Por qué no consumo productos que dicen ser saludables

Por: | 08 de agosto de 2012

Alimentos funcionales

Poción mágica para tus defensas. / AINHOA GOMÀ

 

Te bajan la tensión, reducen tu colesterol, mejoran tu rendimiento deportivo, te ayudan a perder peso o desatascan tu congestionado intestino. Se conocen como "alimentos funcionales", los fabrican grandes empresas como Danone, Unilever, Pascual o Kaiku, y si los tomas con regularidad, tus problemas de salud remitirán o desaparecerán.

¿Te lo crees? Yo no. Pero parece que mi escepticismo no es compartido por buena parte de la población, que ha acogido estos milagrosos productos con entusiasmo y los ha convertido en superventas con cifras de facturación de 2.900 millones de euros al año. La crisis parece haber frenado un poco el crecimiento del sector, ya que los alimentos funcionales suelen ser más caros que los que no lo son. Sin embargo, las marcas siguen apostando por ellos, sabedoras de su atractivo para un público cada vez más preocupado (¿u obsesionado?) por la salud.

¿Y por qué no me creo las maravillas de los actimeles, danacoles, vitatens, proactivs, l.caseis, omega treses, activias y demás inventos con nombres futuristas? En líneas generales, porque existen escasas o nulas evidencias científicas que demuestren sus presuntas virtudes. Como dice el escritor y activista Michael Pollan, las afirmaciones que se leen en sus etiquetas o que se escuchan en sus anuncios "suelen estar basadas en datos incompletos e investigaciones deficientes".

En su ultrarrecomendable libro Saber comer, recién publicado en España, Pollan ofrece 64 reglas básicas para comer bien. La octava es bien clara: "Evita productos que afirmen ser saludables". Y la 42, también: "Sé escéptico ante los alimentos no tradicionales". El autor estadounidense emplea como ejemplo la margarina, uno de los primeros productos industriales que afirmó ser más beneficioso para la salud que el alimento que sustituía. Años después de su invención, se supo que sus grasas trans eran mucho más perjudiciales para el organismo que las de la mantequilla. "La comida más sana del súper (los productos frescos) no alardea de lo saludable que es", escribe Pollan. "Sólo los grandes productores disponen de medios para conseguir que las autoridades sanitarias les aprueben esos lemas con los que venden sus productos".

La gran pregunta es cómo lo consiguen. Por qué nuestras autoridades sanitarias o alimentarias se muestran incapaces de obligar a las marcas a no decir mentiras, o mejor dicho, a no vender medias verdades o a afirmar hechos no demostrados.

El profesor y experto en bioquímica de la Universidad de Murcia José Manuel López Nicolas ha escrito mucho y bueno sobre el tema en su blog Scientia. En sus largas y documentadas entradas, desentraña los trucos que utilizan productos como el VitaTEN de Kaiku, el Actimel de Danone o la leche fermentada con L. Casei de Hacendado para poder publicitarse como saludables. ¿Que la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) les impide publicitar las supuestas virtudes anti-tensión arterial y pro-defensas de los lactobacilus y demás bacterias-prodigio? Pues añaden a sus bebedizos potasio o vitamina B6, sustancias que sí están reconocidas legalmente como beneficiosas en esos terrenos, y santas pascuas.

Lo absurdo del boom funcional es que alimentos normales y corrientes poseen la misma o mayor cantidad de esas sustancias, y son mucho más baratos. López Nicolás pone dos ejemplos clarividentes: además de muchos otros nutrientes, un plátano aporta el triple de vitamina B6 que el Actimel o el L. Casei de Hacendado y cuesta tres veces menos. De igual forma, un aguacate contiene cuatro veces más potasio que un VitaTEN, y cuesta un 15% menos.

El profesor añade una reflexión a mi entender importantísima: "Según los últimos estudios nutricionales la deficiencia de potasio es muy rara en individuos que consuman una dieta equilibrada y no hay necesidad alguna de consumir suplementos en circunstancias normales". Lo mismo ocurre con el traído y llevado omega-3: con tomar pescado azul con cierta frecuencia, es más que suficiente. Yo aplicaría esta lección a todos los productos procesados enriquecidos con minerales, vitaminas o sustancias maravillosas: si tu dieta es variada y rica en alimentos frescos naturales, no necesitarás en absoluto de toda esa magia industrial.

