La comida ecológica, ese supuesto lujo para pijos

Por: | 18 de septiembre de 2012

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Lentejas rojas ecológicas de El Pagès d'Or. / AINHOA GOMÀ

 

Defensores de lo ecológico, preparad los lanza-melones bío. Detractores, armáos de pistolas de pesticidas. La publicación de un estudio de la Universidad de Stanford, que niega la superioridad nutricional de la comida orgánica frente a la convencional, ha desatado una nueva batalla entre los que prefieren los productos con menos química y los que consideran tal preferencia como una monumental chorrada.

No es la primera vez que estudios de este tipo ponen en cuestión las virtudes de la comida ecológica con similares argumentos. En 2009 ya hubo otro rifirrafe después de que la British Food Standard Agency diera a conocer un informe que concluía que una dieta ecológica no resultaba más beneficiosa para la salud que una normal. Hay quien sugiere que los informes obedecen a oscuros intereses de la industria de tratamientos fitosanitarios, fertilizantes y semillas transgénicas, aunque yo, que soy un poco cándido, prefiero no caer en lo conspiranoico y confiar en las buenas prácticas de unas instituciones a priori bastante serias.

Personalmente, el informe de Stanford ha cambiado más bien poco mi percepción del asunto. Para mí, la nutrición no es un factor fundamental a la hora de elegir entre un alimento ecológico y otro que no lo es. Si alguna vez compro un tomate, un litro de leche o una chuleta bío no es porque asuma que contiene más vitaminas o minerales, sino porque

a) trato de meterme en el cuerpo menos pesticidas, fertilizantes químicos, hormonas o antibióticos -algo que el informe reconoce como ventaja-,

b) creo que le hago un pequeño favor al medio ambiente y promuevo un trato digno a los animales, y

c) tengo la esperanza de que sepa bien al haber sido cultivado o producido de una manera más tradicional. Aunque siendo sincero, he de reconocer que más de una hortaliza ecológica me ha decepcionado en este último apartado, en el que me da la sensación de que otras cuestiones -variedades, maduración, frescura- son bastante más decisivas que el factor eco.

Lo que me sorprende es la virulencia con la que algunos detractores de la comida ecológica atacan a las personas que la defienden, tachándolos de pijo-progres y esnobs que se permiten el lujo de pontificar desde su posición económica privilegiada. El último en sumarse a ese discurso es el chef británico Marco Pierre White, que se ha quedado a gusto tras publicar un artículo sobre el tema en el diario Daily Mail. En él arremete contra cocineros como Jaime Oliver o Hugh Fearnley-Whittingstall, a los que denomina "la altanera mafia orgánica" y acusa de promover una especie de clasismo alimentario que distingue entre ricos compradores de productos bío y pobres humillados ante la imposibilidad de acceder a ellos.

"Si la industria entera se volviera ecológica, no podríamos alimentarnos", escribe. "¿Cuál sería el precio del pan? ¿Y de los huevos? ¿Y de las galletas o la mayonesa hecha con esos huevos? [...] El pollo sería un artículo de lujo. La idea de que algo tan simple -y nutritivo- como un pollo debería negarse a las familias con pocos recursos es francamente aterradora".

En esta misma línea se manifiestan teóricos como Bjorn Lomborg, autor del libro El ecologista escéptico. Lomborg reconoce que evitar los pesticidas podría reducir hasta un 20% de las muertes por cáncer en EEUU. Pero añade que, de imponerse, el alto coste de los productos ecológicos -entre un 10 y un 174% más- reduciría el consumo de frutas y verduras, lo que tendría unas consecuencias aún peores para la salud de los ciudadanos con menor poder económico. El campeón anti-eco en España es el profesor José Miguel Mulet, que en su blog Los productos naturales, ¡vaya timo! insiste en que la agricultura ecológica es poco eficiente, minoritaria y "muy pija".

Que la comida ecológica que llega a nuestras tiendas es más cara es un hecho incuestionable. Y hasta cierto punto lógico, porque hoy por hoy es más costoso producirla. Es razonable que si estás a la cuarta pregunta, prescindas de ella, y desde luego no creo que te debas sentir culpable si no te alcanza el dinero para comer pollo criado en libertad y alimentado con maíz cultivado sin pesticidas.

