El apóstol del nuevo vegetarianismo

Por: | 19 de noviembre de 2012

Ottolenghi2
Los chefs también pelan patatas. / JONATHAN LOVEKIN

 

Los más adictos a este blog sabrán de mi fanatismo por Yotam Ottolenghi, un cocinero israelí afincado en Londres cuyos libros y artículos en The Guardian sigo cual enfervorecida de El Comidista. Hace más de un año publiqué mi versión de una de sus recetas, la ensalada de aguacate, quiuna y habas, y también he usado fórmulas suyas en platos como el arroz especiado con berenjenas. Me gusta mucho su forma alegre de entender la cocina con verduras, y su manera de reivindicar y renovar la gloriosa comida de Oriente Próximo.

Una editorial española, RBA, acaba de traducir el segundo libro de Ottolenghi, Plenty, y lo ha lanzado en España con el título de El gourmet vegetariano. Con tal fausto motivo, le entrevisté para El País Semanal, donde también publicarmos cuatro recetas de la obra. Para los despistados que se perdieron ayer la versión en papel, reproduzco el artículo a continuación.

 

FESTIVAL VERDE

Si preguntamos a cualquier persona que coma carne qué le sugiere el concepto de “comida vegetariana”, es posible que nos responda con adjetivos como “aburrida” o “poco apetitosa”, cuando no “propia de hippies y de gente rara”. La dieta sin animales muertos no ha contado con la mejor reputación entre los aficionados al buen zampar, reacios a privarse de las sabrosas proteínas de peces, aves, vacas y otras bestias. Sin embargo, algo está cambiando en la percepción de esta opción alimentaria. Por motivos de salud, éticos o ecológicos, un buen número de chefs, nutricionistas y consumidores con conciencia han comenzado a reivindicar los platos centrados en los vegetales, defendiendo la idea de que pueden ser tan divertidos, ricos y satisfactorios como un chuletón a la brasa o un cordero asado.

Mientras en España cocineros de vanguardia como Rodrigo de la Calle, Josean Martínez Alija o los hermanos Torres abanderan esta filosofía, en el Reino Unido el apóstol del nuevo vegetarianismo es un chef más popular y mediático. Se llama Yotam Ottolenghi, nació en Jerusalén hace 43 años, vive en Londres desde 1997 y posee un puñado de exitosos restaurantes y cafés con comida para llevar con su apellido como nombre. Además de escribir una columna semanal en el diario The Guardian, ha publicado dos libros de recetas que han alcanzado importantes ventas en las islas británicas. El segundo, Plenty, se acaba de publicar en España como El gourmet vegetariano.

El cocinero no parece demasiado feliz con la traducción del título. “No sé qué pensar”, confiesa desde la capital inglesa. “Supongo que necesita crear expectativas entre un público que no tiene ni idea de qué es Ottolenghi. Para la mayoría de la gente, la comida vegetariana suena sosa, pesada y nada atractiva. Ottolenghi es todo menos eso: es una auténtica celebración de la comida. Aun así, la palabra gourmet tiene una connotación de exclusividad y de alta cocina de la que mi comida carece por completo. Es cocina simple, casera y accesible, del tipo que encuentras en la calle o en las cocinas privadas de la gente. El título inglés, Plenty (Abundancia), remite a la sensación de generosidad en las raciones y la presentación que encuentras en las casas o los mercados, pero rara vez en un restaurante de lujo”.

La cocina de Ottolenghi es, en efecto, un festival de hortalizas, hierbas y especias, que hunde sus raíces en la tradición mediterránea de Oriente Próximo pero se abre sin problemas a platos italianos o asiáticos. En su recetario, las tristes verduras hervidas o los mazacotes de masas con lácteos tristemente habituales en la comida viejuna vegetariana han sido reemplazados por platos frescos, ligeros apetecibles y tan llenos de sabor como de colorido.

