Los secretos de la dieta gay

Por: | 27 de junio de 2012

Los gays no engordan

Simon Doonan, el gayer de las camisas floreadas. / EL COMIDISTA

 

Ya es verano. Hay que ponerse el traje de baño y el bikini para ir a la playa o la piscina. Las fiestas del Orgullo están al caer. Y entonces surgen las preguntas: ¿por qué los gayers no engordan y tú sí? ¿Qué tipo de comida produce esos cuerpos estilizados? ¿Hay alimentos homosexuales y heterosexuales? ¿Y qué ocurre con las lesbianas?

Las respuestas a estas y otras cuestiones la puedes encontrar en Gay men don't get fat (Los gays no engordan), de Simon Doonan, una de las lecturas más divertidas que ha pasado por mi mesilla en los últimos tiempos. Armado con una pluma muy grande y una notable capacidad de observación de la realidad, el escritor, estilista y escaparatista británico afincado en Nueva York disecciona muchos de los clichés asociados a los gays. Y lo hace a través de su propias experiencias como miembro del colectivo, riéndose de los homos, los heteros y, sobre todo, de sí mismo.

El libro toma su título de la admiración que despierta en Estados Unidos el hecho de que las francesas no engorden a pesar de comer toda clase de brutalidades cargadas de grasa (queso, embutidos, paté), y lo lleva al mundo de los invertidos (no pidáis mi cabeza por esta expresión tan viejuna y políticamente incorrecta, que es ironía). Doonan explica con mucha retranca cómo el estilo de vida gay y sus particulares obsesiones -la preocupación por la apariencia, el dominio de las cuestiones de estilo o la afición desmedida por el ejercicio físico- ayudan no sólo a conservar la línea, sino a lucir y sentirse fabuloso.

Especialmente hilarante resulta el capítulo titulado ¡Los macarons son tan gays!, en el que explica cómo las comidas se dividen en homo y heterosexuales. "Las comidas straight son básicas y sin artificios. Las gays son difíciles y rebuscadas. Las comidas straight son oscuras de tono. Las gays son coloridas y chillonas. Las comidas straight suelen ser ricas en proteína. Las gays son bonitas de mirar, pero pueden contener poco o nada de proteína". Traducido: un chuletón con patatas fritas no entiende, mientras que una ensalada de brotes tiernos con granada, calabaza glaseada, tomatitos cherry y aliño de mostaza y wasabi, entiende más que Boris Izaguirre y el Caballero de las Flores juntos.

Según Doonan, el sushi es la comida más gay de la Tierra, mientras que la mexicana es "increíblemente macho". En el caso de la italiana, depende de los platos: la pizza y la pasta son heterosexuales, pero el helado es gay -"Straciatella debe de ser el nombre de una drag queen de Puglia"- y los postres, dulces y cremosos, "demasiado gays para este gay".

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Libro de cocina gay de 1965. / AKITACHOW

 

De forma brillante, el estilista señala que los platos más gays estan hechos por las personas más heterosexuales: "Si te sirven un aperitivo de vieiras braseadas con mango flotando en una tapenade de micro-pepinos y guarnecida con un rollito de mollejas en fricassé y quenelles de ovarios de oso hormiguero con costra de hierbas, puedes apostar hasta tu último dólar a que un gran macho heterosexual lo ha cocinado. Ningún chef gay que se respete a sí mismo podría haber parido algo tan embarazosamente gay".

Para apoyar su tesis, Doonan examina "la innovación más horrorosamente gay" de la gastronomía reciente: las espumas. ¿Quién las inventó? "Un tío hetero español llamado Ferran Adrià". "Ningún chef homo se habría puesto a sí mismo en la posición de que alguien le dijera: 'Espera. Sé que vosotros los gays tenéis mucho sexo, ¿pero era absolutamente necesario correrse encima de mi risotto?'. Sólo un tío hetero habría tenido los huevos de eyacular en tu comida". Acto seguido, califica los ejercicios de laboratorio de la llamada gastronomía molecular como "siniestros y futuristas", y los compara con el Dr. No: "Ambiciones maníacas de dominar el mundo (hetero), pero con un amanerado gato persa en brazos (muy gay)".

