¿Cuál es tu instrumento de cocina favorito?

Por: | 07 de junio de 2012

Cathrineholm

Los maravillosos trastos de Cathrineholm. / HANDZ-ETSY

 

Lo confieso: soy adicto a los instrumentos de cocina. Aunque no sepa qué hacer con ellos, aunque no me los compre porque son caros o aunque sean decididamente inútiles, me encanta mirarlos, toquetarlos y conocer a fondo sus maravillosas prestaciones. Como me huelo que muchos de vosotros ahí afuera compartís este vicio nefando, me gustaría pediros que me contéis cuál es vuestro trasto favorito, aquel del que no os separaríais aunque os ofrecieran 25 paquetes de Ariel a cambio. Y que me enviéis una foto del mismo (podéis salir con él si queréis). Mi correo es elcomidista@gmail.com; por favor poned en el asunto "Instrumento favorito" que si no me hago un lío con el Aló Comidista. También podéis publicar la imagen en Twitter con el hasthag #nosinmitrasto, compartirla en el canal de Comida y bebida de Eskup o en el Facebook del Comidista.

Con los mejores montaré una entrada en la que yo también hablaré de mi artilugio favorito. ¿Y a qué viene todo este lío? Pues a que el domingo publiqué un reportaje en El País Semanal sobre gadgets de cocina, en el que varias personas relacionadas con la gastronomía contaban sus grandes amores en este campo. Aquí os lo dejo para ir abriendo boca.

 

NO SIN MI BATIDORA

El flechazo se produce cuando los vemos en la tienda. Al principio nos dejamos fascinar por su aspecto físico, y luego la relación se normaliza atendiendo más a los aspectos prácticos. La convivencia con ellos puede ser difícil, sobre todo si son un poco raritos. Y la ruptura, si llega, es un drama.

Así son la relaciones con nuestros instrumentos favoritos de cocina, parecidas de alguna forma a las amorosas. Nadie que frecuente los fogones puede negar haber querido a su cuchillo cebollero, a la cazuela que hace tan bien los garbanzos o al molde de horno en el que los pasteles salen perfectos. Ahora bien, con la abundancia nos hemos vuelto promiscuos, y tendemos a enamorarnos de nuevos artefactos cada vez más bonitos, tecnológicos, específicos y, en muchas ocasiones, inútiles.

La oferta actual de instrumental para cocinar es apabullante. Los gadgets culinarios, que antes sólo se vendían en ferreterías y grandes almacenes, han invadido nuevos territorios como el diseño y la decoración, e incluso han pasado a ser protagonistas de tiendas especializadas. El fenómeno se alimenta, cómo no, de la fiebre por la gastronomía que ha vivido España en los últimos años. “Los cocinillas se están especializando y ya no se conforman con el cuchillo mellado que utilizaban sus padres en casa”, explica Marta Miranda, autora del blog Deliciosa Miranda. “Quieren cocinar con un punto profesional, y las firmas se han puesto las pilas para ofrecerles desde un juego de cuchillos ultrasónico hasta un molde diseñado exclusivamente para hacer macarons”.

Las tendencias que mueven el mundo de la cacharrería son diversas, y a veces están marcadas por cambios sociales. “La gente quiere cocinar y comer más sano cada día, pero le falta tiempo para poder hacerlo. Por eso triunfan los cortadores de frutas y verduras variados, así como utensilios para cocinar al vapor”, asegura Xavier Gener, propietario de la tienda barcelonesa Gadgets Cuina. “El mundo del tupper, por otro lado, ha sido impulsado por la crisis. Y por último, funcionan bien los utensilios para pastelería, por moda y porque son perfectos para introducir a los niños en la cocina y hacer una actividad con ellos”. “También nos está tentando mucho lo tecnológico”, añade Miranda. “Hay muchos Adriàs en bata y zapatillas que se lo pasan bomba con sus deshidratadoras y máquinas para cocinar al vacío”.

