Los 10 mandamientos para comer bien de táper

Por: | 07 de octubre de 2013

A vueltas con la tartera
El librotartera. / EL COMIDISTA

 

Una visión me persigue desde los tiempos en los que trabajaba en el Edificio Planeta de Barcelona: la de los tápers que comían algunas personas en el lúgubre sótano habilitado a tal efecto por la empresa. Esas ensaladas de pasta con atún grisáceo y microtrocitos de pimiento rojo y esas patas de pollo asado sacadas de alguna excavación arqueológica me daban una pena grande, y se me han quedado clavadas como alfileres en la memoria.

Por eso considero que una obra como A vueltas con la tartera es una especie de bien social que ayuda a lograr un mundo mejor. Un mundo en el que la gente puede comer cosas dignas, sanas y sabrosas en su trabajo -o en cualquier otra circunstancia que exija comida portátil- gastando poco dinero. Su autora es mi amiga Mònica Escudero, la persona que me ayuda a hacer este blog y con la que suelo firmar reportajes culinarios en El País Semanal. Periodista y cocinillas hasta la muerte, Mònica ha recopilado sus 64 mejores recetas para llevar en un libro que se vende metido en una fiambrera. Su hamburguesa de bonito con puré misterioso, sus patatas "jamás volveré a pasar hambre" o sus albóndigas con sepia de la yaya Antonia demuestran que es posible comer bien de táper. O más que bien, fenomenal.

Como yo, la autora ha presenciado más de una catástrofe metida dentro de fiambreras: "Me da mucho miedo la gente que la usa para meter sobras mezcladas y sin sentido –estoy muy a favor de las sobras, pero no de mezclar en el mismo recipiente estofado y ensaladilla rusa– o los que aliñan la ensalada antes de salir de casa y a la hora de comer tienen una especie de lasaña de verduras blandurrias, aceitosas y avinagradas". Para Mònica, acertar con la tartera es en el fondo es una cuestión de enfoque. "Si te la tomas como la versión de fin de mes del menú de la esquina y no te lo curras, te devolverá exactamente eso: comida poco currada. Si la tratas con cariño, y le dedicas un rato dos o tres días a la semana, te puede hacer muy feliz".

Aunque cada vez se da menos, me apetecía saber la opinión de Mònica sobre la vergüencica que sienten algunas personas de aparentar pobreza por ir con la tartera al curro. "Yo diría a esa gente que los pobres de verdad no tienen trabajo ni nada que meter en el táper, y les daría una colleja. Después les mandaría de voluntarios a un comedor social, y al salir les daría otra colleja más. Pero cariñosa, que no creo en la violencia".

El libro incluye un apartado con consejos generales para no fracasar en el mundo tarteril, que Mònica y su editorial (Grijalbo) han tenido la gentileza de cederme para compartirlo con vosotros. Seguid sus recomendaciones, que 7 de cada 5 personas que han probado sus tápers confirman que están que te pees.

 

Multiplica y vencerás

"En las recetas del libro, algunas cantidades están pensadas para que salgan dos raciones y otras para cuatro. Detrás de esta diferencia no hay un capricho, sino una norma básica de aprovechamiento tarteril: si se puede congelar, prepara el doble de cantidad y ten reservas. Optimizarás no solo tu propia energía –que ya es mucho– sino también el gas o la electricidad que usas para cocinar, y esos días en los que el frigo sea un páramo ese estofado o ese curry que no recordabas te harán saltar las lágrimas de felicidad. Haz lo mismo con las salsas caseras y con los sofritos: no puedes congelar un arroz con pollo y cebollitas listo para comer porque una vez descongelado quedaría una papilla muy poco apetitosa, pero sí puedes hacerlo un paso antes, y añadir este cereal 
(o cualquier otro) en el último momento".

Sé flexible

"Creo firmemente que lo que va a convertir tu vida como cocinero/a (y, por lo tanto, como comensal) en un mundo divertido y excitante no es seguir al pie de la letra ninguna receta, sino saber adaptarlas a lo que te ofrezcan el mercado y tu nevera (seguramente por eso la repostería fina y yo no nos llevamos demasiado bien). En casi todos los platos ofrezco alternativas por si alguno de los ingredientes no os gusta, no está a vuestro alcance, este año se ha puesto por las nubes o no podéis consumirlo por algún tipo de intolerancia. La finalidad de todo esto es, además de haceros la vida más fácil, potenciar la sensación de que, en la mayoría de  preparaciones del mundo (postres aparte) muchos ingredientes se pueden cambiar sin que el resultado sea para nada malo. Como mucho, será diferente".

