Anarquía de un risotto y otras delicias de 'Top Chef'

Por: | 03 de octubre de 2013

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Las tres Gracias. / ANTENA 3

 

Antes que nada, una pregunta. ¿Alguien ha informado a los programadores españoles de que hay gente que no es nini ni jubilada y se levanta pronto al día siguiente? Lo digo porque esto de que sus programas estrella acaben a las tantas es buenísimo para todos aquellos a los que les suena el despertador a las 7.30. De hecho, no sé cómo el Gobierno no les premia con una subvención por su ayuda para mejorar la productividad del país.

Top Chef, el nuevo reality-concurso culinario de Antena 3, empezó ayer a las 22.40 y acabó a las 0.20. Tan extenuante horario, unido a la duración del show (hora y media sin contar los anuncios), logró que éste se hicera largo cual morcilla de 187 metros. A pesar de que estuvo, en líneas generales, bastante bien. Hubo momentos divertidos. Hubo tensión. Hubo buena y mala cocina. Chicote se lució en los momentos pesadillescos que todos espérabamos -"¿sabes la diferencia entre crujiente y duro?"-, y sus compañeros de jurado, Ángel León y Susi Díaz, funcionaron como contrapunto sin resultar ni envarados ni blandos. Eso sí, todo recordó mucho a Masterchef. Quizá demasiado.

Hay cosas que me empiezan a cansar en este tipo de concursos. La estrategia de poner nerviosos a los concursantes, por ejemplo. Entiendo que el jurado tiene que intervenir para hacerles hablar y que televisivamente pase algo, pero me parece innecesario que les metan tanta caña mientras cocinan. La situación ya es suficientemente tensa como para cargar las tintas, y pienso que Díaz, León y sobre todo Chicote deberían ser cuidadosos con la presión que imponen. Y también con las directrices que les dan a los cocineros: parece confuso pedirles que arriesguen y a los dos minutos que jueguen sobre seguro haciendo lo que mejor saben.

Por suerte, los tres están mucho más naturales que los jueces de Masterchef en el primer programa. No se les ve tanto el guión ni parecen salidos de una corrala del Siglo de Oro. Chicote lleva las riendas, León cae simpático y Díaz, con su aire de profesora de Primaria, puede dar mucho juego como poli buena junto al poli malo de Pesadilla. La inexistencia de una Barbie presentadora estilo Eva González es un rotundo acierto, tanto como lo de zumbarse a cuatro participantes en la primera emisión y dejar el número en 11, una cantidad mucho más manejable para la memoria del espectador.

Aunque el formato es bastante similar, sólo que con cocineros profesionales en vez de aficionados, la troupe de Top Chef ha repetido por activa y por pasiva que no quieren parecerse a su predecesor en La 1. Sin embargo, no sólo el formato es muy similar, sino que algunos participantes repiten de forma llamativa roles que vimos en aquel programa: el niño prodigio repipi (Fabián/Iván), la maruji insegura de lágrima fácil (Maribel/Bárbara), el nervioso conflictivo (José David/Miguel), la que va totalmente a su bola y es más bruta que un arado (Santiaga/Begoña) y el pescado torturado con cuchillos, machetes, mazas, motosierras y cualquier arma letal disponible en el mercado (Rodaballo/Rodaballo).

Me gustaría que Top Chef no cayera en el error de primar el posible atractivo entre ciertos colectivos de espectadores de determinados concursantes. Es decir, de eliminarlos o no en función de su valor como personajes de reality más que por su talento como cocineros. En este sentido, recibí señales contradictorias. Por un lado, me resultó incomprensible que preseleccionaran a Erika Domínguez, una chica simpatiquísima pero que en su vida había cocinado un ave y que miraba la Thermomix un MyCook como si fuera un ovni (¿no había nadie en el cásting con más conocimientos?). Por otro, me alegré de que expulsaran por su falta de destreza a chefs con un fuerte potencial ternurista, como el jubilado Enrique Lozano o el discapacitado Vicente Cubertorer.

