El apóstol del nuevo vegetarianismo

Por: | 19 de noviembre de 2012

Ottolenghi2
Los chefs también pelan patatas. / JONATHAN LOVEKIN

 

Los más adictos a este blog sabrán de mi fanatismo por Yotam Ottolenghi, un cocinero israelí afincado en Londres cuyos libros y artículos en The Guardian sigo cual enfervorecida de El Comidista. Hace más de un año publiqué mi versión de una de sus recetas, la ensalada de aguacate, quiuna y habas, y también he usado fórmulas suyas en platos como el arroz especiado con berenjenas. Me gusta mucho su forma alegre de entender la cocina con verduras, y su manera de reivindicar y renovar la gloriosa comida de Oriente Próximo.

Una editorial española, RBA, acaba de traducir el segundo libro de Ottolenghi, Plenty, y lo ha lanzado en España con el título de El gourmet vegetariano. Con tal fausto motivo, le entrevisté para El País Semanal, donde también publicarmos cuatro recetas de la obra. Para los despistados que se perdieron ayer la versión en papel, reproduzco el artículo a continuación.

 

FESTIVAL VERDE

Si preguntamos a cualquier persona que coma carne qué le sugiere el concepto de “comida vegetariana”, es posible que nos responda con adjetivos como “aburrida” o “poco apetitosa”, cuando no “propia de hippies y de gente rara”. La dieta sin animales muertos no ha contado con la mejor reputación entre los aficionados al buen zampar, reacios a privarse de las sabrosas proteínas de peces, aves, vacas y otras bestias. Sin embargo, algo está cambiando en la percepción de esta opción alimentaria. Por motivos de salud, éticos o ecológicos, un buen número de chefs, nutricionistas y consumidores con conciencia han comenzado a reivindicar los platos centrados en los vegetales, defendiendo la idea de que pueden ser tan divertidos, ricos y satisfactorios como un chuletón a la brasa o un cordero asado.

Mientras en España cocineros de vanguardia como Rodrigo de la Calle, Josean Martínez Alija o los hermanos Torres abanderan esta filosofía, en el Reino Unido el apóstol del nuevo vegetarianismo es un chef más popular y mediático. Se llama Yotam Ottolenghi, nació en Jerusalén hace 43 años, vive en Londres desde 1997 y posee un puñado de exitosos restaurantes y cafés con comida para llevar con su apellido como nombre. Además de escribir una columna semanal en el diario The Guardian, ha publicado dos libros de recetas que han alcanzado importantes ventas en las islas británicas. El segundo, Plenty, se acaba de publicar en España como El gourmet vegetariano.

El cocinero no parece demasiado feliz con la traducción del título. “No sé qué pensar”, confiesa desde la capital inglesa. “Supongo que necesita crear expectativas entre un público que no tiene ni idea de qué es Ottolenghi. Para la mayoría de la gente, la comida vegetariana suena sosa, pesada y nada atractiva. Ottolenghi es todo menos eso: es una auténtica celebración de la comida. Aun así, la palabra gourmet tiene una connotación de exclusividad y de alta cocina de la que mi comida carece por completo. Es cocina simple, casera y accesible, del tipo que encuentras en la calle o en las cocinas privadas de la gente. El título inglés, Plenty (Abundancia), remite a la sensación de generosidad en las raciones y la presentación que encuentras en las casas o los mercados, pero rara vez en un restaurante de lujo”.

La cocina de Ottolenghi es, en efecto, un festival de hortalizas, hierbas y especias, que hunde sus raíces en la tradición mediterránea de Oriente Próximo pero se abre sin problemas a platos italianos o asiáticos. En su recetario, las tristes verduras hervidas o los mazacotes de masas con lácteos tristemente habituales en la comida viejuna vegetariana han sido reemplazados por platos frescos, ligeros apetecibles y tan llenos de sabor como de colorido.

