Anarquía de un risotto y otras delicias de 'Top Chef'

Por: | 03 de octubre de 2013

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Las tres Gracias. / ANTENA 3

 

Antes que nada, una pregunta. ¿Alguien ha informado a los programadores españoles de que hay gente que no es nini ni jubilada y se levanta pronto al día siguiente? Lo digo porque esto de que sus programas estrella acaben a las tantas es buenísimo para todos aquellos a los que les suena el despertador a las 7.30. De hecho, no sé cómo el Gobierno no les premia con una subvención por su ayuda para mejorar la productividad del país.

Top Chef, el nuevo reality-concurso culinario de Antena 3, empezó ayer a las 22.40 y acabó a las 0.20. Tan extenuante horario, unido a la duración del show (hora y media sin contar los anuncios), logró que éste se hicera largo cual morcilla de 187 metros. A pesar de que estuvo, en líneas generales, bastante bien. Hubo momentos divertidos. Hubo tensión. Hubo buena y mala cocina. Chicote se lució en los momentos pesadillescos que todos espérabamos -"¿sabes la diferencia entre crujiente y duro?"-, y sus compañeros de jurado, Ángel León y Susi Díaz, funcionaron como contrapunto sin resultar ni envarados ni blandos. Eso sí, todo recordó mucho a Masterchef. Quizá demasiado.

Hay cosas que me empiezan a cansar en este tipo de concursos. La estrategia de poner nerviosos a los concursantes, por ejemplo. Entiendo que el jurado tiene que intervenir para hacerles hablar y que televisivamente pase algo, pero me parece innecesario que les metan tanta caña mientras cocinan. La situación ya es suficientemente tensa como para cargar las tintas, y pienso que Díaz, León y sobre todo Chicote deberían ser cuidadosos con la presión que imponen. Y también con las directrices que les dan a los cocineros: parece confuso pedirles que arriesguen y a los dos minutos que jueguen sobre seguro haciendo lo que mejor saben.

Por suerte, los tres están mucho más naturales que los jueces de Masterchef en el primer programa. No se les ve tanto el guión ni parecen salidos de una corrala del Siglo de Oro. Chicote lleva las riendas, León cae simpático y Díaz, con su aire de profesora de Primaria, puede dar mucho juego como poli buena junto al poli malo de Pesadilla. La inexistencia de una Barbie presentadora estilo Eva González es un rotundo acierto, tanto como lo de zumbarse a cuatro participantes en la primera emisión y dejar el número en 11, una cantidad mucho más manejable para la memoria del espectador.

Aunque el formato es bastante similar, sólo que con cocineros profesionales en vez de aficionados, la troupe de Top Chef ha repetido por activa y por pasiva que no quieren parecerse a su predecesor en La 1. Sin embargo, no sólo el formato es muy similar, sino que algunos participantes repiten de forma llamativa roles que vimos en aquel programa: el niño prodigio repipi (Fabián/Iván), la maruji insegura de lágrima fácil (Maribel/Bárbara), el nervioso conflictivo (José David/Miguel), la que va totalmente a su bola y es más bruta que un arado (Santiaga/Begoña) y el pescado torturado con cuchillos, machetes, mazas, motosierras y cualquier arma letal disponible en el mercado (Rodaballo/Rodaballo).

Me gustaría que Top Chef no cayera en el error de primar el posible atractivo entre ciertos colectivos de espectadores de determinados concursantes. Es decir, de eliminarlos o no en función de su valor como personajes de reality más que por su talento como cocineros. En este sentido, recibí señales contradictorias. Por un lado, me resultó incomprensible que preseleccionaran a Erika Domínguez, una chica simpatiquísima pero que en su vida había cocinado un ave y que miraba la Thermomix un MyCook como si fuera un ovni (¿no había nadie en el cásting con más conocimientos?). Por otro, me alegré de que expulsaran por su falta de destreza a chefs con un fuerte potencial ternurista, como el jubilado Enrique Lozano o el discapacitado Vicente Cubertorer.

También me gustaría que los concursantes fueran tratados como cocineros experimentados y no como amateurs: si su nivel no es el adecuado es un error de los que hicieron la selección, no de ellos. O que el programa mantuviera e incluso aumentara los subrayados cómicos con las músicas: el momento del marmitako a velocidad valium del chef del Ministerio de Defensa fue grandioso. Y si es posible, pediría a Diosito no oír 300 veces en cada programa lo del "rock and roll" en la cocina, porque ya resulta un pelín cansino. Que cualquier día empezaremos a decir “aquí hay mucho hervor” o “¡menuda fritanga!” cuando vayamos a un concierto, y acabaremos haciendo el ridículo.