También me gustaría que los concursantes fueran tratados como cocineros experimentados y no como amateurs: si su nivel no es el adecuado es un error de los que hicieron la selección, no de ellos. O que el programa mantuviera e incluso aumentara los subrayados cómicos con las músicas: el momento del marmitako a velocidad valium del chef del Ministerio de Defensa fue grandioso. Y si es posible, pediría a Diosito no oír 300 veces en cada programa lo del "rock and roll" en la cocina, porque ya resulta un pelín cansino. Que cualquier día empezaremos a decir “aquí hay mucho hervor” o “¡menuda fritanga!” cuando vayamos a un concierto, y acabaremos haciendo el ridículo.

Más allá de estas cosillas, insisto en que Top Chef me gustó. Y no debí ser el único, porque el programa consiguió un total de 3.030.000 espectadores (más del doble que ¿Quién quiere casarse con mi hijo?) y un 17,7% de share, según la web vertele.com. Si el primer episodio, que en este tipo de concursos suele aburrir hasta al más entusiasta, ha sido digno, creo que las siguientes entregas pueden resultar muy entretenidas. Las pruebas conjuntas, las más dadas al conflicto, están por llegar. Y entre los concursantes no faltan seres que prometen los necesarios conflictos para que no nos durmamos entre plato y plato. Éstos son los que me parecieron más interesantes.

Miguel Cobo

Físicamente es lo que una buena amiga llamaría “un empotrador” en toda regla: alto, ancho y con buena planta. Un tipo con aires de triunfador, claramente necesitado de dos o tres Sosegones diarios y con ganas de convertirse en una estrella mediática (dice que “le encantaría que le reconocieran por la calle”). Cuando el último concursante que entra es Bárbara y no Eduardo, se le tuerce la cara y dice que “no la ve sincera”: en mi bola de cristal veo escenas de bronca (por parte de él) y llanto (por parte de ella). Dicen en su perfil del programa que fue “un joven rebelde hasta que encontró la gastronomía”, algo que siempre da curiosidad (si fuera ¿Quién quiere casarse con mí hijo? no sería un misterio porque tendría un pasado como actriz porno). Empatía: 3. Demasiado encantado de conocerse y nerviosillo. Capacidad para poner de los nervios: 8. Demasiado encantado de conocerse y nerviosillo. Talento culinario demostrado hasta ahora: 5. ¿He dicho ya que está demasiado encantado de conocerse y es ALGO nerviosillo? Top frase: "Es que pienso muy rápido".

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Begoña Rodrigo

Por dura, borde, criticona y deslenguada, mi concursante favorita en estos momentos. Es valenciana pero parece vasca del Goierri. Se exige mucho a sí misma, lo que la convierte en una mujer siempre tensa, y exige mucho a los demás, lo que la convierte en un dolor en el culo para los que la rodean. Me parece una persona muy valiente por declarar su indiferencia ante un plato sagrado en su lugar de origen. Además es listísima: lo de llamar un arroz que parecía un vomitado "anarquía de risotto" fue un acto de rebelión punk absolutamente genial. Empatía: 1. Por desgracia, las personas así no caen bien. Capacidad para poner de los nervios: 9. Tiene todas las papeletas para ser la supervillana de Top chef. Talento culinario demostrado hasta ahora: 10. Es a la cocina lo que los Sex Pistols a la música. Top frase: "Cuando vi que me tocaba Susi Díaz, dije: ya está, una puta paella".

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La foto
La "anarquía de una pasta" que me comí ayer. / EL COMIDISTA

 

Hung Fai

Imposible no enternecerse ante la sonrisa y las maneras educadas de este chico. Improbable mezcla de hongkongés y trianero, ya me caía bien en su programa en Canal Cocina Oriental y tal –donde preparaba platos asiáticos muy apetecibles, lo que me hace pensar que los nervios le traicionaron en la prueba–, pero intuyo que en Top Chef va a rozar el cielo del cuchicuchismo. Es un tipo tranquilo, y creo que puede funcionar muy bien tanto como herramienta de cohesión como para templar los ánimos cuando las cosas se pongan tensas. Es tercera generación de cocineros y (sólo por esto ya vale la pena que gane) quiere abrir un restaurante de cocina fusión oriental y vasca que se llame El Txino con Txapela. Empatía: 7. Dan ganas de que las cosas le vayan bien. Capacidad para poner de los nervios: 3. De momento. Talento culinario: 7. Lo digo más por su trabajo anterior en televisión más que por lo que se vio en el programa. Top frase: “Cuando [Chicote] ha entrado y ha hecho PUM [con la puerta], el corazón me ha hecho PUM”.

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Iván Hernández

Para su carrera profesional, sería fantástico que ganara Top Chef. Para él como persona, no lo tengo tan claro. Este chaval de 22 años tiene un claro problema de alta autoestima. O de autoestima por la estratosfera, más bien. Creo que las tortas que se va a llevar en el programa le van a venir fenomenal para se le bajen los humos, y confío en que, por su bien, la experiencia vivida le lleve a no volver a decir jamás eso de "soy el mejor". Al menos hasta que no lo sea de verdad. Empatía: 5. Va de sobrao pero es jovencillo, por lo que se le perdona (en parte). Capacidad para poner de los nervios: 2. A pesar de su soberbia, no parece excesivamente conflictivo. Talento culinario demostrado hasta el momento: 4. La canela con arroz que preparó no sonaba muy apetecible. Top frase: su magistral definición de la cocina. "Ves cuatro ingredientes, los juntas, y lo que salga".

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Bárbara Amorós

Una de esas concursantes del perfil “madre y esposa en la vida”. Estudió en Le Cordon Bleu de París, tiene una empresa de cátering y es asesora gastronómica de dos restaurantes en Nueva York, así que su poca habilidad a la hora de preparar un arroz o limpiar un rodaballo sólo se explica porque lleva una buena temporada lejos de la parte ejecutiva de la cocina. Aliña todos sus platos (de momento, TODOS) con un ingrediente secreto: unos lagrimones como puños, aunque también se ríe y charlotea como si se hubiera tomado tres o cuatro julepes de menta. Creo que va a adoptar rápidamente el rol de madre y los va a cuidar a todos (menos a Miguel, que ya ha dejado claro que no se va a dejar porque no le hace puñetera gracia) como una gallina clueca. Empatía: entre las señoras, 9. Entre el resto de la humanidad, 4. Capacidad para poner de los nervios: 6. Por la manía de llorar y pedir perdón. Talento culinario: 4. Aunque supongo que si vuelve a la práctica aumentará rápidamente.

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Jesús Almagro

Claramente, uno de los máximos candidatos a ganar Top Chef. Jefe de cocina del Grupo Larumbe, es el chef con más prestigio de todos, y demostró su poderío haciéndolo impecablemente bien en la primera prueba. Almagro me despierta bastante admiración, porque habiendo alcanzado su nivel profesional hay que tenerlos bien puestos para presentarse a un concurso así, donde exhibes tus virtudes pero también tus defectos. Ahora bien, no sé si está un tanto sobrecapacitado respecto a los demás contendientes. Eso sí, el momento en el que Ángel León le besó en la calva fue lo más estrambótico del programa. Empatía: 6. Parece un señor simpático. Capacidad de poner de los nervios: Por lo visto en el primer capítulo, diría que 1. Pero el avance del siguiente anuncia un posible 7. Talento culinario: 9. Por ahora, es el mejor.

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Elisabeth Julianne

La antisistema del programa. Abanderada de la igualdad en el mundo de la gastronomía y concienciada sobre los productos de proximidad, vive en Menorca donde tiene un huerto del que provienen las verduras que usa en su restaurante. También cría sus propios corderos. Tiene pinta de meditar un par de veces al día y se le empañan los ojos hablando de desigualdades. En resumen, es una jipitrusca. Pero, en un alarde de coherencia, cuando los jueces le piden que prepare un plato para deslumbrar se olvida de la huella ecológica y se lanza de cabeza sobre unos carabineros ligeramente más grandes que el principado de Mónaco. Empatía: 6, siempre que no se pase con lo de “la cocina, mundo de machirulos”. Capacidad para poner de los nervios: De momento, 2. Veremos. Talento culinario: 5. Su plato estrella, bien, pero el micropuré de caballa junto a mondongo gigante de aguacate picado de la primera prueba era una estafa.

