Los 10 mandamientos para comer bien de táper

Por: | 07 de octubre de 2013

A vueltas con la tartera
El librotartera. / EL COMIDISTA

 

Una visión me persigue desde los tiempos en los que trabajaba en el Edificio Planeta de Barcelona: la de los tápers que comían algunas personas en el lúgubre sótano habilitado a tal efecto por la empresa. Esas ensaladas de pasta con atún grisáceo y microtrocitos de pimiento rojo y esas patas de pollo asado sacadas de alguna excavación arqueológica me daban una pena grande, y se me han quedado clavadas como alfileres en la memoria.

Por eso considero que una obra como A vueltas con la tartera es una especie de bien social que ayuda a lograr un mundo mejor. Un mundo en el que la gente puede comer cosas dignas, sanas y sabrosas en su trabajo -o en cualquier otra circunstancia que exija comida portátil- gastando poco dinero. Su autora es mi amiga Mònica Escudero, la persona que me ayuda a hacer este blog y con la que suelo firmar reportajes culinarios en El País Semanal. Periodista y cocinillas hasta la muerte, Mònica ha recopilado sus 64 mejores recetas para llevar en un libro que se vende metido en una fiambrera. Su hamburguesa de bonito con puré misterioso, sus patatas "jamás volveré a pasar hambre" o sus albóndigas con sepia de la yaya Antonia demuestran que es posible comer bien de táper. O más que bien, fenomenal.

Como yo, la autora ha presenciado más de una catástrofe metida dentro de fiambreras: "Me da mucho miedo la gente que la usa para meter sobras mezcladas y sin sentido –estoy muy a favor de las sobras, pero no de mezclar en el mismo recipiente estofado y ensaladilla rusa– o los que aliñan la ensalada antes de salir de casa y a la hora de comer tienen una especie de lasaña de verduras blandurrias, aceitosas y avinagradas". Para Mònica, acertar con la tartera es en el fondo es una cuestión de enfoque. "Si te la tomas como la versión de fin de mes del menú de la esquina y no te lo curras, te devolverá exactamente eso: comida poco currada. Si la tratas con cariño, y le dedicas un rato dos o tres días a la semana, te puede hacer muy feliz".

Aunque cada vez se da menos, me apetecía saber la opinión de Mònica sobre la vergüencica que sienten algunas personas de aparentar pobreza por ir con la tartera al curro. "Yo diría a esa gente que los pobres de verdad no tienen trabajo ni nada que meter en el táper, y les daría una colleja. Después les mandaría de voluntarios a un comedor social, y al salir les daría otra colleja más. Pero cariñosa, que no creo en la violencia".

El libro incluye un apartado con consejos generales para no fracasar en el mundo tarteril, que Mònica y su editorial (Grijalbo) han tenido la gentileza de cederme para compartirlo con vosotros. Seguid sus recomendaciones, que 7 de cada 5 personas que han probado sus tápers confirman que están que te pees.

 

Multiplica y vencerás

"En las recetas del libro, algunas cantidades están pensadas para que salgan dos raciones y otras para cuatro. Detrás de esta diferencia no hay un capricho, sino una norma básica de aprovechamiento tarteril: si se puede congelar, prepara el doble de cantidad y ten reservas. Optimizarás no solo tu propia energía –que ya es mucho– sino también el gas o la electricidad que usas para cocinar, y esos días en los que el frigo sea un páramo ese estofado o ese curry que no recordabas te harán saltar las lágrimas de felicidad. Haz lo mismo con las salsas caseras y con los sofritos: no puedes congelar un arroz con pollo y cebollitas listo para comer porque una vez descongelado quedaría una papilla muy poco apetitosa, pero sí puedes hacerlo un paso antes, y añadir este cereal 
(o cualquier otro) en el último momento".

Sé flexible

"Creo firmemente que lo que va a convertir tu vida como cocinero/a (y, por lo tanto, como comensal) en un mundo divertido y excitante no es seguir al pie de la letra ninguna receta, sino saber adaptarlas a lo que te ofrezcan el mercado y tu nevera (seguramente por eso la repostería fina y yo no nos llevamos demasiado bien). En casi todos los platos ofrezco alternativas por si alguno de los ingredientes no os gusta, no está a vuestro alcance, este año se ha puesto por las nubes o no podéis consumirlo por algún tipo de intolerancia. La finalidad de todo esto es, además de haceros la vida más fácil, potenciar la sensación de que, en la mayoría de  preparaciones del mundo (postres aparte) muchos ingredientes se pueden cambiar sin que el resultado sea para nada malo. Como mucho, será diferente".

