Cómo renunciar a la comida (y hacerte millonario)

Por: | 25 de noviembre de 2013

Soylent

La horchata del futuro. / SOYLENT

 

Imagina un mundo en el que, para alimentarte, no necesites ir a la compra, ni cocinar, ni ir a un restaurante. En el que con sólo disolver unos polvos en agua y beberte el líquido blancuzco resultante ya satisfagas todas las necesidades nutricionales de tu organismo. O en el que ese líquido no lo tengas ni que preparar, porque llega a tu casa por las cañerías y basta con abrir un grifo para obtenerlo. Pues bien, ese mundo, que parece sacado de una película de ciencia-ficción, puede no estar lejos de convertirse en realidad.

Rob Reinhart, un informático y emprendedor de Atlanta (EEUU), empezará a comercializar a principios del año que viene un producto llamado Soylent que, según él, te "libera" de la obligación de comer. Se compone de 31 ingredientes, entre ellos harina de avena, maltodextrina, proteína de arroz, aceite de colza, fibra y un montón de minerales. En teoría, contiene todos los hidratos de carbono, grasas, proteínas y otros nutrientes que necesita tu cuerpo. El propio Reinhart asegura que vive sin tomar apenas nada más que batidos de estos polvos (sólo come algo de vez en cuando por puro placer), sin que su salud se haya resentido hasta el momento.

Tras anunciar su renuncia a la comida "para ahorrar tiempo y dinero" en febrero, y levantar una importante polvareda mediática con su invento, este chaval de 24 años ha montado una empresa en California con otros cuatro veinteañeros para fabricarlo industrialmente. Antes de considerarle otro pirado más, debes saber que ya tiene pedidos para su producto por valor de 740.000 euros -un paquetito de Soylent para una semana cuesta unos 50-, y ha logrado que varias compañías de capital riesgo inviertan otros 1.100.000 más en su aventura.

¿Pero qué ocurre cuando dejas de tomar comida normal y empiezas a vivir del Soylent? La respuesta está en un minidocumental que Motherboard, una web sobre tecnología y ciencia fundada por la revista Vice, colgó hace unos días en YouTube. Brian Merchant, un periodista de dicha web, se enfrentó al reto de pasar un mes alimentándose sólo con esos polvos mientras indagaba sobre el creador y su empresa. El resultado son 24 minutos de vídeo que fascinan y horrorizan por igual, en los que vemos el impacto físico y psicológico de la ausencia de comida humana, a la vez que nos enteramos de los motivos que llevaron a Reinhart a dejar de comer y de sus ambiciones para el futuro.

 

Para activar los subtítulos, hacer clic en el segundo icono de abajo a la derecha. / YOUTUBE

 

Los efectos en el reportero se resumen en una pérdida de cuatro kilos de peso, niveles bajos de vitamina D, movimientos intestinales "impredecibles" y la emisión de cierto olorcillo pestilente a Soylent detectado por su novia. No sufre de hambre, aunque a mitad del experimento empieza a tener fantasías con comerse un buen pollo frito. Más duras son las repercusiones psíquicas: Merchant acaba sintiéndose perdido, deprimido y excluido de su círculo. Nada extraño teniendo en cuenta que buena parte de las actividades sociales humanas giran en torno a la comida, y que ésta no es sólo fuente de nutrientes, sino de placer y satisfacción.

El inventor del Soylent -que toma su nombre de la película Soylent green (1973), estrenada en España con el muy fiel título Cuando el destino nos alcance- asegura que no hay por qué renunciar del todo a la comida, y que su producto está ahí para cuando no quieres perder tiempo comprándola o preparándola. "Para mucha gente, en muchas ocasiones, la comida es una molestia, especialmente cuando tratas de comer bien", dice en su página web. "Supongamos que tenemos una comida por defecto que sea el equivalente nutricional del agua: barata, saludable, cómoda y ubicua. Soylent permite disfrutar de los beneficios saludables de una dieta equilibrada con menor esfuerzo y coste".