Más allá de estas cosillas, insisto en que Top Chef me gustó. Y no debí ser el único, porque el programa consiguió un total de 3.030.000 espectadores (más del doble que ¿Quién quiere casarse con mi hijo?) y un 17,7% de share, según la web vertele.com. Si el primer episodio, que en este tipo de concursos suele aburrir hasta al más entusiasta, ha sido digno, creo que las siguientes entregas pueden resultar muy entretenidas. Las pruebas conjuntas, las más dadas al conflicto, están por llegar. Y entre los concursantes no faltan seres que prometen los necesarios conflictos para que no nos durmamos entre plato y plato. Éstos son los que me parecieron más interesantes.

Miguel Cobo

Físicamente es lo que una buena amiga llamaría “un empotrador” en toda regla: alto, ancho y con buena planta. Un tipo con aires de triunfador, claramente necesitado de dos o tres Sosegones diarios y con ganas de convertirse en una estrella mediática (dice que “le encantaría que le reconocieran por la calle”). Cuando el último concursante que entra es Bárbara y no Eduardo, se le tuerce la cara y dice que “no la ve sincera”: en mi bola de cristal veo escenas de bronca (por parte de él) y llanto (por parte de ella). Dicen en su perfil del programa que fue “un joven rebelde hasta que encontró la gastronomía”, algo que siempre da curiosidad (si fuera ¿Quién quiere casarse con mí hijo? no sería un misterio porque tendría un pasado como actriz porno). Empatía: 3. Demasiado encantado de conocerse y nerviosillo. Capacidad para poner de los nervios: 8. Demasiado encantado de conocerse y nerviosillo. Talento culinario demostrado hasta ahora: 5. ¿He dicho ya que está demasiado encantado de conocerse y es ALGO nerviosillo? Top frase: "Es que pienso muy rápido".

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Begoña Rodrigo

Por dura, borde, criticona y deslenguada, mi concursante favorita en estos momentos. Es valenciana pero parece vasca del Goierri. Se exige mucho a sí misma, lo que la convierte en una mujer siempre tensa, y exige mucho a los demás, lo que la convierte en un dolor en el culo para los que la rodean. Me parece una persona muy valiente por declarar su indiferencia ante un plato sagrado en su lugar de origen. Además es listísima: lo de llamar un arroz que parecía un vomitado "anarquía de risotto" fue un acto de rebelión punk absolutamente genial. Empatía: 1. Por desgracia, las personas así no caen bien. Capacidad para poner de los nervios: 9. Tiene todas las papeletas para ser la supervillana de Top chef. Talento culinario demostrado hasta ahora: 10. Es a la cocina lo que los Sex Pistols a la música. Top frase: "Cuando vi que me tocaba Susi Díaz, dije: ya está, una puta paella".

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La foto
La "anarquía de una pasta" que me comí ayer. / EL COMIDISTA

 

Hung Fai

Imposible no enternecerse ante la sonrisa y las maneras educadas de este chico. Improbable mezcla de hongkongés y trianero, ya me caía bien en su programa en Canal Cocina Oriental y tal –donde preparaba platos asiáticos muy apetecibles, lo que me hace pensar que los nervios le traicionaron en la prueba–, pero intuyo que en Top Chef va a rozar el cielo del cuchicuchismo. Es un tipo tranquilo, y creo que puede funcionar muy bien tanto como herramienta de cohesión como para templar los ánimos cuando las cosas se pongan tensas. Es tercera generación de cocineros y (sólo por esto ya vale la pena que gane) quiere abrir un restaurante de cocina fusión oriental y vasca que se llame El Txino con Txapela. Empatía: 7. Dan ganas de que las cosas le vayan bien. Capacidad para poner de los nervios: 3. De momento. Talento culinario: 7. Lo digo más por su trabajo anterior en televisión más que por lo que se vio en el programa. Top frase: “Cuando [Chicote] ha entrado y ha hecho PUM [con la puerta], el corazón me ha hecho PUM”.