En lo que cualquier vegetariano estricto -y no digamos vegano- consideraría una contradicción insalvable, Yotam Ottolenghi no sólo come carne y pescado, sino que los sirve en sus establecimientos. Pero ése es justamente el nudo de esta nueva concepción del vegetarianismo: no se trata tanto de prohibir o satanizar alimentos por motivos ideológicos, sino en apasionarse por la búsqueda del placer en todas las opciones dietéticas. “La vieja escuela del vegetarianismo va de privarte de algo, de un sentimiento de culpa: quiero tomar carne pero es inmoral, así que me limitaré a comer insípidos hidratos de carbono y productos sustitutivos de la carne. Para mí, la comida debe ser disfrute sin ningún sentido de privación. Si eliges no comer pescado o carne, puedes disfrutar de la vida, celebrar la comida y tomar fantásticos platos llenos de sabor. No debería haber nada semi-religioso o fanático en la forma en que comemos”.

A pesar del fervor con el que predica sus ideas, el israelí se cuida mucho de recomendar unas determinadas conductas a la hora de comer. Ni siquiera se muestra proclive a defender el flexitarianismo, movimiento que promueve una dieta basada en las verduras con un consumo ocasional y reducido de carne y pescado. “Yo no estoy aquí para educar a nadie, sino para ofrecer opciones. Estoy feliz de proporcionar ideas a la gente para que coma verduras, legumbres o cereales”.

Ahora bien, Ottolenghi considera que la ingesta masiva de carne y pescado que define la dieta occidental no tiene demasiado futuro. “Supongo que existe la idea de que cuanto más rico eres, más proteínas animales debes consumir: carne en todas las comidas. Esto no es sostenible, no es sano y no es lo normal en muchas partes del mundo. Pero la gente no quiere que la adoctrinen, y  a mí tampoco me gusta hacerlo. Esa fue la ruina del viejo vegetarianismo. La mejor es mostrar qué se puede hacer con los vegetales, tratarlos de una manera tan seria como la carne y dejar que la gente elija”.

El carácter nada dogmático del israelí se refleja también en su postura frente a los productos ecológicos. Lejos de divinizarlos o de alienar a los que no pueden pagarlos, reconoce que sus criterios a la hora de comprar son otros. “Todo depende de la calidad. Para mí, el sabor y la textura son los factores más importantes, sea un producto orgánico o no”. Ottolenghi considera más importante la cuestión de la proximidad. “Prefiero comprar lo más localmente posible. Es importante por muchos motivos: frescura, menos millas aéreas de transporte, y ayuda a la economía de tu zona”.

El chef se muestra liberal -en el buen sentido de la palabra- hasta con sus propias recetas. Como en su concepción del nuevo vegetarianismo, no hay normas, porque lo importante es la diversión. “Por supuesto que la gente puede jugar con las recetas. Todo depende de lo seguros que se sientan. Nada es sagrado. Si no pueden conseguir uno o dos ingredientes, yo siempre recomiendo pensar en algun sustituto antes de abandonar la receta”.



Ottolenghi cocina

 

CUSCÚS VERDE

Ingredientes para 4 personas: 150 gramos de cuscús, 160 mililitros de agua o caldo de verduras hirviendo, 1 cebolla pequeña cortada en juliana, 1 cucharada de aceite de oliva, ¼ de cucharadita de sal, ¼ de cucharadita de comino molido, 50 gramos de pistachos sin sal pelados, tostados y picados, 3 cebollas tiernas cortadas en juliana, 1 chile verde fresco cortado en trocitos y 30 gramos de rúcula picada. Para el condimento de hierbas, 20 gramos de perejil, 20 gramos de cilantro, 2 cucharadas de estragón picado, 2 cucharadas de eneldo picado, 2 cucharadas de menta picada, 90 mililitros de aceite de oliva.

Preparación: Verter el cuscús en un bol grande y cubrirlo con el agua o el caldo hirviendo. Tapar en un bol con papel film y reservar durante 10 minutos. Mientras, freír la cebolla con el aciete de oliva a fuego medio hasta que esté dorada y tierna. Añadir la sal y el comino. Mezclar bien y dejar enfriar un poco. A continuación, preparar el condimento de hierbas triturando todos los ingredientes con una batidora, hasta lograr una salsa fina. Añadirla al cuscús y mezclar con el tenedor para que quede esponjoso. Agregar la cebolla frita, los pistachos, las cebollas tiernas, el chile verde y la rúcula, y mezclar un poco. Servir a temperatura ambiente.

