'Masterchef': Tan alegre como la mili

Por: | 11 de abril de 2013

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En formación. ¡Fiiiiiiirmes! / MASTERCHEF

 

Lo esperábamos. Algunos incluso lo ansiábamos. Por fin, un concurso de cocina en España a lo grande. Con medios y en una cadena pública, presunta garantía para evitarnos el bochorno de anteriores experimentos en alguna televisión privada. Pegados al televisor a las 22.30 de la noche, enchufados a La 1, asistimos ayer al estreno de Masterchef, un formato que ha arrasado en otros países y que muchos queríamos que repitiera éxito aquí. ¿Pero respondió el programa a nuestras expectativas? Siento decirlo, pero al menos a las mías, no.

Nos habían prometido un trepidante programa lleno de acción, tensión y buena cocina, y a lo que asistimos fue a la enésima versión de Operación Triunfo vs. Tú sí que vales, pero con gente preparando platos churriguerescos en vez de hacer gorgoritos delante de un micrófono. No faltó ni un sólo cliché de los talent shows: los nervios, las lágrimas, la ilusión desbordada, los abrazos con familia y amigos, el jurado haciendo pausitas cabronas para que el concursante crea que le han eliminado pero luego resulta que no, el discurso de "aquí somos muy exigentes y sólo queremos la excelencia"... Todo lo habíamos visto ya antes en unos 20 programas.

Si la copia hubiera sido acertada, no habría sido nada grave: exigir originalidades en prime-time en este país es cosa de idealistas chalados. Tampoco es que creyera que Masterchef iba a ser un programa de gastronomía de verdad: no soy tan iluso. El problema es que, desde los primeros minutos, resultó más envarado que una estaca clavada en mitad del campo. Salvo las breves intervenciones de los concursantes, todo olía a guión, a cosa escrita. Hubo momentos en los que la presentadora y el jurado parecían estar declamando en un teatro del siglo XIX, de lo forzados y huecos que sonaban. Ni un mínimo chispazo de espontaneidad en cerca de dos horas: todo un récord.

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"Ser más falso que la sonrisa de Eva González", frase recién acuñada.

La presentadora, Eva González, no contribuyó a relajar el ambiente: forzando la vocalización a la manera de una autómata, daba la sensación de que se había visto todos los vídeos de programas de Raquel Sánchez Silva y se había propuesto superarla en marcialidad. Como si se hubiera caído de Supervivientes a Masterchef en la parrilla televisiva, su empatía con la cocina era más o menos la que puede tener una top model con una fabada asturiana. En cuanto al jurado... ¡pobre jurado! ¿Por qué sufren todos sus miembros de ristitis aguda? ¿Seguro que es conveniente que los tres estén en la misma clave de exigencia desabrida y malencarada? ¿Alguien comparó el porcentaje de caretos serios y miradas duras con el de sonrisas y gestos agradables? Me apuesto algo a que fue del 90/10.

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Águila Roja, El Padrino y Catelyn Stark, según Twitter.

 

Jordi Cruz luchó por mostrar un lado simpático acorde con su cara angelical, pero un montón de frases preparadas sacadas del discurso de algún general no le dejaron. Samantha Vallejo-Nágera parecía una mezcla de María Dolores de Cospedal, Catelyn Stark y la señorita Rotenmeyer: para próximos capítulos, sugiero una escena de cuero y látigo dominando a algún concursante que se porte mal. El único que transmitió algo fue Pepe Rodríguez: me encantó su papel de matón mafioso un poco chiflado, aplicando tácticas de tortura psicológica a los participantes. Es muy inquietante y da miedito, algo que se agradece porque al menos te saca de la modorra.

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Gordon Ramsay lleva el pelo texturizado. Jordi Cruz también. ¿Coincidencia? No creo.

 

Todos parecían empeñados en demostrarnos que Masterchef es un concurso muy serio, que son exigentes de verdad, que allí no se va a hacer el tonto. Pero se les fue la mano, y la falta de tacto, de simpatía, de compasión por esa pobre gente que lo está pasando fatal intentando lidiar por primera vez en su vida con un rodaballo entero, convirtió lo que debería haber sido un espectáculo emotivo en la retransmisión de unas maniobras culinario-militares. En este sentido, la inclusión de un horroroso y larguísimo publirreportaje de las Fuerzas Armadas, con los contendientes preparando comida para un batallón, no podía haber sido más metafórica.

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"Espero que las chips sean como las de mamá", piensa el soldado de la mano Playmobil.