En lo que cualquier vegetariano estricto -y no digamos vegano- consideraría una contradicción insalvable, Yotam Ottolenghi no sólo come carne y pescado, sino que los sirve en sus establecimientos. Pero ése es justamente el nudo de esta nueva concepción del vegetarianismo: no se trata tanto de prohibir o satanizar alimentos por motivos ideológicos, sino en apasionarse por la búsqueda del placer en todas las opciones dietéticas. “La vieja escuela del vegetarianismo va de privarte de algo, de un sentimiento de culpa: quiero tomar carne pero es inmoral, así que me limitaré a comer insípidos hidratos de carbono y productos sustitutivos de la carne. Para mí, la comida debe ser disfrute sin ningún sentido de privación. Si eliges no comer pescado o carne, puedes disfrutar de la vida, celebrar la comida y tomar fantásticos platos llenos de sabor. No debería haber nada semi-religioso o fanático en la forma en que comemos”.

A pesar del fervor con el que predica sus ideas, el israelí se cuida mucho de recomendar unas determinadas conductas a la hora de comer. Ni siquiera se muestra proclive a defender el flexitarianismo, movimiento que promueve una dieta basada en las verduras con un consumo ocasional y reducido de carne y pescado. “Yo no estoy aquí para educar a nadie, sino para ofrecer opciones. Estoy feliz de proporcionar ideas a la gente para que coma verduras, legumbres o cereales”.

Ahora bien, Ottolenghi considera que la ingesta masiva de carne y pescado que define la dieta occidental no tiene demasiado futuro. “Supongo que existe la idea de que cuanto más rico eres, más proteínas animales debes consumir: carne en todas las comidas. Esto no es sostenible, no es sano y no es lo normal en muchas partes del mundo. Pero la gente no quiere que la adoctrinen, y  a mí tampoco me gusta hacerlo. Esa fue la ruina del viejo vegetarianismo. La mejor es mostrar qué se puede hacer con los vegetales, tratarlos de una manera tan seria como la carne y dejar que la gente elija”.

El carácter nada dogmático del israelí se refleja también en su postura frente a los productos ecológicos. Lejos de divinizarlos o de alienar a los que no pueden pagarlos, reconoce que sus criterios a la hora de comprar son otros. “Todo depende de la calidad. Para mí, el sabor y la textura son los factores más importantes, sea un producto orgánico o no”. Ottolenghi considera más importante la cuestión de la proximidad. “Prefiero comprar lo más localmente posible. Es importante por muchos motivos: frescura, menos millas aéreas de transporte, y ayuda a la economía de tu zona”.

El chef se muestra liberal -en el buen sentido de la palabra- hasta con sus propias recetas. Como en su concepción del nuevo vegetarianismo, no hay normas, porque lo importante es la diversión. “Por supuesto que la gente puede jugar con las recetas. Todo depende de lo seguros que se sientan. Nada es sagrado. Si no pueden conseguir uno o dos ingredientes, yo siempre recomiendo pensar en algun sustituto antes de abandonar la receta”.



Ottolenghi cocina

 

CUSCÚS VERDE

Ingredientes para 4 personas: 150 gramos de cuscús, 160 mililitros de agua o caldo de verduras hirviendo, 1 cebolla pequeña cortada en juliana, 1 cucharada de aceite de oliva, ¼ de cucharadita de sal, ¼ de cucharadita de comino molido, 50 gramos de pistachos sin sal pelados, tostados y picados, 3 cebollas tiernas cortadas en juliana, 1 chile verde fresco cortado en trocitos y 30 gramos de rúcula picada. Para el condimento de hierbas, 20 gramos de perejil, 20 gramos de cilantro, 2 cucharadas de estragón picado, 2 cucharadas de eneldo picado, 2 cucharadas de menta picada, 90 mililitros de aceite de oliva.

Preparación: Verter el cuscús en un bol grande y cubrirlo con el agua o el caldo hirviendo. Tapar en un bol con papel film y reservar durante 10 minutos. Mientras, freír la cebolla con el aciete de oliva a fuego medio hasta que esté dorada y tierna. Añadir la sal y el comino. Mezclar bien y dejar enfriar un poco. A continuación, preparar el condimento de hierbas triturando todos los ingredientes con una batidora, hasta lograr una salsa fina. Añadirla al cuscús y mezclar con el tenedor para que quede esponjoso. Agregar la cebolla frita, los pistachos, las cebollas tiernas, el chile verde y la rúcula, y mezclar un poco. Servir a temperatura ambiente.

