¿Por qué se come tan mal en las bodas?

Por: | 26 de junio de 2014

Comida bodas

Plato viejuno visto en boda reciente. / AFOTOQUÍMICO

 

A la gente le da mucho por casarse en estas fechas. No sé si por el buen tiempo, por juntar el permiso por matrimonio a las vacaciones o por la conjunción de Júpiter con Mercurio, el frenesí emparejatorio es tal que los alérgicos a las bodas casi tenemos miedo de abrir el buzón no vaya a ser que algúna invitación nos espere allí agazapada. Lo peor es que con los enlaces matrimoniales no sólo llegan las interminables ceremonias, los modelitos, los puros, las corbatas anudadas en la cabeza y las cadenetas bailando I will survive, sino algo aún más abominable: los banquetes.

He comido bien en bodas. En pocas. Tan pocas que se podrían contar con los dedos de una mano que hubiera sufrido un par de amputaciones. Pero la mayoría de los ágapes nupciales a los que he asistido han ido de lo mediocre a lo directamente espeluznante. Alguien dijo -me suena que fui yo- que eran era el hábitat natural de la comida viejuna, y es cierto: en ningún otro lugar se ven tantos platos que puedan ser incluidos en esta categoría, como los cócteles de gambas, las colas de langostinos a la gabardina, los dátiles con bacon o el mítico redondo de ternera con salsa marrón, conocido por muchos como "carne de boda".

He visto cosas que vosotros no creeríais, y no eran precisamente naves en llamas más allá de Orión. Carros sobre los que se amontonaban solomillos de ternera asados enteros, capaces de volver vegano a un oso polar. Ensaladas templadas reducidas por el paso del tiempo a un amasijo de hojas lacias. Establecimientos que, con todo su c***, servían como entrante espaguetis que no colarían ni en un menú infantil. Cremas de primero convertidas por arte de birlibirloque en la salsa del segundo. Merluzas a la romana que llegaban al plato conservando intacto su corazoncito de congelado Findus. Y todo pagado por los contrayentes a precio de chuleta de unicornio, que es lo más grave: el coste medio del cubierto en este tipo de acontecimientos oscila entre los 75 y los 100 euros.

Con estos números, ¿por qué es tan difícil comer bien en una boda? Siempre tendemos a buscar a los culpables en las cocinas de los restaurantes o locales donde se celebran los banquetes, y en muchos casos seguramente encontraremos allí a más de un criminal de plato rancio de entremeses y entrecot recocido. Como cualquier persona que haya cocinado para un grupo grande en casa sabe, servir a montones de personas a la vez y que todo llegue en su punto a la mesa no es tarea sencilla. Es más bien un gran marrón.

Rocío Vázquez, que organiza bodas a través de su empresa Luz Verde, cree que en muchas ocasiones el problema está en las propias parejas que se casan. "Para mí es más complicado hacer entrar en razón a la gente que encontrar un espacio en el que se cocine bien. Muchos novios invitan a comer a 200 personas y se empeñan en poner platos que no salen bien para tanta gente, como solomillo a la plancha o arroz meloso. No se dejan aconsejar". Ante la cantidad de solomillos resecos con salsa roquefort, salsa de pimienta verde o, horror de los horrorres, plastorra de foie que he padecido en estas situaciones, no puedo más que darle la razón.

Según Vázquez, otro elemento distorsionador de la calidad de los menús son los padres de los futuros esposos, que tienden a exigir cantidades mastodónticas de comida para que nadie se escape sin la andorga bien llena. "En Galicia, por ejemplo, mucha gente mayor piensa que si no te ponen ocho platos de marisco, te salen los percebes por las orejas y comes hasta reventar, la boda ha sido una mierda", asegura la coruñesa. Por fortuna, la costumbre de cebar a los invitados como si acabaran de llegar de una hambruna africana está en declive: "La tendencia es reforzar los aperitivos y aligerar los banquetes. Las bodas de ocho o diez platos que te pasas cinco horas sentado van a menos".