Sin embargo, no está tan claro que la agricultura sostenible sea incapaz de alimentar a la Humanidad: expertos e instituciones como la ONU comienzan a verla como una vía que a la larga puede ser más productiva que la industrial, y más eficaz a la hora de combatir las desigualdades.

Considerar los productos bío como un capricho lava-conciencias para pijos me parece tan injusto como creerte superior por consumirlos. Si eres tan afortunado de tener el dinero suficiente para comprarlos y los consigues de buena calidad, resulta coherente seguir apostando por ellos. La demanda hace que los productores y distribuidores amplíen la oferta, y siempre será bueno para el medio ambiente que esta manera de proceder se extienda. Además, un mayor interés de los consumidores debería llevar a las autoridades a promover y facilitar la producción ecológica (si es que las autoridades tienen algún tipo de sensibilidad hacia estos asuntos, claro).

Por otro lado, creo que gracias a la tecnología cada vez es más fácil acceder a este tipo de comida a un coste razonable. Internet permite el contacto directo entre el consumidor y los productores, y la actual variedad de webs que venden cestas ecológicas a domicilio entre las que elegir era impensable hace apenas unos años. Más competencia y menos intermediarios, igual más oportunidades de encontrar buenos precios.

En lo que sí coincido con los anti-organic es en que a veces el furor por lo ecológico puede llegar a excesos ridículos. Pienso en esas personas que creen que se van a morir por comer alimentos convencionales o en esas actrices norteamericanas que evangelizan sobre lo orgánico desde sus mansiones de Hollywood. No olvidemos que existen productos fantásticos que no cuentan con el sello de agricultura o ganadería ecológica, entre otras cosas por lo caro que resulta obtenerlo. Que la proximidad es tan importante (¿o más?) que dichos sellos. Y que "ecológico" no es necesariamente sinónimo de "saludable": hablo de los refrescos u otros productos procesados blanqueados, o más bien reverdecidos, con la etiqueta bío.

 

"¿Es USDA Organic, Organ-Organic o Portland Organic?": ecofreaks en la serie 'Portlandia'. 


Hay 178 Comentarios

Me aburro.

Eco-desconocimiento, eco-torta o eco-empanaos. Así lo llamo yo. Partís de que la agricultura orgánica es superior por sí. Deberíais ir a ver los modernos invernaderos que nos permiten tener una alimentación sana. ¿Insecticidas? No, no se usan, resulta mucho más barata la lucha biológica, con depredadores naturales que se sueltan en el invernadero. NO puedo extenderme, pero en serio Mikel, organizate una visita a Almería y a Murcia, contacta con alguna cooperativa de allí, te sorprenderás de lo que se hace. Lo peor es el desconocimiento y las ideas preconcebidas.

No hay nada como no tener ni idea de que se habla y haber leído un par de webs.

Cualquiera que venga de una familia de agricultores sabe que:

1.- Casi todos los vegetales que consumimos son transgénicos, la agricultura desde siempre ha estado buscando especies más resistentes cruzando variedades de una misma planta o de plantas similares tratando de obtener mayor producción por hectárea, menor consumo de agua, etc.

Eso mismo que hacían mis abuelos a ojo, hoy se hace en laboratorios, con unas garantías sanitarias y alimentarias que ellos jamás pudieron ni soñar.

2.- Monsanto (la 2ª mayor empresa de semillas del mundo, la 1ª nadie la nombra nunca) es malvadísima y obliga a los agricultores a comprarles las semillas todos los años... ejem... ¿sabéis lo que cuesta separar la grana de tu última producción, secarla y conservarla en óptimas condiciones para plantarla al año siguiente? Más que comprar semillas, bien sean de Monsanto o de cualquier otro productor... y así ha sido siempre, que los agricultores no son tontos y saben muy bien que les compensa más económicamente, más en un sector con los márgenes de beneficio tan ajustados... ni os cuento si mi abuela hubiera podido disponer de semillas que necesitasen menos inversión en fitosanitarios por ser resistentes a plagas, habría dado palmas con las orejas.