 

COLIFLOR AL AZAFRÁN

Para 4 personas, como guarnición: 1 y ½ cucharadita de hebras de azafrán, 75 mililitros de agua hirviendo, 1 coliflor mediana cortada en cogollos medianos, 1 cebolla roja grande cortada en juliana, 100 gramos de pasas sultanas, 90 gramos de aceitunas verdes deshuesadas y cortadas a lo largo por la mitad, 4 cucharadas de aceite de oliva, 2 hojas de laurel, 4 cucharadas de perejil picado, sal y pimienta negra.

Preparación: Precalentar el horno a 200º. Poner las hebras de azafrán en un bol y verter el agua hirviendo. Dejar en infusión durante un minuto y, a continuación, verter el azafrán y el agua en un bol más grande. Añadir aquí el resto de los ingredientes excepto el perejil, y mezclarlo todo bien con las manos.

Pasar la mezcla a una fuente mediana apta para horno, cubrir con papel de plata e introducir en el horno. Cocer entre 40 y 50 minutos hasta que la coliflor esté tierna, pero no demasiado blanda. A mitad de la cocción, retirar la fuente del horno y remover bien todos los ingredientes, volver a tapar con el papel de plata y continuar con la cocción.

Cuando esté hecha, retirar del horno, destapar y dejar que se enfríe un poco antes de esparcir por encima el perejil. Probar y corregir de sal. Servir caliente o a temperatura ambiente.

 

GARBANZOS SALTEADOS CON YOGUR GRIEGO

Para 4 personas: 300 gramos de acelgas, 75 mililitros de aceite de oliva, 4 zanahorias medianas peladas y cortadas en dados de 1 centímetro, 1 cucharadita de semillas de alcaravea, 250 gramos de garbanzos cocidos, 1 diente de ajo machacado, 1 cucharada de menta picada, 1 cucharada de cilantro picado, 1 cucharada de zumo de limón, sal y pimienta negra. Para la salsa, 100 gramos de yogur griego y 1 cucharada de aceite de oliva.

Preparación: Separar las pencas de las hojas de las acelgas. Escaldar las pencas en abundante agua hirviendo con sal durante 3 minutos. Añadir las hojas y seguir hirviendo 2 minutos más. Escurrir. Enfriar bajo el agua del grifo y exprimirlas bien con la mano para secarlas. Trocear.

Calentar el aceite en una cazuela grande de fondo grueso. Añadir las zanahorias y la alcaravea y saltear 5 minutos a fuego medio. Agregar las acelgas y los garbanzos y seguir salteando durante 6 minutos. A continuación, añadir el ajo, las hierbas, el zumo de limón y una pizca de sal y pimienta. Retirar del fuego y dejar enfriar un poco. Probar y corregir de sal.

Antes de servir, mezclar el yogur, el aceite de oliva y una pizca de sal y pimenta. Repartir las verduras en los platos y agregar encima una cucharada de yogur. Condimentar con pimienta recién molida y echarle un chorrito más de aceite.

 

PASTELITOS DE BONIATO

Para 4 personas: 1 kilo de boniatos pelados y cortados en trozos grandes, 2 cucharaditas de salsa de soja, 100 gramos de harina, 1 cucharadita de sal, ½ cucharadita de azúcar glas, 3 cucharadas de cebolla tierna picada, ½ cucharadita de chile rojo fresco picado bien fino, mantequilla para freír. Para la salsa, 50 gramos de yogur griego, 50 gramos de nata agria, 2 cucharadas de aceite de oliva, 1 cucharada de zumo de limón, 1 cucharada de cilantro picado, sal y pimienta negra.

Cocer los boniatos al vapor hasta que estén muy blandos; luego, dejarlos en un colador durante una hora aproximadamente para que se sequen. Mientras, mezclar todos los ingredientes de la salsa y removerlos hasta obtener una salsa sin grumos. Reservar.