Capítulo aparte merecen los productos de soja, la planta fetiche por excelencia del tinglado funcional-saludable. No tengo nada contra la salsa de soja, el tofu o cualquier alimento tradicional basado en ella. Pero cada vez que oigo palabras como "isoflavonas", "proteínas vegetales texturizadas", "lecitinas" y demás mandangas, me echo a temblar. Da igual que no existan estudios científicos serios que demuestren las bondades de la soja en la menopausia o contra el colesterol: los supermercados siguen llenos de sus esotéricos derivados. Por si alguno todavía no se ha enterado, vuelvo a recordar el libro de Pollan, que cita a un alto cargo de la FDA, el organismo controlador de los alimentos en EEUU: "La confianza en los derivados de la soja como alimentos seguros está claramente basada más en una creencia que en datos contrastables".

Las bebidas isotónicas, por su parte, acaban de recibir un buen varapalo científico. Un estudio de la revista médica British Medical Journal y la BBC pone en cuestión que líquidos como el Gatorade, el Lucozade o el Powerade mejoren el rendimiento físico o la recuperación tras el ejercicio. Lo que sí parece claro es que dichas bebidas son auténticas bombas de azúcar: entre 40 y 60 gramos por litro. El informe habla de una "sorprendente falta de pruebas" y aporta datos bastante tremendos: el 97,3% de los estudios en los que las empresas basaban sus afirmaciones carecían de rigor o directamente inaceptables.

La revista habla también del pasteleo entre la industria alimentaria y determinados científicos, que avalan virtudes no contrastadas de productos a cambio de una retribución económica. Algo que muchas personas relacionadas con este negocio saben, y que a mí, personalmente, me ha llevado a tomar la decisión de no dar bola a ninguno de los tropecientos estudios sobre las virtudes saludables de la cerveza, el vino, el queso, el café o el chocolate que se publican cada año. Ante la imposibilidad de saber de verdad quién los paga, me quedo sólo con los de instituciones de independencia y fiabilidad comprobada. Que son bien pocos, por cierto.

La misma sana desconfianza la aplico a todo producto que me venda sus propiedades beneficiosas para mi organismo. Entiendo los motivos de la industria para fabricarlos: la dificultad para hacer negocio con los alimentos de toda la vida les empuja a apostar por otros "de valor añadido" con los que pueden obtener un mayor margen. Al fin y al cabo, no hacen más que aprovecharse de la vagancia del consumidor, que prefiere confiar en ellos antes que esforzarse en mantener una dieta razonable. "Muy pocos ciudadanos leen la composición de la mercancía que adquieren y simplemente se dejan sugestionar por los reclamos de las etiquetas: 'con omega 3', 'reduce el colesterol', 'bajo en grasa'...", escriben el chef Andoni Aduriz y el filósofo Daniel Innerarity en Cocinar, comer, convivir. "Que los mensajes sean contradictorios, incompletos o que tengan fisuras informativas importa poco dentro del torbellino de datos en el que nos movemos actualmente".

A título personal, yo prefiero cuidar mi cuerpo ingiriendo la mayor variedad posible de verduras, frutas, pescados, lácteos, cereales, frutos secos y demás productos poco o nada procesados. Ellos me proporcionan toda la salud que necesito, están mucho más ricos y me cuestan menos dinero.

Hay 193 Comentarios

Existe suficiente evidencia científica para el uso de deteminados productos que en este artículo se denominan funcionales, como por ejemplo los probióticos, en diferentes patologías. Así se ha demostrado un efecto beneficioso de los probióticos en la diarrea infecciosa, en la diarrea secundaria a la toma de antibióticos o en la colitis seudomembranosa por Clostridium Difficile. Hay artículos de revistas científicas con gran factor de impacto que así lo demuestran. Esto no significa que debamos introducir en nuestra alimentación un exceso de estos productos sin tener una patología que así lo requiera.