3.- El sabor depende de la especie, del estado de maduración en que se ha recogido el producto, del tiempo que haya pasado en cámaras frigoríficas antes de ser puesto en el mercado... un tomate de los que cultivaba mi abuela no sabía ni parecido recién cogido de la planta y en su punto exacto de maduración, que uno comprado tiempo después en una tienda y que había pasado por las cámaras de la cooperativa a través de la cual comercializaban su producción.

4.- La producción en invernadero, como en Huelva, nos da la sensación de que todo es como muy rápido, artificial, lleno de malvados productos químicos (todo en esta vida es química, hasta los procesos en tu cerebro que te permiten ver, leer y entender esto)... os invito a ir a visitarles, cualquier productor estará encantado en mostraros como hacen las cosas, no esconden ningún oscuro secreto y os sorprenderá ver como controlar hasta la última gota de agua, como usan insectos no lesivos con los productos para controlar que no haya plagas de insectos que si podrían estropear las plantas.

Se que suena muy ecológico lo de hacer las cosas a la manera tradicional... pero el consumo de agua, extensión de terreno, etc es muy superior a cultivos controlados y usando semillas modificadas, que como luego dice este estudio, no hay apenas diferencias nutricionales y los contenidos en fitosanitarios es muy inferior al que puede producir daños en el ser humano.

Ah, y los huevos ecológicos, la carne ecológica... si es por limpiar vuestra conciencia adelante, pero los animales viven y mueren igual que los no ecológicos.

Una moda como todas, con gente honesta y listillos, legislan para regular lo eco/bio y empiezan a bordear las leyes para ser sin ser, engaños y fraude, eso empieza a ser el mundillo eco, comprar a un agricultor a pie de plantación eso si es eco, pero comprar una caja de frutas que te la trae un mensajero? todo lo que tenia de eco lo ha perdido mientras venia en una furgoneta desde 500 Km., Donde esta la huella ecológica de los productos eco?, Si quieres estar tranquilo con tu conciencia eco, cultivatelos tú, lo demas son someterse al mismo negocio que los no eco.
Saludos Mikel & Friends

¡Interesante entrada! Compramos bastantes alimentos ecológicos, aunque no todos. Mi motivación es similar a la que expone Mikel, pero tengo que admitir que el orden de relevancia es diferente: el sabor y la ausencia de guarrerías es el principal motivo por el que recurro a estos productos. De hecho, me fijo más en la proximidad del productor que en la etiqueta de bio; el km0 forma parte de la filosofía de la asociación Slowfood a la que pertenezco. Me gusta pensar que además de disfrutar con los alimentos colaboro a que productores cercanos vivan con dignidad de la cria y el cultivo de especies y variedades autóctonas. ¿Eso es responsabilidad medioambiental? No sé; supongo que es más bien responsabilidad social, y de paso medioambiental. Lo hacemos convencidos y no despreciamos a nadie por hacer otra cosa, así que me la trae al pairo si alguien considera que somos ecopijos, la verdad.
En la medida en que me lo puedo permitir, lo hago; me satisface y lo disfruto. Ojalá estuviese al alcance de todo el que quisiese...

Consumo ecológico y pertenezco a una asociación de consumidores y productores ecológicos. No soy un pijo, soy un parado sin prestación y a pesar de ello sigo comprando ecológico. De los productos que consumimos hay de todo, procuramos comprar a productores locales cuando hay producción y cuando no a los más cercanos. Procuramos consumir productos de temporada y sobre todo intentamos conocer a nuestros proveedores además de organizarnos nosotros mismos en la elaboración de nuestros pedidos. Quien algo quiere algo le cuesta y como habéis comprobado no es de dinero de lo que hablo.

Ojú! yo sinceramente, con un sueldillo de estudiante (aportado por mis padres) no me puedo permitir comprar comida ecológica. Y mira que miro todos los precios y cosas así para comprar comida y productos baratos sin comer bazofia pero si que es verdad que una bandeja de manzanas ecológicas me cuesta un euro y pico o dos y un kilo de manzanas normales de frutería de toda la vida con pesticidas y todo eso (que tampoco me gustan, a ver....) pues menos de un euro.