¡Organización!

"No se trata de pasarse por obligación una tarde concreta a la semana dedicándote exclusivamente a cocinar, pero ser organizado con las cosas del comer siempre hace la vida más cómoda, barata y hasta saludable. Si encuentras en la nevera productos sanos y apetitosos, como fruta y verdura de temporada y cosas fáciles de preparar caerás menos en la tentación de marranear cualquier cosa en lugar de ponerte manos a la obra en la cocina (y esto vale para cualquier comida del día, con tartera o sin ella)".

Ensalada parata y esqueixada
Ensalada de patata y esqueixada con romesco / LAURA BATALLA

 

Cada cosa en su sitio

"Los iconos que acompañan las recetas con los símbolos de picnic, nevera y microondas te ayudarán a encontrar la receta ideal para cada situación. Algunas no hay que tomárselas al pie de la letra (por ejemplo, puedes calentar la vichyssoise de manzana si te gusta así, aunque no esté indicado, o comerte un curry del tiempo), pero la del frío es poco menos que sagrada por el bien de tu salud. Si no tienes claro si un plato es apto o no para un picnic, utiliza el sentido común y, ante la duda, opta por un bocadillo".

El bocata no mata

"Un bocadillo puede ser una comida sana, equilibrada y deliciosa. Evidentemente, no para cada día, pero como opción puntual es más que aceptable. Si el pan es de calidad –una excelente fuente de hidratos de carbono, especialmente si se escoge uno de harina sin refinar o integral–, se acompaña de proteína y algún vegetal, ¿por qué va a ser malo el resultado? En cada estación, en la penúltima receta, encontraréis una propuesta de bocadillo para los días en los que no hay ganas de ponerse a trastear ollas, si vais a comer en un sitio con poca infraestructura o por si es uno de esos días en que te apetece un bocata, y punto. Además, es una de las comidas más cómodas de transportar que se me ocurren. Utiliza la imaginación para salir del ‘sota, caballo y rey’, abraza con convicción a las hortalizas como acompañamiento, en forma de berenjenas en rodajas a la plancha, pimientos rojos asados (o verdes fritos) o un poco de cebolla salteada".

Bocata queso fresco tomates secos
Pan de cereales, brie, rúcula y tomate seco / LAURA BATALLA

 

La importancia del corte

"La tartera y los cortes muy finos, las pechuguitas vuelta y vuelta o las carnes o pescados a la plancha tienen una relación bastante complicada, porque el proceso de conservación y posterior recalentado tienen tendencia a dar a ese tipo de cortes la textura de la suela de un zapato. Por una cuestión básica de comodidad, tampoco es muy recomendable llevarse un codillo de cerdo entero, un costillar o unas alitas de pollo, porque el proceso de deshuesar conziencudamente unos o de mordisquear las otras como una ardilla no son ni la mitad de divertidos fuera de casa. Opta por cortes jugosos como el contramuslo de pollo o la cabeza de lomo cortados a dados, y recuerda que carnes como la de ternera o buey para llevar funcionan mucho mejor estofadas que a la plancha. Reserva esta sanísima preparación para las comidas que hagas en casa, con algunas excepciones: hamburguesas, salchichas y cortes muy tiernos y con poca cocción, como la saltimbocca o el tataki de ternera gallega". 

Compra a peso

"El mercado es el sitio donde puedes escoger exactamente la cantidad que necesitas del alimento que quieres, y si además te haces amigo del frutero o la carnicera te chivarán la oferta más interesante del día. La sección al corte o a peso de los supermercados puede ejercer la misma función –y a veces son mucho más compatibles con los locos horarios laborales–, el caso es que, por practicidad e incluso por sostenibilidad (la cantidad que ofrecen las bandejas preparadas puede ser demasiado, o al revés, y además generan más residuos) es mejor comprar según nuestras necesidades".

Tomatitos rellenos de bulgur
Tomatitos rellenos de bulgur / LAURA BATALLA

 

Ayer, hoy y mañana

"Hay platos que mejoran de un día para otro, y otros que todo lo contrario. Los estofados, los potajes de legumbres y muchas preparaciones, como los escabeches, adquieren su máximo esplendor uno o dos días después de haberse terminado de cocinar. En cambio, una ensalada de brotes tiernos aliñada tiene una esperanza de vida muy corta. Ten en cuenta estos factores a la hora de diseñar tus menús, prepara con anterioridad lo que mejore con el tiempo y deja para último momento lo más delicado o perecedero. ¡Y aliña siempre la lechuga justo en el momento de comerla!".

