra algo, el diseño es una muy buena
herramienta para combatir y jugar con percepciones negativas.

2. ¿Creéis que la gente puede ser menos reacia a comer insectos si se
le dan en formatos "aceptables" como croquetas o empanadas? ¿Lo habéis
comprobado de alguna forma?
Si. Hicimos varias series de experimentos visuales con personas.
Intentamos varios grados diferentes de abstracción, desde galletas
hechas con harina de insecto hasta insectos completos. Las opiniones
que obtuvimos de este estudio nos ayudaron a formar nuestro diseño.
Curiosamente, cuando empezamos nuestro proyecto tuvimos gran
dificultad de convencer a la gente de probarlos. Una vez terminado el
proyecto, con la marca, recetas hechas, empaques y demás, en la
exposición donde mostramos nuestro proyecto, la gran mayoría de las
personas que vieron nuestro stand probaron las muestras sin tener que
ser si quiera convencidos verbalmente.

4. ¿De qué insectos son exactamente los prototipos que se ven en el
vídeo y las fotos?
Saltamontes, grillos y gusano de miel.


5. ¿Hay posibilidades de que Ento se convierta en una realidad, y que
se empiecen a vender los productos que habéis diseñado? ¿Habéis
encontrado inversores que crean en el proyecto?
Si. Estamos preparándonos para empezar en verano. Ahora estamos todos
acabando nuestro proyecto final de maestría, y en Julio podremos
dedicarnos nuevamente a Ento, entonces empezaremos a buscar
inversiones.

6. ¿Habéis calculado de alguna forma el precio de venta al público que
podría tener un plato de vuestros productos?
Tenemos una idea de lo que pudiera costar, ahora solo sabremos
exactamente una vez desarrolladas las recetas para manufactura en
mayores cantidades. Por lo pronto las recetas y procesos que tenemos
son para prototipos.


7. ¿Estáis convencidos de verdad de que en el mundo occidental acabará
comiendo insectos? ¿No es demasiado grande el prejuicio cultural
contra ellos?
Creemos que cada vez existe mas curiosidad hacia diferentes tipos de
comida, tanto como mas conciencia sobre la procedencia y consecuencias
de nuestra dieta. El prejuicio cultural puede ser desafiado de la
misma manera que sucedió con el pescado crudo en el sushi, que hace 30
años era considerado una barbaridad en el este.

8. De los insectos que habéis probado, ¿cuál es el que mejor sabe y
cuál el que peor?
Mis preferidos son saltamontes tostados, tienen un sabor parecido a
las nueces y con sal y pimienta son deliciosos.

9. ¿Conocéis lo que se está haciendo en Holanda en este terreno? Hay
un libro de cocina y un restaurante... ¿Qué os parecen? ¿Es el país
más avanzado de Europa en cuanto a comer insectos?¿Habéis entrado en
contacto con los holandeses o con gente de otros países que produce
comida de insectos? ¿Qué os han dicho de vuestro proyecto?
Si; tenemos mucho interés en su trabajo y hemos tenido contacto con
ellos. A través de la información que tenemos de ellos, tienen mucho
trabajo en el área de recetas, crecimiento y producción. El área en la
que hemos aportado con nuestro proyecto es en percepción y como
podremos a través del diseño e imagen generar un medio amigable que
les permita a las personas probar la comida y atravesar la barrera del
taboo que existe hoy en día en la cultura occidental.

Hay 100 Comentarios

Pues yo sí que los probaría. Si sabe bueno, qué demonios. ¿Comer ancas de rana es el sumun de lo fino, y saltamontes fritos no? ¿Cuperretear un cangrejo o una gamba con sus ojos y sus antenas es una delicia, y croquetas de gusanos fritos no? Hakuna Matata amigos. Qué rancia que es la gente.

Y con esto se me acaba de revolver el estómago señores!! y señoras......

Comed, comed insectos hasta el hartazgo, que yo me encargaré del pescado y el lomo de buey!

Nosotros comemos casqueria y marisco y tenemos en gran estima las setas; los romanos tenian las lenguas de ruisenor por manjar solo a la altura de la vulva de cerda; Aristoteles loaba las langostas... de tierra;etc. Comeremos insectos tan pronto como tengamos buenas recetas para ello, como ha pasado con las flores.

Mi madre comió comida húmeda de perros sin saberlo y le gustó. De todos modos prefiero las proteínas vegetales.

HAce unos meses en Camboya probé un saltamontes tamaño gamba, enorme, y tras superar el miedo inicial, he de decir que así fritito estaba rico, saladito, como una gamba frita, la verdad. Tengo una amiga que vive en China y está enganchadísima a los "gusanitos" de verdad, larvas (también fritas) crujientitas y deliciosas según ella y sus amigos. Obviamente, hay que quitarse los prejuicios, pero justo nosotros, españoles, que comemos miles de cosas "raras" deberíamos quitarnos de tonterías. Además de que comer insectos es una opción mucho más sostenible de obtener proteínas, y con un nivel de sufrimiento menor para las víctimas (bueno, si pensamos que una vaca, con más cerebro, sufre más que un saltamontes, que digo yo que sí).

Prefiero comer patatas cocidas por el resto de mi vida.

Preferiría comer césped, heno, flores y hasta cardos borriqueros!!!!

