Por qué no consumo productos que dicen ser saludables

Por: | 08 de agosto de 2012

Alimentos funcionales

Poción mágica para tus defensas. / AINHOA GOMÀ

 

Te bajan la tensión, reducen tu colesterol, mejoran tu rendimiento deportivo, te ayudan a perder peso o desatascan tu congestionado intestino. Se conocen como "alimentos funcionales", los fabrican grandes empresas como Danone, Unilever, Pascual o Kaiku, y si los tomas con regularidad, tus problemas de salud remitirán o desaparecerán.

¿Te lo crees? Yo no. Pero parece que mi escepticismo no es compartido por buena parte de la población, que ha acogido estos milagrosos productos con entusiasmo y los ha convertido en superventas con cifras de facturación de 2.900 millones de euros al año. La crisis parece haber frenado un poco el crecimiento del sector, ya que los alimentos funcionales suelen ser más caros que los que no lo son. Sin embargo, las marcas siguen apostando por ellos, sabedoras de su atractivo para un público cada vez más preocupado (¿u obsesionado?) por la salud.

¿Y por qué no me creo las maravillas de los actimeles, danacoles, vitatens, proactivs, l.caseis, omega treses, activias y demás inventos con nombres futuristas? En líneas generales, porque existen escasas o nulas evidencias científicas que demuestren sus presuntas virtudes. Como dice el escritor y activista Michael Pollan, las afirmaciones que se leen en sus etiquetas o que se escuchan en sus anuncios "suelen estar basadas en datos incompletos e investigaciones deficientes".

En su ultrarrecomendable libro Saber comer, recién publicado en España, Pollan ofrece 64 reglas básicas para comer bien. La octava es bien clara: "Evita productos que afirmen ser saludables". Y la 42, también: "Sé escéptico ante los alimentos no tradicionales". El autor estadounidense emplea como ejemplo la margarina, uno de los primeros productos industriales que afirmó ser más beneficioso para la salud que el alimento que sustituía. Años después de su invención, se supo que sus grasas trans eran mucho más perjudiciales para el organismo que las de la mantequilla. "La comida más sana del súper (los productos frescos) no alardea de lo saludable que es", escribe Pollan. "Sólo los grandes productores disponen de medios para conseguir que las autoridades sanitarias les aprueben esos lemas con los que venden sus productos".

La gran pregunta es cómo lo consiguen. Por qué nuestras autoridades sanitarias o alimentarias se muestran incapaces de obligar a las marcas a no decir mentiras, o mejor dicho, a no vender medias verdades o a afirmar hechos no demostrados.

El profesor y experto en bioquímica de la Universidad de Murcia José Manuel López Nicolas ha escrito mucho y bueno sobre el tema en su blog Scientia. En sus largas y documentadas entradas, desentraña los trucos que utilizan productos como el VitaTEN de Kaiku, el Actimel de Danone o la leche fermentada con L. Casei de Hacendado para poder publicitarse como saludables. ¿Que la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) les impide publicitar las supuestas virtudes anti-tensión arterial y pro-defensas de los lactobacilus y demás bacterias-prodigio? Pues añaden a sus bebedizos potasio o vitamina B6, sustancias que sí están reconocidas legalmente como beneficiosas en esos terrenos, y santas pascuas.

Lo absurdo del boom funcional es que alimentos normales y corrientes poseen la misma o mayor cantidad de esas sustancias, y son mucho más baratos. López Nicolás pone dos ejemplos clarividentes: además de muchos otros nutrientes, un plátano aporta el triple de vitamina B6 que el Actimel o el L. Casei de Hacendado y cuesta tres veces menos. De igual forma, un aguacate contiene cuatro veces más potasio que un VitaTEN, y cuesta un 15% menos.

