¿Cuál es tu instrumento de cocina favorito?

Por: | 07 de junio de 2012

Cathrineholm

Los maravillosos trastos de Cathrineholm. / HANDZ-ETSY

 

Lo confieso: soy adicto a los instrumentos de cocina. Aunque no sepa qué hacer con ellos, aunque no me los compre porque son caros o aunque sean decididamente inútiles, me encanta mirarlos, toquetarlos y conocer a fondo sus maravillosas prestaciones. Como me huelo que muchos de vosotros ahí afuera compartís este vicio nefando, me gustaría pediros que me contéis cuál es vuestro trasto favorito, aquel del que no os separaríais aunque os ofrecieran 25 paquetes de Ariel a cambio. Y que me enviéis una foto del mismo (podéis salir con él si queréis). Mi correo es elcomidista@gmail.com; por favor poned en el asunto "Instrumento favorito" que si no me hago un lío con el Aló Comidista. También podéis publicar la imagen en Twitter con el hasthag #nosinmitrasto, compartirla en el canal de Comida y bebida de Eskup o en el Facebook del Comidista.

Con los mejores montaré una entrada en la que yo también hablaré de mi artilugio favorito. ¿Y a qué viene todo este lío? Pues a que el domingo publiqué un reportaje en El País Semanal sobre gadgets de cocina, en el que varias personas relacionadas con la gastronomía contaban sus grandes amores en este campo. Aquí os lo dejo para ir abriendo boca.

 

NO SIN MI BATIDORA

El flechazo se produce cuando los vemos en la tienda. Al principio nos dejamos fascinar por su aspecto físico, y luego la relación se normaliza atendiendo más a los aspectos prácticos. La convivencia con ellos puede ser difícil, sobre todo si son un poco raritos. Y la ruptura, si llega, es un drama.

Así son la relaciones con nuestros instrumentos favoritos de cocina, parecidas de alguna forma a las amorosas. Nadie que frecuente los fogones puede negar haber querido a su cuchillo cebollero, a la cazuela que hace tan bien los garbanzos o al molde de horno en el que los pasteles salen perfectos. Ahora bien, con la abundancia nos hemos vuelto promiscuos, y tendemos a enamorarnos de nuevos artefactos cada vez más bonitos, tecnológicos, específicos y, en muchas ocasiones, inútiles.

La oferta actual de instrumental para cocinar es apabullante. Los gadgets culinarios, que antes sólo se vendían en ferreterías y grandes almacenes, han invadido nuevos territorios como el diseño y la decoración, e incluso han pasado a ser protagonistas de tiendas especializadas. El fenómeno se alimenta, cómo no, de la fiebre por la gastronomía que ha vivido España en los últimos años. “Los cocinillas se están especializando y ya no se conforman con el cuchillo mellado que utilizaban sus padres en casa”, explica Marta Miranda, autora del blog Deliciosa Miranda. “Quieren cocinar con un punto profesional, y las firmas se han puesto las pilas para ofrecerles desde un juego de cuchillos ultrasónico hasta un molde diseñado exclusivamente para hacer macarons”.

Las tendencias que mueven el mundo de la cacharrería son diversas, y a veces están marcadas por cambios sociales. “La gente quiere cocinar y comer más sano cada día, pero le falta tiempo para poder hacerlo. Por eso triunfan los cortadores de frutas y verduras variados, así como utensilios para cocinar al vapor”, asegura Xavier Gener, propietario de la tienda barcelonesa Gadgets Cuina. “El mundo del tupper, por otro lado, ha sido impulsado por la crisis. Y por último, funcionan bien los utensilios para pastelería, por moda y porque son perfectos para introducir a los niños en la cocina y hacer una actividad con ellos”. “También nos está tentando mucho lo tecnológico”, añade Miranda. “Hay muchos Adriàs en bata y zapatillas que se lo pasan bomba con sus deshidratadoras y máquinas para cocinar al vacío”.