Autocontrol, el ente que debe velar contra la publicidad engañosa, aún tiene la caradurez de anunciarse en TV. ¿Cuándo van a prohibir anunciarse a todos esos productos milagrosos comestibles, plantillas, Abdominators, Vibromuchs y babas de caracol? Aporto una entrada en mi blog sobre el tema: http://sohofitnessclub.blogspot.com.es/2011/07/en-solo-5-minutos-sin-sudar-sin.html

Yo de verdad que hay días que tengo lúcidos y me sorprendo a mí misma, y uno de ellos fue en el que pensé que al comprar bastantes productos bios y de comercio justo ya no necesitaba aumentar mi cuota a amnistía internacional. aunque esto si lo pienso bien bien, creo que generará precisamente tiroteos entre campesinos patrocinados por multinacionales de la alimentación en algún país no??? creo que ya ha pasado me duele la cabeza.

Fíjate tú si es listo el amancio ortega -que ya tuvo problemillas con niños que les confeccionaban los trapitos- me entero que el tio alojó su página web de venta online en irlanda para pagar menos impuestos... luego la pasó a españa por cuestión de imagen, si yo fuera presidenta de gobierno les hacía pagar grandes multas por lavados de imagen que quieres que te diga.

Buenos días Mikel;

Te voy a dar mi opinión personal sobre el artículo que has escrito y te voy a explicar cual es mi opción de consumo.

En primer lugar me gustaría puntualizar que en España, la moda de lo que se denomina los “alimentos
Funcionales” es bastante reciente. Surgió
en Japón, de ahí pasó a EE.UU. y,
después, cómo no, llegó a Europa. Para mi la tendencia hacia este tipo de productos se ha producido porque muchos consumidores están
cada vez más informados de que la
alimentación puede determinar la
evolución positiva o negativa de
la salud, al tiempo que se sienten
culpables por adoptar una dieta
alejada del ideal mediterráneo:
comen demasiada carne, pocas frutas,
verduras y cereales, y se exceden con
las grasas saturadas, que tienen mucha
relación con la incidencia de las
enfermedades cardiovasculares y de
otros trastornos como la obesidad.
Por otra parte, la gente de la calle cada vez nos vamos concienciando más de que no hay que abusar de los fármacos ya que
son sustancias puramente químicas
y no naturales.
Si el objetivo que persigue el consumidor es llevar una dieta
sana y equilibrada, la mejor forma de
conseguirlo es modificando o
corrigiendo nuestros hábitos
alimentarios, cuando no sean buenos.
Yo personalmente apuesto por profesionales cualificados como son las especialistas de la Dietética y la Nutrición en España, que pasan consultas en establecimientos que se preocupan hace ya muchos años por la correcta salud de las personas como son los Herbolarios y Centros Dietéticos.

Mi opción de consumo y por la que estoy plenamente convencido es por la apuesta en aquellas marcas que centran su distribución exclusivamente en el canal Herbolario y Centro Dietético, ya que lo que busco como consumidor es un asesoramiento específico a mis necesidades individuales que es imposible que me la ofrezcan las grandes superficies o supermercados.
En España podemos encontrar en torno a 4.000 Herboristerías y Centros Dietéticos los cuales se preocupan de verdad y garantizan todos los productos que en ellos se venden.
No creo en los productos milagro, si en la prevención, y en el consumo de productos que favorezcan de alguna manera a mi cuerpo a realizar mejor su trabajo. Determinados complementos alimenticios son fuentes concentradas de nutrientes que, junto con una alimentación variada y equilibrada, contribuyen a mantener el bienestar de nuestros sistemas (respiratorio, circulatorio, nervioso, inmunitario, etc).
Animo a la gente a que se documente y conozca de verdad la filosofía que hay detrás de la Fitoterapia y de un tienda especializada como es un Herbolario o un Centro Dietético. Podría recomendar lecturas independientes como es el “Libro blanco de los Herbolario y las Plantas Medicinales” editado por la Fundación Salud y Naturaleza.
Un saludo a tod@s.

Qué buena entrada, Mikel. Una pregunta para los comentaristas: porqué la soja transgénica es mala? Explicadlo por favor, es que soy tonto.