El profesor añade una reflexión a mi entender importantísima: "Según los últimos estudios nutricionales la deficiencia de potasio es muy rara en individuos que consuman una dieta equilibrada y no hay necesidad alguna de consumir suplementos en circunstancias normales". Lo mismo ocurre con el traído y llevado omega-3: con tomar pescado azul con cierta frecuencia, es más que suficiente. Yo aplicaría esta lección a todos los productos procesados enriquecidos con minerales, vitaminas o sustancias maravillosas: si tu dieta es variada y rica en alimentos frescos naturales, no necesitarás en absoluto de toda esa magia industrial.

Capítulo aparte merecen los productos de soja, la planta fetiche por excelencia del tinglado funcional-saludable. No tengo nada contra la salsa de soja, el tofu o cualquier alimento tradicional basado en ella. Pero cada vez que oigo palabras como "isoflavonas", "proteínas vegetales texturizadas", "lecitinas" y demás mandangas, me echo a temblar. Da igual que no existan estudios científicos serios que demuestren las bondades de la soja en la menopausia o contra el colesterol: los supermercados siguen llenos de sus esotéricos derivados. Por si alguno todavía no se ha enterado, vuelvo a recordar el libro de Pollan, que cita a un alto cargo de la FDA, el organismo controlador de los alimentos en EEUU: "La confianza en los derivados de la soja como alimentos seguros está claramente basada más en una creencia que en datos contrastables".

Las bebidas isotónicas, por su parte, acaban de recibir un buen varapalo científico. Un estudio de la revista médica British Medical Journal y la BBC pone en cuestión que líquidos como el Gatorade, el Lucozade o el Powerade mejoren el rendimiento físico o la recuperación tras el ejercicio. Lo que sí parece claro es que dichas bebidas son auténticas bombas de azúcar: entre 40 y 60 gramos por litro. El informe habla de una "sorprendente falta de pruebas" y aporta datos bastante tremendos: el 97,3% de los estudios en los que las empresas basaban sus afirmaciones carecían de rigor o directamente inaceptables.

La revista habla también del pasteleo entre la industria alimentaria y determinados científicos, que avalan virtudes no contrastadas de productos a cambio de una retribución económica. Algo que muchas personas relacionadas con este negocio saben, y que a mí, personalmente, me ha llevado a tomar la decisión de no dar bola a ninguno de los tropecientos estudios sobre las virtudes saludables de la cerveza, el vino, el queso, el café o el chocolate que se publican cada año. Ante la imposibilidad de saber de verdad quién los paga, me quedo sólo con los de instituciones de independencia y fiabilidad comprobada. Que son bien pocos, por cierto.

La misma sana desconfianza la aplico a todo producto que me venda sus propiedades beneficiosas para mi organismo. Entiendo los motivos de la industria para fabricarlos: la dificultad para hacer negocio con los alimentos de toda la vida les empuja a apostar por otros "de valor añadido" con los que pueden obtener un mayor margen. Al fin y al cabo, no hacen más que aprovecharse de la vagancia del consumidor, que prefiere confiar en ellos antes que esforzarse en mantener una dieta razonable. "Muy pocos ciudadanos leen la composición de la mercancía que adquieren y simplemente se dejan sugestionar por los reclamos de las etiquetas: 'con omega 3', 'reduce el colesterol', 'bajo en grasa'...", escriben el chef Andoni Aduriz y el filósofo Daniel Innerarity en Cocinar, comer, convivir. "Que los mensajes sean contradictorios, incompletos o que tengan fisuras informativas importa poco dentro del torbellino de datos en el que nos movemos actualmente".

A título personal, yo prefiero cuidar mi cuerpo ingiriendo la mayor variedad posible de verduras, frutas, pescados, lácteos, cereales, frutos secos y demás productos poco o nada procesados. Ellos me proporcionan toda la salud que necesito, están mucho más ricos y me cuestan menos dinero.

