Los 10 mandamientos para no aburrir con la comida en Instagram

Por: | 20 de noviembre de 2013

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Chorizacos Lo-Fi. / INSTAGRAM

 

¿Maravillosa red social en la que compartir fotos? ¿O irritante vertedero de vanidades, pretensiones y mal gusto? Instagram, la aplicación para móvil en la que muchos colgamos nuestras fotos de comida, puede ser las dos cosas. Todo depende de cómo la usemos, con sentido común o de forma descerebrada. Si quieres pertenecer al primer grupo, no tienes más que seguir estos 10 mandamientos instagrameros, que se resumen en dos: piénsalo dos veces antes de colgar algo y no castigues al prójimo con bodrios.

1. Seleccionarás lo que publicas

Una imagen chula de un plato que te ha salido muy bien (o una divertida de uno que te ha salido muy mal) puede tener interés para tus seguidores. Otra de un restaurante o un producto que vale la pena descubrir, también. Incluso el pastel que te ha hecho la abuelita por tu cumpleaños. Pero la foto mierder de tu sangüis de jamón y queso o de la paella pastosa que te comes todos los jueves en el bar de abajo no le interesa ni al Tato. ¿Te llamas Jamie Oliver? ¿O Jordi Roca? Pues sé consciente de que si das la caca con tu día a día gastronómico, aburrirás hasta a tu abuela. No sobrecompartas información inútil, y publica ocasionalmente fotos de comida que, bien por contenido o bien por estética, sean relevantes.

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La apasionante entrada al salida del horno de unos macarrones. / INSTAGRAM

 

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Una emotiva lasaña. / INSTAGRAM

 

2. Respetarás el hashtag sobre todas las cosas

¿#comida #recetas #platos #postres #dulces #food #picoftheday #querico #chupchup #ñamñam #pollasenvinagre? No, gracias. No sé vosotros, pero yo si veo más de cuatro o cinco hashtags (etiquetas temáticas) en una foto me aturullo, se me bloquea el ojo y dejo de leer inmediatamente. El hashtag puede servir para categorizar mínimamente lo que sale en la foto, dónde se ha tomado la imagen, algún ingrediente o un grupo al que pertenezcas. Y ya. Si después sientes la necesidad de explayarte poniendo 72.635 etiquetas más con la peregrina aspiración a ganar seguidores, felicidades, pero debes entender que algunos como yo te mandarán a #freírchurros.

La foto
¿¿¿¿Foodgasm???? / INSTAGRAM

 

3. Controlarás con los filtros

Sabemos que los filtros molan. Que son capaces de hacer que cualquier truño de foto cuele. Y sabemos también que es difícil resistirse a usar todas las opciones que te ofrece Instagram. Pero debes lograrlo. Si pones un filtro agresivo a una imagen, luego la saturas, luego juegas con el foco, luego la giras y luego le pones un marco, lo más probable es que tu maravilloso plato se convierta en una temible comida alienígena, muy bonita para ilustrar la próxima edición de La guerra de los mundos pero inútil si lo que pretendes es mostrarte al mundo como un gourmet. Grábate en el cerebro con una plancha caliente un concepto clave: naturalidad.

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Mandarinas desde Marte. / INSTAGRAM

 

4. Cuidarás la luz y los encuadres

No se trata de que te conviertas en una Annie Leibovitz o en un Helmut Newton, sino de poner cierto cuidado. Pocas cosas incitan tanto al bloqueo como las fotos cutrongas (a no ser que te especialices en comida repugnante, como la imprescindible Cookingforbae). Aplicar tres sencillas normas mejorará exponencialmente la calidad de tu obra: deja que tu móvil enfoque bien el objeto que quieres mostrar, no lo pongas justo en el centro de la imagen, y usa luz natural siempre que puedas poniéndote de espaldas a donde venga para sacar la foto.

¿Fotos de platos en penumbra en restaurantes oscuros? NO. ¿Fotos de tartas con la encimera de granito, la baldosa ochentera y el microondas de fondo, iluminadas por los fluorescentes de tu cocina? MENOS. ¿Fotos con flashazos? CADENA PERPETUA.