Por lo que cuenta sobre su sabor la gente que aparece en el documental, sabemos que el Soylent no es precisamente una delicia gastronómica. Lo que no conocemos son sus efectos a largo plazo, ya que no se han hecho ensayos clínicos que confirmen su inocuidad. Para poder entrar legalmente en circulación sin ellos, no se venderá como un alimento, sino como un suplemento dietético. Una treta que evitará tener que pasar por controles más rigurosos... por ahora: si el Soylent es un éxito, imagino que las autoridades estadounidenses terminarán por exigirlos.

 

Rob Reinhart y David Rentein explicando Soylent. / YOUTUBE

 

Con la frialdad típica de los androides, Reinhart afirma que la idea de crear su producto vino de la reflexión de que "comer hojas no era propio de humanos", y de que "las cosas que vienen de la naturaleza no tienen por qué ser las mejores, sino más bien lo contrario". Pero, quizá consciente de que estos argumentos pueden no resultar demasiado populares, también aduce motivos económicos para promover el consumo de su bebida milagrosa -cada comida vendría a costar unos 2,30 euros-, además de vestir la iniciativa de buenas (y discutibles) intenciones humanitarias y medioambientales.

Según él, producir Soylent tiene un impacto ecológico mucho menor que la agricultura o la ganadería, podría servir como alimento barato para las personas que sufren malnutrición, y tomarlo reduciría el desperdicio de alimentos además de paliar plagas como la obesidad. Hasta contribuiría a la paz mundial, ya que la escasez de comida, en previsible ascenso por la superpoblación, está ligada a conflictos en todo el planeta. Lo que cabría preguntarle es si no sería mejor repartir dejar de tirar toneladas de comida y repartirla con más justicia antes de empezar a apiporrarnos a polvos.

Algunos expertos y médicos que participan en el documental no parecen tan entusiastas con el milagro de Soylent, y desaconsejan su uso hasta que se conozcan bien sus consecuencias. Yo, desde luego, no me imagino arriesgando mi salud con un producto así, ni encuentro motivos para renunciar, ni aunque sea parcialmente, a uno de los actos más gozosos de los que podemos disfrutar, el de comer. Eso sí, tengo que reconocerle una ventaja: al menos no se elabora con restos humanos, como el Soylent Green de la película.

 

¿Seguro que llamarle Soylent fue una buena idea? / YOUTUBE

Hay 96 Comentarios

¿Quien no tiene tiempo para comer? Tan mal andamos. Si tuviese que vivir con un par de biberones de esos al día me muero de pena, con las cosas maravillosas que podemos disfrutar: http://detapasporsevillayotrascosillas.blogspot.com.es/2013/11/sevilla-capital-mundial-de-la-tapa.html

Muy interesante. Lo primero decir que los gringos siempre me sorprenden por su capacidad de innovación y espíritu emprendedor..y tan jovenes. Me pregunto si estas ideas, aun siendo descabelladas, saldrían de un joven botellonero español y si algún inversor estaría dispuesto a financiarlo. Por otro lado, decir, que estos alimentos multifuncionales ya estaban inventados de una forma u otra. De cosas de estas se alimentan muchos militares en combate o son las raciones que la UN y ONGs envian en avión cuando hay hambrunas. La idea me parece muy buena, a veces cocinar es un coñazo...pero yo, desde luego, no voy a ser el conejillo de indias de este chaval empezando a alimentarme con su invento. Que lo prueben otros y veamos si esto es tan inocuo como dicen.

El pasado agosto, Tim Ferriss hablaba del mejunje este en su blog. Tienen un estudio superdetallado que una prueba que hizo un colega suyo, también una especie de body-hacker como él. Vale la pensa leerlo:
http://www.fourhourworkweek.com/blog/2013/08/20/soylent/

Ellos defienden básicamente que se trata de un alimento muy económico (menos de 24 $/día), bastante equilibrado y muy rápido de preparar, con lo que les deja tiempo para otras cosas que les gustan más.

Curiosamente, conozco verdaderos gourmands que prefieren comerse una lata de buena ventresca, una manzana y un litro de agua antes que tirarse al menú del bar de abajo de la oficina. Se lo comen en el despacho, les sale más barato y pueden pirarse antes para ir al gimnasio. No es tontería el Soylent este...