La aparición de nuevos materiales, como la silicona, o de electrodomésticos todopoderosos, como la thermomix, han cambiado para siempre el arsenal de nuestras cocinas. Y ya no nos conformamos con que los instrumentos funcionen, sino que les exigimos atractivo estético. Sin embargo, la comparación de la oferta actual con la del pasado suscita debate: unos creen que  los trastos modernos están a años luz en rendimiento, mientras que otros añoran la solidez y duración de los antiguos.

“Es un tema muy sensible”, reconoce Jorge Ibáñez, de la tienda online Cuisine Paradiso. “Por un lado, ahora se puede fabricar con más calidad que nunca por los materiales y las herramientas de los que se dispone. Esto tiene un coste que se repercute en el producto, pero hay quien disfruta comprando una pieza que sabe que durará años y envejecerá con dignidad. Al mismo tiempo existe una feroz batalla por el precio: hay quien lo prioriza, no le da importancia a la calidad y cuando el producto se rompa, comprará otro nuevo y barato”.

Para no naufragar, en el sector recomiendan apostar por unos básicos sólidos. “Un par de buenos cuchillos, tabla, espátulas o cucharas de calidad, pinza, mandolina y sartén”, enumera Ibáñez. “Y si la economía lo permite, una cocotte. A medida que cocinemos más nos irán saliendo nuevas necesidades e iremos incorporando utensilios mas específicos”. No debemos olvidar que lo barato puede salirnos caro. “Para tener una buena sartén o un buen cuchillo hay que aflojar el monedero”, opina Marta Miranda. “Siempre he huido de los ofertones, y cuando he sucumbido, esos cacharros no me han durado nada”.

En el momento actual del instrumental culinario, en el que hay artefactos para casi todo, quizá lo más difícil sea resistirse a los caprichos inútiles. Esos que cuando los encontramos nos parecen el invento del siglo y luego acaban criando polvo en un cajón o un armario. “No existe demasiada locura”, niega Xavier Gener. “En tiempos de crisis se impone la racionalidad más absoluta del consumidor”.

Sin embargo, el cocinillas que no haya comprado algún gadget absurdo, que tire la primera piedra. “Utilizo casi todo, pero el sifón de espumas, la fondue y el molde para hacer nidos de patata no tienen nada que envidiar al conde de Montecristo”, confiesa Marta Miranda. “Aprovechando el boom gastronómico se están vendiendo muchas chorradas. Lo sé porque yo he comprado varias”, secunda la bloguera Sandra Mangas. “De la compra que más me arrepiento es de una Chef 2000 que en teoría hace de todo. Con este robot parece que vas a tener Arguiñano en casa cocinando pero en versión mejorada, sin chistes malos. Al final no es más que una olla a presión que cuesta 1.000 euros, con un recetario de recetas inventadas que nunca salen bien. La uso solo para hacer lentejas. Las lentejas más caras del mundo”. 

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La 'tourniquette' de Ana López de Lamadrid. / CATERINA BARJAU

 

Ana López de Lamadrid: "La 'tourniquette' es mi primer recuerdo culinario'

 

Los trastos para cocinar no sólo viven en las casas, sino también en las canciones y en la memoria. El favorito de Ana López de Lamadrid aparece en un tema del escritor y músico francés Boris Vian, La complainte du progrès. “La canción, que trata del amor y el desamor, y de cómo los instrumentos de cocina intervienen en el paso de uno a otro, habla de una tourniquette para hacer la vinaigrette”. La propietaria del restaurante Igueldo en Barcelona sigue usando la batidora manual para ese mismo cometido, tal y como hacía cuando era pequeña en la cocina de su madre. “Es mi primer recuerdo culinario. Era lo único que me dejaba hacer”, afirma.