¡Organización!

"No se trata de pasarse por obligación una tarde concreta a la semana dedicándote exclusivamente a cocinar, pero ser organizado con las cosas del comer siempre hace la vida más cómoda, barata y hasta saludable. Si encuentras en la nevera productos sanos y apetitosos, como fruta y verdura de temporada y cosas fáciles de preparar caerás menos en la tentación de marranear cualquier cosa en lugar de ponerte manos a la obra en la cocina (y esto vale para cualquier comida del día, con tartera o sin ella)".

Ensalada parata y esqueixada
Ensalada de patata y esqueixada con romesco / LAURA BATALLA

 

Cada cosa en su sitio

"Los iconos que acompañan las recetas con los símbolos de picnic, nevera y microondas te ayudarán a encontrar la receta ideal para cada situación. Algunas no hay que tomárselas al pie de la letra (por ejemplo, puedes calentar la vichyssoise de manzana si te gusta así, aunque no esté indicado, o comerte un curry del tiempo), pero la del frío es poco menos que sagrada por el bien de tu salud. Si no tienes claro si un plato es apto o no para un picnic, utiliza el sentido común y, ante la duda, opta por un bocadillo".

El bocata no mata

"Un bocadillo puede ser una comida sana, equilibrada y deliciosa. Evidentemente, no para cada día, pero como opción puntual es más que aceptable. Si el pan es de calidad –una excelente fuente de hidratos de carbono, especialmente si se escoge uno de harina sin refinar o integral–, se acompaña de proteína y algún vegetal, ¿por qué va a ser malo el resultado? En cada estación, en la penúltima receta, encontraréis una propuesta de bocadillo para los días en los que no hay ganas de ponerse a trastear ollas, si vais a comer en un sitio con poca infraestructura o por si es uno de esos días en que te apetece un bocata, y punto. Además, es una de las comidas más cómodas de transportar que se me ocurren. Utiliza la imaginación para salir del ‘sota, caballo y rey’, abraza con convicción a las hortalizas como acompañamiento, en forma de berenjenas en rodajas a la plancha, pimientos rojos asados (o verdes fritos) o un poco de cebolla salteada".

Bocata queso fresco tomates secos
Pan de cereales, brie, rúcula y tomate seco / LAURA BATALLA

 

La importancia del corte

"La tartera y los cortes muy finos, las pechuguitas vuelta y vuelta o las carnes o pescados a la plancha tienen una relación bastante complicada, porque el proceso de conservación y posterior recalentado tienen tendencia a dar a ese tipo de cortes la textura de la suela de un zapato. Por una cuestión básica de comodidad, tampoco es muy recomendable llevarse un codillo de cerdo entero, un costillar o unas alitas de pollo, porque el proceso de deshuesar conziencudamente unos o de mordisquear las otras como una ardilla no son ni la mitad de divertidos fuera de casa. Opta por cortes jugosos como el contramuslo de pollo o la cabeza de lomo cortados a dados, y recuerda que carnes como la de ternera o buey para llevar funcionan mucho mejor estofadas que a la plancha. Reserva esta sanísima preparación para las comidas que hagas en casa, con algunas excepciones: hamburguesas, salchichas y cortes muy tiernos y con poca cocción, como la saltimbocca o el tataki de ternera gallega". 

Compra a peso

"El mercado es el sitio donde puedes escoger exactamente la cantidad que necesitas del alimento que quieres, y si además te haces amigo del frutero o la carnicera te chivarán la oferta más interesante del día. La sección al corte o a peso de los supermercados puede ejercer la misma función –y a veces son mucho más compatibles con los locos horarios laborales–, el caso es que, por practicidad e incluso por sostenibilidad (la cantidad que ofrecen las bandejas preparadas puede ser demasiado, o al revés, y además generan más residuos) es mejor comprar según nuestras necesidades".

Tomatitos rellenos de bulgur
Tomatitos rellenos de bulgur / LAURA BATALLA

 

Ayer, hoy y mañana

"Hay platos que mejoran de un día para otro, y otros que todo lo contrario. Los estofados, los potajes de legumbres y muchas preparaciones, como los escabeches, adquieren su máximo esplendor uno o dos días después de haberse terminado de cocinar. En cambio, una ensalada de brotes tiernos aliñada tiene una esperanza de vida muy corta. Ten en cuenta estos factores a la hora de diseñar tus menús, prepara con anterioridad lo que mejore con el tiempo y deja para último momento lo más delicado o perecedero. ¡Y aliña siempre la lechuga justo en el momento de comerla!".

