El cliente que nunca tiene razón

Por: | 29 de septiembre de 2014

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MATT MATERA

 

Alguien debería empezar a recopilar los mejores carteles escritos por dueños en bares y restaurantes, para grabarlos en algún tipo de soporte indestructible que los extraterrestres puedan encontrar al llegar a la Tierra una vez extinguida la raza humana. Venía yo de admirar mi último hallazgo en este terreno, escrito con tiza en una pizarra del maravilloso Bar Casi de Barcelona (WE SPEAK POOR ENGLISH WE COOK VERY WELL... VERY GOOD), cuando me enteré de una historia que quizá revolucione el género situándolo en una nueva dimensión.

James Chu, chef y propietario del restaurante So Chinese de San Francisco, decidió cerrar hace unos días su negocio, y para explicar sus motivos pegó dos notas manuscritas en la puerta. La primera ya situaba la acción en pleno clímax dramático: “Estamos cerrados por VOSOTROS (clientes)”. La segunda explicaba los motivos de la acusación: “Sí, usamos GMS (glutamato monosódico). No creemos en la comida ecológica. Y... nos importa una mierda el gluten”.

Este caso de cartelismo pasivo-agresivo demuestra un hartazgo supino ante las exigencias de la clientela. Para entenderlo, uno debe imaginar hordas de progres quimiofóbicos y yogui-mamás jipitruscas —especies ambas nada escasas en California— dando la tabarra desayuno, comida y cena porque hay glutamato, pesticidas, transgénicos, gluten y otras modernas encarnaciones de Belcebú en su plato.

Ante la difusión que el hecho tuvo en los medios, el hostelero colgó un segundo cartel, esta vez escrito en ordenador. Aunque el mensaje era más templado, no estaba exento de cierta furia residual: “Trabajamos duro para satisfacer a todo el mundo, pero no podemos. Si eres difícil de complacer, por favor vete a otro sitio”. Traducido: plastas no, gracias. También explicó en la televisión que había estallado después de que un individuo pretendiera hacerse un sinpa con un singular argumento: "Si no me gusta la comida, no tengo por qué pagarla".

Como era de esperar, el caso del So Chinese ha partido en dos a las redes sociales. Desde un bando han calificado a Chu de borde, idiota y maleducado. Desde el otro, le han colmado de parabienes por su valentía. ¿Que dónde me colocaría yo? Pues más bien en el segundo grupo. Simpatizo con este señor porque escribió lo que pocos en su profesión se atreven a decir. Porque clama contra una máxima que siempre he detestado: la de que el cliente siempre tiene razón, cuando más de una vez el cliente es un imbécil que de ninguna manera la tiene. Y porque, en última instancia, lo suyo es un grito contra esa tontería muy primer mundo con la que muchos se aproximan a un hecho tan simple como el comer.

Nota aclaratoria: En este artículo muestro mi comprensión hacia el dueño de este restaurante porque creo que su cartel no va precisamente contra los celíacos que preguntan si algo tiene gluten o no -hecho totalmente justificado-, sino contra la moda antigluten que ha llevado a muchas personas a huir de este componente sin ninguna razón médica para hacerlo, como si fuera algo malo en sí mismo. Seguramente él lo expresó de una manera demasiado brusca, de la misma forma que yo no he sabido explicar bien mi postura viendo las protestas de personas afectadas por esta enfermedad. A todos ellos les pido disculpas por mi torpeza.

Hay 52 Comentarios

Totalmente de acuerdo con pepe en su primer post. A tambien me hace bastante gracia la gente que va exigiendo en restaurantes que los productos sean ecologicos y locales y luego van a un restaurante y piden esparragos en enero. O las madres q van aleccionando al personal y luego alimentan a sus hijos a base de fritanga y congelados. Por ultimo, el ejemplo de los americanos, pero si estan de atar, de verdad, es una sociedad enferma y ademas en temas de alimentacion...me rio de janeiro...

Durante un tiempo y por salud llevé la dieta sin gluten. Evidentemente cuando salía a cenar o picar algo uno, escogía lo que sabía que NO llevaba gluten y si había alguna duda con educación pedía permiso para hablar con la cocina. Ni un problema salvo a veces la monotonía, yen ocasiones unas ensaladas y unas carnes mejor que al resto por no poder ofrecerme algo adecuado o sospechoso. Si una sale a comer, o a correr, a nadar o la que sea y hay algo que le limita o en ea actividad le puede causar un daño lo normal es avisarlo, no sentarse como un crío pequeño a pillar un berrinche. Y no, el cliente pocas veces tiene la razón, el restaurador menos aún...es decir ni sabemos qué queremos, ni cómo pedirlo ni como recompensarlo.