Colocar los boniatos en un bol grande y añadir el resto de los ingredientes (excepto la mantequilla). Mezclarlo todo, preferiblemente con las manos, hasta que la masa quede uniforme y sin grumos, sin amasar en exceso. Si queda líquida, puede añadir más harina.

Derretir un poco de mantequilla en una sartén antiadherente. Con la ayuda de una cuchara sopera, coger una porción de masa e introducirla en la sartén y aplastar cada pastelito con el reverso de la cuchara. Freír los pastelitos a fuego medio durante 6 minutos aproximadamente hasta que empiecen a dorarse y a quedar crujientes. Retirarlos y dejarlos sobre dos hojas de papel de cocina para que absorban el exceso de mantequilla. Servir calientes o templados, con la salsa como acompañamiento.

TARTA TATIN SORPRESA

Para 4 personas: 200 gramos de tomates cherry, 2 cucharadas de aceite de oliva, 500 gramos de patatas baby con la piel, 1 cebolla grande cortada en rodajas finas, 40 gramos de azúcar, 10 gramos de mantequilla, 3 ramitas de orégano, 150 gramos de queso de cabra curado en lonchas, 1 lámina de masa de hojaldre, sal y pimienta negra.

Preparación: Precalentar el horno a 130º. Cortar los tomates por la mitad y colocarlos sobre papel de horno con la parte de la piel hacia abajo. Rociarlos con aceite de oliva y salpimentar. Hornear durante 45 minutos.

Cocinar las patatas en agua hirviendo con sal durante 25 minutos. Escurrir y dejar enfriar. Cortar la parte superior e inferior de cada patata y, a continuación, cortarlas en rodajas de 2 centímetros de grueso.

Pochar la cebolla con el aceite y un poco de sal durante 10 minutos, o hasta que empiece a estar dorada.
Cuando tenga todas las verduras preparadas, untar un molde para pastel (de 22 centímetros de diámetro) con un poco de aceite y forrarlo con papel de horno. En un cazo pequeño, calentar a fuego vivo el azúcar y la mantequilla, sin dejar de remover con una cuchara de madera, hasta obtener un caramelo oscuro. Con cuidado, verter el caramelo en el molde e inclinarlo para que se reparta por la base. Esparcir las hojas de orégano sobre el caramelo.

Colocar en la base del mode las rodajas de patata muy juntas, con el lado cortado hacia abajo. Entre los huecos que queden entre las patatas, repartir la cebolla y los tomates y salpimentar generosamente. Disponer las lonchas de queso sobre las patatas hasta cubrirlas. Cortar un círculo de la masa que sea 3 centímetros más grande que el molde. Disponer la masa sobre el relleno y meter el borde dentro del molde cubriendo completamente las patatas. De este modo, puede conservar la tarta en la nevera hasta 24 horas.

Precalentar el horno a 200º. Hornear la tarta durante 25 minutos y entonces bajar la temperatura a 180º. Hornear 15 minutos más o hasta que la masa esté bien hecha. Retirar del horno y dejar enfriar sólo 2 minutos. Colocar un plato invertido sobre el molde y, con cuidado, darle la vuelta. Retirar el molde y servir la tarta caliente o templada.

Hay 71 Comentarios

Me encanta este hombre y creo sinceramente que la han cagado con la traducción del libro, porque no tiene nada que ver el título con el contenido. Vamos, ya lo ha dicho él mismo... nada de gourmet, que es una cosa muy fea.

Muy ricas las recetas, pero yo mato por sus batatas con higos del libro nuevo.... MA-TO!

Hola, soy uno que tiene otro tristérrimo blog de cocina y quiero darme bombo en El comidista a ver si engaño a alguien y obtengo visitas. ¿Cómo lo hacéis los demás (vegetal y tal, en salsa verde, mavienroseblog,...)? ¿Os vais rotando para que no se note mucho la autopromo descarada o vais a saco y si cuela, cuela?

Saludos, tristérrimos.