 

Este dinosaurio de los gadgets ha caído en tal desuso que resulta difícil encontrarlo en las tiendas. “Tenía el antiguo de mi abuela, pero este, que es nuevo, lo tuve que encargar a un fabricante de San Sebastián. Me costó 11 euros”. López de Lamadrid adora este artilugio tanto como su Thermomix, de 35 años de edad y heredada de su madre. “Los instrumentos antiguos son mucho más duraderos. Ahora parece que hacen las cosas para que se estropeen pronto”. 


Juan Echanove: “A mí me entierran con esta olla”

La olla favorita Juan Echanove está consagrada a una sola actividad: cocinar alubias de Tolosa. “Las guisa sola”, asegura el actor, gourmet y presentador junto a Imanol Arias del programa Un país para comérselo. La cazuela, de la marca francesa Le Creuset -“el Rolls Royce de las ollas”- es un regalo del también presentador, cocinero y tragón David de Jorge. “Para mí, que David te regale una olla es como que Messi te regale un balón”, declara con entusiasmo. Echanove no se desharía de la cazuela por una versión moderna de la misma, ni aunque tuviera mejores prestaciones: “Ni de coña. A mí me entierran con la Le Creuset. Y fuera de temporada la dejo que hiberne hasta el año que viene”.

El actor, que se autodefine como “enfermo de los aparatos y acumulador compulsivo de gadgets de cocina”, prefiere gastar una cantidad importante de dinero en un buen instrumento “que muchas no importantes en algo mediocre”. Aunque reconoce, eso sí, haber picado con trastos inútiles: “Un pelador de guisantes y habas que compre en Jaén y que era un timo absoluto, y una heladera doméstica que nunca he utilizado”.

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Sergio Torres y su gastrovac. / CATERINA BARJAU

Sergio y Javier Torres: “Queremos a la Gastrovac porque costó mucho inventarla”

Hace ya más de un lustro, los hermanos Torres tuvieron una hija a la que llamaron Gastrovac. El feliz alumbramiento se produjo en la Universidad Politécnica de Valencia, donde Sergio pasó tres años trabajando con un equipo de dietistas y físicos para dar con esta especie de olla mágica. “A través de una bomba de vacío extrae todo el aire del interior. Sin él, el agua hierve a partir de 35 grados, y conseguimos cocer a muy baja temperatura, sin pérdida de vitaminas y de carotenos, y sin cambios en la estructura celular del alimento”, explica Sergio.

 Las verduras y los pescados son los alimentos para los que la suelen utilizar Javier y él en su restaurante de Barcelona, Dos Cielos. “También permite hacer impregnaciones en frío: pones una manzana en un almíbar de vainilla o de ron, y lo sometes todo al vacío. Al restablecer la presión normal, hace efecto esponja y la manzana chupa todo el líquido, pero su textura crujiente se conserva”. A pesar de su precio (unos 3.000 euros), la Gastrovac ha sido un éxito en el mundo de la alta cocina, y ya se vende en más de 150 países. “Le tenemos cariño porque costó mucho esfuerzo inventarla”.

Sandra Mangas: “La rasqueta es un trozo de plástico, pero imprescindible”

Los instrumentos más valiosos no tienen por qué ser los más caros. La rasqueta de panadero de Sandra Mangas costó menos de dos euros, pero la autora del blog La Receta de la Felicidad difícilmente podría pasar sin ella. “No es más que un trozo de plástico, pero imprescindible si vas a trabajar con masas de pan y bollería: sirve para  mezclar los ingredientes sin pringarte los dedos, para separar la masa del bol sin desgarrarla y sin que pierda aire, para cortarla en porciones y para despegar los restos que quedan pegados a la superficie de trabajo.... Encima es sencillísima de limpiar y casi no ocupa espacio”.

Mangas, que con cierta vergüenza confiesa poseer “un aparato para sacar punta a las zanahorias, un molde para dar forma de coche a los huevos cocidos y otro para darles forma de pez”, ha adquirido otras rasquetas en materiales más profesionales, pero nunca tan satisfactorias como la de plástico. “Hoy en día la fidelidad es un concepto que sólo se ve en los equipos de sonido, pero no la cambiaría por nada. No se le puede pedir más”.  