La modernidad ha traído consigo el ocaso de los atracones, pero también otra tendencia de lo más temible: los intentos de servir comida "creativa" o "de autor". Algo que puede salir bien si el lugar cuenta con cocineros capacitados, pero que acaba dando risa cuando las pretensiones de refinamiento desembocan en platos cursis y rococós. Arantxa Ruano, miembro del departamento de Comunicación de la productora gastronómica Gsr y autora del blog Curry Curry Que Te Pillo, me enviaba hace unos días esta maravillosa foto de un plato que le sirvieron en una boda.

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Sinfonía de sabores. / CURRYCURRYQUETEPILLO

 

¿Trampantojo de la vendimia? ¿Cuadro de Arcimboldo? ¿Canto sutil al aparato genital femenino? Ruano cuenta así el origen de esta obra de arte: "La boda se celebró en un lugar sencillo, con gente sencilla y comida sencilla donde, por lo visto, el chef quiso lucirse con el primer plato. Perlas de melón con jamón ibérico y helado, decían las minutas, y efectivamente eso era, pero todo-todito colocado estratégicamente en el plato para que resultara el mejor bodegón realizado en su vida. Supongo que se inspiró en el tradicional melón con jamón, y cada cosa por separado estuvo bien (el helado era de gazpacho)".

El autor de la foto que abre esta entrada, José María Montenegro, también detectó destellos de vanguardia en una boda a la que asistió en un pueblo de Málaga. "Fue en un sitio de carretera que sirve platos clásicos y en cantidad. Hubo croquetas, daditos de queso, dátiles con bacon y, supongo que en homenaje a cuando se casaron los abuelos de los novios, piña rellena. Pero también inauditas concesiones a la modernidad como pollo al curry, puntillitas de solomillo con crujiente de kikos o sorbete de mojito".

La fusión comida viejuna / modernuna funcionó, porque Montenegro asegura haber comido "realmente bien". Sin embargo, en otras ocasiones las veleidades tecnoemocionales no llegan a ser comprendidas en las bodas. En una boda en un restaurante de renombre, a Arantxa Ruano le sirvieron entre los aperitivos un vaso con caldo de tomate transparente que llevaba colocado encima una tostadita con jamón ibérico. "De repente empecé a ver como sobre la mesa se posaban todos los vasitos con aquellas 'aguas' que pocos invitados osaron a catar. Todos creyeron que aquello era para perfumar o algo así… En fin, que la innovación a veces no entra por los ojos".

El clásico que permanece inalterable frente a las modas es posiblemente el postre más hortera de todos los tiempos: la tarta nupcial. Habitualmente incomible, y recientemente reforzada en su mal gusto con la aparición del fondant, esa capa moldeable de masa azucarada capaz de cargarse cualquier postre. Por desgracia, lo de que los novios la corten con una espada cada vez se ve menos al menos en los círculos más refinados, pero avanzan otras peculiares costumbres al respecto.

Una consiste en mostrar un pastel gigante junto a los novios, que permanece intacto mientras a los invitados les llegan porciones de tarta salidas de Dios sabe dónde ("¿Por qué no nos sirven el de verdad? ¿Quién se come el otro pastel?", se pregunta no sin razón Ruano). La otra, sin duda mi favorita, es la tarta que baja del techo con bengalas: lo cuenta la seguidora de El Comidista en Facebook Cristina de Lama, y desde que lo he leído no paro de suspirar porque me inviten a un bodorrio en el que pase algo así.

 

¿Has comido asquerosamente mal en alguna boda? ¿Y maravillosamente bien? Cuéntalo en los comentarios.

Hay 172 Comentarios

El Menú de las siempre me he gustado, aun cuando tienes unos que nunca he probado, una vez he comido un plato tran grande peces del mar que mi quede impresionado de tan bueno que estabas.

Me ha encantado el artículo aunque discrepo mucho.

A veces las novias eligen menús muy baratos, y lo confeccionan con productos que hechos a gran escala y deprisa nunca terminan de saber del todo bien.

Hay que pensar con la cabeza, y si se va al establecimiento de bodas adecuado puede salir perfecta!

La ultima boda fue en Azurmendi, de Eneko Atxa y la verdad es que todo fue de 10! (Cierto es que seguramente por el mismo precio hubiesemos comido muchisimo mejor en un dia cualquiera)...
http://www.azurmendi.biz/restaurante-boda-vizcaya-menu.php?idioma=es#5

¡Qué risas me he pegado con este artículo! Todo es completamente cierto y está contado con mucha gracia. Llevo diez minutos riendo con el "trampantojo de la vendimia", el "cuadro de Arcimboldo". ¡Genial!

