Los dulces judíos de Herminia

Por: | 28 de noviembre de 2012

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Herminia y su estrella. / AINHOA GOMÀ

 

En una callejuela de Ribadavia, uno de los pueblos más bonitos y mejor conservados de Ourense, se esconde una panadería única. No es sólo que en ella el tiempo se haya detenido en algún momento indeterminado anterior al siglo XX. Tampoco que lo presida un enorme horno de leña decorado con aperos viejunos de utilidad desconocida. Es que en vez de los rutinarios bollos, curasanes y baguetes congeladas, aquí se cuece una pequeña maravilla: la memoria recuperada de los dulces que comían los sefardíes, descendientes de los judíos expulsados de la península ibérica.

Mamules de frutos secos y agua de azahar, ghorayebah de harina de avellana, kamisch-broit de nueces, kijelej de mon con semillas de amapolas o kupferlin de almendra son algunas de las especialidades artesanas que vende Herminia Rodríguez, dueña del establecimiento. Esta gallega de 73 años, mirada inteligente y sentido del humor vivaz es famosa entre los judíos viajeros y golosos de todo el mundo, y a su tafona llegan rabinos, embajadores israelíes y hasta premios Nobel. Una pared llena de fotos enviadas desde distintas partes del globo da fe de cómo el lugar se ha convertido en un punto de máxima atracción en el circuito de juderías españolas, al que Ribadavia pertenece.

Herminia empezó a elaborar sus pastas y galletas hebreas en 1990, cuando el Centro de Estudios Medievales de la localidad le pidió que pusiera una mesa en la puerta con repostería. "Unos músicos judíos de Canadá venían a dar un concierto de música sefardí, y querían que hubiera un poco de ambiente", recuerda Herminia. "Puse los cakes con la estrella de David, los melindres y los mamules, que se llaman así porque parecen colmillos de mamut. No sabía los nombres, yo les llamaba 'dulce judío'. Cuando vieron la estrella se emocionaron tanto que me quisieron conocer. Un matrimonio que vive en Vigo me mandó las fotocopias del recetario más antiguo que hay. Después fue como una cadena, y me empezaron a mandar libros de París y de Norteamérica. Uno que está escrito en sefardí que me lo enviaron de la embajada de Israel. También me mandaron la januquiá que tengo ahí arriba", dice señalando la parte de arriba de la vitrina que aloja las bandejas de dulces.

En el mueble, el candelabro de nueve brazos y otros símbolos hebreos conviven con imágenes de la Virgen y figuritas de un belén, en un ambiente de tolerancia que ni el Toledo de Alfonso X el Sabio. "Los puse juntos para que no tengan celos. ¿No son todos del mismo sitio? Son vecinos. Yo no me meto en política, cada cual que tenga su religión y nada más". Yo añadiría que los bocadiños de almendras o de dátiles, los mostachudos de nueces y clavo y el resto del repertorio de delicias que aloja el mueble sería capaz de unir a creyentes integristas y ateos furibundos. Es una repostería aromática, robusta y contundente, con un sabor verdadero que te traslada a tiempos perdidos.

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Masiñas de amapolas y 'mamules'. / AINHOA GOMÀ

 

Herminia elabora sus productos siguiendo las normas de la comida kosher. Se niega a hacerlos en otro sitio que no sea su horno de leña, y también a venderlos fuera de su tahona. Para probarlos, hay que pasar por aquí. Eso sí, sus precios son muy populares tratándose de un producto 100% artesano. "Lo que se hace a gusto es bueno: si estuviera pensando en ganar dinero, no lo haría. Desde que salieron los euros está todo al mismo precio. No subí nada. El surtido pasó de 1.000 pesetas a 6 euros. No pago ni bajo ni horno, porque son míos. Me dan la leña. Y si estuviera el alcalde me diría: no pagues impuestos".

Esta mujer que, en sus propias palabras, "no tiene cultura", hace gala de una notable agudeza mental. Cuando le confieso mi sorpresa por lo bien que pronuncia los nombres de pastas e ingredientes en idiomas como el yidish, inglés o francés, me suelta: "Eso es que tú no los hablas". Toma plancha. Las risas entre los que estamos en la tahona se repiten cuando Herminia rememora una visita de un antiguo presidente de la Xunta con la correspondiente corte de periodistas. "Les dije: 'Cuidado porque las semillas de amapola de las masiñas y los kijelej son afrodisíacas. Aunque a mí, la verdad, no me funcionan".

Es posible que el negocio de Herminia se vaya con ella a la tumba. Sus fanses en el departamento de Turismo del ayuntamiento de Ourense están intentando convencerle de que coja un aprendiz, pero ella se niega. "Cuando trabajo no quiero a nadie a mi lado", afirma. "Sólo pongo la radio gallega, porque me entero de todo y no me pregunta nada. Yo no sé decirle a otra persona llévame esto, o méteme esto en el horno. Tengo que ir yo".