¡Madre mía! Y que haya que seguir aclarando lo mismo una y otra vez...
El artículo NO trata de estigmatizar a los celíacos (y, de hecho, NO lo hace). El autor NO es un descerebrado ignorante. El cliente NO siempre lleva la razón. Y entiendo que el señor Chu se cabree.
Y lo dice una que NO come gluten. No soy celíaca, pero llevo la dieta sin gluten a rajatabla - recomendado a través de una terapia natural (y ya saldrá quien diga que soy una de esas flipadas, o que si mi vida dependiera de ello pensaría diferente... en fin). Yo tampoco lo hago por capricho, si no por salud. Y NO me siento atacada ni estigmatizada por el artículo.
Cuando voy a comer fuera, pregunto sobre las opciones que puedo tomar, y si no las hay me voy a otro sitio sin hacer más drama, porque entiendo que no es tan sencillo para el hostelero atender a las necesidades (ni tampoco a los gustos) de todos los clientes.
Ay!

Dudo mucho que el glutamato monosódico sea mucho peor que el cloruro sódico dentro de los límites de su uso culinario normal. Por supuesto que el exceso es malo, como pasa con todo, incluso con el agua... Yo me pregunto qué neurotransmisores utilizan los "alérgicos" al GMS, o si es que directamente no utilizan el cerebro... En fin, esto me recuerda a aquel caso en el que se demonizó al ácido ascórbico como aditivo alimentario (Es un buen antioxidante. Tan bueno, que el cuerpo lo necesita habitualmente. Ah, claro, es que en ese caso preferimos llamarlo Vitamina C...)

Lo del gluten sí incluye a los celiacos y lo que nos molesta es que nos incluya en el colectivo que va "dando la tabarra desayuno, comida y cena". Llevamos bastantes años tratando de conseguir el poder salir de casa sin la fiambrera bajo el brazo, para que se nos diga "y... nos importa una mierda el gluten". Además, cuando esta frase está citada (y por tanto compartida) con un buen divulgador gastronómico con infinidad de seguidores, puede afectar en esa labor de normalizar la vida a un colectivo cada vez más numeroso.

Ya estamos con lo políticamente correcto: que si soy celiaco todos los restaurantes del mundo mundial deben tenerlo en cuenta. Pues no, señores, los restaurantes son negocios privados y si no te gusta un restaurante no acudas, pero no hagas como la talibán de Eva, que sino le gusta, no sirve con no ir a ese restaurante, hay que cerrarlo.

Clientes estúpidos abundan en todas partes. En una ocasión, comiendo en un restaurante especializado en hamburguesas de las buenas, pude escuchar la conversación de un cliente idiota con el camarero.
-¿sólo tienen hamburguesas?
-sí señor. Es un restaurante de hamburguesas.
-ya. Es que parece que su comida es toda muy "protéica" (sic), y yo quería algo menos "protéico" (sic otra vez).
-le sugiero entonces la hamburguesa de pollo...
-hummm. No sé. También tiene mucha proteína.
-seguramente.
- no se... Bueno. Tráigame una ensalada y una hamburguesa sin salsas. Y agua mineral.
-nuestras hamburguesas no llevan salsas. Se sirven aparte.
-que no tenga queso y en vez de patatas fritas, una patata cocida...

Aquí el camarero resopló, yo pagué y me marché apiadándome del pobre empleado por tener que soportar a un imbécil que había entrado en un restaurante de hamburguesas para tocar las pelotas.

¿Tan difícil es de entender que lo del gluten no va por los celiacos?
Este tipo de personas que comentan sin leer son los que después te la lían a la primera de cambio haciendo alardes de intransigencia congénita.
El cliente NO es el Rey, en Alemania hay un dicho que si lo clava; el cliente ES el Rey mientras se comporta como un Rey. En fin...

Cuánto daño hace internet! El glutamato está presente de forma natural en un montón de alimentos. Es un aminoácido, no un producto marciano. Está en la carne, productos lácteos, champiñones, tomates, pescado. Incluso, oh, sorpresa: lo produce el cuerpo humano. Otra cosa es que te lo comas a cucharadas. También te sentaría mal comerte sal a cucharadas, o azúcar, o pimienta, o canela...
Y lo del gluten hay que ponerlo en su contexto: un montón de atontaos creen que el gluten es malo per se, aunque no tengas intolerancias. Es una moda que llega de Estados Unidos y en ese contexto hay que entender el cartel que puso ese buen hostelero.
De todas formas, si alguien tiene alergia al glutamato no entiendo por qué va a un restaurante chino.

envío un segundo post: la hija de unos amigos es celiaca, y va a un colegio donde la tratan fenomenal y lo llevan a rajatabla. Ahora bien, en el comedor un día le dio por intercambiarse los macarrones con una niña que los comía normales... Se pegó la diarrea del milenio.
¿A quén culpamos? A la niña, al colegio por no separarla en un corralito (o sea, por no estigmatizarla más aún), a la otra niña por darle de sus macarrones, a los padres por no educarla mejor aún con 4 años...
Entiendo lo de las intolerancias porque me toca de cerca, pero entiendo que si queremos avanzar en la normalización tampoco pasa nada por poner etiquetas de "restaurante apto para celíacos" o ponerlo en los menús como hacen algunos, etc... o por preguntar porque desde que Mercadona es Mercadona, la celiaquía es la intolerancia más conocida por el amo de casa español.