De hecho yo soy alérgica a algunos chocolates blancos y a otros no. ¿Cómo puede ser eso? Pero que me pongo a morir, se me inflama la lengua y la glotis y voy corriendo a urgencias a que me pinchen un urbasón o patapám! Y me he dado cuenta de que los que me hacen alergia contienen no sé qué tipo de lecitina. Ahora simplemente no como de eso desde hace años porque hasta le he cogido asco, y tampoco me gustaba demasiado, pero de pequeña... pues ya se sabe. Pero ¿qué explicación puede tener? Si se puede hacer sin eso... ¿Por qué ponérselo?? Entiendo que se le quite algo por ahorrar, es decir, entendería esa dinámmica, pero añadirle... ¿La lecitina da sabor? ¿No es sólo una especie de grasa?

Con las posibilidades que tenemos de alimentarnos sanamente, basta con unas nociones básicas de nutrición que nos enseñen a elegir los mejores productos, que no tienen por que ser los más caros.
Qué sentido tiene atiborrarnos de vitaminas y suplementos que NO necesitamos y solo hacen de nuestra orina un liquido hipervitaminado? y eso en el caso de que las podamos eliminar en orina, algunas se almacenan en la grasa y pueden llegar a ocasionar dolencias por hipervitaminosis. Donde son necesarios estos suplementos es en los países en vías de desarrollo que no pueden pagarlos, en fin! una pescadilla que se muerde la cola.
Mikel, excelente el artículo, como de costumbre!

¿Amancio Ortega y Juan Roig invierten en ciencia?

En holanda a nestlé se la condenó a 10 años de no emitir publicidad por haber dicho en un anuncio que su leche era mejor que la materna... lo que hay ahora es culto al capital por parte de la administración o lo de siempre, es más beneficioso pagar la multita que dejar de anunciar.

Explicaciones que irán conmigo toda la vida como la de no contribuir a crear o mantener a seres asquerosamente ricos, en casa por ejemplo JAMÁS hay luces encendidas sin necesidad. La última con un familiar que compró un libro de estos de sé muy feliz o lo más que puedas, que por su puesto es best seller.

Bueno y también que yo quiero inventar algo de esto antes de morir aunque pierda algo de dinero; es sólo por ver las caras de convencimiento de la gente, se acuerdan de aquellas pulseritas del equilibrio que se vendían a 40 euros, si las vendiesen a 1euros una mierda las compraba nadie.

Prebiótica, prebiótica era la carrera que echaba hasta la cocina de pequeña cuando escuchaba a mi madre GRITAR que se le iban las vitaminas al jugo de naranjas. Y asín me he quedado yo de hooligan con lo del desayuno: FRUTA, y no sólo eso, es que además tomo primero las piezas rebosantes de vitamina c (kiwis o fresas según mercado) para luego, mínimo diez minutos de espera y que eso se haya repartido por intestinos debidamente empezar con la macedonia... estoy harta ya de aficionadillos a alimentación sana de bote, me cabrea tratarme con estos gili***

Bueno, receta súpermegasaludable para chicas, necesitamos más hierro que ellos y muchas tenemos problemas para asimilarlo o lo que sea, el caso es que si eres de esas que se agota a la mínima y tienes la tensión siempre por los suelos y tienes valor para tomar alternativas en el deasyuno anota esto: macedonia de frutas, que tenga al menos dos kiwis y brotes de lentejas, o mejor dicho lentejas con sus brotes (primera noche a remojo y luego durante día y medio las refrescas dos o tres veces al día, y al final tienes lentejas con rabitos.) Esto no es para despabilarte, es un verdadero chute de despeje.

Hay varios lectores/as que han mencionado la soja transgénica y por lo que veo existe algo de confusión con este tema, por lo que quería hacer un par de comentarios:


* La mayor parte de la soja que se cultiva a nivel mundial, creo que más del 95 %, es transgénica. Es la que se cultiva sobre todo en países como Argentina, Brasil o EEUU. Peeerooo hay que tener en cuenta que esta soja se dedica la mayor parte a la alimentación de animales, no la consumen los humanos directamente, si no que la consumen indirectamente al comer carne. Los que la coman, claro.