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Herminia con su horno y el muro de Facebook versión tahona. / AINHOA GOMÀ

 

Ella ha dispuesto que todas sus recetas, libros y papeles se cedan al Museo de Ribadavia. Ninguno de sus tres hijos parece estar interesado en continuar con los dulces, y la mayor, que apareció en la tahona en mitad de nuestra visita, explicó sus motivos en un impagable diálogo que paso a reproducir.

Herminia: Ellos no quieren llevar la vida que llevo yo. Esa [señalando a su hija] siempre me anda riñendo.

Hija: Esto no es vida. Trabajar sábados, domingos y fiestas de guardar. No poder estar con la familia ni con nadie, yo no lo quiero.

Herminia: No es vida para ti. Pero para mí sí, porque me gusta. Disfruto trabajando.

Yo: ¿Pero estás aquí siempre?

Herminia: No, descanso tres días. Al año.

Hija: ¿Quién quiere eso para sus padres? Yo nunca fui de vacaciones con ellos, no viajo con ellos, no puedo comer ni cenar con ellos.

Herminia: Pero mira, si estoy aquí no tengo accidentes de coche.

"Mi madre no es fácil de manejar", me cuenta su hija en un aparte, confirmando mis propias impresiones.  "Es una mujer sin estudios, pero muy lista. Todo lo montó ella. Tomó las riendas del negocio y lo llevó hasta donde está ahora. Le sirve para mantenerse activa".

La incombustible Herminia se levanta cada día a las 4 de la mañana para trabajar y camina siete kilómetros diarios "de golfa". Antes de irnos le pregunto si le gustaría visitar Israel. "Sí, me gustaría ir con mi marido. Pero no solos, en excursión". Algo me dice que nunca lo hará: le costaría demasiado alejarse del horno que la hace feliz.

Hay 117 Comentarios

Felicidades por el articulo y hacernos conocer maravillas como esa panadería en Ribadavia y a Herminia. Lo de poner símbolos hebreos y figuritas de Belen juntos para que no tengan celos me ha hecho casi saltar la lagrima... cuantos políticos y charlatanes del odio tendrían que aprender de ella, que aun dice con modestia que no tiene cultura!. Ganas tengo de ir por Ribadavia un dia!. Una pena que no deje su saber hacer a alguien que quiera recoger la antorcha. Venga Herminia, anímate y toma un aprendiz, mujer!.

La señora hará unos dulces muy buenos, sí; pero gasta la habitual mala uva de quien prefiere llevarse a la tumba la técnica y los saberes antes que trascender enseñando. En fin, ontología cutre; triste demostración de la condición humana, visión reduccionista de lo que tiene entre manos...

Por un lado es hermoso que alguien recupere lo que un día se perdió y no se debía haber perdido.
Por otro es doloroso constatar que cuando tú haces un post hablando de dulces, de un pueblo precioso, de una mujer simpática, inteligente y trabajadora hasta la extenuación, aparezca un gilipollas hablando de lo de siempre. Tú hablas de repostería sefardí y el cretino del islam y de Israel.
Si los idiotas tuvieran valor económico, se nos acababa la crisis mañana.

Pues yo me iría encantada allí a aprender las recetas. Lo de las 4 de la mañana me molesta más...

Por cierto, me acabo de dar cuenta...
Ya funcionan los saltos de linea!!!

Por fin!!!
:-)

Bonita entrada la de hoy. Dejad los comentarios políticos para otros blogs. Si queréis más, no culinario, leed "Notas al pié de Gaza" de Joe Sacco.

El legado sefardí está presente en nuestra cotidianidad, sin saberlo y en muchos, muchísimos platos y recetas.
Extraordinario reportaje.
Felicidades

Me ha encantado y emocionado.

extraordinario

FAN-tas-ti-co!

Qué maravilla de artículo!!!! Por el contenido, por el personaje especialmente, por su trabajo. Genial! Hay que ir a visitarla!

Hi Mikel, casi se me saltan las lagrimas, sobre todo por el ZAS en toda la boca que te ha soltado la Herminia con lo de la pronunciación de los dulces.
En fin, curro como los de antes, esto de 8 horas, fines de semana y puentes es de hace 20 años "pa-ca".
Me impresiona que con 51 años la Hermi se ponga al frente de un negocio que le llega casi por casualidad, todo un ejemplo para todos.
Saludos Mikel & Friends.
P.D.: visita la web, te sentirás como Banderas en Four Rooms

Estos son los dulces de mi infancia, sabor y recuerdos de mis abuelas o mejor dichos mis bobes, gracias por el artículo, precioso. Después del mal cuerpo que me dejó leer sobre los fachistas que quieren empezar todo de nuevo y los horribles comentarios, este artículo me trae un poco de alegría. Ser judío en Europa no es algo fácil.

Hoy te has lucido, veo a muchos paisanos reflejados en la persona de esta magnífica señora, gente así es la que nos define como pueblo, grande muy garnde.