Compartir es amar

"Si te agobia cocinar en singular y no tienes nadie en casa con quien compartir el esfuerzo, ¿por qué no buscas sinergias en tu lugar de trabajo? Ponte de acuerdo con compañeros o amigos para compartir las labores de cocina y compra –asegúrate de que es alguien responsable–, y vuestra vida será mucho más sencilla. Un día se ocupa uno de la tartera común, y otro día otro: además de trabajar la mitad, el factor sorpresa de no saber qué va a preparar tu socio puede hacer tus comidas mucho más divertidas. También veréis que al final de cada estación, hay una propuesta de postre fácil de hacer y de transportar en tarritos de cristal individuales o en una tartera colectiva para quedar como la Nigella Lawson –o el Jamie Oliver– de la oficina el día de tu cumpleaños. Si tus compañeros te caen mal o no tienen naturaleza celebrativa, también puedes ponerlos en copas y servírselos a la familia en casa. Si tu familia tampoco te cae bien, entonces tenemos un problema".

Mousse de turrón

 

Mousse de turrón / LAURA BATALLA

 

Sáltate las normas

"Así de claro. Si los puristas de la tartera dicen que la tortilla de patatas no es el mejor plato para meter en esta porque pierde textura, pero a ti te gusta con locura, ¡adelante!  Si el rebozado de las croquetas se queda un poco blandurrio al día siguiente, sí, pero son las croquetas de jamón de tu tía Mari, y a pesar de eso te siguen pareciendo lo más delicioso del mundo, ¿por qué te vas a privar de ellas?  Mis magdalenas de Proust particulares son los libritos y el pollo rebozado de las excursiones infantiles, así que no voy a renunciar a llevármelas de picnic ni por todo el oro del mundo: mis convicciones personales (y mis recuerdos felices) están muy por encima de cualquier regla. Soy un ser gastronómico pensante, y tú también. Las únicas normas que no hay que saltarse son las que pueden poner en peligro la salud, así que por mucho que tu abuela Juli te llevara en agosto al desierto de los Monegros a comer ensaladilla rusa con mayonesa casera, mi consejo es que no lo hagas".

A vueltas con la tartera se presenta hoy a las 19.00 en la Casa del Libro de Rambla Catalunya (Barcelona).

Hay 112 Comentarios

Sinceramente, nunca me habia planteado que una comida de tupper pudiese dar pena. Para mi siempre ha tenido mas merito comer de tupper que comprarte una pastabox para calentar en el microondas, o que sacarte una porqueria de la maquina de vending. Eso si que da pena...

Vivo en Alemania desde hace 7 anhos y como de tupper de lunes a jueves. No me gustan los de plástico y por eso uso solamente de cristal. Se limpian mejor y la comida no coge sabor a plástico aunque se meta caliente. En la empresa donde trabajo, la mayoría piden la comida a una empresa de catering que la suministra ya caliente en recipientes de aluminio. Que quereis que os diga...no me va. Me gusta cocinar y se pueden hacer mil cosas para llevar a la oficina. Trabajo con otros 3 espanholes (los tres hombres) y como ninguno cocina, me dan dinero cada mes y llevo comida para los cuatro. Hoy, guiso de carne picada con calabacín y letscho (plato húngaro). Para manhana tengo hasta postre: erizos de pera. Si a uno le gusta comer y le apetece cocinar, las posibilidades son infinitas. A mí no me gusta salir a restaurante porque comiendo en la oficina, ahorro tiempo y puedo salir antes. Y además, no hay nada comparado con la cocina casera. Por cierto: uno de los 3 espanholes es el gerente....y os aseguro que gana suficiente para poder salir a comer fuera todos los días....pero dice que donde estén unas pochas con jamón, unas patatas riojanas o un estofado de carne....que se quite la comida de restaurante. Ya véis, no solo es cuestión de dinero. Seguro que el libro estará muy bien. Pediré que me lo envíen. Gracias por el artículo. Como siempre, un placer leeros.

No creo que comer de fiambrera de repente sea tendencia... Creo más bien que se ha querido reivindicar una opción para comer fuera de casa muy digna, sea por el motivo que sea. No sólo reivindicar, sino dejar claro que se pueden hacer comidas muy ricas y variadas, que el "táper" no sea sinónimo de tristura + sota, caballo y rey.