* La soja con la que se elaboran productos como la leche de soja, los yogures de soja, tofu, etc. "normalmente" no es transgénica, y la mayor parte viene de China, que es el lugar de origen de la planta. Como se puede suponer, todos estos productos provenientes de soja no transgénica constituyen una parte muy pequeña del total de la soja cultivada a nivel mundial. Si miráis en los envases de estos productos, veréis que generalmente se especifica que no es transgénica. Hace años, sí se descubrió que había alguna marca de leche que provenía de soja transgénica. Pero hoy en día no creo que haya ninguna, al menos en Europa, precisamente por la oposición a los transgénicos que existe. De todas formas, para estar más seguros, se puede consultar la "Guía Roja de productos transgénicos" que publica Greenpeace donde constan las empresas y productos que los utilizan.


* Donde puede haber más problemas es en subproductos de la soja que se agregan a otros alimentos, como la lecitina de soja. Pero lo dicho antes, para estar seguros se puede consultar la guía de Greenpeace, descargable de su web, por cierto.

Hola Mikel, en líneas general puedo estar de acuerdo con tu artículo pero creo que deberías evitar precisamente lo que criticas, hacer afirmaciones sin fundamento; concretamente quisiera que me indicases si a la hora de opinar sobre los beneficios de la toma de esteroles vegetales para la reducción del colesterol has tenido en cuenta el siguiente artículo:


EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA); Scientific Opinion on the substantiation of a health claim related to 3 g/day plant stanols as plant stanol esters and lowering blood LDL-cholesterol and reduced risk of (coronary) heart disease pursuant to Article 14 of Regulation (EC) No 1924/2006. EFSA Journal
2012;10(5):2692. [18 pp.]. doi:10.2903/j.efsa.2012.2692.
que puedes encontrar en:


http://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/doc/2692.pdf


Puedes argumentar que es una opinión de la EFSA y no un estudio pero si te tomas la molestia de leerlo verás que cita estudios que aportan las evidencias científicas que reclamas.


Me gustaría una respuesta razonada y, por favor, nada de teorías conspiranoicas.

Mi hermana es médico y nunca ha comprado un solo alimento enriquecido, género que le irrita especialmente. DIce que puedes llegar a "intoxicar" a tu hijo de vitaminas y minerales que no necesita si te empeñas en dárselos. Añadir una vitamina o una isoflavona no vale casi nada y justifica un aumento brutal de los márgenes y los precios. Una práctica "comercial" abusiva mas que hay que erradicar.

Mikel,

No metas a todos los alimentos supuestamente funcionales en la misma saca...hay algunos que si, son pura patraña, pero hay otros que llevan muchos estudios científicos a sus espaldas y que realmente han demostrado que tienen el efecto que publicitan. Por ejemplo, el danacol (y no tengo nada que ver con ellos). En este link puedes encontrar uno de los artículos científicos publicado en el EUROPEAN JOURNAL OF NUTRITION que lo demuestran: http://www.springerlink.com/content/03746160103516n2/?MUD=MP

Y a estas revistas no se les engaña tan fácilmente

Si tienes el colesterol un poco alto y puedes elegir entre tomarte una pastilla o beber un producto lácteo con fitoesteroles… pues quizá puedas tomarte algo que supuestamente es menos agresivo que la química de las pastillas…. Claro, la alternativa podría ser atiborrarte a alimentos que contengan directamente los fitoesteroles, pero para conseguir la misma dosis igual te tienes que comer quilos.

Y como el danacol, hay otros ejemplos, como los chicles con xylitol que reducen la placa dental, etc.. Desde mi punto de vista lo que falla no son los alimentos funcionales, que pueden ser útiles para determinados grupos de gente con deficiencias nutricionales o problemas de salud (no para las personas sanas que coman de todo). Lo que falla es el control de la publicidad engañosa y que desde luego, sólo deberían dejar vender productos con algún efecto beneficioso para la salud si realmente lo han demostrado. Pero bueno, la EFSA (agencia europea de seguridad alimentaria) ya se está poniendo las pilas.