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Iván Hernández

Para su carrera profesional, sería fantástico que ganara Top Chef. Para él como persona, no lo tengo tan claro. Este chaval de 22 años tiene un claro problema de alta autoestima. O de autoestima por la estratosfera, más bien. Creo que las tortas que se va a llevar en el programa le van a venir fenomenal para se le bajen los humos, y confío en que, por su bien, la experiencia vivida le lleve a no volver a decir jamás eso de "soy el mejor". Al menos hasta que no lo sea de verdad. Empatía: 5. Va de sobrao pero es jovencillo, por lo que se le perdona (en parte). Capacidad para poner de los nervios: 2. A pesar de su soberbia, no parece excesivamente conflictivo. Talento culinario demostrado hasta el momento: 4. La canela con arroz que preparó no sonaba muy apetecible. Top frase: su magistral definición de la cocina. "Ves cuatro ingredientes, los juntas, y lo que salga".

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Bárbara Amorós

Una de esas concursantes del perfil “madre y esposa en la vida”. Estudió en Le Cordon Bleu de París, tiene una empresa de cátering y es asesora gastronómica de dos restaurantes en Nueva York, así que su poca habilidad a la hora de preparar un arroz o limpiar un rodaballo sólo se explica porque lleva una buena temporada lejos de la parte ejecutiva de la cocina. Aliña todos sus platos (de momento, TODOS) con un ingrediente secreto: unos lagrimones como puños, aunque también se ríe y charlotea como si se hubiera tomado tres o cuatro julepes de menta. Creo que va a adoptar rápidamente el rol de madre y los va a cuidar a todos (menos a Miguel, que ya ha dejado claro que no se va a dejar porque no le hace puñetera gracia) como una gallina clueca. Empatía: entre las señoras, 9. Entre el resto de la humanidad, 4. Capacidad para poner de los nervios: 6. Por la manía de llorar y pedir perdón. Talento culinario: 4. Aunque supongo que si vuelve a la práctica aumentará rápidamente.

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Jesús Almagro

Claramente, uno de los máximos candidatos a ganar Top Chef. Jefe de cocina del Grupo Larumbe, es el chef con más prestigio de todos, y demostró su poderío haciéndolo impecablemente bien en la primera prueba. Almagro me despierta bastante admiración, porque habiendo alcanzado su nivel profesional hay que tenerlos bien puestos para presentarse a un concurso así, donde exhibes tus virtudes pero también tus defectos. Ahora bien, no sé si está un tanto sobrecapacitado respecto a los demás contendientes. Eso sí, el momento en el que Ángel León le besó en la calva fue lo más estrambótico del programa. Empatía: 6. Parece un señor simpático. Capacidad de poner de los nervios: Por lo visto en el primer capítulo, diría que 1. Pero el avance del siguiente anuncia un posible 7. Talento culinario: 9. Por ahora, es el mejor.

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Elisabeth Julianne

La antisistema del programa. Abanderada de la igualdad en el mundo de la gastronomía y concienciada sobre los productos de proximidad, vive en Menorca donde tiene un huerto del que provienen las verduras que usa en su restaurante. También cría sus propios corderos. Tiene pinta de meditar un par de veces al día y se le empañan los ojos hablando de desigualdades. En resumen, es una jipitrusca. Pero, en un alarde de coherencia, cuando los jueces le piden que prepare un plato para deslumbrar se olvida de la huella ecológica y se lanza de cabeza sobre unos carabineros ligeramente más grandes que el principado de Mónaco. Empatía: 6, siempre que no se pase con lo de “la cocina, mundo de machirulos”. Capacidad para poner de los nervios: De momento, 2. Veremos. Talento culinario: 5. Su plato estrella, bien, pero el micropuré de caballa junto a mondongo gigante de aguacate picado de la primera prueba era una estafa.

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Eduardo Sánchez

Era, con mayúsculas, EL personaje. Lástima que le echaran, porque una joya de tantos quilates no se ve con frecuencia en televisión. Posible inspiración de Gru, mi villano favorito y prueba viviente de las secuelas que te puede dejar trabajar para el Ejército, Sánchez protagonizó las escenas más divertidas de todo el show. Su marmitako paso total de vosotros y sus maravillosas declaraciones me llevan a suplicar una repesca de este hombre. “Haría lo que sea menos violencia contra los demás”, dijo. Qué pena, Eduardo, nosotros que te queríamos ver descuartizando a algún compañero... Empatía: 8. Era tan de otro mundo que molaba. Capacidad de poner de los nervios: 0, porque le han eliminado. Talento culinario demostrado: 2. Lo que guisó era puro cuartel. Top frases: "Mi pelicula favorita son Rambo" y "yo he dado de comer a políticos de alto estándar".