La aparición de nuevos materiales, como la silicona, o de electrodomésticos todopoderosos, como la thermomix, han cambiado para siempre el arsenal de nuestras cocinas. Y ya no nos conformamos con que los instrumentos funcionen, sino que les exigimos atractivo estético. Sin embargo, la comparación de la oferta actual con la del pasado suscita debate: unos creen que  los trastos modernos están a años luz en rendimiento, mientras que otros añoran la solidez y duración de los antiguos.

“Es un tema muy sensible”, reconoce Jorge Ibáñez, de la tienda online Cuisine Paradiso. “Por un lado, ahora se puede fabricar con más calidad que nunca por los materiales y las herramientas de los que se dispone. Esto tiene un coste que se repercute en el producto, pero hay quien disfruta comprando una pieza que sabe que durará años y envejecerá con dignidad. Al mismo tiempo existe una feroz batalla por el precio: hay quien lo prioriza, no le da importancia a la calidad y cuando el producto se rompa, comprará otro nuevo y barato”.

Para no naufragar, en el sector recomiendan apostar por unos básicos sólidos. “Un par de buenos cuchillos, tabla, espátulas o cucharas de calidad, pinza, mandolina y sartén”, enumera Ibáñez. “Y si la economía lo permite, una cocotte. A medida que cocinemos más nos irán saliendo nuevas necesidades e iremos incorporando utensilios mas específicos”. No debemos olvidar que lo barato puede salirnos caro. “Para tener una buena sartén o un buen cuchillo hay que aflojar el monedero”, opina Marta Miranda. “Siempre he huido de los ofertones, y cuando he sucumbido, esos cacharros no me han durado nada”.

En el momento actual del instrumental culinario, en el que hay artefactos para casi todo, quizá lo más difícil sea resistirse a los caprichos inútiles. Esos que cuando los encontramos nos parecen el invento del siglo y luego acaban criando polvo en un cajón o un armario. “No existe demasiada locura”, niega Xavier Gener. “En tiempos de crisis se impone la racionalidad más absoluta del consumidor”.

Sin embargo, el cocinillas que no haya comprado algún gadget absurdo, que tire la primera piedra. “Utilizo casi todo, pero el sifón de espumas, la fondue y el molde para hacer nidos de patata no tienen nada que envidiar al conde de Montecristo”, confiesa Marta Miranda. “Aprovechando el boom gastronómico se están vendiendo muchas chorradas. Lo sé porque yo he comprado varias”, secunda la bloguera Sandra Mangas. “De la compra que más me arrepiento es de una Chef 2000 que en teoría hace de todo. Con este robot parece que vas a tener Arguiñano en casa cocinando pero en versión mejorada, sin chistes malos. Al final no es más que una olla a presión que cuesta 1.000 euros, con un recetario de recetas inventadas que nunca salen bien. La uso solo para hacer lentejas. Las lentejas más caras del mundo”. 

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La 'tourniquette' de Ana López de Lamadrid. / CATERINA BARJAU

 

Ana López de Lamadrid: "La 'tourniquette' es mi primer recuerdo culinario'

 

Los trastos para cocinar no sólo viven en las casas, sino también en las canciones y en la memoria. El favorito de Ana López de Lamadrid aparece en un tema del escritor y músico francés Boris Vian, La complainte du progrès. “La canción, que trata del amor y el desamor, y de cómo los instrumentos de cocina intervienen en el paso de uno a otro, habla de una tourniquette para hacer la vinaigrette”. La propietaria del restaurante Igueldo en Barcelona sigue usando la batidora manual para ese mismo cometido, tal y como hacía cuando era pequeña en la cocina de su madre. “Es mi primer recuerdo culinario. Era lo único que me dejaba hacer”, afirma.

 

Este dinosaurio de los gadgets ha caído en tal desuso que resulta difícil encontrarlo en las tiendas. “Tenía el antiguo de mi abuela, pero este, que es nuevo, lo tuve que encargar a un fabricante de San Sebastián. Me costó 11 euros”. López de Lamadrid adora este artilugio tanto como su Thermomix, de 35 años de edad y heredada de su madre. “Los instrumentos antiguos son mucho más duraderos. Ahora parece que hacen las cosas para que se estropeen pronto”. 