 

Pero seamos optimistas. Es un primer programa, y ya sabemos que las presentaciones en este tipo de concursos con tanta gente son difíciles. Personalmente, tengo puestas todas mis esperanzas en algunos concursantes que pueden dar bastante juego en los próximos capítulos. Fabián, el niño maleni -tal como le apodó ayer Biscayenne en Twitter-, promete. También Nati, capaz de cagarla dos veces en un mismo programa sin que la expulsen: tener el morro de llamar "sorpresa de arroz y mar" a una plastorra alquitranada merece un aplauso.

Jose, uno de los pocos miembros del elenco con cierta sensibilidad culinaria, es para mí es el gran favorito. Jose Antonio, rápidamente apodado Masterpuré, tuvo un momento glorioso cuando dijo que él no lo había hecho mal, "que era el fuego". Sin embargo, es posible que los mejores minutos nos los depare Maribel, una señora muy total de Castellón. En la prueba colectiva, ella estaba al mando de uno de los dos equipos, y tuvo la genial idea de mandarles preparar un risotto con chips de calabaza, el típico plato sencillo para cuando tienes que cocinar para más de 100 personas. Salió lo que tenía que salir: una masa de vómito pastoso guarnecido con unas lonchas grasientas de calabaza que los soldados se tragaron con castrense resignación.


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  El niño maleni que lo aprendió todo en internet.

 

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Maribel, la señora que usa las alcachofas de maracas. 

 

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El Masterpuré depilándose la nariz a soplete. 

 

Hay que decir que los concursantes no tienen la culpa de los desastres: les ponen a preparar cosas que no están a su nivel, nadie les aconseja ni les enseña a hacer nada, y el único papel del jurado mientras cocinan es el de ponerles de los nervios. No son profesionales, pero deben comportarse como tales desde el primer momento. Además, los mensajes que reciben son de lo más confusos. Samantha les dice que están ahí no para hacer platos tradicionales sino alta cocina (al parecer, la única digna para un cocinero de verdad; déjate de cosas ricas y NORMALES que eso es para palurdos). Y después les mandan a guisar el rancho para un montón de militares. Viendo el programa, yo me imaginaba como concursante sufriendo un ataque de esquizofrenia.

La misma confusión se apoderó del montaje de las situaciones en las que la troupe cocinaba. No se entendían los procesos que llevaban a cabo, y dudo de que ningún espectador haya aprendido absolutamente nada de cocina tras ver este primer episodio. De hecho, me da que el efecto habrá sido justo el contrario: como ha dicho esta mañana en Hoy por hoy el gran Roberto Enríquez, viendo Masterchef te dan ganas de no arrimarte a un fogón en tu vida, y una buena teoría conspiratoria apuntaría a que todo es un montaje de los chefs para quitarse de encima posibles competidores profesionales.

Resumiendo, Masterchef adolece para mí dos grandes carencias. Primero, se toma a sí mismo demasiado en serio. Salvo en momentos cómicos no intencionados, como el de los concursantes flipándolo al ver, ¡uau!, un supermercado lleno de productos a su disposición, el sentido del humor brilla por su ausencia. Como el cariño o la comprensión, sentimientos imprescindibles para que el espectador no se acabe aburriendo de tanta dureza y tanto rigor. Su segundo fallo es no entender que la comida y la cocina son, antes que nada, un placer. La profesión de cocinero es dura, sí, pero si este espectáculo no te transmite la pasión por guisar algo bueno, el disfrute de oler una cazuela o la emoción de degustar un plato sabroso, es difícil que te atrape. ¿Vimos a alguien gozando ayer en Masterchef? Yo no. Lo que vi fue unos ejercicios tan alegres como la mili, dirigidos por tres sargentos con malas pulgas en las cocinas de un cuartel televisivo.

Hay 138 Comentarios

Menos mal porfin hechan un programa en condiciones!