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Eduardo sánchez

 

Documentación: Mònica Escudero

Hay 102 Comentarios

Pedazo de entrada súper detallada que te has currado!! Aunque como no lo vi, no puedo opinar. Veré el próximo programa, si llegado el miércoles me acuerdo, claro... que es lo que tiene no encender nunca la tele, que cuando quiero ver algo se me olvida. En fin... que he tenido qué buscar qué es QQCCM :S

El programa está entretenido y Chicote es un crack, pero me da la sensación que está todo amañado porque en las redes ya se sabe quien es el ganador, en este caso, ganadora: http://xurl.es/dcixb

Jesús Almagro es el claro favorito. Ya tiene experiencia delante de las cámaras y en cocinar bajo presión, como podréis comprobar si veis el muy recomendable y entretenido documental "El pez, el pollo y el cangrejo real"
Por cierto, en una de las mejores escenas de ese documental, Jesús da a probar a otros cocineros una primera prueba de lo que ha ideado para el concurso Bocuse d`or y le ponen bastante a parir. Pues bien, el que más le arreó detrás de las orejas era, precisamente, un tal Alberto Chicote.

Yo que no madrugo tanto, (me levanto a las 8:33 exactamente) me permití ver un trozo de lo que vino después, una especie de Sálvame Topchef sin desperdicio, que risa por favor, sobre todo con el jubilado Enrique Lozano, que dijo que le habian sancionado con 30 seg antes de empezar y que se habia perforado el dedo y no cortado, y que deberían haber parado la competición y dejarle participar otro día... Si puedes verlo en diferido te lo recomiendo encarecidamente. Historias para no dormir y los expulsados sentados en un sofá sometidos a entrevista y posteriores juicios tipo gran hermano. Menos mal que me quedé dormida...

Genial post! coincido con tu opinión! jaja
almu
http://www.mavieenroseblog.com/

Yo no vi el programa porque empieza y termina muy tarde. Y encima de ver el programa, querido Mikel, has escrito la entrada para que la tengamos calentita esta mañana. Aunque supongo que te habrá dado tiempo de ir escribiendo algo en los anuncios, que imagino que habrán sido eternos.

Bueno, ahora que ya he leido tu critica, ya puedo tomarme el segundo cafe (no será el ultimo, teniendo en cuenta que soy de las que se levantan a las 7 y aguanté hasta el final el programa). Me ha faltado tu opinion sobre el añadido final tipo Gran Hermano de tertulia post-Top Chef... ¿de verdad es necesario?

Buenos dias Mikel y compañía....¡¡¡ Eres muy, muy bueno !!! Tenía que decirtelo y no es "peloteo", esperaba tu reportaje sobre Top Chef...y no me ha defraudado lo más minimo. Tienes mucho arte y gracia contándonos tu visión del programa y de los personajes.
Enhorabuena una vez más.
Anoche me pasé casi todo el programa dudando si Hung Fai, era el cocinero de Oriental y tal, no le reconocía fisicamente...hasta que ésta mañana he podido comprobar que era él.
Hung Fai y Jesus Almagro, lo mejor, será interesantisimo éste duelo entre dos grandes cocineros ....
Logicamente seguiré el programa, me gusta la cocina aunque no los "realities shows" que en este tipo de programas van unidos y muy a pesar mio, acerca al publico en general a la gastronomía....es un logro hoy en dia, de ello hablo un poco en Mi cocina, con una receta tradicional y muy marenga.....http://micocinacarmenrosa.blogspot.com.es/2013/10/chopitos-encebollados.html
Saludos cordiales.....

Creo que has recreado perfectamente lo que sentimos , anoche, en el programa "de Chicote".
Ángel León y Susi Díaz, transmitían buenas sensaciones como jueces-maestros.
Me sorprendió, las diferencias entre los concursantes, en temas básicos en la cocina profesional: organización planificación y ejecución de los platos.
Has dejado de valorar-comentar a una de las sorpresas negativas de la noche Enrique Lozano. Mostró todos los fantamas de la Vieja-Cocina....
Ondo egin !!!!!!!