Cosas del dinero... aunque claro, si por mi fuera.. todo ecológico, se supone más sano. Con más sabor...pss a veces si, a veces no.

LO MEJOR, los tomates de mi tio de la huerta del pueblo. ESO SI QUE ES ECOLÓGICO, ESTÁN BIEN "GÜENOS" Y NO CUESTAN UN DINERAL.

Yo los llamo eco-hippies o eco-pijos ;-) aunque veces me veo un poco en ese papel, ya que viviendo en Holanda estoy descubriendo mucho de este mundo bio / eco / lo que sea y trato de comprar de vez en cuando.

Para mí el término eco-pijo viene, más que nada, porque al final no todo el mundo puede permitirse ayudar al medio ambiente y a los animales a tener un trato mejor (lo cual es una triste pena).

Comer es una necesidad vital, sin embargo mucha gente no tiene el dinero suficiente para sufragar los gastos de productos eco / bio. De hecho, ese precio tan alto que hay que pagar por la diferencia entre eco-hippie y no eco, muchas veces me da la sensación de broma de mal gusto. ¿Los no ricos no queremos apostar por un mundo mejor o es que comer alimentos bio es un lujo? Qué tristeza, ¿no?

En fin, como en mi blog comento este tipo de cuestiones de forma habitual, me ha gustado leer tu punto de vista.

¡Gracias!

No hay ser en el planeta que haya profundizado en la materia más que mi padre -salvo otro padre-madre-abuelo-el doctor no...- persona perteneciente a la clase obrera y que procede de campo. Estabámos un día contemplando el paisaje y me dice: "ves aquellos pájaros -eran cuatro o cinco y ni recuerdo cuales- cuando yo era pequeño estaba todo lleno, ahora hay pocos porque se comían lo que le ponen a la tierra para que no le piquen los bichos...".
Yo tendré el orgullo de contarle a mis hijos que cuando era pequeña, en verano, el día acababa con una increible puesta de sol en Rojo, pero el cambio climático se las ha cargado, al menos en mi latitud, que las disfruten donde las sigan teniendo. Testimonio Real.

Otro testimonio real más, el año en el que nos dimos cuenta que comenzaba el cambio climático -me van a disculpar pero no recuerdo cual- me aventuraba yo a entrar en un supermercado ecológico, -un súper no un herbolario, sucedáneo o lo que sea, con su aceite de oliva, sus mejillones en escabeche, su papel higiénico, todas sus cosas de supermercado pero en eco- me encontré con lo siguiente, la verdura, ojo la verdura no la fruta, era más económica que en el convencional; es más sencillo que lo explique con una anécdota que a todos nos resultará familiar: recuerdan aquellos años en los que era normal que el precio del aceite de oliva dismimuyera muy significativamente y esto era debido a que había gran cantidad de aceituna por lo tanto bajara el precio, recuerdo a mi madre comprando varias latas... Pues esto es lo que sucedió aquel año con la verdura, llovió mucho hubo mucha verdura y... se notó, curiosamente sólo en el bio, verdura local, sin intermediarios...

La semana anterior compré uvas a 1,79 de valencia que está a centenares de kilómetros de casa, yo no soy gran amiga de la uva pero como tiene no recuerdo qué, que alarga la vida de las células y que si te lo quieres comprar en complementos como se ha puesto de moda vale un pico, pues a comer uvitas.
Saludos mileuristas.

El argumento de que lo eco es bueno en toda su extensión por ser eco es tan extremista como la afirmación de que lo que es casero es bueno... no, hay algunos productos eco, caseros, de granja, del paýés o como se nos ponga en el ñoco que son insufribles.


Luego hay en el mercado un trillón de productos que no tienen la etiqueta eco o bio porque la normativa para obtenerla es más complicada que la elaboración de la receta de "ciruelas al vino con mascarpone". Un claro ejemplo son muchas mieles... ¿cómo puede obtener una etiqueta bio una miel y otra no cuando las abejas vuelan a unos miles de metros en busca de alimento?... tengo amigos apicultores que tienen sus colmenas en el quinto ñoco, lejos de fuentes de contaminación conocidas y no obtienen la etiqueta bio a menos que vayan caminando haciendo el pino puente de aquí a Bruselas y sean capaces de volver a la pata coja con una bandeja de canicas sin que se les caiga ni una...