 

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El rodillo milenario de Angelita Alfaro. / CATERINA BARJAU.

Angelita Alfaro: “Mi rodillo y yo somos almas gemelas”

No hay más que ver cómo lo acaricia para entender que lo de Angelita Alfaro y su rodillo es una auténtica historia de amor. La presentadora de Canal Cocina y autora de 14 libros culinarios lo tiene desde que hace 50 años, cuando se lo regaló en su boda una hermana de su madre. “Es de madera maciza, y nunca he encontrado uno mejor. Me regalaron uno muy moderno en un sitio en el que di una charla, pero no me mola. Este va donde yo quiero. Ya me conoce, y yo a él. Somos como dos almas gemelas”.

Tras hacer con él mantecados, hojaldre, empanadas o huevos en servilleta, lo cuida limpiándolo con un paño y untándolo con un poco de aceite. Aunque los expertos dicen que no hay que lavar los rodillos con agua, Angelita reconoce que lo ha hecho durante muchos años. “Es de ley y lo aguanta todo”. A la riojana y pamplonica de adopción le encantan los instrumentos de cocina, pero no muestra entusiasmo por algunas novedades de los últimos tiempos. “A los moldes de silicona no les encuentro la gracia. Se me desmayan. Prefiero los de aluminio: los bizcochos tienen más sabor de madre”.

Hay 73 Comentarios

Para mi es totalmente imprescindible el cronografo del tiempo, soy increiblemente despistada y él me avisa de cuando tengo que apagar o añadir un nuevo ingrediente..desde que me compre uno digital me he ahorrado un montón de desastres..
ayer fue el dia de la ensalada en twitter, os dejo un enlace de la que yo hice que me quedo muy apañá , en 5 minutos teneis ensalada y algún consejo para vacaciones #ecoturismo ..http://www.elpucherodehelena.blogspot.com.es/2012/06/ensalada-moruna-o-no-o-ecoturismo.html

Me pasa lo mismo que a ti Mikel,

pero al viajar tanto a Asia soy un fanático de los trastos raros de cocina que encuentro por allí.

Rodillos de chappatti, fiambreras lacadas singapureñas, moldes de pasteles de la luna llena, ralladores de papaya o de coco, filtros de té de bambú...

una locura como otra cualquiera!!

Un abrazo!

http://cocinaorientalgurumasala.blogspot.com.es/

Pues yo debería decir que la Thermomix, y es que sólamente sabes lo buena que es si la tienes, pero al final lo simple se impone: mi cuchillo santoku de Arcos se ha convertido en el instrumento que más mimo para conservar su filo y que con más satisfacción y frecuencia utilizo.
Aunque ha aparecido competencia: tengo sin estrenar todavía (tienen dos días) un juego (4l + 8l) de ollas rápidas Fissler que tienen una pinta estupenda. La de 4l para esos guisos de día a día y la de 8 para los cocidacos y guisotes de acopio para tuper y congelar caldos.

El cacharro por el que siento una devoción total es la KitchenAid mixer roja que me regalaron mis padres. Nunca me habían quedado tan esponjosas las madalenas, los pasteles y los panecillos.

La Thermomix, ya no puedo cocinar sin ella...;)
Almu
http://www.mavieenroseblog.com/

Sin duda ¡mi arrocera! Estuve viviendo 5 años en Japón y me traje una para aquí al volver. Tengo que utilizarla con transformador y todo porque es de 125, pero le doy un uso que no veas! Para cocinar el arroz y que te quede apelmazadito para los platos orientales es de lo mejor.

La thermomix, sin duda, un buen juego de cuchillos muy afilados, una buena madera para trabajar, la lengua de gato, una varilla para batir, el afilador barato del Ikea, y lo que nunca me atrevo a comprar de la teletienda pero observo en el Corte inglés, el nicer dicer plus, que me sigue fascinando.