Juan Echanove: “A mí me entierran con esta olla”

La olla favorita Juan Echanove está consagrada a una sola actividad: cocinar alubias de Tolosa. “Las guisa sola”, asegura el actor, gourmet y presentador junto a Imanol Arias del programa Un país para comérselo. La cazuela, de la marca francesa Le Creuset -“el Rolls Royce de las ollas”- es un regalo del también presentador, cocinero y tragón David de Jorge. “Para mí, que David te regale una olla es como que Messi te regale un balón”, declara con entusiasmo. Echanove no se desharía de la cazuela por una versión moderna de la misma, ni aunque tuviera mejores prestaciones: “Ni de coña. A mí me entierran con la Le Creuset. Y fuera de temporada la dejo que hiberne hasta el año que viene”.

El actor, que se autodefine como “enfermo de los aparatos y acumulador compulsivo de gadgets de cocina”, prefiere gastar una cantidad importante de dinero en un buen instrumento “que muchas no importantes en algo mediocre”. Aunque reconoce, eso sí, haber picado con trastos inútiles: “Un pelador de guisantes y habas que compre en Jaén y que era un timo absoluto, y una heladera doméstica que nunca he utilizado”.

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Sergio Torres y su gastrovac. / CATERINA BARJAU

Sergio y Javier Torres: “Queremos a la Gastrovac porque costó mucho inventarla”

Hace ya más de un lustro, los hermanos Torres tuvieron una hija a la que llamaron Gastrovac. El feliz alumbramiento se produjo en la Universidad Politécnica de Valencia, donde Sergio pasó tres años trabajando con un equipo de dietistas y físicos para dar con esta especie de olla mágica. “A través de una bomba de vacío extrae todo el aire del interior. Sin él, el agua hierve a partir de 35 grados, y conseguimos cocer a muy baja temperatura, sin pérdida de vitaminas y de carotenos, y sin cambios en la estructura celular del alimento”, explica Sergio.

 Las verduras y los pescados son los alimentos para los que la suelen utilizar Javier y él en su restaurante de Barcelona, Dos Cielos. “También permite hacer impregnaciones en frío: pones una manzana en un almíbar de vainilla o de ron, y lo sometes todo al vacío. Al restablecer la presión normal, hace efecto esponja y la manzana chupa todo el líquido, pero su textura crujiente se conserva”. A pesar de su precio (unos 3.000 euros), la Gastrovac ha sido un éxito en el mundo de la alta cocina, y ya se vende en más de 150 países. “Le tenemos cariño porque costó mucho esfuerzo inventarla”.

Sandra Mangas: “La rasqueta es un trozo de plástico, pero imprescindible”

Los instrumentos más valiosos no tienen por qué ser los más caros. La rasqueta de panadero de Sandra Mangas costó menos de dos euros, pero la autora del blog La Receta de la Felicidad difícilmente podría pasar sin ella. “No es más que un trozo de plástico, pero imprescindible si vas a trabajar con masas de pan y bollería: sirve para  mezclar los ingredientes sin pringarte los dedos, para separar la masa del bol sin desgarrarla y sin que pierda aire, para cortarla en porciones y para despegar los restos que quedan pegados a la superficie de trabajo.... Encima es sencillísima de limpiar y casi no ocupa espacio”.

Mangas, que con cierta vergüenza confiesa poseer “un aparato para sacar punta a las zanahorias, un molde para dar forma de coche a los huevos cocidos y otro para darles forma de pez”, ha adquirido otras rasquetas en materiales más profesionales, pero nunca tan satisfactorias como la de plástico. “Hoy en día la fidelidad es un concepto que sólo se ve en los equipos de sonido, pero no la cambiaría por nada. No se le puede pedir más”.  

 

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El rodillo milenario de Angelita Alfaro. / CATERINA BARJAU.

Angelita Alfaro: “Mi rodillo y yo somos almas gemelas”

No hay más que ver cómo lo acaricia para entender que lo de Angelita Alfaro y su rodillo es una auténtica historia de amor. La presentadora de Canal Cocina y autora de 14 libros culinarios lo tiene desde que hace 50 años, cuando se lo regaló en su boda una hermana de su madre. “Es de madera maciza, y nunca he encontrado uno mejor. Me regalaron uno muy moderno en un sitio en el que di una charla, pero no me mola. Este va donde yo quiero. Ya me conoce, y yo a él. Somos como dos almas gemelas”.