¿Miedo a mezclar estofado con ensaladilla rusa? Quedan ustedes dos invitados a degustar un "variat" en la Plaça del Mercat de Sineu (Mallorca). Adorarán (como adoramos los mallorquines) la mezcla de cinco o seis platos diferentes en uno. Por lo demás, mi más sincera enhorabuena por el libro. Prometo comprarlo, leerlo y llevarlo a la práctica.

Yo me pase unos años comiendo de fiambrera y lo acabe odiando. Y eso que me lo preparaba mi santa madre.
Por suerte ahora tengo unos horarios que me permiten comer en casa aunque sea a las 15:30.

Pero que prejuiciosos somos ¡¡ Que si el dinero, que si la imagen.... Yo hago Tupping por convicción. Como así desde hace 5 años porque he estado muchos mas comiendo de menú del dia y la calidad de lo que yo me preparo supera con creces lo que me ofrecen por ahí. Ademas, el buen rato que paso mientras lo hago no me lo quita nadie. Es fundamental elegir unos buenos recipientes para llevarlo todo, cada comida tiene su envase, de cristal, por supuesto.

Para un celíaco, como yo, el túper es la mejor opción. Sé que en algunos lugares te hacen algún plato sin gluten ocasionalmente, pero por muy buena intención que le pongan, a veces se les va la mano (un día sí y otro no). Luego están esos seudopanes sin gluten que son un quiero y no puedo, y ese parecer que vas pidiendo favores cuando pides platos especiales... llega un momento que me ralla.

Otro con una economía precaria, la de un estudiante que vive fuera de casa y tiene que estirar el presupuesto semanal. Cocino el día anterior, tiene que ser algo que se quede hecho, sea barato y que haya opción a tartera, somos varios compañeros y siempre hay alguno que se la lleva. Se pueden hacer comidas estupendas y baratas sin tener que recurrir a la famosa ensalada de pasta.

¡Enhorabuena a todos! Ya se ha hecho realidad el viejo sueño de don Manuel Fraga: volver a ver todos los obreros en alpargatas.

Claro y cristalino, como he puesto antes, para gustos los colores y hay miles de millones de personas, pero vuelvo a dejar claro que lo que siempre he visto en mis ambientes de trabajo es eso, sacar el tuper para ahorrar y luego querer venderme la burra de que es cojonudo. Yo también soy un cocinillas (si no, no entro en este blog) y sinceramente, mis cocinillas me las dejo para el fin de semana, cuando estoy entre semana prefiero dedicar tiempo a otras cosas, y esta es otra, igual que digo que el que saca el tuper es para ahorrar, tambien te digo que lo que van a restaurante es por no ponerse a cocinar y quitarse de lio, pura vagancia, el que se piense más por ir a un restaurante es un payaso, aquí nunca he hablado de gente de primera y de segunda, he hablado de gente con problemas económicos y tacaños, y se me han echado encima como si se lo hubiera llamado a todos. Es usted un tacaño/agarrado?, es usted una persona con problemas económicos? si la respuesta es negativa, puede limitarse a dar su opnion (como yo doy la mia), sin llamarme sobrado, millonetis bla bla bla, si la respuesta es positiva... pues he acertado, y la gente salta, porque hay mas de lo segundo que de lo primero, creo que es tambien esta claro...

Hombre, Mol, mira, yo no he seguido toda la conversación, pero he leído un par de posts tuyos, y de otros, y mira, me parece que te equivocas en un tema, y te lo explico. Mira, te puede repatear lo que te de la realísima gana, por supuesto, pero otra cosa es que tu postura tenga sentido, o no lo tenga, y me temo que en este caso, cuando empiezas tu discurso, queda clarito que no tiene sentido. Por qué? Pues porque dices: "yo solo digo que este tipo de artículos me repatean un poco porque la gente se pasa al tupper por un tema meramente económico (...) y aquí se me vende que es lo más de lo más, y por ahí no paso".
No, hombre, Mol, no!!! Nadie dice que el tupper sea necesariamente lo más de lo más, ni que sea necesariamente mejor que ir a un restaurante, no!!! Lo que se dice es en primer lugar que, si te pasas al tupper (por motivos económicos y/o de salud), pues este libro te echa una mano para que lo hagas de la mejor manera, y que saques el máximo partido. Pero también hay que decir más: Se pasa uno al tupper a veces (yo a veces voy de tupper y a veces no), porque si se da el caso que eres un cocinillas (como yo), pues te puede apetecer mucho comer parte del guiso que hiciste hace dos días, o aprovechar un producto tal o cual que tienes en la nevera. O no??
Me parece muy clarito, a tí no?