No es por fastidiar, Mikel, pero bien se ve que el dulce provoca ceguera. Tu mirada borrosa no te dejó contar los brazos del candelabro, que eran siete y no nueve como citas. :-D

Visitar esta zona es muy recomendable: balnearios, ribeiro, buena comida, buena gente.

Espero que hayas disfrutado de la visita a mi tierra, donde el manjar es comida diaria.

Gracias por tu blog. Te leo todos los días.

Respuesta a Glenn.
¡Cuánto rencor y signos de intolerancia en sus palabras!. No sé si nuestra cultura es "andalusí" o no. Sé que los áraber invadieron la Hispania visigótica por la espada y fueron expulsados por la espada. Los judíos entraron pacíficamente y fueron expulsados con violencia. Entre tanto sufrieron mil y una persecuciones. ¿La convivencia?. ¿De verdad se lo cree?. Jamás existió. Los árabes arrasaron con toda la cultura existente imponiendo la suya. Que nos pregunten a los barceloneses por Almanzor el cual destruyó la ciudad en una de sus embestidas.

¡Fantástico artículo el de hoy! Quiero un ipad con olor a almendra y a masa dulce cocida.

Acabo de ver cuánto tiempo me lleva ir a Ribadavia desde Santiago y llego en 1 hora y 12 minutos, así que en el puente de diciembre ya tengo a donde hacer una pequeña excursión. Estuve una vez en Ribadavia, en la Fiesta de la Historia (Festa da Istoria), y me encantó, pero no vi la panadería. Como dice Mikel es un pueblo precioso y a finales de agosto celebran una fiesta medieval increíble. Está muy bien ambientada, tienen su propia moneda (el maravedí) e incluso organizan una cena medieval con manjares como "lamprea ahumada rellena". No os digo más.

Conozco a Herminia y su tahona. he ido 3 o 4 veces a Ribadavia y siempre me he pasado por la tahona.
Todo lo que dice Mikel es verdad. Es una mujer inolvidable, con un caracter fuerte y todo lo que dice, lo dice con una inquebrantable sorna gallega. Os recomiendo a todos visitarlo. Los olores de las especias son como nada a lo que estamos acostumbrados y el horno y la tahona merecen mucho la pena. Es un viaje en el tiempo. Pararos un rato a hablar con Herminia, sus anécdotas son geniales.Recuerdo que intentamos sacarle alguna receta, pero las defiende como una leona. Todavía recuerdo los olores.

No perderos el horno , es un museo viviente.

Y el marco, Ribadavia es todo un descubrimiento. Quedaros en algun balneario de la zona y relajaros.

Herminia es tal como la describes lista, espabilada y muy muy simpática. Es cierto que pronuncia los nombres de sus dulces y de los ingredientes en inglés, francés y hebreo como si hablara esos idiomas todos los días y toda su vida. Sus dulces están buenisimos es una pena que todo acabe con ella.

Sería todo ideal si dejásemos de pensar que hubo una vez un Sefarad. Sefarad era el nombre judío pero somos herencia andalusí, lo creamos o no. Somos capaces de ser católicos pero criticar la expulsión con tal de no aceptar que el Islam pasó mas años aquí de los que "llevamos siendo cristianos"
Si hubo convivencia es porque se permitía. Que aprendan los judíos intolerantes de Israel.
Y mezclas a su manera(judía) ruin pero astuta el confundir convivencia medieval con la política asesina y genocida de Israel. Israel nada tiene que ver con los judíos.
Y yendo de "buenrrollista"pretendes confundir.
Ni el ma'amoul es judío ni lo es el Hummus ni el falafel, por mucho que entre vosotros os lo creáis.
Aún así, sigo leyéndote aunque me de pena tu enfermedad.

Qué preciosidad de sitio es Ribadavia, tiene una feria medieval a la que va la gente disfrazada, que creo que es la bomba. Llevo años queriendo ir. Y eso que no tenía idea de esta panadería... me lo apunto antes de que Herminia lo abandone...

Conozco este horno antiquisimo y tambien a Herminia , sus dulces son exquisitos , aunque Ribadabia es el típico ejemplo de pueblo con un centro historico maravilloso pero con un urbanismo desastroso que lo rodea(incluido rascacielos) . Esto es España!!!!

Lástima quie se pierdan estos conocimientos, y lástima grande que nadie siga los pasos de esta inefable Herminia...
http://gastrocinemia.blogspot.com.es/

Precioso artículo. Vengo de leer que en Hungría un partido de extrema derecha propone elaborar listas de judíos para "aumentar la seguridad nacional". El antídoto contra eso podría ser que todos dijésemos YO TAMBIÉN SOY JUDÍO, especialmente nosotros los españoles, que tanto tenemos que reivindicar la aportación sefardí a nuestra cultura. Sería el mejor desagravio para los judíos que sufrieron la persecución y expulsión en España y en otros países.

Enhorabuena a Mikel y a Herminia. Sería un placer conocerla y degustar sus dulces.

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es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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