Cocinar con cannabis, 2ª parte: la gastronomía

Por: | 19 de marzo de 2014

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Tamal de 'The official High Times cookbook', de Elise McDonough y los editores de la revista 'High Times'. / SARA REMINGTON

 

Tras décadas de persecución y estigma social, la tendencia a normalizar el consumo de cannabis parece abrirse camino en el mundo occidental. En EEUU, país exportador del prohibicionismo en el pasado, Obama se ha atrevido a declarar que no es más pernicioso que el alcohol, y cada vez son más los estados que permiten su consumo por motivos terapéuticos o simplemente para pasarlo bien. Uruguay lo ha despenalizado. Y en España, aunque nuestro Gobierno insiste en ir a la contra con normas represivas, los clubs de fumadores tratan de sacar la hierba del comercio clandestino.

En este contexto, y aunque su ingestión es menos común en nuestra cultura que en lugares como Marruecos, con el majún, o Asia, con los bhang lassi indios o las happy pizzas camboyanas, cannabis y gastronomía estaban destinados a encontrarse. No sólo porque muchos chefs fumen, -el New York Times publicó hace unos años un interesante reportaje sobre cómo esta práctica influía en la cocina-, sino también por investigar los posibles valores culinarios de la maría y el hachís más allá de su poder para colocar. Y también para proponer una comida apropiada a quien esté bajo la influencia.

La comida con cannabis siempre ha tenido una fama espantosa en términos gustativos, sobre todo la que usa marihuana. Varios motivos pueden explicar su baja calidad: por lo general, a) está hecha por gente que no tiene ni idea de cocina, b) está hecha por gente a la que sólo importa colocarse, o c) está hecha por gente ya colocada. En este sentido, la publicación de The Official High Times Cookbook en 2012 marcó un hito, al proponer platos decentes en los que el sabor importara tanto o más que el pedo. El recetario no sólo incluía delicias como la ensalada de col rizada con vinagreta de cannamantequilla tostada o el solomillo relleno de maría y panceta, sino que informaba sobre formas de aprovechar las virtudes nutricionales de esta ¿verdura? sin necesidad de embriagarse (comiendo las hojas frescas, por ejemplo).

De los riesgos de consumir cáñamo por vía oral ya hablé en la entrada de ayer; insisto en que el uso habitual de esta sustancia puede producir un rosario de problemas psíquicos nada apetecibles como la depresión, la ansiedad o los brotes psicóticos. Ahora bien, según sus defensores más cocinillas, el cannabis también se puede comer por el puro placer de degustarlo. La autora de The Official High Times Cookbook, Elise McDonough, describe así las virtudes organolépticas de la ganja: "La marihuana tiene un sabor herbáceo por la clorofila de la planta, pero el hachís es mucho mejor por su gusto terroso, muy rico en matices". Para McDonough, la marihuana combina bien con otras hierbas, "así que el pesto, la tapenade de aceitunas y los aliños de ensalada son lugares apropiados donde añadirlo. La mantequilla de cacahuete y el chocolate también funcionan bien con su sabor".

La moderación es recomendable si no quieres que tu plato sepa y huela a fumadero de porros. "Hay que evitar las preparaciones muy ligeras o delicadas, en las que el sabor del cannabis tapará el de cualquier pescado delicado o verdura". El truco más común para camuflar este sabor es utilizar mantequilla infusionada con marihuana, base de muchas de las recetas más potables de la cannagastronomía. "La mejor manera de introducir el cannabis en una dieta saludable es infusionarlo en aceite de oliva", señala Elise McDonough. "Puedes utilizar ese aceite para rociar un poco de THC en cualquiera de los platos que comes habitualmente". Me pregunto qué pensarán los talibanes del AOVE de este hábito saludable, que yo personalmente no recomendaría salvo que quieras estar medio monguer todo el día.

Como cualquier persona que los haya fumado sabe, la maría y el hachís poseen otra propiedad aparte de toñarte: la de generar en ti unas ganas irrefrenables de comer denominadas munchies. Lo dulce suele mandar en el munchie medio, seguido de la comida cerduna con muchos hidratos de carbono. "Cuando he fumado me hincho de chocolate y galletas", confiesa una consumidora, Marina. "Entonces de repente hago un salto hacia lo salado: patatas campesinas, jamón y, en general, productos que tengan cuanto más glutamato mejor. Lo más raro que he comido ha sido comida fría de la nevera, en plan croquetas sin freír y cosas así (en el instituto, aclaro)".

Otra admiradora del cannabis, Andrea, también se tira a por el azúcar. "La primera vez que comí un space cake paré en el supermercado a comprar todo lo que tuvieran con chocolate: Bollicaos, Nocilla, Donettes... El señor de la caja me dijo: '¡Vaya merienda!'. Yo me quedé mirándole en lo que me pareció una eternidad sin poder decir nada. Al final sólo le contesté '¿qué?', pagué como pude y me fui".