Se agradecen mucho las recomendaciones vetegas, pq luego tienes invitados tal que así en casa y te proporcionan muy buenas ideas para que todos los comensales salgan contentos, a pesar de que la mayoría comen carne y pescado. Ahora bien, siendo vasco, ya nos podías alegrar con más recetas de pescado, la verdad. Sencillas y con peces fáciles de conseguir. Es que a mí el pescado, me chifla.

yo no lo conocia,pero vi en el festival de cine de donosti,un documental suyo,para la bbc,que se llama JERUSALEM ON PLAT.quede prendada de su forma de cocinar y si voy a londres ire a uno de sus restaurantes.

Sigo a Y. Ottolenghi desde hace tiempo, también lo descubrí en The Guardian. Es una lástima que en España sólo se haya traducido su segundo libro, a mí el que más me gusta es el primero "Ottolenghi", que no es vegetariano, con recetas con carne, pescado y, por supuesto, muchas verduras y hierbas. Ahora estoy disfrutando muchísimo con su último libro "Jerusalem", donde hay recetas impresionantes como unos membrillos rellenos de carne de cordero.

En cuanto a los ingredientes, no es nada difícil encontrarlos. En todas las ciudades españolas hay inmigrantes y tiendas especializadas en sus productos. Hay que vencer los prejucios y entrar, por ejemplo, en carnicerías árabes, tiendas latinas, etc. Allí se puede encontrar casi todo lo que usa Ottolenghi.

Hi Mikel, buen aporte, en la diversidad esta la riqueza de la cocina, que sería, sin aquellos valientes que le dieron un mordisco, en su momento, a aquellas "manzanas amarillas" que estaban en un arbusto en aquel lugar llamado nuevo mundo.
¿Apóstol es más que Gurú? ¿O.... que "Puto Amo"?
Saludos Mikel & Friends.

Creo que me gusta tanto la cocina que sería incapaz reducir la oferta de platos a solo vegetales, me parece un sacrificio demasiado duro al que tampoco le encuentro mucho sentido, sin embargo respeto a la gente que es feliz con este tipo de alimentación y que conste que muero por muchas verduras, pero también por muchos más platos. Buena semana para todos http://elpucherodehelena.blogspot.com

Chema, alguien que haya comido en "los mejores restaurantes de Europa" y en "tugurios en la India" no puede decir que no piensa usar nunca jamás ingredientes exóticos si su vida va como tiene planeada, algo te estás inventado, que ya te digo yo cual es jajaja. De gente que come en los mejores restaurantes están llenos los comentarios de los blogs en Internet jeje

Estoy bastante de acuerdo con Chema, hay una cierta neurosis con los ingredientes raros, y cuanto más exóticos mejor, que al pijismo militante le vuelven loco.En cuanto a los vegetarianos "ideológicos", bueno a esos es mejor dejarlos, ya se sabe que la ideología impide el funcionamiento de las neuronas. Y aunque yo no soy vegetariano, he aquí mi aportación a la cocina vegetariana con ingredientes que pueden conseguirse en el chino (o paquistaní, o andaluz...) de la esquina:
http://gastrocinemia.blogspot.com.es/2012/11/verduras-con-aguacate-y-frutos-secos.html

Henar, no sabes hasta que punto tengo abierta la mente, he teido la suerte de viajar mucho, he comido en los mejores restaurantes de europa y en los tugurios más apestosos de la india, con el rabo de la vaca pasandome por las narices y es por eso que estoy hasta el gorro de tanta gilipollez. Mi abuela cocinaba de muerte con ingredientes del huerto del vecino. El mismo Mikel se deja los cuernos promoviendo la cocina de proximidad y luego nos casca recetas con ingredientes de la conchinchina o con engendros tránsgenicos. Por cierto, el Tajine es un recipiente, que como no tengo y no pienso comprarme jamás para hacer un cuscus, lo he incluido en la lista de "elementos" que jamás utilizaré.

No lo conocía, Gracias por la info!
almu
http://www.mavieenroseblog.com/

Mientras los demás discuten apoyando a las verduras o a la carne yo me quedo con las recetas y en especial la tatín que tiene una pinta impresionante!!