Mònica: " SModa [...] decidió que la comida no entraba en el target de sus lectoras web"

Ah, claro es que para ponerse los looks esos hay que quitarse de comer >:D

“… 7 de cada 5 personas que han probado sus tápers confirman que están que te pees.”
Es difícil imaginar una imagen más seductora para promocionar unas recetas: un grupo de siete personas reunidas en torno a una fiambrera; dos de ellas –las menos agraciadas físicamente, por supuesto-, con cara de vinagre, se abstienen de probar bocado; las cinco restantes se atiborran mientras expelen, de puro gozo, unas estupendas ventosidades que, junto al aroma del táper propiamente dicho, darán al ágape ese toque de distinción que no puede faltar en ninguna comida de oficina digna de tal nombre.

Muy bien Txema!, veo que lo vas pillando jajaja, mira, yo no he tratado de generalizar en ningún momento, de hecho sólo he hablado, y puntualizo ahora, si no lo he hecho antes, que hablo de la gente con la que he trabajado en las empresas en las que he estado en España. Se puede comer sano en un restaurante y controlar tu peso, solo tienes que pedir ensaladas o pollo o pescado a la plancha, cremas de verduras y demás alternativas que tiene cualquier restaurante. Para gustos los colores y hay millones de personas, yo no puedo asegurar que todos vosotros coméis de tuper porque no tenéis un duro, y tampoco me refiero a ser pobre o no, me refiero a que te haces el tuper por un tema meramente económico, que por cierto, es lógico!. Cuando llegué a Holanda me preguntaron que qué se comía en España y les dije que mucha gente iba a restaurantes, y se echaron las manos a la cabeza por el tema económico (incluso explicándoles que aquí se puede comer 3 platos por 10 euros), es así y es lógico, si queremos ir de guays y negar la evidencia, ok!

Hola chicas y chicos, si queréis una perspectiva un poco más amplia os puedo contar que en Suecia, donde vivo desde hace años, el taper es la opción que se suele elegir independientemente del nivel económico. He trabajado en la universidad, y ahí se puede ver a catedráticos comer de sus tapers junto a doctorandos, profesores, investigadores. Todos los trabajos tienen salas comedor con microondas para facilitar esto.
Es decir, que aquí arriba no hay tanta verguenza, este es un pueblo frío, pero muy práctico. El taper bien hecho es sano, rico y práctico.
Viva el taper!!

Que si, que si mol, que solo es factor económico.....Nada de saludable, nada de control de peso, nada de rápido, todo el mundo come tapper porque es pobre y si pudiera iría directamente al bar....

Joder, cuanta gente, con la crisis que hay, conocemos todos ganando mas de 3000 mil y comiendo de tartera jajajaja, en fin, y oye, para un día que tengo tiempo para comentar, déjame no? Ah!, que se me olvida, ganar 3000 no implica llegar bien a final de mes(a otro nivel...) y querer ahorrar con la tartera

Habrá que comprarse el libro! Que soy un poco inútil para la cocina, y el contenido de mis tuppers deja mucho que desear.
Y respetemos las opiniones: unos prefieren comer en restaurantes, otros prefieren cocinar, cada uno con sus razones.
Paz!

Mol, yo que tú me tranquilizaría y seguiría trabajando en lugar de comentar tanto, si es que has acabado tus 15 min de comida-comentario. Por cierto, sí que tengo muchísimos colegas que ganan más de 3 mil netos al mes y que en el trabajo comen de fiambrera cada santo día laborable. Y ahora sí, lo dejo. No puedo seguir perdiendo el tiempo de este modo.

Vivo y trabajo en el Reino Unido y tengo dos crios que se llevan la comida al cole. Aqui no hay opcion debido a nuestra economia y a los horarios de comedor de los crios: todos de bocadillo! Y la verdad, yo que me resistia hace un par de anyos, ahora estoy aprendiendo a hacer unos bocatas estupendos con de todo. Supongo que el peor enemigo de la tartera es la falta de convencimiento de qu puedes comer fenomenal de tartera.

