Por favor, disparen al pianista

Por: | 23 de junio de 2014

1403273975_156289_1403274009_noticia_normal

MATT MATERA

 

Existen dudas razonables de que mis artículos les valgan a ustedes de algo, pero de lo que estoy seguro es que a mí me sirven como terapia. De hecho, hoy voy a usar este espacio como confesionario, que como ya no frecuento el de la iglesia, necesito desahogarme dando la chapa a alguien con mis pecados.

En los últimos días he tenido abundantes pensamientos impuros suscitados por la actualidad. Y no, no estoy hablando de las fotos de los jugadores de Croacia desnudos. Es más profundo: me he sentido incorrectísimamente cercano al dirigente local de Nuevas Generaciones que tiró unos vasos y una botella a una orquesta de verbena que tocaba en Carreira (A Coruña). Un comportamiento violento e inaceptable, pero que me ha recordado cuántas veces mi cabeza ha rumiado acciones similares —o peores— en restaurantes y otros espacios públicos cuando me han dado la tabarra con la música.

Sé que los pobres miembros de la París de Noia —gran nombre— no hacían más que ganarse la vida tratando de alegrar el festejo. Lo comprendo, como comprendo que la exasperante presencia del ruido en todos los ámbitos de la vida despierte en algunos de nosotros instintos criminales que, como buenas personas civilizadas, reprimimos. El otro día fui a comer a un lugar idílico en pleno campo gerundense. Todo era perfecto: la terraza, el jardín, las vistas, la temperatura... hasta que uno de los camareros decidió amenizarnos la comida poniendo a buen volumen el clásico recopilatorio Lo peor del chill-out, que tanto éxito ha cosechado en los establecimientos fashionetis. ¿Se lo había pedido alguien? No. ¿Suponían esas interminables canciones una mejora respecto al silencio o a los trinos de los pajarillos? De ninguna manera. Pero aún así, cayó en el mismo vicio que se repite en miles de restaurantes españoles: el de pensar que para “animar” el ambiente hay que vapulear los oídos de la clientela con el chunta-chunta.

No voy a rememorar la cantidad de suplicios para el responsable del local que pasaron por mi imaginación, que tampoco quiero que me vean como a una especie de Dexter de la restauración. Incluso reconoceré que, a veces, la música tiene sentido: hace un mes aterricé en la Casa de Córdoba en Madrid, y en ese ambiente entre kitsch y surreal sí encajaban las sevillanas a todo trapo, que los más viejos del lugar se arrancaban a bailar en cuanto podían. Lo único que quiero decir a los hosteleros es que hay un público ahí afuera que, cuando come, prefiere el sosiego al jaleo. Es más digestivo.

Hay 34 Comentarios

Tío, de viejo serás insoportable. Ni la música en restaurantes, ni la homepatía y un largo etcétera.
El día que que te guste algo, saldremos a celebrarlo.

No os quejéis... yo tengo a un tio que toca el acordeón debajo de mi casa desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche non-stop... Solo se medio sabe dos canciones que toca en un bucle infinito...
Pero claro, si le tiro un cubo de agua o le quemo el acordeón quedo yo como la mala...

www.nomasmusicaimpuesta.com

Pues si, esto de la música es un tanto personal e intransferible. Y sin llegar al asesinato si que se ganan collejas los que se empeñan en ponernos "sus" éxitos. Y mas en sitios de donde no puedes escapar a medias de comer ó disfrutar con algo que has buscado, no "esa" música que te imponen.

Anda guapo que a ti bien que te gustaba el chill out y el chunta chunta

A mi me encantan los músicos callejeros porque puedo elegir pasar de largo o pararme unos minutos andando escucharlos. Pero me resultan insoportables cuando estoy sentado en una terraza intentando hablar y no tengo escapatoria. En ese caso no hay sonido más taladrante que un acordeón, los tengo atravesados.

Tienes más razón que un santo (que no eres). Odio la música en los restaurantes como tu.... Viva el silencio y vivan las conversaciones. Besos Mikel

Sinceramente, me encantan sus artículos. Siga así, un saludo.

La vida no tiene banda sonora, aunque muchos piensen que sí. Yo sólo quiero escuchar música cuando me apetece y no me gusta que otros elijan por mí. La gente que no puede hacer nada sin música es porque no quiere pensar, me temo.

Yo hubiera rogado en una ocasión que dispararan contra una tuna que se coló en un conocido restaurante mexicano de Madrid que ya no existe. Afortunadamente.