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¿Qué animal es éste? / INSTAGRAM

 

5. No abusarás del colorante artificial

Vale, las fotos quedan mucho mejor cuando tienen color, pero eso no significa que tengas que alimentarte solo de cupcakes y cosas recubiertas de fondant teñido (por el bien de tu salud, básicamente). La fruta, la verdura, las vajillas o las servilletas de colorinchis pueden servir para aportarle un punto divertido a las fotos sin que vengan los servicios sociales a quitarte la custodia de tus hijos por no alimentarles con nada que no sea de color Rosa Flamenco Muerto, Lila Puturrú o Verde Coral del Adriático Norte.

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De lo cuqui a la caca. / INSTAGRAM

 

6. No publicarás tropecientas mil fotos al día

La gente que instagramea sin parar da más o menos la misma rabia que la que se facebookea o se tuitea encima. Su incontinencia en las redes sociales, o la profunda creencia de que a sus contactos les interesa desde su ortodoncia hasta doscientos planos diferentes de cada plato que comen pasando por los tomates de sus calcetines, solo provocan una reacción: bloquear/ocultar. Esto afecta a las famosas retransmisiones de comidas y cenas por las redes sociales: si publicas 18 imágenes seguidas de los aperitivos, entrantes, segundos, postres, petit fours, cafés, copas y puros que has tomado, no causarás admiración, sino cabreo. Menos es más, amiguitos.

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Unos perritos calientes. Superinteresante. / INSTAGRAM

 

7. No darás la caca con las tendencias

Cuando una de las personas a las que sigo ha dado la tabarra publicando sin parar fotos con filtritos durante meses –me refiero a gente con obsesión hasta el punto de gastarse dinero DE VERDAD comprando filtros– y de repente todas sus fotos van con #nofilter se me llevan los demonios. Con que #nofilter, ¿eh? Pues esos huevos benedict de la foto tirando a verdosa y con grano que subiste antes de ayer te los debiste comer en los ochenta.

Nofilter
#yesfilter. / INSTAGRAM

 

8. No usarás el botón de 'Me gusta' en vano

No puede gustarte todo lo que ves en Instagram. Es imposible. Así que no repartas likes como churros a no ser que de verdad te guste una foto, porque te van a confundir: a) con un psicópata, o b) con alguien que simplemente quiere conseguir me gustas en sus propias fotos. Para tener un cierto criterio, imagina tu foto de Instagram favorita arriba y abajo la más fea que has visto. Traza una línea horizontal –también imaginaria– justo en medio. Las fotos que queden por encima de la línea son susceptibles de recibir un me gusta, las de abajo no (a no ser que haya intenciones de chuscamiento con el/la dueño/a de la cuenta, en cuyo caso sí vale).

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A esta preciosidad yo sí le daría un 'me gusta'. / INSTAGRAM

 

9. No postearás fotos editadas ni mentirás

La gracia de Instagram es capturar fotos imaginativas y espontáneas y compartirlas tal cual con el mundo. Si quieres darles algo diferente, hazlo con su composición o usando un filtro (si es que los filtros se pueden considerar “algo diferente”), pero nunca pasándola por el Photoshop para saturar colores o corregir defectillos. Dentro de esta línea, también está bien recordar que esto va de compartir lo que estás haciendo-cocinando-comiendo en ese momento: si lo conviertes en un #lategram, la cosa pierde parte de su encanto.

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Esta maravilla claramente perpetrada por una aerolínea llevaba el sello #homemade / INSTAGRAM

 

10. Reprimirás tu ego y no alardearás

Salvo contadísimas excepciones, los selfies -autorretratos colgados en las redes sociales- son lo peor: no sólo te muestras al mundo como un monstruo egocéntrico, sino que encima sueles salir fatal. Nuestra variante particular en esta clase de imágenes es el selfy en locales de moda o en un evento gastronómico, cuya única función es la de tirarte el pisto e ir de ricachón (mal) o de enterado (peor). El aarg absoluto en este terreno es el autorretrato comiendo, pero por suerte, no se suele dar mucho.