 

COLIFLOR AL AZAFRÁN

Para 4 personas, como guarnición: 1 y ½ cucharadita de hebras de azafrán, 75 mililitros de agua hirviendo, 1 coliflor mediana cortada en cogollos medianos, 1 cebolla roja grande cortada en juliana, 100 gramos de pasas sultanas, 90 gramos de aceitunas verdes deshuesadas y cortadas a lo largo por la mitad, 4 cucharadas de aceite de oliva, 2 hojas de laurel, 4 cucharadas de perejil picado, sal y pimienta negra.

Preparación: Precalentar el horno a 200º. Poner las hebras de azafrán en un bol y verter el agua hirviendo. Dejar en infusión durante un minuto y, a continuación, verter el azafrán y el agua en un bol más grande. Añadir aquí el resto de los ingredientes excepto el perejil, y mezclarlo todo bien con las manos.

Pasar la mezcla a una fuente mediana apta para horno, cubrir con papel de plata e introducir en el horno. Cocer entre 40 y 50 minutos hasta que la coliflor esté tierna, pero no demasiado blanda. A mitad de la cocción, retirar la fuente del horno y remover bien todos los ingredientes, volver a tapar con el papel de plata y continuar con la cocción.

Cuando esté hecha, retirar del horno, destapar y dejar que se enfríe un poco antes de esparcir por encima el perejil. Probar y corregir de sal. Servir caliente o a temperatura ambiente.

 

GARBANZOS SALTEADOS CON YOGUR GRIEGO

Para 4 personas: 300 gramos de acelgas, 75 mililitros de aceite de oliva, 4 zanahorias medianas peladas y cortadas en dados de 1 centímetro, 1 cucharadita de semillas de alcaravea, 250 gramos de garbanzos cocidos, 1 diente de ajo machacado, 1 cucharada de menta picada, 1 cucharada de cilantro picado, 1 cucharada de zumo de limón, sal y pimienta negra. Para la salsa, 100 gramos de yogur griego y 1 cucharada de aceite de oliva.

Preparación: Separar las pencas de las hojas de las acelgas. Escaldar las pencas en abundante agua hirviendo con sal durante 3 minutos. Añadir las hojas y seguir hirviendo 2 minutos más. Escurrir. Enfriar bajo el agua del grifo y exprimirlas bien con la mano para secarlas. Trocear.

Calentar el aceite en una cazuela grande de fondo grueso. Añadir las zanahorias y la alcaravea y saltear 5 minutos a fuego medio. Agregar las acelgas y los garbanzos y seguir salteando durante 6 minutos. A continuación, añadir el ajo, las hierbas, el zumo de limón y una pizca de sal y pimienta. Retirar del fuego y dejar enfriar un poco. Probar y corregir de sal.

Antes de servir, mezclar el yogur, el aceite de oliva y una pizca de sal y pimenta. Repartir las verduras en los platos y agregar encima una cucharada de yogur. Condimentar con pimienta recién molida y echarle un chorrito más de aceite.

 

PASTELITOS DE BONIATO

Para 4 personas: 1 kilo de boniatos pelados y cortados en trozos grandes, 2 cucharaditas de salsa de soja, 100 gramos de harina, 1 cucharadita de sal, ½ cucharadita de azúcar glas, 3 cucharadas de cebolla tierna picada, ½ cucharadita de chile rojo fresco picado bien fino, mantequilla para freír. Para la salsa, 50 gramos de yogur griego, 50 gramos de nata agria, 2 cucharadas de aceite de oliva, 1 cucharada de zumo de limón, 1 cucharada de cilantro picado, sal y pimienta negra.

Cocer los boniatos al vapor hasta que estén muy blandos; luego, dejarlos en un colador durante una hora aproximadamente para que se sequen. Mientras, mezclar todos los ingredientes de la salsa y removerlos hasta obtener una salsa sin grumos. Reservar.

Colocar los boniatos en un bol grande y añadir el resto de los ingredientes (excepto la mantequilla). Mezclarlo todo, preferiblemente con las manos, hasta que la masa quede uniforme y sin grumos, sin amasar en exceso. Si queda líquida, puede añadir más harina.