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Eduardo Sánchez

Era, con mayúsculas, EL personaje. Lástima que le echaran, porque una joya de tantos quilates no se ve con frecuencia en televisión. Posible inspiración de Gru, mi villano favorito y prueba viviente de las secuelas que te puede dejar trabajar para el Ejército, Sánchez protagonizó las escenas más divertidas de todo el show. Su marmitako paso total de vosotros y sus maravillosas declaraciones me llevan a suplicar una repesca de este hombre. “Haría lo que sea menos violencia contra los demás”, dijo. Qué pena, Eduardo, nosotros que te queríamos ver descuartizando a algún compañero... Empatía: 8. Era tan de otro mundo que molaba. Capacidad de poner de los nervios: 0, porque le han eliminado. Talento culinario demostrado: 2. Lo que guisó era puro cuartel. Top frases: "Mi pelicula favorita son Rambo" y "yo he dado de comer a políticos de alto estándar".

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Eduardo sánchez

 

Documentación: Mònica Escudero

Hay 102 Comentarios

Me espanta ver como en todos estos concursos se escatima en lo mas esencial de la cocina: en el tiempo. Creo que Chicote -mas bruto que un arado y con mas cabezas cortadas que un samurai- es genial para estos programas donde profesional o aficcionado, estás desnudo, con tus carencias y virtudes a la vista de todo el mundo. El "Chef del Mar" al que tengo sincera admiración, creo que debiera dejar de levitar por un rato y bajar a la tierra a compartir sus "secretos" con los mortales. Susi Díaz, es mejor cocinera y es todo bondad: está muy bien y templada en su cometido. El programa me gustó, no vi el cotilleo, y creo que ganaría con diferentes jurados probadores.

Una pregunta simple, tiene algo que ver con la versión americana?? Es la que yo conozco desde hace años y ésa, sí vale la pena.

Jajajaja, otra que se va a la cola del paro y no precisamente para poder trasnochar viendo TopChef sino por la risilla floja que me sale leyendo este post! Coincido en casi todo, pero o soy medio tio o te has colado conmigo, Bárbara (empatía 0) me ha puesto los pelos de punta! Lo que no entiendo es como lloraba ella en lugar del pobre rodaballo!
http://cocinarconamigos.blogspot.com.es

Sr. MLI, gracias por enseñarme una nueva palabra: "empotrador". Supongo que mi ignorancia delata mi avanzada edad, pero la verdad es que me suena a fabricante de armarios empotrados o a accidente de coche/camión/moto contra muros o paredes. En cualquier caso, sigo sin entender su significado cuando se aplica a una persona.


Y gracias por su crónica televisiva. Tengo la costumbre de no ver la tele y de no ser por Ud. ni me habría enterado de este nuevo GH culinario.


Un saludo desde Mallorca

Para mí fue un gran alivio ver un programa de cocina en el que al fin, los concursantes, saben cocinar.
Los jueces me parecieron acertados y discretos, y no que estaban haciendo un papel.
Enhorabuena a Chicote por el cambio después de Pesadilla en la cocina. Que eso sí que era triste.
Me sobró la segunda parte, con la presentadora rubia esa, buscando las lagrimillas y el momento tierno. Que se vuelva a la isla.

"El Txino con Txapela". ¡La madre que me parió, por todos los santos y la txapela de mi padre! Que le den el premio ya.

La verdad, me sorprendio el programa...un poco largo, eso sí, pero estuve cara al televisor todo el tiempo.
Personalmente, la actitud visceral o espontánea, o rebelde de Begoña lo mejor...esta chica promente, y su " Anarquia de un risotto" parecía estar a años luz de los demás platos.

Partiendo de la base de que Jesús Almagro ganará el concurso, Top Chef no tiene el más mínimo interés gastronómico. Otra cosa es el morbo granhermano.
Bien por eliminar a la presentadora florero, pero hay que reconocer que tiene más gracia Pepe que Chicote, un tipo que está seguro de que el mundo desaparecería si no fuera por su él. Susi Díez mejor que Samanta Vallejo y el neptuno de los fogones con menos sex appeal que Jordi.

Hola Mikel
Yo no vi el programa porque lo han ubicado en una noche Revolution_aria, en la que ya tenía opción televisiva. Pero me desternillo con tu forma de narrarlo todo, me parto, y procuraré ver el 1er programa en alguna web...porque tras Masterchef no tengo necesidad imperiosa de seguir dedicando una noche semanal a un reality-lastimero de cocina.
Tan malo como Masterchef no tuvo que ser, porque igualarlo en acartonamiento y sobreactuación es imposible, y porque niños maleni no hay mas que uno, y Davides confabuladores igual, y amas de casa alcachoferaslacrimógenas...

CocinaZen, pues yo coincido contigo en que nosé qué zen le vería el chef del mar al cocinero chino. Poco zen hay en Hong Kong y menos en el País Vasco. Tampoco por qué afirmó que alguien de su "cultura" debería conocer mejor los secretos de la tempura, o algo parecido, como si los ojos rasgados igualaran a todos los asiáticos.

No veo ninguna referencia a la fugaz y carente de sentido aparición de David de Jorge. Este figura se supone que iba a ser uno de los jurados, pero se cayó de podio, y una caida suya debería haber sido más sonada, aunque solo sea por el volumen.

Digo yo una cosa, si quieren que David de Jorge participe en el programa, que le den un papel con sentido, porque es un personaje que lo tiene todo para mejorar el programa, es un tio grande en todos los aspectos, pero que no le pongan 3 minutos al final pintando la mona, porque no mola nada.

Viva Rusia!

Me adhiero al comentario de Oé,sobre el Cocinero Neptunico (el se hace llamar Chef del Mar) creo que le sobra misticismo y prepotencia, (parece ser el descubridor del mundo mundial de la anchoa y el chanquete) lo mejor del programa su frase al asiático: "esos momentos Zen que transmites" ¿Zen? ¿Que Zen? El chino aún se está partiendo la caja. Hoy la red estaba llena de paisanos suyos alabando que en la TV se había hablado en andaluz, sí, incluso se permitió un "pixa" para no olvidarse de ningún típico-tópico, yo más bien diría que hablaba en "fisno", más bien en "fisno-místico" por eso del Zen. En fin, ayer y no más. Esperpento en estado puro

Por partes y siempre que el sueño me lo permita, porque yo me levanto a las 6.
Absolutamente de acuerdo con el artículo que me ha parecido fantástico, salvo en el caso de Elisabeth, que ya me ha puesto de los nervios.
Y absolutamente de acuerdo con lo expresado en otros comentarios. Está muuuuuy lejos del Top Chef original, tanto en calidad de concursantes como, sobre todo, en ritmo y entretenimiento.
Además, en Top Chef el Chef invitado también juzga, no se pasea en un patético ejercicio de corporativismo y los jueces no son sólo chefs, también hay gastrónomos o editores que a veces discrepan.
Y sobre todo, el programa original dura menos.

De acuerdo con Beth: un día me echan de la oficina por las risas leyendo el Comidista!!
Yo no vi el programa porque vivo en Bélgica por "movilidad exterior", como diría la Ministra. Pero por lo que dices, veo que las versiones españolas de los programas de cocina siguen siendo reguleras... Yo sigo el MasterChef y el Top Chef franceses, y ni el jurado es tan borde y artificial, ni hay niñatos soberbios y/o marujas lloronas entre los concursantes. Qué pena.
Me vais a permitir que os deje el link de un blog que acabo de empezar con mucha ilusión!! Es de repostería pero cero "maleni", lo juro.
http://pastelite.blogspot.com

Mikel, necesito saber qué lleva esa anarquía de pasta. Yo por la receta maato

Suscribo tus palabras,Mikel.Apoyo la idea de que el programa no acabe tan tarde,que yo me levanto a las 6 y así iba yo hoy en el tren,dando encabezadas.

Estoy muy indignada con el Top Chef español, he sido y soy fan del americano, que cada año se supera con sus pruebas y con el respeto que profesan a los concursantes.
Esta versión "made in Spain" es una burla al formato.
Primero: las cocinas donde ejercerán sus habilidades los chefs son vitros!!! En una cocina profesional eso no se ve en la vida, pero por satisfacer al patrocinador, son capaces de volver locos a los chefs.
Segundo: qué es el anuncio de la repesca esa tras el reto?? En Top Chef USA si tu equipo pierde se decide entre los componentes quién ha tenido mayor responsabilidad en el fiasco y a la calle. Aquí los vuelven a poner a cocinar...como si no tuviéramos bastantes comentarios graciosillos de los jueces. Es alargar por alargar.
Tercero: Les dan los cuchillos?? Un chef como dios manda debe tener su juego y punto...qué es eso de te los doy como si no hubieses visto unos en tu vida??
Cuarto: La falta de respeto que se les tiene a los profesionales que concursan como si fuera un Masterchef cualquiera.
Quinto: qué es eso de El Almacén de Top Chef?? Qué invento repugnante es ese?? Te juro que me dan ganas de llorar y me avergüenzo de la capacidad española para reventar formatos más que estudiados y convertirlos en un Sálvame gastronómico.
Lo veré porque tiene que ver con la cocina, pero no creo que le lleguen a la suela del zapato a su original americano. Allí ganar TopChef es como ganar el Bocus D´or. Aquí será como ir a Gran Hermano y te la pases cocinando en vez de haciendo "edredoning".