En general, lo de dar envidia con la comida está bien en tu círculo privado -yo lo hago, y con sumo placer, en Facebook-, pero en público resulta feo. Por extensión, esta máxima afecta a cualquier foto tomada en restaurantes caros: si cuenta algo sobre un plato curioso, bien; si la pones sólo para demostrar tu poderío, estás haciendo el ridículo.

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Para esto no tenemos mandamiento. Bueno sí: ingresa en la López Ibor. / INSTAGRAM

 

Documentación: Mònica Escudero.

Hay 57 Comentarios

Muy bueno! Razón no te falta, y muchos de los "mandamientos" ya podían aplicarse a facebook, blogs,... Aunque luego, claro, cada uno hace lo que quiere...!

Dejad que cada uno publique lo que le dé la gana, joer.

Agradecerte, como siempre, tus post Mikel.
Por suerte, o por desgracia de algunos, hay otras redes más efectivas que Instagram, por ejemplo, Pinterest ó una red social que hemos creado desde Vigo, o mismamente algún grupo de Facebook.
Somos QUETECOMO.ES, una guía de alojamientos, cafeterías y restaurantes en Galicia, dónde podrás ver imágenes de restaurantes en Galicia, dónde comer en Vigo, Pontevedra, A Coruña, Lugo y Ourense. En Pinterest (http://www.pinterest.com/quetecomo/), en nuestra red social (https://www.quetecomo.es/mira/que-platos.php), en nuestro Facebook (https://www.facebook.com/groups/485508284879447/?), o en nuestra web (https://www.quetecomo.es/restaurantes.php)
Esperamos que os guste.
Un abrazo, para cada uno de vosotros.

Buen artículo para no variar. Y además me he reído.
http://comidadehoy.com

¿Se acuerda de qué decían Solbes y Pizarro de la crisis durate el debate electoral de 2008?

Vergüenza de país: http://yestheycan.blogspot.com/2013/11/escogimos-solbes.html¿Se acuerda de qué decían Solbes y Pizarro de la crisis durate el debate electoral de 2008?

Vergüenza de país: http://yestheycan.blogspot.com/2013/11/escogimos-solbes.html

Me ha parecido simplemente genial, tanto la entrada, en la que te doy totalmente la razón [las redes sociales están absorbiendo montones de mentes vacías] como los comentarios, donde veo a los que se pican porque han comido ajos, jajaja, buenísimo!

El concurso de Dilo Con comida esta increíble! participen con sus recetas http://sake.mx/ dcc!

Creo que es la primera vez que leo un post tuyo en el que me parece que meas fuera de tiesto. Como fotógrafo e instagramer buena parte de los consejos que das me parecen absurdos. Estoy seguro que encontrarás más de dos feeds sólo con fotos a contraluz y desencuadradas (por decir algo) y que encima es molón.

La entrada debería titularse "Los 10 mandamientos para tener un Instagram como el de Mikel López".

No me gusta este post. Yo creo que la gente puede poner en el instagram lo que quiera, y a quien no le guste, pues que no mire. Pero criticar lo que ponen los demas, eso es typical espanish

(y ademas se puede interpretar como "en cambio mira que bien lo hago yo").

No me interesa instagram ni twitter. Se lo dejo a los pajilleros.

¿Qué tipo de fotos se encuentran con los hashtags #soyfeliz #alacalle #frio #megusta? Porque yo no lo entiendo

Y por qué no puedo subir a instagram lo que le venga en gana? instagram no es un concurso de fotografía, es una red social, donde cada tipo de foto tiene un público y siempre es respetable. Yo no sigo tus mandamientos, para qué? entonces ya no sería yo. mi perfil es @juanjofuster

Lo que pienso yo es, a qué se le ha quitado el tiempo que ahora se invierte en tanta red social: no solo en publicar sino en ver lo que los demas hacen...
No sé, a mi no me da la vida para tanto!
Cómo se compagina eso con tener una vida?

Hilarante y a la vez constructivo. Gracias por este buen rato!