La ciencia ya está bastante machacada en este país…no te cargues de un plumazo años y años de trabajo de algunos que si que han desarrollado cosas que realmente pueden ser útiles en determinadas situaciones ;)

El tema de los alimentos funcionales es uno de los más controvertidos en alimentación. Primero de todo, quisiera dejar clara mi postura: estoy totalmente de acuerdo (y lo llevo a la práctica) con el último párrafo de Mikel, si llevas una dieta equilibrada con productos naturales, tanto tu salud como tu bolsillo lo agradecerán.
Ahora bien, como científico, quisiera apuntar unos comentarios sobre los esteroles vegetales y los probioticos. Sí se ha demostrado que los esteroles vegetales disminuyen el colesterol en humanos, de eso no hay duda. ¿que se puede bajar el colesterol sin ese producto? correcto, se puede...aquí ya entra el bolsillo de cada uno...
Con respecto a los probióticos: ni todos los probióticos que están en el mercado en la actualidad son como tales, ni tampoco es cierto todas las afirmaciones que se vierten sobre ellos, que si son malos, que si son un engaño, que no valen para nada, etc. Sí hay probióticos que funcionan y, de hecho, hemos podido comprobar cómo ciertas bacterias han "modulado" al conjunto de microorganismos (microbiota) de nuestro cuerpo y han mejorado ciertas funciones fisiológicas. Ejemplo: el consumo regular de un probiotico ha reducido la mastitis de madres en periodo de lactancia. Como este ejemplo os puedo poner varios. Otra cosa es lo que hacen ciertas empresas, y en este caso me refiero directamente a Danone con su famoso Actimel. Vale que los estudios de intervencion en humanos no son tan fáciles como parecen y, por tanto, demostrar la virtudes de un alimento funcional tampoco. ¿Qué es lo que han hecho?como no han podido demostrar los beneficios que atribuian al L. casei, han añadido vitamina B6 y asunto resuelto, pueden seguir publicitando su actimel como "bueno" para la salud. Aun pensando que el L. casei podria tener beneficios (dificilmente demostrables en personas sanas) no me gusta la forma en que pretenden enriquecerse.
Además, pienso que este tipo de empresas de alimentación se benefician de la poca o nula formación en alimentación-nutrición de la población en general, que se cree todo lo que sale en la publicidad y ayuda, por tanto, a engrosar su cuenta bancaria . Recuerdo que un profesor que tuve en la universidad ponía el ejemplo de una empresa de yogures: decía que ellos vivían de la venta de los yogures tradicionales y que se enriquecían con la de los yogures "enriquecidos".
En fin, cada uno con su dinero que haga lo mejor que le parezca. Acabo con una frase: ni todo es tan bueno como parece ni nada es tan malo como lo pintan.

Lo suscribo de principio a fin. Creo que no te has dejado nada en el tintero.
Un artículo muy lúcido.
El informe de Pollan merece que todo el mundo lo tenga a su alcance y lo lea, ya que es muy esclarecedor sobre el actual sistema consumista.

Me gustaria un dia que se comentaran los beneficios del pan Bimbo, la moda de los smoothies y yogourts helados de franquicias y demas novedades que nunca sabes realmente qué llevan o si acaban siendo lo mismo de siempre pero mas caro.

Cada vez me reafirmo mas en la regla de "cuanta mas manipulacion industrial tiene un alimento, mas dañino acaba siendo".

Lo siento, María, pero no estoy de acuerdo. El progreso y el desarrollo científico son necesarios, pero no tienen que estar asociados necesariamente al consumismo (que ni siquiera sería lo mismo que el consumo). Comprar bienes, productos útiles, no es lo que se cuestiona en este artículo. Adquirir un buen producto, por caro que este sea, siempre que su precio esté razonablemente justificado (un buen coche si eres entendido de coches, por ejemplo), y darle el uso y disfrute que comporta su precio no es censurable. Sin embargo, el fin último del consumismo es la compra por sí misma, independientemente del producto. No creo que sea justificable pagar por un producto que no tiene las ventajas o propiedades que anuncia, como si de crecepelos milagrosos de los vendedores de viejo oeste se tratara. Eso no nos lleva a Marte, es simplemente fraude, desinformación en el mejor de los casos, y eso no beneficia a nadie salvo al que engaña. Siendo demagógico, pero usando el mismo paralelismo, en todo caso nos lleva al robo y la corrupción.