Derretir un poco de mantequilla en una sartén antiadherente. Con la ayuda de una cuchara sopera, coger una porción de masa e introducirla en la sartén y aplastar cada pastelito con el reverso de la cuchara. Freír los pastelitos a fuego medio durante 6 minutos aproximadamente hasta que empiecen a dorarse y a quedar crujientes. Retirarlos y dejarlos sobre dos hojas de papel de cocina para que absorban el exceso de mantequilla. Servir calientes o templados, con la salsa como acompañamiento.

TARTA TATIN SORPRESA

Para 4 personas: 200 gramos de tomates cherry, 2 cucharadas de aceite de oliva, 500 gramos de patatas baby con la piel, 1 cebolla grande cortada en rodajas finas, 40 gramos de azúcar, 10 gramos de mantequilla, 3 ramitas de orégano, 150 gramos de queso de cabra curado en lonchas, 1 lámina de masa de hojaldre, sal y pimienta negra.

Preparación: Precalentar el horno a 130º. Cortar los tomates por la mitad y colocarlos sobre papel de horno con la parte de la piel hacia abajo. Rociarlos con aceite de oliva y salpimentar. Hornear durante 45 minutos.

Cocinar las patatas en agua hirviendo con sal durante 25 minutos. Escurrir y dejar enfriar. Cortar la parte superior e inferior de cada patata y, a continuación, cortarlas en rodajas de 2 centímetros de grueso.

Pochar la cebolla con el aceite y un poco de sal durante 10 minutos, o hasta que empiece a estar dorada.
Cuando tenga todas las verduras preparadas, untar un molde para pastel (de 22 centímetros de diámetro) con un poco de aceite y forrarlo con papel de horno. En un cazo pequeño, calentar a fuego vivo el azúcar y la mantequilla, sin dejar de remover con una cuchara de madera, hasta obtener un caramelo oscuro. Con cuidado, verter el caramelo en el molde e inclinarlo para que se reparta por la base. Esparcir las hojas de orégano sobre el caramelo.

Colocar en la base del mode las rodajas de patata muy juntas, con el lado cortado hacia abajo. Entre los huecos que queden entre las patatas, repartir la cebolla y los tomates y salpimentar generosamente. Disponer las lonchas de queso sobre las patatas hasta cubrirlas. Cortar un círculo de la masa que sea 3 centímetros más grande que el molde. Disponer la masa sobre el relleno y meter el borde dentro del molde cubriendo completamente las patatas. De este modo, puede conservar la tarta en la nevera hasta 24 horas.

Precalentar el horno a 200º. Hornear la tarta durante 25 minutos y entonces bajar la temperatura a 180º. Hornear 15 minutos más o hasta que la masa esté bien hecha. Retirar del horno y dejar enfriar sólo 2 minutos. Colocar un plato invertido sobre el molde y, con cuidado, darle la vuelta. Retirar el molde y servir la tarta caliente o templada.

Hay 71 Comentarios

Topo: efectivamente, es de locos que un Israelí reivindique los productos de la ribera mediterránea. Como todos sabemos, Israel está bañado por las aguas del Báltico, los sefardíes vivían en Groenlandia y los israelitas no saben sembrar un tomate ni han visto un olivo en su vida.

Adoro a Ottolenghi. A-do-ro. Lo conocí a través de El Comidista y nunca podré expresar mi agradecimiento (sin ser un pesado, claro) Visitad su web. Ottolenghi es lo más. También adoro las discusiones vegetarianos vs carnivoros vs crudívoros vs ominvoros vs flexitarianos vs veganos. Una adoración muy breve, a los diez minutos me cansan, pero son diez minutos TAN intensos. Me río mucho, tanta gente con TODA la verdad absoluta, ¡y a la vez! Gracias Mikel, Ciao comidististas

Si a mi me encantaría ser vegetariana pero la cebolla no puedo ni olerla, ni me agrada ni me sienta bien y sin ella no hay ni una puñetera receta en condiciones. Puedo sustituir por puerro pero si no, no tienen sabor las cosas sin huevo, lácteos o mil especias

pues, con las migas que me calcé ayer, como para pensar en vegetales! :P

¡BIOGÜAYS!, LA TIERRA PARA QUIEN LA TRABAJA

Tu aparición en "Pesadilla en la cocina" el otro día ... me defraudó tantííííííísimo .... :(

Mikel si te gusta tanto Ottolenghi no te pierdas su ultima serie, ahora en More 4 (canal de Channel 4) sobre el Mediterraneo titulada "Ottolenghi's Mediterranean Feast". Primer episodio dedicado a Marruecos, con unas albondigas de pescado buenisimas, aparte del tradicional cous-cous.