Tras quedarse a gusto burlándose de los excesos de la cocina rebuscada, el británico recomienda menús equilibrados para una vida sana: para desayunar, arándanos (gay) con All-Bran (hetero); para comer, ensaladas que mezclen ingredientes gays (croutons, guisantes, rúcola) con otros heteros (dados de pollo, tacos de feta, aceitunas); y para cenar, alternar por días lo gay (suprema de salmón con verduras en juliana) con lo súperhetero (pollo asado con arroz y brócoli). Según Doonan, los hombres heterosexuales engordan cuando se alimentan sólo de comidas straight. Los gays no engordan porque ingieren una mezcla de las dos. "Es así de simple".

El británico dedica un memorable capítulo a las mujeres titulado Jamie Oliver es una lesbiana, en el que explora la relación entre lo sáfico y el ensalzamiento de valores como la ecología, la sostenibilidad o la autenticidad en la comida. "Lo lésbico trae a la mente kumquats orgánicos, restaurantes con mesas rústicas comunitarias, nabos de proximidad y pepinillos recogidos a mano", escribe. "Lésbico significa todo lo que es de corazón, integral y honesto". Loonan apuesta a que un aceite de oliva ecológico lésbico sería todo un éxito en el mercado, sin adornos "y con las etiquetas impresas a mano en linotipia con papel lésbico sin lejía y localmente reciclado".

Es posible que los más gays (o no gays) más serios y concienciados vean este libro como una sarta de estereotipos, y lo acusen de favorecer la discriminación. Yo pienso que Gay men don't get fat exagera rasgos comunes de manera voluntaria para resultar más cómico, con lo que logra arrancarte carcajadas, que no es poco. Como persona inteligente que es, el autor no afirma que todos los hombres homosexuales coman lechuga o sean guapos, musculosos y apolíneos -él se reconoce como un ser minúsculo y escuchimizado-, ni que todas las lesbianas vayan en camión, vistan polares y lleven riñoneras (bueno, esto último sí). Doonan acierta y mucho al identificar ciertos códigos que, guste o no, están ahí, y que no pasa nada por reconocer. Aunque, todo hay que decirlo, se olvida de señalar al brunch como la comida más gay jamás inventada.

 

¿Conoces otras comidas gays? ¡Cuéntalo en los comentarios!

Hay 99 Comentarios

Despues de leer todo y a todos, me ha invadido una extraña sensación, no lo sé explicar. No obstante, os dejo una dirección, donde algunos quizás encuentren la solución. Feliz tarde, majetes!
http://www.artesonado.com/musica/freaky.htm

Pues a mí me parece un post muy divertido y me imagino que el libro debe ser para partirse de la risa.

¿Es aquí donde reparten sentido del humor? ¿Cogérsela con papel de fumar también es de gays?

Ay que ver como son estos politicamentecorrectosos. Y luego dices que te preguntan cosas guarrindongas en el Alo Comidista.

Al final todo se reduce a si te comes un nabo o no te lo comes. ¿O no es así? Estoy más confuso que un gay comiendo cocido en Casa Carola.

Al final todo se reduce a si te comes un nabo o no te lo comes. ¿O no es así? Estoy más confuso que un gay comiendo cocido en Casa Carola.

Por que no haceis articulos para reiros de los topicos sobre las mujeres golpeadas o la violencia domestica provocada por los supuestos "heteros" Siempre que los heteros de derechas buscais topicos para reiros terminais atacando a los gays o a las minorias raciales. Menudo "sentido del humor" Prefiero pasar sin reir gracias.

Me rio mucho contigo Mikel, eres gayfriendly sin ser asquerosamente correcto :)

Para Musculoso: ahora los feos os dejáis barba y vais de osos que está más de moda. Los machogayers de verdad no nos duchamos nunca.