Si es buena idea que todos los adultos trabajen y hagan la comida de mediodía en 30 m para terminar antes, sacar los batidos saciantes del hospital y ponerlos en el tuper no es más que redondear un plan perfecto. Comer algo bien guisado es una perfecta calidad de vida, pero no se la puede permitir todo el mundo. Comparado con el contenido del tuper medio, por no hablar de las soluciones disponibles para la comida en lugares como UK, el batido es una manifiesta mejora.

Hace unos años sufrí una disección en la carótida, motivo por el cual no podía alimentarme más que a través de una sonda nasogástrica. Me dieron el alta en el hospital previendo que no pudiera recuperarme nunca. Afortunadamente, pasados unos meses, muy poco a poco, recuperé la capacidad de deglución que había perdido, hasta el momento actual en que me encuentro perfectamente normal. Y ahora mi pregunta: ¿acaso el líquido que yo tenía que "comer" durante meses, quizá para siempre, no es un equivalente al Soylent de la noticia? A mí me gustaría conocer la opinión de un endocrino hospitalario, especializado en este tipo de problemas. Igual nos dice que a estas alturas todo está descubierto ya, pero que intereses económicos, sociales y factores psicológicos nos impiden caminar en esa dirección.

Lo siento, pero no puedo resistirlooo.... ¡¡¡ES GENTEEEE!!! ¡¡¡SOYLENT GREEN ES GEEEEEEEENTEEEEEEEE!!! Hala, ya me he quedao a gusto (qué ganas de soltarlo desde que he empezado a leer el post, leñes)

este argumento que usa el inventor del Soylent es la trampa que lleva despeñando este mundo desde al menos trescientos años, desde que el trabajo se convirtió en una obligación, y el parado, enfermo, un tipo bastardo al que hay que exterminar, ese argumento ha destruido mercados y tiendas de toda la vida (donde hasta te fiaban) por mercadonascarrefureroskis de la vida, destruyendo puestos de trabajo y calidad de vida, en fin, sigan por ese camino que va a ninguna parte

"comer hojas no era propio de humanos", "las cosas que vienen de la naturaleza no tienen por qué ser las mejores, sino más bien lo contrario".
Que tristeza más grande, como es posible que haya gente tan engañada o estúpida...

Los argumentos del tipo son muy pobres. Si uno quiere comer bien, puede hacerlo, si quiere comer barato, puede hacerlo medianamente, si quiere limitar el impacto ambiental, hay que currárselo, pero podría hacerlo... Y sin que se le ponga cara de asco cada vez que piense en la hora de la comida, eso seguro.

Entonces te pondrás como la madre de los cochinillos, ¿No?, deja vivir a los pobres animales que tiene el mismo derecho a la vida que tu.

Esto se ve raro en una cultura como la española porque hay cultura sobre la cocina y el comer. En una cultura anglosajona que cada vez más consumen platos preparados y comida rápida y basura, hay un gran porcentaje de gente que no sabe cocinar y no distinguen una dieta sana de una insana y este tipo de productos puede ser una opción para muchos para mejorar su dieta y reducir la obesidad.
Llevo 4 años viviendo en Inglaterra y lo de comer sólo frente al ordenador el sanwich, las patatas fritas y la botella de bebida azucarada es lo más normal y ni siquiera se plantean que no sea sano o que el hecho de comer sea una actividad social.
En una empresa que trabajé algún viernes intentaban que la gente se relacionara más entre ellos mediante los viernes de pizza gratis. Tenían que especificar en el email de invitación que la pizza se consumiera en el comedor para que la gente no se la llevara a sus mesas.
Yo personalmente no me he adaptado a su sistema de alimentación y sigo cocinando dieta mediterránea en la medida que consigo los ingredientes necesarios.
Espero no tener que utilizar el Soylent, el Biomanan, el Meritene o el Isosource puesto a decir marcas.

El placer de la cocina no debe perderse.