A pesar de tanta cultura gastronómica que supuestamente tenemos, se sigue comiendo muy mal.

Hace mil años se casó mi prima Sonia con tan solo 16 años y un bombo tamaño estadio de futbol, lo celebraron en una rancia marisquería del Madrileño Paseo de Extremadura, por supuesto el menú era infame, pero lo mejor el final sin duda, por lo visto en los entremeses de entrantes pusieron choped en vez del jamon dulce pactado y el novio y el encargado del local terminaron a leche limpia mientras la novia lloraba desconsoladamente.... lo recuerdo como una peli de serie b,

Mis experiencias gastronómicas en las bodas no llega a tanto de comer melón con jamón pero si hay algún plato que me gustaría olvidar. Recuerdo un pastel de verduras en un restaurante de Aranda de Duero que casi me quita el hipo, o mejor dicho casi me lo provoca. Y para colmo el vino era entre malo y lamentable, especialmente teniendo en cuenta en la tierra en la que estábamos.
En contrapunto he de destacar dos sitios que seguro recordaré por su buen hacer culinario:
El primero de ellos la Finca El Pendolero en el municipio de Torrelodones, Madrid. Unas vistas espectaculares, un cóctel variado elegante y con una perfecta cantidad, y luego un menú mas liviano no sin ser muy rico y bien presentado.
El segundo a destacar fue el Casino de Santander, frente a la playa de El Sardinero. Cóctel muy bueno y su posterior menú muy completo, tal vez algo excesivo pero no por ello perdió calidad. La calidad de sus macarons a la hora del café me terminó de ganar.
La semana que viene voy a Madrid a una boda, miedo me da. Recemos para que al menos sea decente o al menos la bodega.

Pues yo he tenido la desdicha de que me hayan invitado a unas cuantas bodas, y la verdad, cuento con los dedos de una mano en las que he comido mal. No sé a qué tipo de bodas va el autor, pero a mí me parece que está tratando de forzar eso de la comida viejuna.
Entiendo, como dicen en un comentario por ahí, que todo depende de la pasta. De todas maneras, en provincias, donde la oferta es más limitada, se sabe con un margen de error de +/- 1 si vas a comer bien o mal en el momento de recibir la invitación. Por ese mismo motivo, si algún día decido casarme y joderle las vacaciones y la paga extra a amigos y familiares, sé perfectamente a qué restaurante debería ir para al menos, quedar como un señor.

Me ha encantado tu post. Lo acabo de encontar hace un momento navegando y parece que nos hallamos puesto de acuerdo ya que precisamente ayer yo he publicado algo similar en mi columna semanal donde escribo sobre eventos .http://lavozdehoy.com/voces/eventos/3989-c%C3%B3mo-elegir-un-buen-men%C3%BA-de-boda.html
O también en Miblogdelanovia.Blogspot.Com

Yo he comido en más de 100 bodas (soy fotógrafo...), y he comido bien en la inmensa mayoría de ellas. Receurdo en especial una en el Hotel W de Barcelona (no recuerdo quién hacía el cátering) en que teníamos menú de staff, y estaba delicioso!!! Pero claro, todo depende de lo que se gasten los novios. Como en todo, esa es la clave.:-)

Recuerdo una boda en tarragona hace ya bastantes años en que la comida la verdad es que era sobrenatural (De buena) todo era delicioso y cocinado en su punto, la verdad que es una pena que no recuerde el nombre del hotel, aunque me imagino que podría preguntarselo al novio. El caso es que salimos a la terraza del hotel el "coctel" consistia en unas mesas para comer de pie con cavas, vinos y otras bebidas fresquitas a la que los camareros iban trayendo diferentes delicatesens para catar y por otro lado una mesa gigante estilo buffe libre con clásicos como quesos y embutidos de primera, croquetas y otros fritos y otra parte con platos calientes como fideua, varias clases de arroz etc etc hasta un punto obsceno de cantidad ¡Y era solo el coctel! Luego nos esperaba el banquete con otros 5 platos (Todos igual de buenos la verdad) Lo más gracioso fue que mi hermano penso que el coctel era el auténtico banquete y se puso como el tenazas a comer solo para descubrir con horror que tenía que hacer sitio para los 5 platos principales y el sorbete de mandarina de enmedio... La cosa acabo muy mal y le tuvimos que llevar a urgencias por empacho con unos dolores considerables, pero quitando anécdotas la recuerdo como la mejor boda que he estado, al menos en el sector gastronómico.