Hay que ver qué poco sentido del humor demuestran algunos comentarios. Seguro que sus reivindicativos autores luego se vuelven "locas" en la mani del orgullo. Reirse de los propios tópicos es la mejor terápia contra la "autointolerancia", guapas.

Vaya, otro libro más sobre estereotipos. Y si te molesta, pues te jodes, que no tienes sentido del humor.
Entonces está claro: las mujeres unas memas sensibleras, que no saben interpretar un plano, los hombres, unos me-rasco-los-huevos mientras busco a una mujer como a mi mamá, y los gays unas histéricas ortoréxicas.
Si te sales de ahí debe ser que mientes.
Y esto es lo que vende... pues es verdad, habrá que reirse.

El articulo buenisimo y el libro, pena que no sepa yo leer ingles, pero supongo que estará escrito con la flema que llaman ellos y retranca que llamo yo, el humor al poder y si encima aprendes a combinar mejor jejeje, tengo un blog de cocina y ya me gustaria a mi saber hacer estas cosas con esa dosis de buen rollo. Besos

Pues si os parece este articulo lleno de "sentido del humor" me imagino que era el sentido del humor que abundaba en la epoca gloriosa de Franco y Fraga cuando a los homosexuales se les daba un tiro por la espalda como le ocurrio a Lorca. Mykel cambia de periodico (en el Mundo estarias mejor) o cambia de camello. O no te saltes la medicacion. Feliz dia del Orgullo!

Que vulgar.

¡Cómo me he reído con el artículo... y qué poco hoy con los comentarios! La ironía y el sentido del humor anglosajón parece que no maridan bien con algunos de los lectores del blog de Mikel...

Que pena este tipo de articulos tan superficiales y llenos de comentarios ironicos contra los homosexuales en un periodico como el Pais. Me parece que este Mykel es una clasica "marica" de armario que reprimida y seguramente de derechas y del PP se ve obligado a hacer este tipo de articulos para probarnos lo "macho" que es el.

¡Pero bueno!, qué poco humor muestra la gente que escribe por aquí. Y qué mas da que no hablen de las lentejas, otro se mete con los osos, otro que tiene amigos gays que son gorditos... Pues claro, es sólo un libro escrito en clave de humor, para reír un rato si es que nos acordamos aún de hacerlo

Este es mi blog y mi ultima receta:

http://www.foodieworld.es/2012/06/sopa-tailandesa.html

todo esto es una auntentica chorrada... dios mio que decadencia... que pena. me dan ganas de llorar (o de romper cosas...)

Por cierto, y con relación al tema de este post, ¿No habría sido mejor hablar de la teoría oriental de los alimentos con Yin y Yan. Hay alimentos femeninos y alimentos masculinos, unos más tiernos, otros más fuertes. Algunos se pueden mezclar y otro mejor no hacerlo...?

No creo que el brunch es una comida gay, porque los que venimos de América, esos desayunos cuasi-almuerzos son parte de nuestra cultura.
Saludos

y las lentejas son comida de ??? Es que las legumbres se han quedado sin clasificar (menos las biológicas recogidas a mano).... jolín!

¿para cuando un día del heterosexual normalito? vamos a acabar desapareciendo entre tantas plumas y gintonics raros....

Para marina: porque si os tocamos el culo sin permiso nos denunciáis por acoso sexual. Y si lo pedimos, o nos tacháis de cerdos o, directamente, nos volvéis a acusar de acoso sexual por el mero hecho de preguntar.

Ya lo decía Cela cuando pidió el postre en un restaurante. "Yo quiero un helado de fresa, como los maricones".

Menuda idiotez, yo todos los maricones ( que su nombre en español ) que conozco son " normales " hay gorditos y flacos
y no me dado cuenta hasta que no me han tirado los tejos..

Las riñoneras son lésbicas? Echeee no jodassss A mi me resultan re.re.re.cómodas pero instintos sáficos como que no ¡Cha Seung Won donde cárajos estás! O en su defecto Jang Dong Gun también me sirve...

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El Comidista

Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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