No puedo opinar del Masterchef español porque no lo he visto. Pero he de decir que me he tragado tantas temporadas del Masterchef inglés que ya se me ha puesto la cara como a la "m" mareada del logo. En el MC inglés no se aprende a cocinar y no creo que sea ese el fin (aunque puedes obtener ciertas recetas en la web del programa). Solo ves diferentes platos, combinaciones, presentaciones, etc, y solo en ciertas pruebas el chef de turno hace un plato para que los concursantes lo repitan después o tratan un ingrediente "raro" para ver como lo afrontan los participantes. El ambiente aunque repetitivo (para mi, que me he visto un ciento) es agradable dentro de la exigencia. Y los que llevan el programa (Greg Wallace, un antiguo marchante de verduras muy simpático junto con John Torode un chef australiano o Michel Roux Jr. ) son exigentes, profesionales y relativamente agradables (a la excepción de la sous chef de Roux, Monica Galetti que es el dragón oficial del programa). Vale que hay miradas asesinas, ante alguna bechamel cortada o alguna esfericacion cuadrada, o musiquilla sentimental en momentos de decisión, pero en general se sobrelleva bien. A mi me tiene enganchada. Aun...

Y en la línea de Masterchef, que también he visto, la versión se parece como un huevo a una castaña.
Además tienen a Gordon que no le hace falta guión para ser borde, el es así, pero natural...
Lo dicho malo, malo, de lo peor.

No me puedo creer que alguien pueda defender este truño de programa, he visto todos los Top Chef y siempre pensé que si se hacía una versión española les podríamos dar mil vueltas a los estadounidenses, pero no, me equivocaba, cuando uno de ellos, ojala no pase, vea este truño se preguntará como podemos tener a los mejores cocineros del mundo, aunque puede ser… que como no hay un solo cocinero en el programa un rápido cambio de nombre nos salve, lo pueden renombrar “cocinitas en mi casa” o “cocinando los domingos”.
Este programa le hace un flaco favor a la imagen de la cocina Española.

me gustó el programa.

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Hola Helena del Valle, ¿de verdad que no encuentras diferencias con el top chef americano???????????
Pues no lo entiendo, la verdad, porque no tienen nada que ver, yo lo que no encuentro es parecido.
Un desastre de programa, si al menos se llamara "Chef aficionado", "master amateur chef"... o algo por el estilo.
Creo que no rescato nada del programa.

No tuve el placer de ver el dichoso programa, no porque no pudiera sino por dignidad. Después de las críticas leídas se confirma lo que muchos imaginábamos de antemano. Ya el preceso de casting fue polémico. Veremos si llega al tercer programa. Para los que de verdad se toman la profesión en serio y buscan proveedores:
http://www.elpedidohosteleria.com

que lo jueces sean duros=acierto
que los jueces humillen como en master chef españa = error

La televisión como mejor está es apagada, siempre.

Si quieren aprender algo vean la edición inglesa de la BBC que es la original, mucho mas real que la que hace el Gordon Ramsay para la TV americana.

Después de haberme tragado todos los capitulos del top chef americano, no encuentro tantas diferencias con el español, jurado borde, tia buena presentando, espectáculo y retos para mantener la emoción y poco de cocina.. no engañan en TVE 1 es lo que hay y no veo que nuestra versión se desmarque tanto de la americana.
Es un programa de entretenimiento, de diversión familiar, no es un programa gastronómico ni lo pretende, por eso mismo yo puse el listón donde creo que hay que ponerlo.
Y prefiero ver esto, me divierte más que otros programas que si adquieren, a mi juicio, la categoría de bochornosos.
Y además es divertídisimo de seguir desde twitter, te partes.
Saludos amig@s !
http://elpucherodehelena.blogspot.com

Pues la verdad es que si que me decepcionó un poco, no lo llegue a ver entero... aqui os dejo mi experiencia en el casting que se celebro en Madrid en febrero http://pensandoconlapanza.blogspot.com.es/2013/03/experiencia-masterchef.html

Mikel, eso te pasa por tragarte los truños que echan en la 1.

Lo malo es que lo único bueno que dice tu artículo (con el que estoy de acuerdo y ni siquiera he visto el programa) es que no es de una tele pública, es decir, lo echan por la 1, si, pero ni por asomo han utilizado a sus productores a sus técnicos ni nada que tenga que ver con tve, excepto el dinero para contratar a una productora, vamos, que pagan doble a los que se quedan en la casa sin hacer nada, y a los que contratan por menos dinero.

Pues no lo he visto porque la verdad es que tenía mejor plan (yo es que veo tv a la carta: capítulo de Forbrydelsen) pero ya me estoy arrepintiendo, no de no haberlo visto (que ya se veía venir) sino de no haberme presentado: ¿unos concursantes superados por un risotto o por un ragut? Qué obra maestra de casting. Vaya nivelazo.

el programa es muy flojo. mi crítica de masterchef en http://setaenmisofa.wordpress.com/2013/04/11/los-fogones-sin-gas-de-masterchef/

Paradojas de la televisión: sólo un programa tan mal hecho puede propiciar cumbres televisivas como la cara de super-agobio de Jose, el concursante talentoso, a lo largo de todas las pruebas. Es un síntoma claro de la forma un tanto histérica y paleta con que en España se aborda la cuestión de la cocina de autor.