Tras hacer con él mantecados, hojaldre, empanadas o huevos en servilleta, lo cuida limpiándolo con un paño y untándolo con un poco de aceite. Aunque los expertos dicen que no hay que lavar los rodillos con agua, Angelita reconoce que lo ha hecho durante muchos años. “Es de ley y lo aguanta todo”. A la riojana y pamplonica de adopción le encantan los instrumentos de cocina, pero no muestra entusiasmo por algunas novedades de los últimos tiempos. “A los moldes de silicona no les encuentro la gracia. Se me desmayan. Prefiero los de aluminio: los bizcochos tienen más sabor de madre”.

Hay 73 Comentarios

Cuando me vine a vivir aquí, me traje todos los trastos de mi cocina de Buenos Aires, de a poco y en maletas. Que no son nada del otro mundo, pero son míos. Me faltan las ollas Essen (fundición de aluminio), que pesan mucho, pero ya vendrán... Igual, si tuviera que elegir entre todos, me quedo con un palo de amasar pequeño que me hizo mi tio Rafael con el tronco de un pino que habia en el jardín de casa, cuando yo tenía 11 años. Obvio, mas por el recuerdo que otra cosa!

Me ha encantado este post. Yo soy adicta a comprar cacharros de todo tipo.

Sin lugar a duda la cuchara de madera que talló mi primo. Está hecha unos zarrios, pero le da un sabor y unas vueltas a mis platos... ¡deliciosos!
Y de los de motor, no puedo vivir sin mi batidor de espuma para el capuccino. ¡Me lo llevo hasta de viaje!
Gracias por hacerme reír todas las mañana con tu blog. Saludos, comidistas

Buffff, cuántos trastos en mi minicocina de 2 metros apenas... La suegra dice que no sabe cómo almaceno tanto trasto en tan poco espacio. Pero fundamental, como la boina, por rápida, por limpia, por económica (menos en el precio, eso sí) es mi olla express WMF. En segundo lugar, la Thermomix, pero ésta es prescindible, porque ayuda mucho y engorrinas poco, pero se puede vivir sin ella, la verdad. Y en tercer lugar, una cocotte ovalada de Le Creuset que me regalaron para un cumple, de la que estoy enamorada hasta las cartolas porque los guisos saben a gloria bendita. Ya me haré foto con mis niñas y te la mando. Un muxu !!

Qué bueno leer que a alguien más le ha pasado lo mismo que a ti con la maquinita Chef2000... sólo la uso para las lentejas y quedan maravillosas pero claro como bien dices: ¡son las lentejas más caras del mundo!

Esta tarde miro los cacharros de casa porque ahora no recuerdo cuál es el que más uso.

Por cierto yo tuve que comprarme un ARMARIO DE PLÁSTICO y colocarlo en el balcón porque no tenía más espacio en la cocina para cacharros!!! jajaja...

Lo reconozco: fumo porros a diario...
Tus dos primeras palabras me han recordado esta canción de Estopa, pottoki.
Antes de que se me olvide, me encantó la respuesta que le diste al que te preguntó sobre no sé qué rabo y tú añadiste las pezuñas, buenísimo.
También me dió mucha pena y vergüenza que la primera vez que me nombras haya sido unido a la palabra "guerra", a mí, que admiro a Lennon por encima de todas las cosas, en todo caso, era sólo una "guerra" dialéctica que se solucionó en dos días porque hablando se entiende la gente, ojalá todas las guerras reales de este mundo pudieran acabar de igual forma.
Bueno, a lo que iba, creo que mi artilugio imprescindible es un batidor manual para montar un poco los huevos para hacer bizcochos, y es que tengo un "grave" problema, mi niño es muy delgadurrio, qué poco se parece a mí!, y le hago un bizcocho cada día, que le encantan, y aunque se come medio, y yo, sólo un trocín, la que engorda soy yo, no entiendo nada... besinos!