Hay 193 Comentarios

Justo lo que necesitamos; otro apocalíptico. El criterio y el pensamiento crítico deben ser de ida y vuelta. El discurso de este autor es razonable pero nadie garantiza que no esté tan basado en creencias como el contrario. Del mismo modo que los alimentos funcionales no son la panacea y están movidos por intereses comerciales, los alimentos tradicionales son objeto de lo mismo¿o es que las campañas publicitarias del plátano de canarias, del jamón serrano o lo que sea no obedecen a otros intereses? Discrepo

Publicado por: lucía | 08/08/2012 14:14:54

Lucía, si te vas al "blogspot" (artículo de divulgación) del profesor José Manuel López Nicolás, verás cuáles son sus fuentes, y verás cómo son mucho más fiables que los gestores de contenidos (que no fuentes primarias) que tú citas.
Un saludo

Lucía, estoy completamente de acuerdo contigo. Más rigor y esfuerzo a la hora de informarse y menos necesidad de reafirmarnos.

¡Cuidado! Este artículo suena en principio razonable, pero hay un problema. Quién le haga caso, es probable que abandone sus intentos por mejorar su dieta o variar en los hábitos alimenticios nocivos. Una cosa es hacer terrorismo para vender y otra rechazar toda oferta de mejoramiento. Casi todos los productos bajos en grasas saturadas son preferibles a los que no. En los lácteos es casi imprescindible comer productos light. La verdadera pregunta es porqué son mas caros. No creo que producirlos cueste más. El hecho de que se vean especiales es lo que influye. Es hora de que los gobernantes bajen los impuestos, las tasas, (y no como muchos vivillos quieren, elevarlas a los productos chatarra) a los productos más beneficiosos, de acuerdo a pautas científicas garantizadas. Perderán algo de dinero por un lado, pero lo ganarán al tener que brindar menor cantidad de prestaciones en los servicios de salud. Recomiendo a todos combatir la obesidad, hoy hay muchas herramientas, y la mas importante es la educación alimentaria. Cuando escribimos en medios de difusión masiva, es nuestra responsabilidad contribuir a ella. No me queda claro que esta nota sea tan buena en ese sentido.

Jonathan, dos cositas nada más: 1. La Fundación Salud y Naturaleza, con ese nombre, no puede ser independiente en este tema. 2. La frase "no hay que abusar de los fármacos ya que son sustancias puramente químicas y no naturales" es totalmente errónea por las siguientes razones: a) no hay que abusar de nada, sea lo que sea. b) no existe diferencia entre lo químico y lo natural, todo viene de la naturaleza, las cosas no tienen efectos distintos por el tratamiento que han tenido, sino por los principios activos que contienen (por eso se llaman así, "activos"). c) abusar de fármacos puede tener un efecto negativo porque éstos tienen principios activos y por lo tanto afectan a nuestro organismo, por eso los auténticos profesionales de la salud (se llaman "médicos titulados" por si no lo sabías) recetan la dosis justa para el tratamiento. Mezclar la salud con la comida sólo se hace hoy en día por algún motivo, normalmente económico.
Por cierto que todavía no me ha contestado nadie: porqué es mala la soja transgénica?

La soja es forraje para animales. Los sabios orientales solo la consumen como Tofu o Salsa de Soja, donde ya han sufrido procesos de maceración que han alterado su composición química. Comerla de otra forma es peligroso debido a su alto contenido de fitoestrógenos, máxime cuando los productos industrializados ya la incorporan en forma de lecitina, un muy utilizado emulsionante para las grasas. Si quieren comer realmente sano y natural consuman Quínoa. Avalado por 4.000 años de consumo de pueblos indígenas que la tenían como semilla sagrada. Aquí les dejo la receta con todas las imágenes del paso a paso para hacer una delicia de este superalimento de origen vegetal redescubierto hace muy poco por nuestra civilización. http://contactoconlodivino.blogspot.com.ar/2011/08/guiso-de-quinoa.html

Yo de niño he tomado leche, yogures y queso por cubos aparte de todo lo demas que da nuestro pais menos mucho pescado y pollo que no me van demasiado. Ahora me he frenado un poco menos con el queso, que una de mis debilidades personales con el vino, y como bastante fruta variada. Teng 57 tacos y estoy como un tractor. Ni me arrimo a los productos que menciona el articulo. Otro tongo es el aceite de oliva filtrado veinte vezes y sin colesterol, que es agua coloreada. A lo mejor me caigo muerto dentro de un par de años pero no me quita el sueño ni estoy muy entusiasmado con la vejez extrema y menos en este pais.
Menos timo y mas comer bien que hay de todo lo bueno en España