"Recuerdo una vez que mi hermana estaba tan fumada que sólo pudo acercarse a la nevera, abrirla, sentarse en un taburete delante y empezar a servirse ahí mismo, picando directamente del frigorífico durante media hora", recuerda Borja. Este fumador dice no tener mucho criterio gastronómico cuando se coloca -"es más una necesidad de hincharse a comer sin ton ni son"-, y prefiere lo salado a lo dulce: "Sandwiches de paté, cruasanes rellenos de embutido, pasta en cualquier formato... todo muy ligerito. Pero lo que más me gusta es que me sorprendan: una de mis últimas fumadas se saldó con un increíble sancocho dominicano. Es un plato con mogollón de elementos distintos fríos y calientes, que se come con las manos y con cubiertos".

Ante tanta indulgencia alimentaria, cabe preguntarse si es posible llevar una dieta sana o, al menos, no hipercalórica cuando uno se cruza con esta planta. ¿Alguna propuesta para los munchies que supere el habitual Colacao con 15 magdalenas? "Cuando estás colocado se incrementa la apreciación sensorial del sabor y la textura de la comida", responde McDonough. "Después de fumar, asegúrate de tener picoteos saludables a mano como aceitunas, queso de buena calidad, crackers y crudités de zanahoria. ¡Incluso esos modestos bocados adquirirán el nivel de una comida gourmet!".

Más información en la entrada 'Cocinar con cannabis, 1ª parte: la seguridad'.

Documentación: Mònica Escudero.

Hay 29 Comentarios

El hecho de lanzarse a comer como un poseso es debido al bloqueo de la serotonina que produce el cannabis.La serotonina actúa como una inhibidor de la ira, la agresión, la temperatura corporal, el humor, el sueño, el vómito, la sexualidad y el apetito, así que si un fármaco o el cannabis la bloquean el individuo come hasta reventar. Aquí lo explican mejor (en otro contexto) : http://mediahoradecocina.blogspot.com.es/2013/09/medicinas-contra-la-inapetencia-infantil.html
Por eso yo no me creo que sea inocuo el cannabis, como tampoco lo es el café, el chocolate, el té o las bebidas energizantes...

Imagino que bien sabes que el THC no se diluye en lìquidos, por eso se usa la mantequilla... porque sí lo hace en grasas.
Lo digo por aquellas infusiones que alguien hacía intentando en vano aprovechar las hojas de sus plantas como si esos brevajes los fueran a colocar.
No obstante estoy contigo que al bajarte la tensiòn por sus elfectos el cuerpo te pida el dulce a gritos.
También he de decir que,terapeúticamente, en gente que no la fuma pero le ayuda a superar los malos efectos de la quimio, les funciona muy bien en el aceite de oliva o espolvoreando un poco sobre ensaladas...
Gracias Mikel! Saludos (@Mamenflow )

No soy nada partidario de comer cannabis con fines colocatiles por los problemas que presenta en cuanto a dosificación, tardanza en subir, etc., pero la mayor virtud culinaria de esta droga, imposible de negar, es lo mucho que acentúa los sabores, así que no me extraña nada lo de los chefs. Y otra droga que produce este efecto, pero multiplicado, es el principio activo de los psilocibes, si bien es imposible comer nada hasta pasadas unas cuantas horas después de la fase cumbre. Comer cualquier cosa en la bajada, independientemente de que sea dulce o salada, es indescriptible

Un libro de cocina muy recomendable made in Spain sobre este tema: Cocinando con maría de Adriana Castillo

@Bundle. Si no quieres q te de un bombazo en la cabeza igual podrias utilizar marihuana macho, q no produzca aceite y dejas las hojas marinando en aceite de oliva, de forma similar q lo que se hace con el oregano y otras hierbas. El aroma deberia ser el mismo que si la planta fuera hembra

Viva la cocina creativa!! eso si, con moderación, no sea que al final nos llevemos un buen susto. Todo es su justa medida, esa es la clave en la cocina y el felicidad!!
http://sorprendeatupareja.es/store/index.php

Muy de agradecer el esfuerzo que has hecho, aunque personalmente me sobra la moralina. Bien está advertir de que es difícil controlar la dosis cuando uno se lo come, pero decir que su uso continuado puede provocar todo tipo de calamidades me parece innecesariamente alarmista. Yo llevo años consumiendo a diario y jamás he tenido ninguno de los problemas que mencionas, es cuestión de informarse y consumir de forma responsable, como todo. Lástima que siendo una práctica tan extendida sigamos sin poder hablar con naturalidad de ello, como hablamos de tomar unas cañas o unos vinos.