En esta época creo que es imprescindible la lengua pastelera: para repelar los cuencos hasta no dejar nada y aprovecharlo todo!!!
Un abrazo
https://www.facebook.com/LaTeteraVerde

Los que mas me fascinan son: maquinas de cafè tipo moka, teteras, batidoras y robots, y cacharros para reposteria (moldes, espatulas...). Pero si tengo que elegir solo uno, me quedo con el que uso a diario: la moka (de marca Bialetti, soy italiana!)

No tengo uno solo... Los niños de mis ojos son las cazuelas creuset, la olla exprés, la batidora con accesorios y el horno que da nombre a mi blog (con todos sus años y sus defectos). Y no me digas que escoja sólo uno, que son todos necesarios...

Con una puntilla al fin del mundo.

¡ay! pues, si no sabía que éramos unos amateurs de primera, ahora sí que lo tengo claro... en casa hay pocos trastos (cocina minusculísima), y en realidad lo hacemos casi todo, desde una victoria sponge hasta un gazpacho con nuestra querida... cuchara de madera... está en pésimo estado, viene de nuestro college... y siempre que hemos podido comprar otra nueva nos ha dado como penita... ainsss!!! viva la... cutrez-nostálgica?

Para mi sin duda la OLLA Rápida. Me la regalaron cuando me independicé y es un salvavidas increible: una olla que en 7 minutos tienes unas verduritas hervidas, o unas lentejitas estofadas.... llegar de trabajar y ponerte a hacer la comida y que en nada tengas un plato en condiciones, no tiene precio. Verduras, carnes, potages, incluso caldo en muy poco tiempo. Para mi imprescindible!!

¡Con mi pelador al fin del mundo!Quizá los 8 euros más amortizados de mi vida..A la zaga le siguen mis cuchillos, mi batidora de varillas ,(si, esa que recibí en casa cuando pedí la puñetera Kitchen Aid, y que mi madre y mi hermana piensan que son lo mismo)y un utensilio que me encanta por su utilidad más que limitada, una jarra hervidora .Juro que en su momento me parecía lo más, -así tomaré menos café,..,mira la espera que te ahorras cuando necesitas hervir agua para cocinar..-. Al final la he usado 3 veces para lo que a priori está diseñada y 200000000 para llenar la bolsa de agua caliente para dormir.

Mi favorito: el dedo para rebañar.
De cacharros externos: mi olla multirápid Fagor, mis sartenes y cazuelas rojas San Ignacio y mi colección de cubiertos de madera y espátulas de silicona.
El más caro: mi cafetera con molinillo de café, que fue regalada. Metí dormida el agua en el molinillo y el arreglo me ha costado un pastón.

Buenos dias Mikel, Como cada Domingo a primera hora de la mañana compro El Pais, y aunque llueva lo leo mirando al mar...éste ultimo lo leí y disfruté de tus palabras en el "rebalaje", donde rompe las olas....y pensé en mi artilugio "fetiche", que tengo desde hace tanto tiempo que se pierde en mi memoria....y al leer tu articulo llegué a la conclusión de que no podría estar sin él.
Al dia siguiente, justo al mediodía cuando llego "Mi cocina" después de toda la mañana en la oficina a preparar el almuerzo y la cena incluso...no lo encontré, busqué, miré, requetemiré por todos lados.....¡¡ Será cosa de brujería...por pensar lo que pensé ayer !!
Se lo conté a mi marido, me ayudo a mirar...solo quedaba una esperanza me apuntó, que mi hija lo hubiese cogido.....larga espera hasta la noche, hasta que volviera de la universidad (ya se sabe la moda de estudiar en la biblioteca).
Nada más llegar le pregunté por él...: nada, es que como es el más pequeño, me lo llevé para pelar las manzanas....
Por fin volvió a mi...y te aseguro, que lo ataré con un cordón a algún punto fijo en "Mi cocina", como cual "boli" de una ventanilla de cualquier funcionariado....¡¡ No puedo estar sin mi pequeño cuchillo !! ¡¡ Mi cocina no podría ser la misma sin él !!
Siempre nos hace pensar...eso es estupendo...
Un cordial saludo desde http://micocinacarmenrosa.blogspot.com

Mi batidora americana! imprescindible para elaborar batidos de fruta y bebercios alcohólicos experimentales!!!!!!!!!!!!!!