Sí creo que la producción eco sea viable, lo que no es viable es que la población mundial de humanos siga creciendo al ritmo al que vamos... con 7.000 mill no hay producción de ningún tipo capaz de suministrar alimento. Ni de coña. A este paso, como leí en algún sitio, quizás no tardando mucho comencemos a jalar salami de lagartija para nutrirnos con algo de proteína, porque no caben ya más vacas, ni más sojas ni más mandangas en este solar...


No me lio más. Me ha gustado mucho su artículo, MLIchu.


Buen día!!

No suelo ser consumidor habitual de estos productos. Alguna vez que otra me ha dado por comprar algo y no quedé muy satisfecho. Yo casi que prefiero optar por aquellos productos que se producen de forma más tradicional, que no tienen por qué ser BIO: prefiero huevos camperos frente a los de jaula, prefiero los tomates de la huerta del pequeño agricultor frente a los de invernadero, etc.
En relación al estudio nutricional mencionado, decir que no me sorprenden los resultados. Yo creo que detrás de todo lo BIO, como en todo, hay muchos intereses económicos y, en algunos casos, no todas esas técnicas ecológicas que utilizan son tan respetuosas para el medio ambiente. En este sentido os recomiendo que escucheis la entrevista que le hicieron en una emisora de radio a un profesor de universidad al respecto http://scientia1.wordpress.com/2012/08/31/scientia-en-las-ondas-tienen-alguna-ventaja-los-alimentos-ecologicos/
Un saludo

Me revienta escuchar lo de los alimentos con "menos química". La química no es sinónimo de artificial, puesto que todos los procesos metabólicos naturales son procesos químicos. La fermentación del pan, del vino y de los yogures, la destilación, las funciones bioquímicas de animales y vegetales, ... TODO es química. Incluso la cocina no deja de ser química :)

Sinceramente, Mikel estoy con tus puntos. Si alguna vez compro bio no es por sus nutrientes (lo que me alucina es que se hubiera puesto esto en cuestión). Una manzana siempre será la misma: la sola diferencia será que una bio tendrá menos pesticidas (y por ende acumularemos menos carga tóxica en el cuerpo) y seguramente sabrá mejor.
Creo que hemos banalizado la comida: siempre ha resultado cara (en proporción a los sueldos) menos en los últimos 20-30 años. La gente nunca antes se había podido permitir tirar las sobras o dejar que la fruta se quedara pocha. El pan se reciclaba hasta la última migaja.
Hacemos que las vacas se hormonen y se vacunen para después comernoslo nosotros. No os da asco cuando comprais carne y al ponerla en la plancha se os desintegre? sólo hay agua!!
Una hamburguesa bio cuesta un ojo de la cara, pero quizás es mejor comer una buena y saludable que cargarte el cuerpo con industriales...al fin y al cabo no necesitamos comer carne cada día!!

Asunto complejo, en el que no estoy totalmente deacuerdo contigo.
Primero decir que yo si puedo eligo siempre productos ecológicos y/o comercio justo.
Segundo, los productos "ecológico, sostenibles" aplicados a la producción en masa no son sostenibles ni plausibles a gran escala. Necesistan mucho más espacio y tiempo (mucho más) y la productividad de estos es bastante menor.
Por otro lado, señalar que el usos de pesticidas y transgénicos no tiene porque tener nada de malo, incluso bien aplicado puede llegar a ser beneficiso (otra cosa es que la dejes a discreción de grandes grupos internacionales, tipo 'MONSANTO'. que hacen una explotación horrorosa y abusiva de cualquier cosa).

En mi opinión lo que se debe buscar es una buena regulación que impide las prácticas abusivas, destructivas y peligrosas, que se aplique a toda la producción para que sea realmente más sostenible.