MAR: esas son algunas de las razones que TÚ has encontrado para ahcerte vegetariano/a...

@Gorka:
Si la nacionalidad fuese importante en cocina...
Y si Israel estuviera construido con los mismos cimientos que otro país...
Lee

Yo sin ponerme en plan talibán como Chema, también me pasa que cuando veo algún ingrediente rarillo me da pereza, y sobre todo tengo siempre la impresión de que la lista de ingredientes de las recetas vegetarianas es larguiiiiiisima. De todas formas, ¿en serio Chema que has planeado tu vida hasta el punto de saber que ingredientes vas a usar en el futuro o no? Tela...

Me encanta la comida vegetariana, bueno, este tipo. Aunque coma carne y pescado la mayoría de mi dieta es vegetal, y paso de emplastes, humus y tofus, me dan bastante grima. Es verdad que siempre se tiende al aburridismo en cuanto se da el paso de ser vegetariano, conozco varios casos...con lo divertidas que son las verduras!! En mi opinión la mejor dieta es en la que abundan las frutas y verduras en una proporción mucho más alta que el pescado y, sobretodo, la carne.Me ha gustado este chef, un libro que me apunto para autoregalo!


Estas son algunas de las razonas para hacerse vegetariano.
El enlace correcto es este: http://www.fao.org/newsroom/es/news/2006/1000448/index.html
(espero que ahora funcione)

Sólo es una cuestión estética, pero las recetas finales podrían haber ido acompañadas de alguna foto. Me ha encantado la de los garbanzos.

Saludos

Gracias Mikel por la info. No tenía idea de Ottolenghi, y me parece un personaje necesario. ¡Saludos!

Eh! Mikel, super el post de hoy (ya me he guardado las recetas).
Pero ¿Qué es lo que está pasando? ¿Se está convirtiendo el vegetarianismo en una religión, con sus APÓSTOLES y todo? jeje
Yo también soy vegetariana y lo que mas me gusta es comer bien. Y para algunos que dicen de las razones para ser vegetariano, ahí van algunas: es menos cruel, es mas sano, mas solidario con la población mundial que pasa hambre, mas sostenible para el planeta, aquí se encuentran algunas de las razones: http://www.fao.org/newsroom/es/news/2006/1000448/index.html.
Pero sobre todo es por que quiero para los animales lo mismo que para mi: una vida digna, libertad, respeto. Creo que son razones suficientes.
Un saludo y muchas gracias de nuevo por este "romper lanza" a favor del vegetarianismo.

Para dejar atrás la tristeza del vegetarismo antiguo lo primero es nunca hervir las verduras y usar en cambio el agua que ya contienen para cocinarlas: en la parrilla, sartén, horno, o incluso microondas. Evitando hervirlas he logrado reconciliarme con las hediondas coles, incluidas las de Bruselas. Soy vegetariana de práctica más que de principio, nunca rechazo un jamón del bueno y creo que Ottolenghi va en la buena línea, entre otras cosas porque entiende que se puede comer carne sin quedar condenado al baño maría eterno.

Que al final un tipo de Israel tenga que escribir en The Guardian para reivindicar unos platos de toda la vida de Dios en la cuenca mediterránea y nos tenga que explicar que están buenos es de locos. Y que creéis aquí un debate vegetarianismo si o vegetarianismo no después de haberle leído.... El que sea vegetariano fenómenal, el que no también

@ Blst: Creo que el fanatismo encuentra mejor cobijo en los que creen que por el mero de hecho de resaltar las habilidades (en este caso gastronómicas) de un ciudadano israelí ya se está haciendo propaganda sionista. En serio, hacéoslo mirar...