¡La hoz y el martillo!...pero de la marca Karl Marx Design. Ya se que es un poco clásica pero no viejuna. También me va mucho el Gloryfather maxiplus, ese otro invento que multiplica los panes y los peces y no te quedas nunca corto de género en las romerías.

¡Madre mía! Yo quiero una gastrovac. A ver cuando las traen a las tiendas de los chinos .

¡Que viva danejones y sus ternuras!

Esto es como preguntar ¿a qué hijo quieres más??... mmm... está dificil. Estoy con Gem en que la arrocera es perfecta para dejar el arroz estilo oriental sin tener que estar prestando atención a si le subes el fuego, lo bajas, lo tapas, lo apagas, etc.
Tengo un "cake tester" desde hace como 20 años que, aunque es una parida, me encanta. Y no se que más...
Me quedé con ganas de comprarme una gofrera en Bélgica, pero fui consciente del uso que le iba a dar y allí se quedó.
Ah, y con respecto al "Chef 2000" que comenta Sandra Mangas, es de esos anuncios que no tienen desperdicio... en casa cada vez que lo vemos son echamos una risas, porque lo venden de tal forma que parece que se fregase solo y te colocase la comida.
Un abrazo

Yo me quedo con la thermomix, el afilador súper mágico de cuchillos y los silpat, para mi imprescindibles.
http://www.miscaprichosculinarios.blogspot.com

La verdad es que es difícil elegir. Desde el molde de plástico de las empanadillas de 2,50€, hasta el robot de cocina Mycook que me regalaron mis padres recientemente. Aunque hay algunos que los vendería en eBay, sobre todo porque no los he usado nunca (bien por falta de tiempo, bien por su inutilidad).
El último cachivache que me he comprado es un pequeño robot de cocina para amasar y montar claras, con el que estoy encantada.
Entre mis cacerolas y sartenes, lo mejor es mi paellera para la inducción, hace unos arroces increíbles. Además mi placa tiene una zona de inducción de 28 cm, justo del tamaño de la paellera, por lo que el calor se distribuye uniformemente por el fondo de esta última.

Mi cuchillo de cocinero. En su momento me gaste como la mitad de lo que tenía en el banco (no mucho) en mi cuchillico. Nunca me arrepentí.

Yo tengo dudas, creo que me quedo con mi cuchillo cebollero Arcos y una media luna antigua, con mango de madera y la hoja un poco mellada. Cuando estoy estresado, para relajarme, utilizo ambos instrumentos, descuartizando un pollo en el que veo al Sr. Mercadona o al Sr. Bankia de turno. También me gusta mucho la olla express, aunque tambín, dado su fondo difusor de acero, la utilizo para preparaciones abiertas a fuego lento, la última vez el lunes, peazo cocido (la última foto del post): http://lafactoriagastronomica.blogspot.com.es/2012/06/la-cocina-de-la-necesidad-el-pan-2.html

Mi instrumento favorito es uno que no tengo y por el que muero, la KitchenAid en verde menta, muy años 50 y 60 americanos. Me la imagino en mi cocina y es que me emociono... ¡¡¡Quiero una KitchenAid!!!!!!!!!!!!!!!!!

El pelapatatas, el abrelatas El Explorador y cualquier batidora que me permita levantar claras. Sin el resto, podría vivir.

Tengo un cajón de cacharros muertos: un sacahuesos de cereza y aceituna, de 4 en 4, que las espachurra sin compasión, un termosellador de bolsas de plástico, la j o í a mandolina a la que tantas cicatrices debo, una especie de sacapuntas para zanahorias, un cortahuevos, un minirrodillo para ajustar al molde masas de pastelería, una rueda de cortar raviolis, brochetas de 14 tipos... me falta una camisa de fuerza, pero llegará.

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El Comidista

Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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