Un apunte más, en este caso no tiene que cumplirse que "La demanda hace que los productores y distribuidores amplíen la oferta". El terreno de cultivo limitado, junto con la mayor necesidad espacio hace que si sube la demanda suban los precios (tipo suelo urbanizable). Además (aunque a mi no me parece mal) este tipo de cultivo depende en gran medida de las suvbenciones para poder estar a un precio razonable.

Nutricionalmente hablando puede ser lo mismo, pero en cuanto impacto ambiental, no tiene nada que ver. Yo no creo que se pueda regresar a una agricultura local, alimentando las gallinas con mondas y fertilizando con los excrementos de los animales.
Pero la industria alimentaria ha tomado el camino del vale todo con tal de aumentar beneficios. Vendiendo las semillas no fértiles, que te obligan a recomprar cada año; limitando las variedades genéticas sólo a las más rentables, lo que amenaza la biodiversidad; y sobre todo, llevando al mercado de valores los alimentos básicos, como los cereales.
Creo que es este tipo de comportamientos los que habría que vigilar y castigar.

Cuando puedo intento comprar la variante biológica, ecológica, organica (o el nombre que le pongan); y es que como comenta Nacho mejor gastarse algo más de dinero en alimentación, que en el gadget de moda.

Creo que además tiene una importancia añadida el comprar este tipo de productos y es que probablemente para su producción se han necesitado más personas y por tanto de alguna forma puede resultar también un buen gesto hacia el empleo, quizá de esta forma hacemos más por generar empleo que Zapatero o Rajoy.

Mi economía no me permite muchos excesos pero mi conciencia es poderosa, creo que es un tema de concienciación yo también pago los huevos más caros y me consuelo pensando que mi gallina tiene una vida más placentera gracias a ello, con frutas y verduras aqui en un pueblo es fácil, enseguida conoces gentes con huertos. Lo que es espeluznante es que estos gestos son granitos de arena en el desierto de la economía. http://elpucherodehelena.blogspot.com

Interesante artículo el de hoy. Haces referencia a la compra directa al productor, eliminando los intermediarios. Es exactamente la política que sigue demipueblo.es, donde el producto lo compras al productor o comercio local directamente, que se encarga de enviártelo a tu casa.


Además, se respeta el precio de origen, el consumidor no tiene que pagar más por beneficiarse de la plataforma, de encontrar diversos comercios en la misma web. Son ellos (los comercios) los que ajustan sus márgenes.


No entro en que los productos sean bio o eco o como quieras llamarles. Son productos del pueblo, de toda la vida. Yo siempre he visto sulfatar los tomates o comoquiera que se llame lo que se les hace, pero eso no significa que no fuesen magníficos, como dices, la cuestión es cogerlos de la mata y comerlos, maduros!!!


Si conseguimos evitar los transportes transoceánicos, las cámaras llenas de fruta verde, comprar en proximidad, apoyar al productor local... tenemos mucho ganado.


Os invito a visitar nuestra web:
http://www.demipueblo.es

Buenos dias!
Esto es como todo, y como en todo... Los excesos son malos, ni te tienes que volver loco con comer solo comida ecologica y que se sepa de donde proviene, porque entonces no comerias en ningun sitio, es que lo que me pasa a mi con ciertos platos... Si haces eso corres el peligro de que al comer en cierta casa te conviertas en un poco petardo con las tipicas preguntitas... Yo personalmente soy de ambos bandos, intento coger lo que puedo de uno, y de otro... hace lustros ya que compro huevos de supuestas gallinas camperas, por ellos pago 1 y medio mas por cada 6 huevos, y quien me dice a mi que son realmente de gallina en libertad...porque lo de las gallinas si que es aberrante, pero ese es otro cantar, o es el mismo.
Sea como sea, habra gente a favor y gente en contra como en todo en esta vida.
Un saludo! Buen dia!