A mí, me pareció una mierda de programa. Porque lo que dice Mikel en el artículo ni siquiera me parece debatible, fue tal cual.
Lo que ocurre, es que veo pocas referencias sobre la baja calidad de los participantes. Igual estoy equivocado pero, ¿no se supone que se buscaba al mejor cocinero amateur de España? Joder, en mi familia hay al menos 4 personas a las que un arroz negro (si se le podía llamar así a ... bueno, eso) no les sale duro. Y vamos, ¡utilizar una batidora para un puré de patatas! ¿Nos estamos volviendo locos?
Creía que iba a ver un programa en el que los participantes iban a ser unos entusiastas de la cocina, de los que están todo el día leyendo libros de recetas, se pasan los domingos haciendo desde pan hasta guisos, y tal. Y resulta que a la mayoría les podría dar clases de cocina yo.

¡Bravo Mikel! me meo de risa con tu descripción de lo que ví anoche (aunque el que lo aprendió todo de internet no es el niño maleni, sino uno mas mozarrón).
Yo anoche me quedé tieso con todo. No te puedo negar que me conmovían las escenas de lagrimeo, pero hubo demasiadas cosas que me rayaban.
1 - una popular presentadora andaluza que tiene un acento andaluz muy fuerte, tratando de pasar por la mas castellana de todos. ¿Le exigen eso? menuda decepción. Debe ser que si habla con su acento natural el programa sonaría a chiste, por eso que nos han inculcado de que el andaluz (mi dialecto) es de guasa.
2 - todos los diálogos de jurado y presentadora eran excesivamente acartonados, guionizados, falsamente duros, ni un ápice de frescura.
3 - el jurado es duro, si, pero me parece bien. Yo he estado en el mundillo de la cocina y hay jefes de cocina muy hijosdep.... es mejor que se acostumbren a eso.
4 - efectivamente no vimos los pasos de los platos y no aprendimos nada con el programa.
5 - se hace apología del sufrimiento, no es educativo ni formador.
6 - el publirreportaje de militares fue excesivo, si, pero el mismo programa en Estados Unidos y otros países ha reservado uno de sus capítulos a dar de comer a militares y de paso ensalzar su labor.
7 - habrá que ver mas programas para poder opinar. Lamentablemente casi todo estará grabado y poco podremos cambiar con nuestras quejas, pero espero que al menos el montaje mejore y los diálogos acartonados sean mas relajados.

Un desastre mayúsculo.Mal la presentadora.Todo guionado.Vaya merd...No lo volveré a ver.

Pues menos mal que no me ha dado por presentarme!! que "estressss". Mira que llevo años viendo el que hacen en Inglaterra y es una pasada, los concursantes empiezan a serlo por su gusto por la cocina y les van enseñando programa a programa, pero aquí parece que has tenido que nacer estrella.

Creo que es la primera vez que dejo un comentario en esta sección. Así que ahí va:
El programa me pareció penoso. La invasión de los tanques innecesaria, pero viendo la progresión del programa, muy acorde con él.
Los jueces criticaron el hecho de hacer chips como acompañamiento, pero yo me pregunto: ¿ es normal que para el rancho militar les preparen solomillos de Ternera de Ávila? porque si es así, no me parece una elección mala. Ya puestos..
La utilización de un pescado tan apreciado y valorado como el rodaballo en un primer programa tampoco me pareció acertado. Yo les hubiese dado unas sardinas/parrochas y a ver con qué nos sorprendían.
un saludo

No he visto el primer capítulo de la edición española porque stoy fuera de España pero he de decir que me esperaba exactamente esto que estás contando: una desastre y una mala copia (que mira que copiar debería ser fácil...).


Soy fiel seguidora de la edición australiana de Masterchef y tengo que decir que es todo eso que, por lo que dices, le falta a la española. Aprendes, te diviertes, disfrutas con profesionales del sector, conoces chefs, restaurantes, técnicas... en fin. Es una maravilla!!!

Todos a ver Masterchef australia!

Totalmente de acuerdo con el comentario de que era más fácil copiar a Top Chef. Pero claro, teníamos que dar el tono patrio, y encima metiendo por el medio al ejército.

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

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Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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