A pesar de todo, lo seguiré.

Aquí les dejo "mi" SHOW de cocina, que acaba de ganar el premio de canalcocina a MEJOR videoblog:

http://www.paulinacocina.net/pan-con-tomate/1568

Abracísimos.

pues como tú doy un voto de confianza para el 2do programa pero asi de primera el nivel me parece bajo (salvo Jesús Almagro) en comparación con los concursantes de la versión francesa de Top chef con la que disfruté mucho. Pero claro el programa de ayer no dejaba mucho sitio a la creatividad...

como siempre, tu crítica es mejor que el programa, y, como siempre sigo coincidiendo contigo en casi todo!
me ha encantado lo de la " corrala del Siglo de Oro" del primero de MasterChef, apuntaba maneras de ir todos de malotes, y, mira que yo a Chefcote le empotraba contra la pared por esas maneras de CutreRamsey pero he de admitir que mucho mejor que el primero de MasterChef!
Jesus Almagro es el claro vencedor, un currante, me encantó en la peli del Bocouse y seguro que me encantará!
ah! un pequeño detalle qeu se te ha pasado, la frase del jubilado:
"he hecho una pintada rellena, así sin hueso, pa que puedas comer por tos laos!"! Oo
hasta la semana que viene!
=D

Jajaja una pasada de Post, para un programa demasiado parecido a 'masterchef' con concursantes profesionales.

Me quedo con los comentarios algo desafortunados de Chicote (a veces va tan de sobrado que mejor recupere algo los fogones), y tu visión 'Gru'

http://cocinadeemergencia.blogspot.com

Dos apuntes:

Para ser profesionales algunos dejaron bastante que desear no? que te quede un plato salado o un arroz con el saborazo de canela???? tiene guasa...


Y después, no veremos nunca a un cocinero en la tele (además de arguiñano) con un gorro??? Porque cuando los enfocan sudando y cayéndole las gotas... no se, la imagen es muy poco atractiva y profesional.


Por lo demás, el programa, bien, los tres cocineros del jurado estuvieron acertados y en su papel.

Lo del horario, sin comentarios, se nos cierran las persianas a esas intempestivas horas.


Saludos a todos y que tengáis un feliz día,
http://www.demipueblo.es

de acuerdo con los horarios, por favor, que lo adelanten una hora (como mínimo); ¿y si nos quejamos a los cabezaspensantes éstos que abogan por la modificación de los horarios?

Me echarán de la ofi por loca y por tu culpa, que me haces reír por lo bajinis (momento Gru) cuando todo el mundo está hipersilencioso.
Por lo visto ayer, o todo el mundo estaba muy nervioso, o los platos son bastante flojos (a excepción del de Almagro y alguna cosita más). Yo estaba enganchada a la versión americana que ponían en Discovery (los findes a mediodía, con lo que te entraban unas ganas locas de cocinas, en lugar de tenerte que poner palillos en los ojos a los Naranja Mecánica para aguantar hasta el final) y el nivel de los platos era algo superior. Había algún mejunje, pero me parece que aquí andamos un poco más flojitos.
En vista de que no van a mostrar las marcas de nada de lo que echan en los platos, estaría bien que al menos, patrocinaran un poco los productos locales y ecológicos, ya que están y que la Fundación Antena 3 es tan activa. Y lo del banco de alimentos... Bufff No sé qué pensar. No es mala idea, pero todos los frescos y los bogavantes que sobran no sé yo si les va a ser demasiado útiles...

Y Borja Letamendia ¿qué hizo?????????????

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El Comidista

Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

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Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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