¿Por qué se permite vender en las pescaderías de Madrid como "mero" -un pescado de mar- la tilapia de piscifactoría del lago Victoria?

Aparte de estas investigaciones de estudiantes de Bellas Artes, seguro que las marcas como Cargill (principal vendedor al por mayor de cereales), Monsanto (inventores del tomate transgénico), Unilever (inventores de la grasucia animal en los helados) y otros deben ya estar probando con las harinas de insectos. Si han conseguido que la UE no etiquete las harinas de soja transgénicas como tales, conseguirán pasar estas harinas de insectos igualmente. De hecho, no tenemos ni idea de qué llevan las gulas y los surimis y tronquitos de mar, más que glutamato monosódico y algo más. Es probable que ya estemos comiendo insectos sin saberlo.

En los mercados de tailandia vendían insectos, y en algún restaurante de la isla de Java también, pero nunca me atreví a probarlos y salvo que me sirvan un plato como el de la foto que no sé que és creo que no los comería ( nunca me he atrevido con caracoles, ancas de rana...) Será mojigatería

Mikel interesante artículo como siempre útil para ir haciéndonos a la idea si siguen los recortes del gobierno y se acentúa la crisis. Dando mi salón a un parque muy grande, pondré una redecilla para retenerlos: cuando hay hambre, no hay pan duro. Mientras haya verduras y frutas... que se aparten las orugas... agh! Ni en cajita, ni en croquetas, ni en salsa, ni en nada...

Me ha entrado gana de repetir porque probé varios tipos en un mercado en Thailandia. Pero de lo que no estoy muy segura es de si los que venden enlatados aquí (en tiendas exóticas) se preparan con grasas a aquellas temperaturas sean muy saludables, aunque ricos sí que están. Además, con lo molestos que son y lo fácil de modificar su ADN, no me extrañaría que se conviertan en la reserva alimentaria del futuro humano.

Aún recuerdo como, tras gastarme un pastón y montar un fabuloso plato de spaghetti con almejas, mis amigos brasileños las iban retirando asqueados porque ellos no se comían eso.... Y, en otra ocasión, unos becarios (como yo era entonces) nos comimos dos bandejas de percebes que en un congreso en Galicia iban inicialmente destinados a unos catedráticos italianos que ni se dignaron en acercarse a ellos... es todo cultural, ciertamente

Os animo con las cucarachas al romero, que maridan muy bien con espuma de ladillitas. Eso sí con mucho nitrógeno, por favor, que si no, pierden.

Comer insectos es muy habitual en muchas partes del mundo. Y rico en bastantes ocasiones. Hace unas semanas me comi' unas hormigas gordas y con alas, salteadas con ternera. En un garito de Phnom Phem. Ricas.

Y aragnas, grillos, cucarachas grandes... Son muy omnivoros por esta parte del mundo.

Os dejo el enlace de unos gusanos del sago que me zampe' hace agnos en Indonesia, camino del Rinjani, "Gusanos de Mantequilla"...

http://cocinaorientalgurumasala.blogspot.com/2009/01/gusanos-en-el-rinjani.html

Es evidente que los seres humanos evolucionamos( si aunque pensemos que algunos no) y nos adaptamos a las condiciones mas o menos adversas que se nos presenten, pero eso lleva muchos años y la cultura y costumbres tienen mucho peso.. Yo creo que esto tardará pero desde luego no dudo que a medio plazo comeremos , en un principio por snobismo y después , quizás solo quizás , por necesidad..
Interesante Mikel.

Está claro que la gente no quiere saber lo que come... mientras lo que te vas a comer "entre por los ojos".
Pues si nos lo presentan bien, comeremos lo que nos pongan por delante, saltamontes, potingues químicos o lo que quieran!!
Esas apetecibles bandejas de fruta ya cortadita, que se ve estupenda y que si lo piensas cuando la cortas en casa no aguanta tanto.... curioso no? Por si os interesa saber cómo lo hacen y las últimas novedades en potingues alimentarios mirad este artículo en el que presentan también un bistec de lentejas: http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2012/05/15/actualidad/1337100627_740435.html

Acabaremos todos comiendo Soylent Green

La verdad es que suena mal cuando te lo dicen pero tu a simple vista te lo comerias si no supieses que lleva saltamontes jeje porcierto nunca se sabe, alomejor está hasta bueno jaja un saludo y felicitaciones por el post

Yo sí me atrevería a probarlos, y hasta puedo adelantar que me gustarían. Si el futuro de nuestra alimentación son los insectos, bienvenidos sean (y cuanto antes mejor)

Siempre he querido probar bichos, pero puestos a probarlos casi mejor en algún lugar exótico y con más "tradición" (lo entrecomillo porque no se desde cuando es típico comerlos allí tampoco) tipo Tailandia o algo así. Lo de que me los vendan en una cajita de diseño no me aportaría mucho, la verdad.

Es una lástima que seamos tan escrupulosos/as.
Porque mira que hay bichos en el mundo....

Q asquerosidad me cago en diez!!

Una gran estrategia de Marketing, sí señor!

Es bueno ejercitar el paladar con diferentes sabores, texturas y disfrutar de nuevas experiencias culinarias.

Luego cada uno es libre de incluirlas, o no, dentro de su dieta habitual ;)

Nosotros no somos mucho de "insectos" pero... por probar que no quede!

Cheers

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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