Lo que eres, Mikel es un fanático del sionismo, hijo. Qué pena

Perdón, el comentario iba para Chema

Carlos: se te olvidó leer una línea del artículo "Si no pueden conseguir uno o dos ingredientes, yo siempre recomiendo pensar en algun sustituto antes de abandonar la receta". Por cierto, la cúrcuma la encuentras en cualquier Mercadona, la quinoa y las patatas baby sí están en el Simply de mi barrio y el tajine es una plato completo (divino, por cierto), no un ingrediente (¿lo confundirás con el tahini, de venta también en Carrefour?). Hay que abrir un poco más la mente y quizá un poco menos el estómago

Menos mal Mikel que hoy le has dado una alegría a alguien; el de Vegetal y tal ha tenido un orgasmo.

Cuando en una receta leo entre los ingredientes cosas como "1 cucharadita de semillas de alcaravea" se acabó. No leo más. A partir de ahora voy a iniciar un movimiento que sólo admita recetas con ingredientes NORMALES. Nada que no se pueda encontrar en el "Ahorramás" o en el "Simply" de mi barrio..."Lo puedes encontrar en herbolarios" dirán los más cool, Sí, pero es que yo no voy a herbolarios, además, ¿para que quiero una bolsa de medio Kilo de semillas de alcaravea si, si mi vida transcurre como tengo planeado, no la voy a volver a usar jamás? Luego está el que te dice, puedes usar pipas de girasol como alternativa... Co#o! pues pon pipas de girasol directamente....Lo dicho, si vuelvo a encontrar una receta dode se use curcuma, tajine, quinoa, patatas baby (por dios!), etc... que la cocine otro.

Hola:
no voy a discutir que comer únicamente con vegetales, frutas... pueda ser divertido, que lo es, pero que quieres que te diga, a mí no me quites mis carnes y mis pescados de la dieta. Es otra cosa. Soy mucho más feliz. Una duda que tengo (igual Carlos me puede contestar): la gente vegetariana, ¿lo es porque no les gusta nada en absoluto la carne y el pescado? ¿Porque no les gusta comer animales muertos? ¿Por cuestiones dietéticas? Es muy diferente decir que eres vegetariano y que la carne y el pescado no te son necesarios porque además no te gustan (posición coherente) a decir que eres vegetariano, haber probado la carne y el pescado (y saber aunque no lo proclames que te vuelven loco) pero por cuestiones dietéticas o de pensamiento no las comas a diario (no será la primera vez que me encuentro que alguno que dice que es vegetariano porque no quiere comer animales muertos, aunque por dentro estén deseando hincarle el diente a algo contundente).
Un saludo,

http://ensalsaverde.wordpress.com

Bueno, habrá gente que todo esto le suene a nuevo, pero para mí es lo de todos los días. Yo sí soy vegetariano, pero siempre he pensado como Ottolenghi: lo que me gusta es comer bien. No, no como carne ni pescado, pero no lo necesito para comer alegre y bien. En mi familia y entre mis amigos soy la excepción: ellos sí comen carne. Pero nunca he tenido problemas a la hora de comer con ellos (más allá de que siempre quieran probar mi comida y a veces, por compartir, me quedo con una ración escasa).
No sé si eso es nuevo vegetarianismo, para mí es algo que llevo practicando, sin problemas notables, más de 30 años, así que no le encuentro la novedad.
¿Quién le va a poner pegas al sabor de un risotto de níscalos ( http://bit.ly/SUDW40 )? Y lo digo como un mero ejemplo. Pues así es la comida vegetariana que yo como y cualquiera puede comer.
Me alegra mucho que traigas esta imagen positiva del vegetarianismo. Creo que cada día estás más cerca de llegar "al lado oscuro" ;-))
En serio, gracias, Mikel.
Carlos, de Vegetal... y tal.
http://vegetalytal.blogspot.com

Una comida sin proteinas animales me parece algo escaso, se que no es así pero son muchos años para empezar a cambiar ahora

Yo tengo los dos libros de Ottolenghi (el primero co-escrito con su compañero) y los uso mucho. Una receta ganadora del primer libro, y que hacemos en casa a menudo, es el broccoli tostado. Va con chile, almendras, limon e incluso anchoas. Esta de muerte!

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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