No tiene ni pies, ni cabeza. Primero porque no han inventado nada nuevo, mi padre hace poco tuvo que seguir una dieta médica estricta por problemas de salud y le dieron batiditos de estos para aburrirle. Segundo, según ellos se va a reducir el problema medioambiental porque se van a reducir las zonas de cultivo con el invento este... ?y la materia prima de donde la van a sacar? Si de verdad os importa el medio ambiente, reducid en lo posible el consumo de carne y pescado (ni siquiera hay que hacerse vegetariano a tiempo completo) y usad productos de temporada que no hayan tenido que traer del otro lado del mundo. Si todos hiciéramos los mismo, mejoraría la balanza medioambiental de modo considerable...

Este chiflado, de pirado no tiene nada.
*
Primero, como buen estadounidense que es, este loco ha tenido una idea absurda.
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Segundo, ha visto que en esta sociedad paranoica hay un sector de chalados que estarían dispuestos a pagar por conseguir el producto.
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Tercero, no hay un insensato en ningún lado que ponga freno a tanta demencia.
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Consecuencia: mañana comeremos una pócima; pasado mañana respiraremos a través de un microchip y pasado pasado mañana nos engancharán a Matrix.
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¡Sssstupendo!
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Y Michelin dedicándose a repartir estrellas a diestro y siniestro…

LEyendolo se me viene a la cabeza una historia que no se que profesor, de no recuerdo que curso me dijo una vez que con el tiempo el ser humano nacería sin mandibula inferior ante la no necesidad de usarla. Visto lo visto ni mandíbula, ni nariz, sin lengua y sin dos sentods menos como poco. Que aberración por Dios, es como los de la sonda gastrica... Nosotros abogamos por los restaruantes, los aromas, los gustos, esos platos tan sabrosos, entra y verás lo que es disfrutar de verdad de la comida española http://www.capitanfood.com

Cada loco con su tema! El que no quiera comer, que no coma. Lo que no entiendo es por qué tanta revolución, si viene a ser lo mismo que los batidos substitutivos de comida de marcas como Bimanán.

Esto lo inventó Biomanan y otros muchos hace bastante tiempo.

A ver, si haces una comida con un vaso de ese brebaje ¿no te quedas con hambre? ¿o también tiene gran poder saciante? Creo que de seguir esa alimentación se nos quedaría el estómago encogido, eso sí, tiempo libre íbamos a tener por un tubo...mientras los otros mastican y eso.

El muchacho cuenta que tiene un buen invento y lo tiene que vender. Qué hay de nuevo en eso??
Cuando tienes tratamiento de quimioterapia te suelen dar unos batidos que cuestan una pasta y que tienen de todo para que te repongas, lo que no te dicen los médicos es que son sustitutos de la alimentación.
Se venden barritas que ponen claramente "sustituye una comida" y no te indican donde está el límite de "sustituir comidas" y si lo hago indefinidamente???

Una vuelta de tuerca más para convertirnos en máquinas productivas...

No me extrañan los comentarios adversos.Estamos en un país donde la gastronomía es la prima donna (concursos de cocina en la tele, blogs a punta pala, etc.).Pero no puede descartarse que un compuesto como éste, perfeccionado y con garantías científicas o sanitarias, llegue a ser no sólo popular sino también un eficaz paliativo de las hambrunas y como alimentación en emergencias provocadas por catástrofes naturales, guerras, etc.

En la vida renunciaría yo al placer de masticar! Para mi comer es un placer y me encanta celebrar momentos alrededor de una mesa con una buena comida, pero ya se sabe que en el mundo tiene que haber de todo!
Glo de http://cocinarconamigos.blogspot.com.es

Hombre Jose, la película no es un estreno precisamente... si alguien no la ha visto, no puede molestarse porque el mundo entero no guarde el secreto del final durante cuarenta años.

En la vida renunciaría yo al placer de masticar! Para mi comer es un placer y me encanta celebrar momentos alrededor de una mesa con una buena comida, pero ya se sabe que en el mundo tiene que haber de todo!
Glo de cocinarconamigos.blogspot.com.es

Esto está más inventado que la rueda y de mejor calidad ,salubridad en el procesado y sabor. Menuda tontería de artículo. Puestos a hablar de freaks, mejor la ruleta de piraos del post anterior.

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

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Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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