Es fascinante observar lo versado que está todo el mundo en temas de alimentación. Todo el mundo sabe muchísimo! También me fascina cuando esas personas citan sus fuentes de información; me hace mucha gracia cuando estas fuentes tienen un "blogspot" por ahí.. Qué cosas, y yo que pensaba que las fuentes fiables eran más del tipo de Science Direct, Scirus, Pubmed, etc.
Ya ves tú, ya podrían estar igual de informados acerca de cemento armado o de cálculo de estructuras, y que hagan también edificios.. o, espera.. mejor que no!

Comparto tu desconfianza general hacía estos productos y estudios médicos (también desconfio de los famosos "ibericos" y "caseros" de los bares), pero que puedo hacer si es mi médico el que me recomiendo productos cómo el danacol para controlar mi colesterol genético?

PD: un dato curioso la asociación de productores del huevo y el centro de investigaciones del huevo están en el mismo edificio y planta...

@Maritxu: Zorionak maja! Que pases un precioso día. Mosu haundi bana!
@Vegetalytal: A ver si venimos un poco antes; como sueles ser madrugador, estos días me estoy llevando unos sustos de aquí te espero cuando pasan las horas y no veo tus mensajes ;-)
Con el post estoy bastante de acuerdo, aunque admito que consumo algunas cosas light que me gustan; eso sí, a la mantequilla no renuncio ¡no puedo con la margarina!

hola, yo solo quiero decir que el Powerade Azul es increible para la resaca o resacón, lo he comprobado en mis carnes, la primera vez por casualidad y otras veces no me ha fallado ( raro si tiene tanto azucar..) arregla hasta el estomago, de los otros productos milagros no puedo decir nada, no los he probado.
el gazpacho tambien es muy bueno para la resaca por cierto :)

Espléndido artículo!! Por más que los fans de lo "saludable" se pongan como fieras, realmente no hay NI UNA evidencia científica de estas paparruchadas, que caen en el mismo saco magufo que la homeopatía y otros muy rentables timos. A comer más sano y a tomar menos elixires mágicos que sólo sirven para adelgazar la cartera.
http://elblogdelperegrinogris.blogspot.com.es/

LACTEOS??? LACTEOS???? por dios!!! eso es ETA.
Cada maestrillo tiene su librillo y mientras usted dice que consume lacteos porque le parece sano, montones de estudios dicen que es malisimo, y pongo lacteos como un ejemplo que me llama la atención, pero se puede aplicar a casi cualquier alimento. Depende de quien hable puede ser beneficioso o la muerte segura.

Esta mañana me he desayunado:
Primero, una tajada de sandía, despues un sanwich de pan integral con rodajas de tomate del huerto de mi cuñao, jamón serrano y queso Arzua-Ulloa, con aceite de oliva virgen extra y una infusión de té de roca y cantueso con miel de romero. ¿Quien necesita bifidus activo?
http://50maneras.blogspot.com.es/

Llevamos solo 7.000 años consumiendo productos lacteos. Nuestros antepasados no los consumian, no forman parte de nuestra dieta natural.
http://www.dietapaleolitica.es/showthread.php?t=1

A mi me resulta ATERRADOR que afirmen cosas que son mentira o medias verdades. Estamos completamente a merced de la publicidad, y no sólo en productos alimenticios. Aterra porque es difícil saber si algo es verdad o no, puesto que lo será en función de la calidad del marketing. Mucha gente se pasa la vida poniéndose cremas carísimas, gastando miles de euros en décadas, cuando lo mismo habría sido ponerse sobrasada en la cara. Y eso, a mi juicio, es robo y estafa. http://galvanetedeoro.blogspot.com.es

Gracias Mikel, por poner en palabras lo que muchos pensámos. Por naturaleza soy desconfiada, pero de verdad alguien se puede creer que añadiéndo calcio químico, a la leche(que de por si ya lo tiene) vamos a tener los huesos mas fuertes!! como diría un conocido, nace un tonto cada día.
Para estar sano, hay que comer de todo proporcionalmente y hacer ejercicio. No hay mas secreto, pero claro no se gana mucho con esto, que todos sabémos, pero que a algunos se les olvida.