Ay, Bárbara CordonBleu, yo que tú iría a que me devolvieran el dinero que no he rezado en mi vida como ayer viendo cómo cortabas (o creo que al final se disolvió del mero acojone) el rodaballo.
Por otra parte, genial la aparición de David Robin Food, me encanta ese carisma, aunque hubiera tenido más chicha la cosa si hubieran tenido que reproducir alguno de sus platos. Fans total del programa oiga, que para eso no madrugo.

Pues yo estoy igual que muchos por aquí: ni me planteo ponerme a ver el programa, porque me levanto antes de las 6, y como que no es plan...Además, prefiero leerme los artículos del Mikel, que me lo paso mejor. Ah, y yo también adopto oficialmente el nuevo palabro: "cuchicuchismo"

Andrés, si unos profesionales no son capaces de hacer un arroz bajo presión, apaga y vámonos.

Master Chef no es el predecesor de Top Chef. Resulta que este formato se inventó hace 10 años. Creo que está claro quién es el predecesor de quién. No nos confundamos

Chicote es muy bueno pero con esos horarios... Mal vamos. Un saludo,

La sangre llegó al río. Creo que el arroz no es tratado justamente. Es muuuy difícil hacerlo y si es bajo presión que le haga un arroz su prima...

Nosotras! bueno una de nosotras jeje (para los que no nos conocéis somos dos amigas blogueras, y una no ve la tele...la que la ve (que es servidora) suscribe todas y cada una de tus palabras, de hecho me fuí a la cama sin haber terminado..que manía con poner los programas tan tarde..y eso que se les presupone formato familiar.
Me ha recordado bastante a Masterchef, y eso de ir a hablar con el concursante cuando está cocinando pues lo veo innecesario.
Genial tu clasificación de concursantes. jaja lo del cocinero del ejército genial jaja ; creo que deberían repescarlo.
PetiteCandela

Otra cosa, no entiendo que hacía ese tipo con cabeza y hablares de Mikel y cuerpo de Barbapapá caminando entre fogones diciendo "guay" a cualquier cosa que le decían los concursantes: ni probó ni juzgó. ¿para qué fue?

Me gustó, aunque a Chicote se le notaban resabios de Pesadilla en la cocina y fue incoherente: expulsa al jubilado por el momento gore, que posiblemente preparó el mejor plato -una pintada perfectamente deshuesada y rellena- y ni probó, y no a Gru, que hizo caldo con cabeza y uñas en un asqueroso momento chino y merecía ser echado solo por eso.
Ángel León debería evitar tanto misticismo, que no ha inventado el pescado, cogno, aunque casi.
El empotrador y la antipática, mis favoritos. La ñoña del cátering, mi candidata a una rápida expulsión: no sabe cocinar.

Hay algo que me perturba mucho de este programa y no sé de quién es culpa todavía: ¿son peores estos cocineros profesionales, algunos de restaurantes muy reconocidos, que los aficionados de Masterchef? Porque por la caña que les metían ayer parecía que sí. Me resultaba un poco incómodo ver a gente con muchos años de profesión hacer platos incomestibles. ¿Es culpa de los cocineros que son malos o de los jueces que exageran un pelín?

Menuda pesadilla...

Te doy las gracias por haberme alegrado la mañana, ¡qué grandes hallazgos, "cuchicuchismo" y "jipitrusca"! Yo vi solo el final, creo, pero me dio tiempo a ver su boquerón con la raspa encima. Y también vi al chino del pum pum, que me cayó muy bien, por cierto.
Como bien dices, el horario del programa es infernal, no lo voy a ver por lo tardío y porque ya cansa tanto reality culinario. Pero leeré tus comentarios, que son mucho más divertidos y se pueden leer a cualquier hora.
Besos

La verdad es que promete momentos estelares. Eso sí, visto que la palabra más repetida en general fue "yo" no estaría de más ampliar la cocina para que quepa tanto ego.
Saludos.

Se me hizo más largo que un día sin pan....

Pues no, no es para mí ese horario me levanto a las 7 (de la mañana) y me pongo de los nerviso con tanto tensión, chulerñia, lloros, alegría, uf no es para mí, y cuando llega el tachan tachan, and the winner is o más bien el perdedor es...
No lo soporto.
Disfrutad

Jajajaja!!! Estoy contigo en que no puede terminar tan tarde, hoy estoy muerta de sueño!!! A la bipolar ya la pueden echar que me pone de los nervios!

http://areaestudiantis.com

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

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Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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