El problema es el que indica El comidista: la tontería alimentaria y el que hace responsable al mundo entero de su problema específico (en este caso la intolerancia alimenticia).
Por una parte, está la tontería ecológica y de alimentación sana, que es muy respetable (yo mismo compro de kilómetro 0, local, etc...) pero no exigible como el código de Hamurabi, incluso porque el precio puede hacer inviable el restaurante (y no lo digo yo, lo dice Ferrán Adriá).
Por otra parte, la gente que tiene problemas. En ese caso, los únicos sitios que tienen obligación de poder responderlo son los comedores escolares, hospitales, de cuarteles y grandes colectividades (y aún así, hay que asegurarse bien).
Fuera de eso, si tienes un problema, debes preguntar antes de ir al restaurante, y si no te satisface, no vayas. No tienes porqué presuponer que todos los restaurantes (a los que vas porque tu los eliges) tienen que tener a priori lo que tú quieres o poder responder a tu problema. Por ejemplo, un sitio pequeño puede no tener las instalaciones lo suficientemente separadas para preparar la comida para celíacos. En ese caso, debiera advertirlo cuando se lo preguntan. El número de alergias es infinito, y tampoco cada restaurante puede responderlo.
Y si el restoranero no hace caso a ese ingente sector, o miente, se hundirá el sólo, sin necesidad de más, pero por favor, no vayamos por ahí exigiendo, exigiendo, sin más idea en la vida, que también los de los negocios lo tienen bastante jodido.
Otra polémica es si un restaurante de nivel alto puede permitirse NO atender a diversos colectivos, pero volvemos al problema de los costes y la libre elección.
Y otra cosa es si el Sr Yu nos parece un borde o lo que sea, pero lo dicho: llamar para reservar, preguntar y actuar en consecuencia.

Hombre, la cosa estaría más bien en un término medio! entiendo que diga lo del glutamato, es su cocina y si quiere usar productos no ecologicos y demás pues perfect... pero lo del gluten es un tema de salud y no un capricho no?

Para muchos de nosotros comer cuando vamos a un restaurante y preguntamos si disponen de platos sin gluten no lo hacemos ni por capricho ni por fastidiar al cocinero, tan sólo lo hacemos para poder disfrutar, al igual que el resto de personas, de unos buenos momentos disfrutando, en lo posible y con las limitaciones que sufrimos, de una buena compañia y de una buena comida; simplemente, padecemos de una intolerancia alimentaria (que no intolerancia mental como parece que sufren otros) que nos impide ingerir gluten.

Es evidente que el cliente no siempre tiene la razón, y que el señor Chu puede tener el tipo de restaurante que le salga de los mismisimos, e incluso tener de chef el químico protagonista de TopChef.
Pero el cliente es inteligente (el americano lo tengo menos claro), y con su dinero escoge si quiere comer vegetariano, casero, km 0 o química pura, y escogerá si volver o no a su restaurante (vaya, los masocas quizá repitan pero esos son un mundo a parte).

http://www.cocinadeemergencia.blogspot.com.es/2014/09/mermelada-de-ciruela.html

A las personas celíacas: no saquéis las cosas de quicio, no va contra los alérgicos, va contra los seres que no comen tal o cual porque no quieren, pq "no es sano" no pq pueda matarles. Mi ex no bebía leche, por la lactosa... Pero se ponía hasta el culo de pan con mantequilla, de ketchup, de bollería... Vamos q tenía la capacidad mental de una ameba.

Mikel, me gustaría separar tu razonamiento en dos partes:

1) Totalmente de acuerdo en que el cliente no tiene siempre la razón, y a veces es un gili (somos muchos, estadísticamente tiene que haber tontos). Pero eso no quita que haya que atenderle bien, y trabajar para satisfacer sus expectativas: si no eres capaz de preparar lo que el cliente quiere y como él lo quiere, tienes un problema.

2) ¿Glutamato monosódico???? Mamma mía, yo no quiero ir a un sitio donde me envenenan a sabiendas, mi abuela cocinó toda la vida unos platos exquisitos y no echó nunca potenciadores de sabor. ¿Qué mejor sabor que el de los propios ingredientes?