@Atila: ¿En serio crees que el autor del blog se dedica a fotografiar portales? El sistema de captcha (que se encuentra en montones de otros sitios web) lo pone Google y básicamente la idea es que todos trabajemos gratis para leer los números de portal que van capturando con el coche de Street View ( http://techcrunch.com/2012/03/29/google-now-using-recaptcha-to-decode-street-view-addresses/ ).

Me ha encantado la entrada de hoy, mucho humor y ¡muy bien ilustrada!.
Y me parto con algunos comentarios: los que se pican, los que se justifican y los mejores, los que nos ponen su enlace para comprobar como ellos (por supuesto) no hacen nada de eso..

Repito lo que dice Ana que me ha gustado: "Para no aburrir en Instagram y en la vida"

En líneas generales me ha gustado el post, aunque realmente escribo por mi desacuerdo con uno de los mandamientos... el de las etiquetas-hashtags... En mi opinión las etiquetas no están para que te las leas, tratándose de una red social de fotos, entiendo que la etiqueta sólo la lees si no te queda claro lo que aparece en la foto... los hashtags están para que te encuentren... Totalmente de acuerdo con que las etiquetas vengan a cuento... porque de qué sirve que alguien que busca fotos relativas a un tema llegue a tu foto si no tiene que ver lo que busca, en ese caso, sólo provocarás decepción y rechazo... por lo demás cuantas más etiquetas convenientes tengas más probabilidades hay de que lleguen a ti por diferentes vías...
Resumen: no me parece molesto el hecho de etiquetar en exceso en una plataforma visual que no está pensada para leer...

Y estos 10 mandamientos se resumen en uno: No darás la chapa al prójimo con lo que te gustas a ti mismo

Todo es más sencillo. Creo que bastaría con que cada cual fotografíe lo que quiera y cada cual decida seguir a quien quiera. Sin acritud, sin críticas, sin envidias, sin corsés...

Muy bueno! para que se lo aplique cada uno...
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http://www.mavieenroseblog.com/

Por si os interesa: Se está celebrando el concurso Sevilla capital mundial de la tapa y he seleccionado algunas que me han gustado por su presentación, pegadle un vistazo a las fotos de estas exquisiteces: http://detapasporsevillayotrascosillas.blogspot.com.es/2013/11/sevilla-capital-mundial-de-la-tapa.html

Yo no suelo poner muchas fotos en Instagram reconozco que se me olvida muchas veces que existe, soy más de photoshop :)
Y hablando de todo un poco os dejo una receta solidaria para Navidad, que está ya a las puertas: http://cocinarconamigos.blogspot.com.es/2013/11/sopa-de-gambas-y-chirlas.html

La opinión de un baturro como yo, es que llevamos rumbo de colisión. Estamos edificando unos hábitos sociales y de comunicación que nos están convirtiendo en una auténtica mamarrachada, además del calvario que supone estar formándote permanentemente en el uso de aplicaciones. Eso, o eres un paria, un perroflauta o un cenutrio. Pero en fin, ye lo que hay. Y yo que relinchaba con los vídeos del viaje a Laos de los vecinos... señorseñor... lo que nos queda por rumiar!!


Por cierto, MLIchu, no sé de donde sacas el tiempo para fotografiar cada día números de portales para poner en el Captcha este de los cojones... un día te van a pillar sacando la foto y te van a poner la cara fina.


Buen día!

Gracias. Tenía que decirlo alguien. Y me permito añadir un principio básico general: Es más que probable que cualquier foto subida por uno en instagram careza del más mínimo interés para los demás.

Si ya las antiguas fotos de bodas y viajes no interesaban a nadie -esa fue siempre la verdad, y eso que uno se gastaba una pasta en ellas- ahora imaginaos el interés que pueden despertar en otros las fotos de una tortilla de patatas o incluso una selfie de uno mismo sentado confortablemente en el váter. Claro que como es gratis...

Me gusta infinitamente más Pinterest y para el tema gastronómico es fantástico, unas fotos mucho más bonitas. Instagram acaba aburriendo por abuso de filtros y de venga más y más fotos cotidianas con un interés mínimo.

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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