El problema tácito y subyacente en este post es la publicidad. Y tras él el control de ella. Y tras éste la protección y eficacia de nuestras autoridades sanitarias. Y tras éste la empresa y detrás de ella el consumo, el negocio y finalmente el dinero. Agitad este cóctel y lo que sale de la coctelera huele a dehonestidad, mentira, engaño, fraude y corrupción. Sí, claro, y a autoridad -o más bien a falta de ella, que es casi lo mismo-.

Mikel, tú estás en situación inmejorable para confirmar o desmentir una de éstas. Pregúntale a tu brother si J.A. Corbalán es de fiar. Porque leí una reseña de una conferencia suya (actuando como médico) en la que insistía en los efectos beneficiosos (reposición de sales y tal) de una "moderada ingesta" de cerveza después del ejercicio físico.
Luego se puede hablar de lo que para cada cual es "moderada ingesta", pero si la ciencia lo dice... ;)

Totalmente de acuerdo!

Otra vez estamos con el mismo cuento...
El consumismo sostiene ahora mismo al mundo: las investigaciones que hacen que podamos ir a Marte o ver con cierta nitidez más allá de la Heliopausa o vivir casi 100 años, no se harían si viviéramos en un planeta lleno de eremitas envidiosos/as de Juan Roig o Amancio Ortega.

Muy buena nota Mikel!
Además de cachondo eres muy listo. Y estás tó bueno, qué más se puede pedir?
Abrazo!

Vaya por delante que no hago esto por publicitar aquí mi blog (hablando en plata, me la pela el tráfico) pero por si alguien quiere leer resumidas las reglas de oro de Michael Pollan, las publiqué hace tiempo aquí:

http://laflordelcalabacin.blogspot.com.es/2012/05/1er-carnaval-de-la-nutricion-educarse.html

Me alegro de que también se le de difusión en un blog mainstream, a ver si así nos dejamos de tanta tontería y re-aprendemos todos a comer bien.

Habría tanto que decir al respecto de lo que expones en esta entrada. Pero creo que se puede resumir en una sola cosa: el beneficio económico, que es lo que mueve la industria alimenticia como el resto de industrias.
Entre tanto, el beneficio que saca el agricultor de los productos que cultiva es cada día más pequeño. Nos estamos cargando la naturaleza y a quienes la ponen a nuestra disposición. Y ¿a cambio de eso estamos teniendo mejor calidad de vida? Que cada uno busque su respuesta.
Me alegra que cites al blog Scientia (de autor murciano) que no sólo es bueno por el contenido científico que expone, sino por lo accesible de su forma de exponerlo con humor.
La receta del día: la gratén de patata o dauphinois ( http://bit.ly/Qewn5D ) que ayer comimos para celebrar el santo de mi hijo Alberto.
Gracias, Mikel.
Carlos, de Vegetal... y tal.
http://vegetalytal.blogspot.com

Como me ha gustado leer esto, estoy tan de acuerdo en que la mayoría de los productos 'sanos' que nos venden son solo basura de diseño... la soja es TRANSGÉNICA como decían en un comentario anterior, toda la soja argentina y la mayoría de la que se cultiva en el mundo lo es y lo digo con conocimiento de causa, lo peor es que está incluída en casi todos los alimentos preparados, por mi intolerancia a la soja lo se muy bien, no hay etiqueta que no diga 'lecticina' o 'proteína de soja' o 'harina de soja'... aún peor lo que nos cuentan sobre los asiáticos que padecen menos de cancer por el alto consumo de soja pero no dicen que ellos consumen brotes, salsa de soja, tamari y tofu, nunca como nos la venden aquí en forma de leche y postres de soja a porrón...

Lo sensato es comer como es debido, desayunar un buen pan casero hecho con harinas ecológicas, comer muchas ensaladas, verduras, frutas, legumbres, lácteos, pescados, carnes, aceite, un poco de la 'maldita' mantequilla (no esas margarinas del demonio) y algo de azúcar y miel, nuestro cuerpo y nuestra alma necesitan azúcar en cantidades moderadas!

Por cierto, que la leche con fibra de Central Lechera Asturiana es cierto que funciona.... real como la vida misma!

Olvida el Actimel y los Activias para simular una alimentación saludable sobre todo si luego les das a los niños pan Bimbo con 'mantequilla fácil de untar' y zumo de frutas de bote para desayunar...

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El Comidista

Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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