Tan malo es ser talifán de una postura como de otra. No soy vegetariano pero me encantan las verduras y considerar la cocina vegetariana como algo inferior es de cenutrios, lo mismo que considerar que comer animales es de degenerados. El ser humano es omnívoro y esto le da una ventaja evolutiva evidente: no es fruto de una elección moral o dietética, es fruto de la supervivencia y de la necesidad de ingerir abundantes proteínas, esto es un hecho biológico y negarlo es negar la ciencia. Si alguien prefiere comer sólo proteína vegetal, perfecto; hoy no tenemos que cazar mamuts o huir de depredadores, conseguimos alimentos de forma más "civilizada" -no me vengáis con la "moralidad" de matar animales, que las plantas también sufren- y no es necesario agobiarse por la falta de alimento -sí, sé que hay hambre en medio mundo, pero no estamos hablando de eso-. La gente puede comer suficiente vegetal para nutrirse, aunque hay controversia médica sobre la conveniencia de la dieta vegetariana. Pero se puede elegir, así que mientras no impongamos nuestras posturas, cada cual que coma lo que quiera o pueda.

Simplemente una corrección: si comes carne o pescado, aunque no sea de manera habitual, NO eres vegetariano. No hacerlo NO supone ser un vegetariano "estricto", simplemente ser vegetariano de verdad (no de esos que cuando les ponen el jamón delante cogen un poquito). Soy vegetariana desde hace más de 15 años, por muchas razones, aunque la principal es mi oposición a que se mate animales para alimentarme. Claro que es una privación, privación feliz, porque como lo que quiero plenamente consciente de lo que hago. Y se puede vivir bien, feliz, comiendo de manera sana y muy variada y alegre.

Genial que se empiece a hablar de los vegetarianos y de la cocina vegetariana como algo NORMAL.
Ya me gustaría que las escuelas publicas se concienciaran de este hecho y dieran la posibilidad a los padres/hijos de elegir lo que quieren comer. ya les vale por lo que se paga de comedor.

Genial ! No tenía ni idea de que el segundo libro estaba traducido. Me encantan las recetas de Ottolenghi. Y que cada vez haya más gente creando recetas vegetarianas, se agradece mucho. Algunos, ni siquiera tenemos la opción de escoger si comemos carne o pescado o no. Y descubrir recetas, combinaciones e ingredientes nuevos nos facilita la tarea y alegra las comidas. Gracias Mikel.

Hola Iván, gracias por tu pregunta y por tu interés. Respuestas hay tantas como vegetarianos en el mundo; igual que la gente que come carne lo hace por razones varias (las mas comunes: tradición, costumbre y porque te gusta su sabor). En mi caso y en el de mucha gente (pero no toda por supuesto), solo como productos vegetales porque no estoy de acuerdo con el maltrato y la muerte de animales simplemente porque me guste su sabor. El mundo vegetal me ofrece lo necesario para llevar una nutrición saludable y una buena salud y no necesito nada más. En cuanto a echar de menos determinados alimentos con los que hemos crecido en nuestra cultura: de nuevo habrá diversas respuestas según cada persona y circunstancia. En mi caso, no echo de menos la carne ni el pescado, quizá porque llevo mucho tiempo sin probarlos, pero me encanta el queso y los huevos. No los como porque creo que la ética esta por encima del paladar, pero si los echo de menos. También echo de menos salir a comer con amigos y no poder compartir la comida con ellos (así como no encontrar nada vegetariano decente para comer); la cuestión social es probablemente la que mas dificultades ofrece a muchos vegetarianos. Saludos

Llevo años siendo vegano y la verdad es que como mejor ahora que antes. No me refiero solo a una cuestión de salud sino sobre todo en sabores. Como más variado, disfruto más en la cocina, etc. Me encanta el chorizo, el jamón y tal pero me gustan más los animalillos vivos. No me reprimo, no me he fanatizado, no soy un rigorista, no tengo "dolor de conciencia", sencillamente disfruto de las cosas que me gustan, y en caso de conflicto, elijo las que más me gustan sobre las que me gustan sin más.

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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