Qué mal titular!
En la portada dice "Por qué no consumo productos saludables", sin el "que dicen ser".
Manera de llamar la atención y faltar a la verdad.
Evdentemente Mikel sí consume productos saludables, supongo, porque comerá productos que contribuyen a la salud: frutas y verduras, alimentos ecológicos, etc

Te felicito. Menudo artículo. He tenido cáncer y soy enferma oncologica, todavía me preguntó la razón, de le enfermedad si yo cuidaba tanto la alimentación que parecía que iba a cumplir 200 años. Así que chicos dejaros de idioteces , dieta mediterranea, de vez en cuando una cañita y a disfrutar que la vida es corta AH y por cierto mi ginecologa, me dijo que lo de la soja es un solemne estupidez y la endocrino que la leche con calcio o los bio otra memez. ¿Si la leche tiene cálcio para que necesitamos más calcio? ¿Si los yogures llevan un fermento pará que comprarlos con un fermento añadido?

El márketing nos come el seso y la superstición no es algo que forme parte del pasado. Está en la alimentación. Nos creemos en realidad muchas cosas, no podemos ser expertos en todas las areas, yo diría que so´lo podemos serlo en una o dos, por lo que todos somos vulnerables a publicidad y propaganda en el resto de ámbitos: es decir la mayoría.

Como biólogo, no puedo afirmar más de lo siempre he afirmado, hay demasiado guru suelto que no intentan vender lo que ellos llaman saludable, como los productos bio o eco, que si el pilates o el tai-chi o la homepatía... Llevo mi vida llevando una alimentación variada, practicando deporte almenos dos veces a la semana y no tengo problemas de salud y mo me he muerto por comerme una manzana no biológica...
Que vayan a otro sitio con sus cuentos

Lo que sí está muy claro, por la mayoría de comentarios hechos hasta ahora, es que hay mucha gente que no cree en las panaceas que pretenden vendernos a precios escandalosos.
Las empresas que comercializan este tipo de productos invierten mucho dinero en investigación pero pensando en EL POSTERIOR BENEFICIO PROPIO. Les importa una "m..." la salud y el bienestar de la gente. Lo que si es PREOCUPANTE es que hay quien se lo cree, al igual que hay gente que se cree que la señora esa inglesa de no sé qué canal de tv habla con familiares muertos, y en inglés. Esta información que os dejo en el enlace a continuación SÍ que está demostrada con estudios científicos. Y son productos naturales 100%. Saludos calurosos!

http://lamardecocina.blogspot.com.es/p/la-dieta-mediterranea-una-filosofia-de.html

Un artículo excelente y muy interesante.Me quedo más tranquila con el tema de la mantequilla, necesitaba la opinión de un experto.La margarina no la quiero ver ni en pintura. Hay que comer de todo lo que la naturaleza nos ha dado.
FELICIDADES Maritxu! celébralo con una buena tarta.

A Carmen Machi se le atascó el tránsito: http://www.apenb.org/web/index.php/blog/item/danone-debe-pagar-multa-por-exagerar-beneficios-de-activia-y-actimel En definitiva, los Actimel tienen las mismas sustancias usadas para el engorde de cerdos y pollos... ¡notable!

Jorge Garrido, no estoy de acuerdo en que la educación alimentaria se debería impartir en las escuelas, (aunque ya se dan algunos contenidos sobre esto). A mí me enseñó mi madre a comer bien, comiendo bien, productos naturales y sanos, como a casi toda mi generación. ¿En qué momento hemos abandonado esa costumbre? No porque hemos tenido menos tiempo (yo también trabajo fuera de casa) hemos dejado de lado una buena y completa alimentación de nuestra familia.
Un buen artículo.

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El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

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es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

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es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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