Dices, Mikel, que "el uso habitual de esta sustancia puede producir un rosario de problemas psíquicos", lo que es una verdad a medias. No hace falta que sea habitual, y lo digo por experiencia. Hace 12 años viví la peor experiencia de mi vida por un solo bocado de pastel de marihuana. Me produjo tal trauma que estuve en tratamiento por ataques de ansiedad durante un año. Después de todos estos años, aún sigo teniendo momentos muy chungos. Y no soy el único, podéis echar un vistazo a los comentarios de ayer.

No le veo mucho sentido al tema de mezclar gastronomía y María....nosotras preparamos más recetas de andar por casa como el arroz con pollo picante de hoy! wp.me/p42hYM-1ev

Eso sí, nos ha llamado muchísimo la atención el artículo del NY times! a ver si va a hacer falta colocarse para ser un master chef ...jajaja
un saludo!

La mantequilla y el aceite elaborados con marihuana son un buen recurso para crear recetas ordinarias y darles el toque Marihuana a nuestros platos. La variedad es infinita. Esperamos las siguientes partes de Cocinar con Cannabis.

Pues vaya, si da hambre de porquerias i comida extra-engordante ya tenemos un motivo más para no utilizar este condimento, En plena operación bikini que estamos la mayoria de los mortales!

http://lesreceptesquemagraden.blogspot.com.es/

Siempre y cuando no se abuse, no veo mal su consumo.

Para Bundle: la palabra "porro" viene del italiano, y efectivamente significa puerro (por la forma, si lo lías lo bastante mal, supongo). En cuanto a los sabores, coincido en que el hachís es mejor, sobre todo para galletas, tartas, etc, pero no creo que el sabor sea lo fundamental para la cocina con THC, sinceramente.

Ay, mi abuela qepd, llamaba "porros" a los puerros... El tema es que el aroma a cannabis me gusta. Me gusta cómo huele la maría, y me gusta el olor cuando alguien está fumando un canuto. El tema es cómo trasladar ese aroma a la comida. ¿Ahumar carne en humo de porro? ¿Hacer una infusión de maría y cocer arroz dentro?

Pues claro. Como los americanos, que piensan que el tabaco es el Anticristo, y que no me digan, a ver qué es más pernicioso: ¿una caja de donuts o un paquete de cigarrillos?

No se yo si quedará muy rico, además lo más seguro es que te de más hambre :-)

La tonta de los Vestidos en el blog de Garabatea

Curioso articulo jejeje
www.bertikal.com/tienda.php

Bueno, qué moderado está hoy el personal, sólo 'costalita' (que me temo que no, no te has enterado) pone el toque acidillo... En fin, vamos de ensalada: de aguacate, brie, y virutas de ibérico. Y el que quiera ponerle unos 'cogollitos', que no se corte. Seguro que van dabuten. (Pero qué jóvenes sois, mira que no saber qué significa dabuten...)
Ah, la ensalada, que con esto de la maría enseguida se le va a uno el santo al cielo: http://gastrocinemia.blogspot.com.es/2014/03/ensalada-de-aguacate-y-brie-con-virutas.html

Uff Mikel, no pensaba que este contenido podía dar para 2 post y además seguidos... Te voy a dejar mis pimientos rellenos de carne que si son comida de verdad y quien quiera adulterar el relleno que lo haga: http://cocinarconamigos.blogspot.com.es/2013/12/pimientos-rellenos-de-carne.html

A ver si me he enterado : es una mezcla de sabores nada agradable , más bien una mierda y unos efectos posteriores de atiborrarte de cualquier bazofia que mejor no pensarlo , pero .... .¡¡¡ que guay !!!!

La coca cola será válida si lo que te pide el cuerpo es dulce, no hay que liarse tanto que al final se va a consolidar la tripa de porrero igual que la de cervecero.

Me encanta!!!

Cuanta razón tiene este artículo, en mi época universitaria prové todos los munchies debido a los efectos cannábicos :)
Yo era de salados, palitos, quesos... y un largo etcetera.

Medio gramos de cogollo por persona es bastante elevado, es el tope. Yo pongo 0,30gr.
Es importante hacer, por ejemplo,, dosis de pastel o galletas que contengan 0,15 o 0,20 gr, por persona y advertirlo al servir el pastel.
Luego importantísimo retirarlo para que la gente evite seguir comiendo. Hay que esconderlo. Je je, lo digo por experiencia, la gente se lía a comer y luego pasa lo que pasa.
Y, finalmente, cuidado con el alcohol. LA mezcla es explosiva

La comida es una droga, de mayor o menor nivel. Y si no mirad este post http://mediahoradecocina.blogspot.com.es/2013/09/algunas-comidas-son-en-realidad-una.html

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Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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