Comí muy bien en una boda en Gijón, y no precisamente por la tendencia de los asturianos a cebarte. La calidad de los productos era buena y los platos estaban bien cocinados y bien servidos.

También guardo varios recuerdos traumáticos de una boda a la que me invitaron el año pasado. Gastronómicamente hablando, lo tenía todo: pescado mal descongelado, vino de garrafa y un presunto cordero lechal más seco que el ojo de un tuerto. Digo presunto porque cuando te traían el plato y veías el porte de la pata del bicho te preguntabas si habría muerto de viejo tras dejar atrás varias generaciones de descendientes. Para rematar, un semifrío de sabediosqué con un color marroncillo caqui muy poco tentador y que cuanto más lo probabas peor sabía.

Después de esta boda tan animada (que además fue un día de la semana muy poco apropiado para la gente que tiene trabajo y en un secarral ubicado en algún lugar pasado el fin del mundo a la derecha y con autobús sólo para parte de los invitados, entre los que por supuesto no me encontraba), una de mis amigas y yo acabamos cenando una hamburguesa (más entrante y postre) en un bar de moteros. Mi mejor amiga ya ha acuñado la expresión "cenar en los moteros" para referirse a cualquier evento en el que se promete un buen ágape pero al final acabas con más hambre que el perro del afilador.

Sólo he comido mal en una boda, de una prima que se casó muy joven, supongo que no tenía para pagarla y si, hubo fritos y horteradas.
El resto (casi todas en Galicia), comí genial, la gente ahora se lo curra, la mejor, una en Monforte de Lemos, el cóctel muy bueno, con productos tipicos : pulpo, empanada,... De primero cigalas pero bien gordas (ya no se ven) y vieira al horno (sin salsa, natural y buena como la vida misma), de segundo un lomo de merluza impresionante de bueno, para acabar un entrecot que se me saltan laa lágrimas al recordarlo, sin tarta nupcial, una tarta de hojaldre y crema y un helado. En 2 palabras Im-Presionante.

Para tumbar mitos, yo SI comí mal en una boda en Galicia. Mariscos y pescados normales, tanto que no me acuerdo bien, desde luego NO lo suficiente como para hacer olvidar el MORCILLO!! Si, morcillo!!! Que sirvieron a continuacion. Jamas me sirvieron una carne de tan baja calidad, aunq de sabor eso si no estaba mal.
En otra mas que coctel de marisco parecía ensaladilla rusa directamente. En otra merluza rellena de jamon y queso!!
Pese a todo, en general si he comido bien en las bodas

En la mejor boda que he comido la verdad ha sido en la mía, también tengo que decir que éramos 35 personas y se pudo hacer en un buen restaurante, por supuesto sin tarta de bodas, creo que es lo más horrible de las bodas, la verdad, cada comió el postre que quiso.

Pues sinceramente, yo he comido bien en todas las bodas a las que he ido. Y cuando digo bien me refiero a cantidad, calidad, platos tanto clásicos, como innovadores. Me refiero a bodas en el norte, tanto Galicia como Asturias. En nuestra zona se le da mucha importancia a que la comida esté riquísima y satisfaga a los invitados. Y actualmente los menús suelen subir de los 100 y pico euros. No hay ninguna pareja tan tonta como para pagar eso y dejarse engañar. Tanto los aperitivos como los platos son excepcionales, pero claro, hay que pagarlo. Nuestras carnes, pescados y mariscos son excelentes, así que con esa materia prima sería un crimen hacerlo mal. Nunca he visto ni comido en ninguna boda, ni primera comunión, ni bautizo, ni despedida de solteros, ni ágape en nuestra zona, algún plato mal presentado y/o mal preparado. Nunca jamás. Y de los platos que se habla o salen fotografiados en este articulo sólo puedo decir que pongo la mano en el fuego y puedo prometer que no han sido servidos en el norte.