Otro adicto a los cuchillos, tengo como 30, y no de los pequeños, no, cuchillos de ceramica, japoneses para preparar sushi que cortan una barbaridad, para el queso, puntillas, deshuesadores, cebolleros, de una sola pieza,etc y no sigo porque me podria eternizar! Eso si, ultimamente ando enganchado a la sorbetera, y ahora mismo no entiendo la vida sin ella, no tiene un mes y habre hecho 7 helados diferentes, y yo 3 kilos mas, todo hay que decirlo!
Un saludo a todos!! y muy buen dia comidistas!

Además de la cazuela jubilada de la que ya hablé en otro comentario:

- Una cuchara de madera de olivo, con más años que la orilla del río. Posiblemente provenga de los aceitunos del famoso monte de Jerusalén, aunque no la he datado con la prueba del carbono 14. Igual pregunto a mi madre, que fue quien me la regaló, pero la mujer tiene la memoria fatal y saldrá por peteneras sin aclararme nada.
- El desintegrador de ajos del IKEA, imprescindible en mi litúrgico all i oli. No sólo deja a los ajos espachurrados estupendamente sino que además ofrece el aliciente de que puedes imaginar que le estás aclarando algunos conceptos de economía doméstica y productividad al Sr. Roig y otros suicidaneos de su pelaje.

Muy bien lo de ayer, MLI, pero hoy no la has hincado, mamoncete... te has cogido EPS del domingo, lo has escaneado y a vivir.

Buenos días y buena suerte!!

¡Ay... ! Los moldes para repostería... son un verdadero vicio. Y además permiten hacer cosas tam bonitas como esta:
http://gastrocinemia.blogspot.com.es/2012/05/yogur-en-gelatina.html

Pues no sabría que escoger, aunque tampoco tengo un gran menaje. Pero igual me quedo con la batidora (sí... soy de las de "no sin mi batidora") Me la regalaron mis padres cuando me fui fuera en 1º de carrera y ahí sigue tan estupenda 8 años después. Nadie tenía una batidora entonces entre mis compañeros, jeje. La de cremas, purés, salsas, batidos, mayonesas... que me ha hecho disfrutar. Ahora también tengo una de varillas... y ha sido un salto cualitativo en mis postres.

Ay, qué aprieto!!! no sé con qué quedarme...
Creo q (si se le puede considerar instrumento, q creo q no...) con la cocina de fuego, abajo la vitro!!!
Y si no, me qedo con la lengua pastelera, imprescindible, 4€ de silicona y tal vez un pelador.


La imprescindible cafetera, sin lugar a dudas.
No me refiero a las moderneces de las capsulitas, sino a la denominada italiana de toda la vida (el puchero todavía lo sigo utilizando, pero menos amenudo... eso de los posos por la mañana...).
La cantidad de malos humos que hay por la mañana y que se suavizan con una buena taza de café!

Llevo 30 años cocinando en mi casa y, además, soy hostelero, quiero decir con esto que las practicas ya las tengo hechas. En cualquier cocina, lo imprescindible siempre, siempre, son un buen juego de cuchillos de todo tipo: puntillas, trinchadores etc, todo lo demás es cacharreria y consumo. Si es cierto que hay diferentes ollas (las rápidas a presión son interesantes), sartenes, plásticos, termomixes, pero se puede cocinar perfectamente sin todo esto, los pelaajos, mandolinas, y todo estos cacharros son "mariconadas", sin ánimo de ofender a nadie. Saludos!

Tambien he pecado: mi cacharro de referencia es la termomix.

Aunque sé que mucha gente se hará cruces, mi cacharro de cocina favorito es la Thermomix. Con ella hago cosas que odio hacer pero me encanta comer, como bechamel o crema pastelera. Pero es que te hace helados en segundos, pica cosas que a cuchillo te pueden aburrir y, en definitiva, hace que la parte pesada de la cocina se alivie y uno goce más de la experiencia.
La última preparación que he publicado en mi blog hecha con este cacharro los unos deliciosos molletes ( http://bit.ly/JOmY2t ) que hicieron las delicias de mi familia.
A ver si me hago la foto y te la hago llegar. Otra cosa es que me selecciones para el post. Eso será cosa tuya.
Gracias, Mikel.
Carlos, de Vegetal... y tal.
http://vegetalytal.blogspot.com

Yo no podría vivir sin mi olla ultrrápida, ultra porque es más rápida aún que la clásica olla express. Eso de cocinar en 10 minutos unas verduras para una crema, unas judías verdes con tomate, un estofado, un potaje...es una maravilla y ahora que tengo bebé, en pocos minutos cuezo sus verduras y su carne y luego batirlo todo y de una tacada hago un montón de potitos caseros que congelo debidamente para toda la semana.
Mi receta estrella en la olla ultrrápida, las judías verdes con tomate: cojo un bote grande de tomate en conserva, pico los tomates en trozos no muy gruesos, una cebolla un diente de ajo picados, lo pongo en la olla con un chorro de aceite de oliva a rehogar, ensequida añado judías verdes limpias y cortadas, sal, pimienta, un toque de hierbas provenzales, añado el zumo de tomate que queda en la lata al sacar las peras de tomate, y cierro la olla, en 5 minutos, listo.

Tengo debilidad especialmente por los cuchillos y por los cachivaches pequeños. Lo de los primeros no sé muy bien a qué se debe, debe ser alguna perversión que tengo escondida por ahí, pero el caso es que no me compro más de pura vergüenza. Y de los segundos... tengo un cajón enterito, que ya se me ha quedado pequeño, y mis chismes han empezado a invadir otro cajón. De todos ellos me quedo con el prensa-ajos: sencillo, práctico, muy útil :)

Yo está claro que no puedo vivir sin fiambreras o tuppers, como las queramos llamar.... ¿cómo de me llevaría la comida al trabajo? He probado de muchos tipos y precios, y empiezo a tenerlo claro....

Y ahora que llega el verano, me voy a hacer adicta de este kit tupperista para aderezar ensaladas:

http://cuinescuina.blogspot.com.es/2012/06/i-per-amanir.html

Mi recogedor de verduras...se lo ví a José Andrés cuando hacía su programa en la tele y no paré hasta encontrarlo. En aquella época tampoco había tantas tiendas de cacharros, hice al menos 4 visitas al Corte Inglés hasta que los trajeron!!!
Desde entonces, no comprendo a los cocineros que salen en la tele y recogen las verduras de la tabla, después de cortarlas, con las manos.
Pero mi lista en enorme. soy de las que veo cualquier cosa y siento la necesidad de poseerla: espátulas, ralladores ¿cuanta nuez moscada se puede rallar para tener un rallador exclusivo para ello?, pinzas para comer, servir, preparar los platos, el kit para sferificaciones ¿alguien me puede decir si esos polvos mágicos caducan?, moldes de silicona....

yo también confieso ser adicta a los cacharritos de cocina, y suelo picar y dejarme llevar por el" culo veo culo quiero", y me acabo comprando "chorradicas" del tipo de la máquina de hacer donuts o la de hacer gofres, pero admito que una muy buena inversión es la thermomix de la que ya nadie me podrá separar y un horno decente.
http://www.recetariodesirena.com

La sartén de 30 cms. donde salteo pasta centenares de veces al año.

En mi caso el cacharro de referencia ha sido siempre la termomix, un bicho que nunca he sabido si es masculino o femenina; aunque he de reconocer que cada cierto tiempo cometo infidelidades con cacharricos rmenores que suelen dar grandes alegrías. Esta primavera bebo los vientos por una mandolina de hoja de piedra blanca que hace virguerias.
El diletante.

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El Comidista

Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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