Comer de tupper cuando no queda mas remedio, pero en capitanfood os recomendamos lugares para comer genial por precios muy buenos y todos probados por nosotros mismos, en España y el resto del mundo http://www.capitanfood.com

Fiambre-ra, me parece estupendo tu post, por desgracia España con sus horarios laborales es un desastre para el tema comidas, he llegado a tener amigos que su empresa les obligaba a parar 2 horas para comer, en este caso, como no ir a un restaurante a despejarse, siempre que la economía lo permita?? Acabo de comer en 15 minutos, para seguir dedicándme a mi trabajo (que hoy puedo supervisar mientras que doy mi opinión en este blog) y estar fuera a las 5, que aquí por suerte, está bien visto. Yo no critico el tuper, ni digo que se sea de segunda ni de primera por hacer una cosa (he comido de tuper en numerosas ocasiones, sobre todo por no comer solo, y no me he sentido ni mejor ni peor), lo que si que digo es que, como se ha comentado antes, hay mucho obrero que ha vivido subido a la parra y ahora come en la furgoneta y encima quiere venir a contarnos aquí que eso es cojonudo, y yo por ahí no paso, donde esté (siempre que se tenga tiempo) el sentarse, y comer en un buen restaurante de confianza, que se quiten los tupers, que son un incordio, y el que quiera convencerme de lo contrario, pues perfecto, pero no lo va a conseguir. A los que vengan a decirme que hay mucha gente que no tiene nivel económico para aguantar el ir todos los días a restaurantes, perfecto!, no lo critico, pero es a eso a lo que voy, a que mas de uno, si pudiera, tiraba el tuper y se iba al restaurante. He comido mil veces entre conversaciones de autoconvencimiento, buah, esque como la comida de mi mujer... , es que así controlo lo que como, esto es mucho mas sano, es que como menos cantidades y grasaza, y solo alguien, muy de vez en cuando dice, yo como aquí porque me ahorro una pasta, como todos los demás, pero los demás callados, porque entre los tuper, tambien hay mucho orgulloso...

El Mol este va de sobrao. Vaya tela.

Me gustaba hacer la comida de la familia y ahora para mí sola lo mismo. Así que llevo tapper a la playa, aquí y allá y a veces nos juntamos con varios y da gusto compartir sabores.
Seguiré usando la imaginación para las recetas porque no creo que me pueda permirtir el libro.

Voy a comer!

Leo esta entrada delante de una fiambrera, que contiene unos sabrosos trozos de pollo al ajillo junto con acelgas "alla parmigiana" cocinados ayer. Es mi pausa-comida diaria que generalmente es de 10 o 15 minutos, casi siempre ante el ordenador, bien repasando o corrigiendo informes, o, si me quiero distraer, leyendo las noticias o, como hoy, algún blog de relativo interés.

Nadie me obliga a ello, o a no tomar más de esos 10 minutos para comer, ya que soy yo quien decide mi horario. Tampoco nadie me obliga a comer, o no comer, de fiambrera. Si algún día no me apetece comer lo cocinado el día antes, como en una de las cafeterías del centro donde trabajo, donde dan un excelente menú-buffet (cantidades ilimitadas) por 7,80 euros.

No veo ninguna necesidad de plantear el comer o no comer de fiambrera como algo positivo, negativo, de moda, de no moda, o como objeto de desprecio. Lo mismo para el comer en restaurantes, cafeterías, de menú o de buffet, pagando o no 8, 9 o 12 euros. Igualmente, tampoco veo nada intrínsecamente positivo o negativo en el acto de comer solo o comer acompañado.

Comer es un acto fisiológico, que se puede, o no, revestir de componentes sociales, o de la mística de "la cocina" (esta insistencia actual sobre la mística, casi obligación cívica, de "cocinar bien" sí que me parece que se está poniendo bastante pesado). Estos revestimientos o adornos solo los trabajo con elaboración, mimo y detalle, para preparar la cena, o durante los fines de semana, fiestas y vacaciones. En tiempo o días de trabajo, yo trabajo. Considero que solo con esta premisa (trabajar durante el tiempo destinado al trabajo) se puede tirar adelante en esta época y en este país (esto no es Holanda...). Y, si para estar concentrado al máximo en las tareas laborales, como exige mi trabajo, requiere comer en 10 minutos un buen bocata o una decente fiambrera traídos de casa, pues a tirar de bocata o fiambrera y a seguir con el curro. Cosa que hago en este preciso momento.

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El Comidista

Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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