A tenor de esto, me atrevo a decir que yo no como de todo:

http://sibarito.com/yo-no-como-de-todo/

Bueno!!!!! vas a tener un montón de criticas Mikel, ya veo que te va la marcha! jejeje Yo estoy de acuerdo con Porcupine y por supuesto contigo, y diria mas cosas pero a mi no me va la marcha. ;-)
Si os paetece ver una receta super buena y super fácil sin gluten y sin glutamato podéis visitar mis sardinas con tomate, estan de vicio!

http://lesreceptesquemagraden.blogspot.com.es/2014/09/sardinas-con-tomate.html

Cómo se notan los genes... Hace unos días, y a colación de los pitidos a casillas o Simeone, era Juanma López Iturriaga el que afirmaba muy razonablemente que la tan extendida pretensión de que el "respetable" tiene derecho a decir lo que quiera en un recinto deportivo también tenía sus límites. En cualquier caso, coincido con la señora celíaca: hay que distinguir a los tiquismiquis, maniáticos y gilipuertas en general de los que se quejan por pura necesidad, como ella.

Por motivos personales estoy muy sensibilizada con la celiaquía. El problema no es el de señor Chu, ni de otras personas, sino de algunos autoproclamados "gurús" (por definirlos de alguna manera) de la vida sana que pontifican sin ninguna base científica que sustente sus argumentos. He conocido a gente que no come gluten porque Gwyneth Paltrow afirma que no es es sano... Son quienes han logrado frivolizar la cuestión y perjudicar a un colectivo que bastante tiene con lo suyo. Imagino que lo que le ha molestado al hostelero son los modernitos, no las personas con necesidades alimentarias específicas. Por cierto, yo misma soy alérgica a la proteína de la leche, a la avena y al huevo.

Cada cosa tiene su lugar. Ni vegetarianos en un asador, ni pedir peras al olmo. Os invitamos a estas cintas cinematográficas homenaje al señor Chu. Eso si, sin glutamato. http://dosyemas.com/index.php/cintas-orientales

Existe un punto intermedio, usando las palabras correctas a través del medio más adecuado generalmente se resuelven las dudas.

El comentario de Montse me parece representativo de uno de los motivos que han llevado a ese hombre a cerrar su negocio: determinados alimentos me sientan mal y yo no tengo por qué decirlo, así que todos los restaurantes del mundo *deben* tenerlo en cuenta y no incluirlos en sus menús, porque tengo derecho a ello.

No basta con que indiquen los posibles alérgenos que contienen. Sólo *debe* haber alimentos aptos para todo el mundo, porque si no se estigmatiza a quien no los puede consumir. (?)

Así que en ningún sitio *deben* servir comidas que contengan queso u otros derivados lácteos, huevo o derivados, trigo o derivados, pescado (alergia al anisakis), marisco, frutos secos, soja o cualquier otro producto al que haya gente que pueda ser alérgica o tener una intolerancia.

Vamos, que se acabó el salir a comer fuera. A no ser que seas alérgico a algo, que entonces sí puedes. :-)

Que tristeza me da leer esto. Tengo dos hijos celíacos y quizá por eso me importa el gluten. Mezclar todos esto con el gluten es fruto de una ignorancia que me revela. Me gustaría que el autor intentara vivir su vida de ahora sólo cambiando un detalle, que no puede comer gluten. No por estúpida moda, sino por salud. Sabe usted lo que es hacer la compra, comer en un restaurante, planificar un viaje y llevar alimentos para grantizar la salud? Gracias a la labor de la Asociación de Celíacos es cada día un poco menos difícil. Pero que una persona a la que muchos leen escriba esto es doloroso y el signo de lo mucho que nos falta de madurez como sociedad. Acaba de perder una lectora.

Si el señor Chu o algún familiar suyo hubiera tenido tres reacciones alérgicas con ingreso en urgencias por reacción al glutamato como servidora... Con que informe con un cartel buen grande o en su carta bastaría.

Como mujer de cocinero entiendo el artículo pero como celíaca me parece una verguenza.
Hay gente que se abstiene de comer ciertos productos por capricho y moda pero hay muchos que nos jugamos nuestra salud, la celiaquía es una enfermedad que obliga a quienes la padecen a hacer una dieta estricta libre de gluten.
Ya me gustaría a mi ir a un restaurante y no tener que especificar que soy celíaca, artículos como el suyo nos hacen sentir estigmatizados, su incomprensión está en su ignorància, si sus hijos-hermanos-parejas lo fueran y tuvieran que convivir con la enfermedad dudo mucho que le hiciera gracia el artículo.
Yo opino como celíaca pero es evidente que un intolerante a la lactosa o alérgicos a algun alimento pensaran igual que yo, LO NUESTRO NO ES UN CAPRICHO, ES UNA NECESIDAD, no vamos a la moda sino que padecemos un problema médico.

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El Comidista

Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

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Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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