Esto es lo que pasa cuando los novios quieren aparentar y no tienen ni idea de restaurantes y comida. Y al final acaban por escoger un menú cutre con ingredientes que parecen aparentar y que al final acaba siendo esto: una comida cutre que en la que les toman el pelo y el dinero por no saber escoger y querer aparentar. Y la verdad es que es una pena que haya restaurantes que hacen esto y novios que se presten al juego del timo.

Por opinar: las bodas en donde mejor he comido fueron una de una chica ex interna de una hermana que invitó a toda mi familia (una historia de superación polaco-español que da para varios libros), que era por Oviedo. De fino no tenía nada: la ensalada de bogavante era un plato de lechuga con su salsa rosa y su bogavante encima, pero éste y el solomillo estaban, absurdamente, riquísimos. Y aseguro que fui sin mucha hambre, que la cosa estaba bien de aperitivos.

La otra fue de unos amigos que decidieron casarse con 3 meses de antelación por lo civil. Hotel Wellington. Un poco lo mismo de siempre - que si langostinos, que si carne - pero, de nuevo, con más frescura de lo habitual y más sabor. Vamos, que ninguna de las dos era la rehostia de innovación, pero recuerdo la felicidad de la comida rica.

El resto de las bodas han sido un poco como el comedor del colegio en plan kitsch. Una de mis hermanas intentó salirse del patrón con un menú distinto, y al final ocurrió otra cosa creo ya comentada: es muy distinto lo que te ofrece el salón de boda el día de la boda que el día de catar menús.

El que importa que te coma bien en tu boda y después de la boda...es tu novio jajaja

La mejor, en el Túbal en Tafalla, servicio atento y eficaz, platos en su punto, toques modernos a platos tradicionales navarros,...Todo perfecto, la cuadrilla sigue comentando aquella boda como una de las pocas donde lo que pones en el sobre para los novios está bien pagado. La peor, en EEUU en sitio nivelazo...la costumbre es bailar desde el principio y la comida es algo circunstancial. Te servían licores con la comida y no había vino hasta casi el final. Y el plato estrella era pollo!! Pero parece que a nadie le importó, estaban ya cocidos.

¿Se come mal en una boda? Supongo que será porque no sois de Galicia

Lo esencial en una boda sería pensar en los invitados y no dejarse llevar por modas o por "voy a ser más que mi primo que se casó el mes pasado..." porque así la cosa, sale mal casi seguro. La codicia de los novios es un factor determinante para que el menú sea un desastre. Yo he visto hasta gambas con las cabezas negras. Y no sé...habré ido a más de 100 bodas en mis 34 años de vida. Y me quedo sólo con 1. Una!!! jajajaja...he visto alargar el buffet hasta caer mareada de un soponcio (por el calor) a más de una invitada, mientras los novios andaban por palacio haciéndose sus fotos...Novias llegar tarde a la iglesia porque sí y luego alargar un banquete desde las 14:00 a las 19:30 hs....novios que se han empeñado (aún con previsión de lluvia) montar las mesas fueras...alargar el aperitivo con montañas de croquetitas, bolitas y pescaditos fritos y congelados y luego, cuando ha empezado a llover, hacernos cargar a los propios invitados con las mesas y las sillas para meternos dentro del salón...novios que no han pasado la lista correcta de invitados al catering o que directamente han invitado a 15 personas en último momento y a la hora de sentarse han visto que no había mesa para los "agregados" in extremis...Piñas rellenas, vieiras congeladas, corderos con sabor extraño, las gambas negras, mini salchichas con kétchup, bolitas de algo refritas, mini san jacobos (congelados), mini flamenquines (congelados), gambas (congeladas)...etc, etc, etc...

....con un mínimo de criterio por parte de los festejados, restaurante o catering o cocinero se consiguen unas elaboraciones más que dignas, y ¡Sin gran desembolso de dinero

....con lo fácil que resulta hacer las cosas correctamente, con un mínimo de criterio por parte del cliente / restaurante / catering / cocineros no deberían de pasar estas barbaridades. Style and Cute.

SS_DD si te entiendo perfectamente.Pa gustos hay colores y pa tetas sujetadores :)

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El Comidista

Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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