Compartir es amar

"Si te agobia cocinar en singular y no tienes nadie en casa con quien compartir el esfuerzo, ¿por qué no buscas sinergias en tu lugar de trabajo? Ponte de acuerdo con compañeros o amigos para compartir las labores de cocina y compra –asegúrate de que es alguien responsable–, y vuestra vida será mucho más sencilla. Un día se ocupa uno de la tartera común, y otro día otro: además de trabajar la mitad, el factor sorpresa de no saber qué va a preparar tu socio puede hacer tus comidas mucho más divertidas. También veréis que al final de cada estación, hay una propuesta de postre fácil de hacer y de transportar en tarritos de cristal individuales o en una tartera colectiva para quedar como la Nigella Lawson –o el Jamie Oliver– de la oficina el día de tu cumpleaños. Si tus compañeros te caen mal o no tienen naturaleza celebrativa, también puedes ponerlos en copas y servírselos a la familia en casa. Si tu familia tampoco te cae bien, entonces tenemos un problema".

Mousse de turrón

 

Mousse de turrón / LAURA BATALLA

 

Sáltate las normas

"Así de claro. Si los puristas de la tartera dicen que la tortilla de patatas no es el mejor plato para meter en esta porque pierde textura, pero a ti te gusta con locura, ¡adelante!  Si el rebozado de las croquetas se queda un poco blandurrio al día siguiente, sí, pero son las croquetas de jamón de tu tía Mari, y a pesar de eso te siguen pareciendo lo más delicioso del mundo, ¿por qué te vas a privar de ellas?  Mis magdalenas de Proust particulares son los libritos y el pollo rebozado de las excursiones infantiles, así que no voy a renunciar a llevármelas de picnic ni por todo el oro del mundo: mis convicciones personales (y mis recuerdos felices) están muy por encima de cualquier regla. Soy un ser gastronómico pensante, y tú también. Las únicas normas que no hay que saltarse son las que pueden poner en peligro la salud, así que por mucho que tu abuela Juli te llevara en agosto al desierto de los Monegros a comer ensaladilla rusa con mayonesa casera, mi consejo es que no lo hagas".

A vueltas con la tartera se presenta hoy a las 19.00 en la Casa del Libro de Rambla Catalunya (Barcelona).

Hay 112 Comentarios

Vir, a quién he despreciado?, he dicho que sea poca la gente que come de tuper?, os veo muy molestos a algunos...

Mol: entre los que ganan poco y lo hacen por economía, los que hacen dieta, los que tienen otras razones de salud, los que no quieren gastar tanto tiempo, y los que incluso ganando más de 2000 euros, no les gusta la comida de menú, sale un montón de gente a la que el tupper nos parece una opción interesante, cool o como quieras llamarlo... no nos desprecies porque tengas otra visión del asunto.

Como NO usuario de los Tuppers pero si sufridor de algunos de sus efectos secundarios, agradecería, que el libro en cuestión (no se si ya lo hace) ponga unas lineas al respecto de los "olores" que alguna comida recalentada (ej, algun pescado, coliflores, etc...) puede dejar en toooooooda la oficina y el modo de evitarlos; Hay tardes que dan ganas de ir directo al baño...

Mira Txema, si queremos poner casos extremos, ok, yo no conozco a ningún directivo ni nadie que gane de 2000 para arriba que coma de tupper, no te voy a decir que no haya casos, pero no es la norma general. Y lo de los obreros, pues esos que me comentas, sí, unos gañanazos, pero si ya no hacen esos excesos, ahora es por dinero, no porque el tupper sea mucho mejor o peor, que al fin y al cabo es a lo que voy, que cada uno haga lo que quiera, yo solo digo que este tipo de artículos me repatean un poco porque la gente se pasa al tupper por un tema meramente económico (gente a dieta y enfermos del culto al cuerpo excluídos) y aquí se me vende que es lo más de lo más, y por ahí no paso, He comido de tuper y no me he sentido ni mejor ni peor que nadie, ni más ni menos, pero tengo claro que la gente que come de tuper es por un tema claramente económico y más de uno si pudiera comería en restaurantes, a partir de ahí, el que se sienta aludido es su problema, pero es que pasamos de hacer apología de la ostentación a apología de ser pobres en menos que canta un gallo, y las cosas no son así...

Totalmente de acuerdo con Mol. Solamente entiendo el tupper si tienes la mala suerte de que el restaurante de la esquina dé auténtica bazofia (digestiones de un día, el estómago no se recupera en toda la semana, etc.). Por desgracia hay bastante de eso en los restaurantes típicos de menú. Por suerte, poco a poco se van abriendo paso restaurantes de alimentos frescos, no muy elaborados, limpios y servicio rapidísimo.

Los obreros como tu dices, son los que en el pasado, solamente para desayunar necesitaban 1000 pelas de las antiguas, comian siempre en el bar y cuando acababan se liaban a cubatas (yo lo he visto)... Muchos de estos en la actualidad, los he visto incluso comer un tapper frio en la furgoneta, es lo que hay.... Tengo jefes que pasan de 3000 merkels cada mes y todos los días tapper que te crio, es cuestión de prioridades....

Me encanta! Era seguidora del blog de Mònica Escudero y las recetas que hacía eran geniales. Me compraré el libro seguro porque ahora trabajo desde casa y me da perezón hacer comida para mi sola, o comer lo que hice de más el día anterior... Asi puedo tener cosillas preparadas y más feliz que una perdiz!!! Gracias Mònica!!!

Ni soy millonetis ni tengo pinta de serlo en el futuro, entiendo que suene mal, pero es lo que hay, la mayoría de gente ve en el tuper un ahorro rápido, y lo entiendo, pero si escribo lo que escribo es porque con este tipo de artículos parece ahora que el tuper es guay, es lo trendy y moderno, y claro, me descojono de la risa. Hay curros, como obreros que se van a asfaltar a una carretera en el el kilometro 346 de la A3 y obviamente no van a buscar un restaurante. Pero sí, esto es Ejpain, cuando hay pasta, todos ricos, cuando no hay, todos pobres, mal de muchos...

Mol, con la que está cayendo (al menos aquí en Spain) tu comentario ha sonado un poco "millonetis".... Muchos de los que pensaban como tu, en la actulidad los veo tambien practicando Tapping.... Incluso parecia que tenias un bar de menus y con 200 pavos puedes hacer auténticas virguerias...

Ni Amancio Ortega ni nada, lo que me hace gracia es que la mayoría de gente tapa de disfrazar las cosas, que si es mas sano, que si confraternizas en la empresa, que si así controlo mejor las cantidades, al final lo que pesa es lo económico, si ahora queremos hacer una campaña de que el tuper mola, pues guay, pero es un engorro que si no fuera por el dinero la gente se ahorraría. Yo debe ser de que he caido en empresas decentes, pero todas nos daban tickets restaurante para comer por ahí y al final siempre me he visto obligado a comer de tuper porque la gente poco a poco se preferia quedar los tickets, y luego eso, que el tuper mola mucho mas jejejeje y yo soy amancio ortega.

Andrés, no te confundas, vivo en Holanda y como en 20 minutos del catering de la empresa. Lo que si que digo es que en todas las empresas en las que he trabajado en España han dado una hora para comer, si se reserva antes, sin cafe copa y puro, se cumple mas que de sobra y además estiras un poco las piernas y despejas la mente. No he faltado a nadie al respeto por cierto.

MOL, ¿qué tal se ve el mundo desde las alturas? ¿Crees que todo el mundo puede permitirse un mínimo de 200 euros mensuales en menús? Si tú puedes adelante, pero no menosprecies a la inmensa mayoría que no puede hacerlo. El maravilloso mundo de Mol, o sea... Supongo que has escrito tu comentario para provocar, en fin que te aproveche.

Madre mía, veo mucho Amancio Ortega por aquí. Yo he tirado mucho de tupper por mis estudios y sinceramente, mucho mejor eso y no gastarme cinco euros en comer todos los días en los que no podía cocinar. Hay mucho nivel económico en este país y algunos no nos hemos enterado. Pues yo iba muy contenta con mi tupper, y si tienes la suerte de que te dejan meterlo en el microondas es un auténtico placer, mucho mejor que otras opciones más caras. http://deletrasyotrosvicios.blogspot.com.es/

Davide, nadie ha dicho que ser joven o agarrado no sea digno, es otra forma de entender las cosas y listo. Y te voy a comentar una cosa que tal vez no sepas, muchas empresas no dan 30 o 45 minutos, dan una hora, e incluso más (una lacra de nuestro mundo laboral), si se llama por adelantado al restaurante, da tiempo mas que de sobra. En serio tan factible es comer bien de tupper como comer bien de menú.

Mol, supongo que eres uno de esos españoles que aún practica la pausa de mediodía de 2 horas y media con café, copas varias y puro, que llega a casa (o al bar) a las ocho y media de la tarde y que tan buena fama nos dan en el extranjero. Y de paso faltando al respeto.

Creo que la opción del táper es saludable, cómoda, rápida (no se eterniza el corte de la jornada) y más económica que un menú barato tradicional. Me cuesta creer que alguien se avergüence por ello.
Uno de mis platos favoritos para el táper son estas pechugas de pollo rellenas al vapor
http://persucar-hipa.blogspot.com.es/2012/09/pechugas-rellenas-al-vapor.html
Saludos y suerte con el libro Mónica!

Mol, cuando veas a alguien conseguir llegar a un restaurante, que le den mesa, le tomen nota, le sirvan, coma, le cobren y esté de vuelta en 30 o 45 minutos, entonces llama agarrada a la gente. De paso pregúntate si el gastarse los 12 euros aproximados diarios que cuesta el menú del día es algo que puede afrontar la gente hoy en día con la que está cayendo.
Comer de tupper es absolutamente digno, no es una cuestión de niñatos ni agarrados, deberías tener un poco más de respeto por los demás y pensar las cosas 2 veces antes de publicar ese tipo de comentarios.

4 chicas (B, E, F, O). Barcelona. 4 tuppers cada día. Lunes, martes, miércoles y jueves (viernes no, que salimos a las 15h). Cada día cocina una, se decide el viernes anterior. Pocas normas, somos de buen comer. B tiene problemas con las alcachofas, pero las fritas le encantan. A E le sienta mal mucha cebolla, pero poca la come bien. F no soporta los garbanzos, en ningún formato. O, a priori dice no tener problemas. Los menús empezaron el 30 de septiembre y se alargaran el curso escolar 2013-2014, hasta el inicio de la jornada intensiva, para San Juan del 2014.

Para comer de tartera también hay que tener en cuenta que los tuppers se fabriquen con plástico libre de BPA. Ahora se venden en cualquier superficie comercial. Sólo hay que fijarse en la etiqueta. En verano y los días en los que no hace mucho frío optamos por comidas frías, como el salmorejo, el gazpacho, la ensaladilla, la empanadilla, el cazón en adobo o la merluza rebozada... Eso sí, todo preparado en casa...

http://yololos.blogspot.com.es/2013/09/nuestro-menu-de-playa.html

Yo en las oficinas en las que he trabajado, los que han llevado el tuper son, o los chavalines jóvenes, los agarrados o los que no tienen un duro, el que puede se va a buen restaurante y te quitas de historias, y como dicen por ahí, sí, hay restaurantes de grasaza terrible, pero hay restaurantes donde el menú del día de 9 euros es exactamente como si cocinara tu madre/abuela en tu propia casa. Pues eso, que el tupper es un engorro, aparte de la maloliente peste que se quedan en los comedores donde todo el mundo recalienta de todo, mmmm, me encanta el olor a filete con lentejas y boquerones con vinagre....

Pues será porque no hay un buen bar de menú cerca, porque si tienes que hacerte un exquisitez para llevártela en una fiambrera y no tomarla en su punto, mejor me voy al bar que, por tiempo, ingredientes, trabajo y dinero, me sale más barato un menú con bebida, postre y además a elegir.

La verdad es que me hace mucha gracia este libro.
Por necesidad desde hace muchhho tiempo tanto mi mujer como yo comemos de tapper.
Para mi hay 3 platos estrella, pasta, arroz y ensalada y la verdad es que cada vez en los supermercados te lo ponen más fácil para que un día, por ejemplo, puedas llevar una brandada de bacalao, la calientas y a tomar pol XXXX.
En el trabajo comenzamos dos y "con los recortes" hasta los jefes se llevan el tapper, de hecho uno de los truquis es hacer comida de más y al día siguiente te lo llevas al currele....
A parte una de las cosas buenas del tapper, aparte del factor económico y saludable, es que única y exclusivamente comes lo que llevas, yo si estoy en casa y tengo una manzana o un griego, posiblemente cogeré el yogurt griego y si ya voy a comer fuera, una manzana o un pudín de manzana con nata.... Vosotros que cojeríais???

Desde que puse en práctica el estafado con buenas intenciones de Mónica estaba esperando este libro. Mucha suerte!!

Buen post. Ando corto de ideas, con el agravante de que tengo que comer frío. Hoy no está mal: ensalada de lentejas y pollo rebozado. Coincido en los libritos: fríos son la delicia máxima. Meteremos mano al lbro. Gracias.

Alternativa: que un cocinero profesional te cocine tus platos preferidos, los envasa en Tuppers y te los llevas al trabajo, así de fácil y de rico. Juan Zarza te hará platos españoles tradicionales, Daniela Laganà cuidará de tu salud con sus recetas vegetarianas y veganas, mientras que Arnaud Lamarca te soprenderá con sus raíces francesas e italianas. Escoge tu cocinero en www.cocineroamedida.com

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El Comidista

Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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