Hombre, yo cuando compro ecológico no lo hago ni por saor, ni por salud (y por supuesto no por precio). Lo hago por responsabilidad. En tu artículo lo mencionas muy de soslayo. Yo pongo un ejemplo: el gigante semillero Monsanto fabrica semillas modificadas genéticamente, de las que crece un tipo de maíz que no se reproduce. Es decir, el campesino debe comprar semillas a Monsanto cada año si quiere seguri cultivando. Esto, en los países pobres, es insostenible. Más aún, Monsanto se ha dedicado a ponerle copyright a sus semillas, de manera que si una ráfaga de viento se lleva un par de ellas a un huerto vecino y crecen un par de maizales Monsanto, al agricultor le meten una multa del copón (y suele ser un pequeño minifundista que apenas vive de lo que siembra).
Comer comida ecológica me garantiza que no le doy ni un euro a las multinacionales... porque ecológico también significa justo.

Creo que este artículo se resumen en una palabra: RESPETO, tanto para los que toman la decisión y pueden llevarla a cabo de consumir sólo productos ecológicos, bio, etc. como los que simplemente compran lo que el mercado ofrece, la mayoría de las veces mirando primero la etiqueta del precio.
Hay que admitir dos cosas: una, que evidentemente la persona que dispone de medios para poder acceder a una alimentación más controlada hace lo correcto (nuncan entenderé a aquellos que tienen dinero y gastan un pastizal en un cochazo, ropa de marca, el último Iphone, etc. y luego racanean en el supermercado) y dos, que la evolución y mejora de los sistemas de producción alimentaria ha permitido el acceso casi universal a productos alimenticios que antes estaban vetados a las clases más pobres (evidentemente dejando a un lado los países donde aún millones de personas pasan hambre). Pero si echamos la vista atrás en nuestro país, hoy en día la sociedad española está mejor nutrida que hace 50 años (otro tema es que estemos abandonando la dieta mediterránea, etc. pero los índices de desnutrición de entonces eran altísimos).
Yo personalmente, consumo lo que pudedo, unas veces mejores produtos, y otras, por tiempo o por dinero me conformo con productos menos ecológicos.

Pues muy de acuerdo! Siempre me ha parecido ridículo el argumento de que los alimentos ecológicos son más nutritivos que los convencionales... y creo que más que la etiqueta de alimentos "ecológicos", deberíamos buscar aquella de alimentos "sostenibles", donde además del impacto sobre el medio ambiente, se tiene también en cuenta el impacto social y económico que tiene la producción de ese alimento... creo que ese es el futuro si no queremos terminar con los recursos del planeta.
Au!! besets!! Raquel

Vivo en Copenhague. No compro tomates desde entonces porque no saben a nada, aunque a veces me doy el lujo de probar los españoles, que no tienen la textura de corchopan de los holandeses. Pero me quedé de piedra al oir a la mujer d emi jefe decir que no compraba tomates ni fruta españoles para que sus niños no tomasen pesticidas... entinedo la preocupacion por el medio ambiente, pero eso signifca convertirnos en comedores de alfalfa de por vida???

Yo pertenezco a un "grupo de consumo", que es un colectivo de gente que se junta para elejir qué compra a los productores que conoce y hacer los pedidos unificados. Como muy bien, con buena calidad, y el precio no es tan exorbitante como la comida bio del mercado, pero además, elijo el productor, con lo que no admito nada que haya sido producido con explotación a personas o destrozo de paisaje o cualquier otra cosa que me parezca inmoral, y siempre es de gente local, de hecho tenemos un trato muy de confianza, nos llamamos por el nombre de pila, nos interesamos por la vida de los demás... De los productores que elaboran sus productos en Madrid, valoramos que distribuyan en bicicleta en lugar de vehículo a motor, por ejemplo, porque respirar humo tampoco me hace bien a la salud. Y además es un placer reunirse con mis compañer*s de grupo de consumo, son gente cariñosa e interesante, que comparte recetas y trucos, visiones de la vida y todo eso. No pienso justificar ante nadie si esta opción es ecopija o lo que sea, a quien no le guste que se lo ate al dedo. En todo caso, si se lee despacio lo de la agricultura "tradicional" con sus pesticidas y demás agroquímica, resulta que para comer cada caloría de tomate se invierten muchas calorías de petróleo, y ya sabemos que eso se puede acabar de aquí a nada, a lo mejor tenemos que buscar la alternativa...

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El Comidista

Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

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Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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