Cuanto más discreto, mejor es, como en todo.
En todas las cosas la discreción es la mejor forma de agradar y ser agradado!! Hasta en las sorpresas hay que ser discreto y no dar la nota, que así se sorprende de verdad.
https://sorprendeatupareja.es/store/es/

Mikel, solo una cosa. La Paris de Noia, como te habrás dado cuenta en la página web es una de las mejores orquestas de Galicia, cotizadísima y cuyos miembros no son tan pobres como te crees. Vamos, que suenan muy bien y el de las NNGG es un energúmeno porque una cosa es molestarse porque haya música en un restaurante o en un supermercado y otra porque haya música en una ... verbena

Pues de acuerdo pero solo a medias. Yo diferencio la MUSICA (arte, sensaciones...) que le puede ir bien a una comida/cena del RUIDO. Si una comida o cena se acompaña de una buena música que le pegue, que acompañe sin pretender ser el protagonista, ideal. Esto no es aplicable al chunta-chunta, musica-porque-si, musicos ambulantes... etc.

Yo ademas soy un defensor de la musica en directo y no veo nada mejor que una buena cena en un buen sitio y (por ejemplo) un guitarrista y una cantante cantando bossa-nova, jazz, igual que un piano-bar con un pianista y tomando una buena copa mientras charlas con tus amigos.

Y si no, salid por Europa o por los EEUU y vereis lo que es bueno

Sí estoy de acuerdo en comer sin música¡¡ sin tele, pero sin niños hombre ¿no tienen derecho a comer? y me refiero a comer bien? así es que no los llevan de restaurante y luego sólo quieren ir a macdonals. Para mí está claro cuando molestan y cuando no, y si molestan, pues no es la primera vez que me voy casi sin comer. Ah me olvidaba a mí también me han molestado los hijos de los demás ¿por qué?
Porque sus papás pasan de ellos , no les llaman la atención ,y si te quejas te dicen; es un niño, bueno pues llévatelo, edúcalo y aguántalo tú, no yo.
Mis hijos se portan bien si tienen hambre y se ponen a comer, y si la comida está buena claro¡¡, en cuanto acaban o bien te vas o bien si el sitio tiene algo adecuado los sueltas donde no molesten.
No es por nada, pero muchas veces hay adultos que no saben comportarse, a mí siempre me molestó mucho el humo mientras comía y nunca se me ocurrió desterrar a los fumadores, o prohibirles la entrada.
Qué gusto salir a cenar y no llegar ahumado de winston, como mucho oler a fritanga.

Una más totalmente de acuerdo con Iker :P

je , je entiendo perfectamente ese espiritu "asesino" que se te pone ante música y ruidos varios cuando solo pretendes disfrutar de la comida y una charla presuntamente agradable si vas acompañado, aunque siempre me acordaré de un mariachi , una semana santa en Cordoba, con unos cuantos amigos y tardaron cerca de 2 , si 2 horas en servirnos la comida, pues bien el fantastico mariachi se percató del tema y nos rodeaba cantando "espera un poco un poquito mas..." y otros boleros con mucha intención mientras nos guiñaba el ojo, el tío era un crack para elegir canciones, comimos fatal y salimos a la hora de la merienda, pero lo bien que lo pasamos....

Por no hablar de los que dejan que entre la tuna para dar la tabarra casposa.

Parece que la comprensión lectora de muchos sigue bajo mínimos. Mikel no se quejaba del volumen de la música, sino que se pusiera al asumir que es lo normal. El volumen en este caso sólo era un agravante.

el otro díal e decía a mi novia que el día que tenga dinero voy a montar un restaurante sin televisión ni radio ni altavoces en ningún sitio. a que molaría?

Totalmente de acuerdo, donde esté el silencio, sobre todo cuando se come en un lugar idílico, que se quite cualquier música...

Los hoteleros tienen mucha culpa de la mala música que ponen, una pena de situación. Pero el decorador también tiene mucho que decir, raras veces consiguen aislar el ruido ambiental, y eso que hay miles de soluciones asequibles. Será esta una de las razones por las que el público se anima a recibir a sus invitados en su propia casa.

Yo que pensaba que tenía la pareja mas rara del mundo, mira por donde "mi comidista" opina lo mismo, solo me falta un artículo sobre la presencia de los niños. Totalmente de acuerdo contigo.

En la Plaza de los Cubos de Madrid hay un 100 montaditos que no te deja desayunar tranquilo...está la banda sonora a todo volumen antes de las 8 de la mañana para que acabes rápido y dejes sitio, un sufrimiento, al alimón con el aire acondicionado que provoca hasta contracturas. ¿Le ocurre algo al silencio? Me gustaría desayunar sin tele ni radio, please....

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

El Comidista

Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

¡Pregunta!

Pregúntale al comidista

Envía aquí tus dudas gastronómicas e inquietudes personales. Es como el teléfono del tarot, pero gratis.

Buscar receta

Nuevo libro

Las 202 mejores recetas de El Comidista

Las 202 mejores recetas de El Comidista

Recetas a cascoporro, guías para cocinar, un calendario de temporadas y una selección de lo mejor de su consultorio psicogastronómico se unen en el último libro de El Comidista.

Eskup

Facebook

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal