La tragicomedia de las cafeterías de hospital

Por: | 28 de enero de 2015

B7ZpjlKIIAEV58F.jpg_large

Tranquilo, los médicos están cerca. / HOSPEATAL

 

No es noticia que la comida que se les echa a los pacientes en muchos centros sanitarios españoles está más cerca del rancho carcelario que de la cocina digna, y más ahora gracias a los malditos recortes. Sin embargo, pocas veces se habla de la maravillosa oferta gourmet de las cafeterías de dichos centros. La razón dicta que estos locales deberían dar ejemplo con platos frescos y sanos, y que los pobres parientes de los enfermos tendrían que hallar en ellos un pequeño consuelo a sus desdichas. La realidad es otra. En demasiadas ocasiones, justo la contraria.

Harto de ver los infames bodrios que circulaban por la cafetería del hospital en el que estaba ingresado un familiar, el bloguero y tuitero salmantino David Monaguillo abrió hace dos semanas la cuenta de Twitter @hospEATal, en la que describe la oferta gastronómica de estos establecimientos. "La idea surgió mientras me servían un paella con claros síntomas de haber sido perpetrada con las sobras de la cena del día anterior", recuerda. "Levanté la cabeza del plato y pude observar como casi todo el mundo allí tenía la misma cara de asco y los niveles de vergüenza ajena disparados. Bocadillos pringosos, pescados y carnes resecos, y unas natillas para pegar rodapiés. Nadie pide florituras, pero por esos precios al menos se debería servir una comida digna. Así que lo vi claro, alguien tenía que retransmitirlo porque son miles de personas las que lo sufren a diario".

En la cuenta se denuncian las bazofias hospitalarias con un sentido del humor que yo calificaría de agudo, sangrante y más negro que el carbón. "No hace falta tener un doctorado en Nutrición para darse cuenta de que un hospital es el último lugar donde se deberían servir este tipo de comidas. Pero la experiencia me ha demostrado que la mejor forma de tratar los asuntos delicados es con un poco de humor; así las cosas además de llevarse mejor, consiguen más visibilidad. La idea es que la gente se sume a este 'movimiento”.

Entre los greatest hits de la comida de cafetería de hospital, Monaguillo destaca los arroces o la pasta con las sobras del día anterior y las patatas fritas "grasientas y morcillonas hasta en el postre". "Es terrible que haciendo cientos de kilos semanales, no sean capaces de obtener un resultado medianamente decente". Recuerda con cariño el filete empanado sin carne: "Más de la mitad de su superficie era solo rebozado. Pura magia". Y tiene especial simpatía por los cruasanes crudos, "que se sirven así para que el comensal los termine de hacer a su gusto con el calor del café, en lo que vendría a ser un desayuno en versión Shabu Shabu". Pero lo más brillante que se ha encontrado ha sido un San Jacobo requemado por fuera y aún congelado por dentro. "Imagino que lo harían por eso que ahora llaman 'el contraste de temperaturas. Lo bauticé como el Superchoc”.

Monaguillo sabe de lo que habla porque ha tenido que pasar temporadas en distintos hospitales, y en todos se ha repetido el mismo bochorno. "Da la sensación de que las cafeterías también siguen un protocolo al milímetro. En este caso, buscando dilapidar la salud de la persona que está cuidando al enfermo, para asegurarse futuros clientes. Sembrar para recoger".

Resulta difícil explicarse por qué en lugares situados en hospitales, teóricamente consagrados a la salud, no se cuenta con ninguna sensibilidad ya no gastronómica, sino nutricional. ¿Falta de presupuesto? ¿Pura desidia? "A día de hoy no he llegado a una conclusión", confiesa Monaguillo. "Si un establecimiento en cualquier parte sirviera este tipo de comidas, estaría condenado a cerrar por falta de clientes. Precios altos, mala calidad de los ingredientes y elaboraciones garrafales. No sé muy bien cómo van este tipo de concesiones, pero de lo que sí estoy seguro es que el sistema no funciona y alguien debería poner cartas en el asunto, asumir la culpa y arreglar este desaguisado. Así que aceptemos desidia como animal de compañía, aunque la sombra del dinero siempre parece sobrevolar".

Puede que las cafeterías de hospital sean tan malas por el mismo motivo que las de aeropuertos, áreas de servicio o comedores universitarios: cuentan con un cliente cautivo que está obligado a tragar porque las circunstancias no le dejan otra opción. "Pero éste es sin duda el caso más flagrante", apunta Monaguillo, "por el componente humano intrínseco. Se puede decir abiertamente que se lucran traficando con miserias de la gente". 

HospEATal se centra por ahora en las cafeterías, pero David no descarta ampliar el foco a los comistrajos que se dan a los pacientes. "Escuchando a la gente que me escribe y se presta para enviarme sus propios documentos gráficos, posiblemente tenga que abordarlo también. En los hospitales no solo curan enfermos, sino que forjan auténticos espartanos. Es una paradoja, pero al salir de allí, tienes que recuperarte de la comida del hospital".

No sé si esta cuenta de Twitter servirá para que las cosas mejoren en los centros sanitarios, pero al menos nos queda el consuelo de reírnos con ella mientras soñamos con unas cafeterías con comida limpia. Para Monaguillo, no serían necesarios grandes alardes en la cocina, ni en el servicio, ni en el ambiente del local, sino simplemente lugares "que cumplieran aquello de 'las penas con pan son menos penas". "Comida completamente normal, casera, con ingredientes frescos y a ser posible con sabores reconocibles. Algo como ese local en la autovía en el que siempre hay muchos camiones parados porque la comida es muy buena. La del plato".

Hay 50 Comentarios

"En la cafetería del hospital está el filete agente secreto: frío y con nervios de acero"

Lo leí hace años en este blog (su autora es médico)
http://anagonzalezduque.blogspot.es/

Y aún me acuerdo, porque es genial.

Bravi Mike y Monica (y David). No se habla mucho acerca de este tema. Espero poder cocinar una buena comida para mi familia, incluso cuando estarán en el hospital. A veces se puede utilizar la cocina y preparar algunos platos.
Saludos

http://www.gastronomiaditalia.com

Hola. Alguien ha tenido o tiene familiares en el Hospital La Fuenfría de Cercedilla? Hace tiempo se implantó un sistema de mejora del servicio de alimentación. Fue cuando yo estuve convaleciente y la cosa empezaba a mejorar justo cuando yo me marché. Ojalá hayan seguido por el buen camino.

Mi abuelo está en una residencia que ya me gustaría comer ahí cada día, unos arroces caldosos fantasticos, ensaladillas con remolacha, corderito al horno... Pero cuando estaba en el hospital recuerdo con añoranza los filetes de halibut o panga, era lo más asqueroso del mundo, solo de olerlo me daban arcadas

Pues voy a romper una lanza a favor de un hospital. Y he tenido el "gusto" de estar bastante tiempo en un par de ellos. El hospital San Juan de Dios de Zaragoza da cosas bastante correctas. Y cuando estuve yo, 2010 y 2012 las personas que atendían la cafetería eran encantadoras. Muchas gracias desde aqui por si alguna estuviera leyendo esto (que solo nos acordamos de quejarnos y pocas veces de agradecer)

Pues a mi me imgresaron en el hospital de Sant Pau con una vertebra rota el 24 de diciembre (fum fum fum) y me quede una semana. Tengo que decir que la comida era buena, no maravillosa pero si buena con pescado fresco y patatas al horno crujientes y unos fideos aceptables. Y el dia que tocaba croissant por la manana o bollo de pan, calentito s venian bajo su campana caliente...las magdalenas horribles por eso. Lo peor el cordero lanero total. Luego me trasladaron a un hospital de Paris donde vivo... Aquello si que era horrible... Hospital Cochin... Muy recomendale para nostalgicos de la epoca sovietica. .. Que asco, en serio horrible... Lo mejor es tener un sol de marido que te traiga comida todos los dias como el mio. Besos camaradas.

MLI? menudo mentecato...

Es cierto, nunca nos paramos a pensar en la bazofia que nos sirven en las cafeterías de hospital, probablemente porque tenemos la cabeza puesta en nuestros amigos o familiares ingresados.Gran iniciativa la de denunciar con humos en Twitter, tenéis un seguidor más :)

Lo peor es cuando no tienes elección en cuanto a comida... no sólo en los hospitales sino también en el trabajo. Comer en el rancho de mi trabajo (eso no puede denominarse comedor) es toda una aventura: grasa flotando entre lentejas, pescado que de tan fresco y crudo salta del plato y nos hace la ola, carne que no sabe a carne (¿?), ensalada con lejía suficiente para que a todos nos siente mal en el estómago... eso sin contar los elementos no identificados tipo plástico azulito, pelos... Aisss ¡que bonito es comer fuera de casa!

Yo el gran problema lo veo más para el paciente, en el 2001 me pilló un ataque de apendicitis y estuve en el Hotel Sant Pau en bcn i la comida no era mala, lo siguiente. Una triste tortilla era cartón o unas simples judías con patata no sabían a nada... Eso si, me quedé como un figurín.
En el caso de tener un familiar dentro, particularmente o me llevaba un bocata de casa o salía a la calle, yo no me quedaba en la cantina, un día puedo comer “hacetate” pero a diario, puajjjj, que asco!!!
Salu2

* Hacetate: es un chiste muy viejo de un tío que tenía mucha hambre y pasó por un bar y chorizo 3 euros, salchichón 2 euros, hacetate 1 euro… Pongame un bocadillo de hacetate… Se lo prepara y el cliente le dice “si es mierda”, “hacetate”, “hacetate”, jejejeje….

Pura desidia...

La verdad es que es difícil de entender. Cómo es posible que no esté supervisado por un nutricionista. Porque hay gente que sólo come allí un día o dos, pero hay otros que se pasan semanas. ¿Dónde hay que firmar para poner una reclamación?
http://tarragonain.blogspot.com.es

Buf, vaya pinta tienen esos donuts. ¿Sabéis que en las cafeterías es uno de los lugares donde más se liga?. Miren la cafetería de mi Universidad, el que no liga es porque no quiere: http://goo.gl/x8U7nc

¿ Pero cómo se puede dudar de su intención? Parece que nunca hayáis leído a MLI.

Querida Nuria, qué razón tienes con lo del vending. Se lo diré a David Monaguillo :-) Querida Carla, el verbo "echar" está utilizado con toda la intención. Se "echa" la comida a los animales, y esa es más o menos la actitud con la que la misma se sirve a los pacientes en muchos centros sanitarios.

Lo de "echar" la comida en este caso no puede decirse mejor, porque con esta calidad esta comida no se sirve, se echa. Como a los cerdos.

En Andalucía privatizaron hace tiempo la cocina de los hospitales, al igual que otras cosas. No sólo los pacientes y sus familiares tienen que soportar comidas horribles, los sanitarios de guardia también...muchos optamos por llevarnos las fiambreras o llamar al Telepizza, preferimos mil veces algo recalentado al microondas o fast-food que exponernos a comida insípida, acartonada y laxante. Eso, por no hablar del café de los hospitales, no he visto cosa más purgante O_O por eso los negocios más rentables en torno a un hospital son las cafeterías y los bares.

Y no sólo en los hospitales. Lo que sucede con las grasas (me niego a llamarlas «aceite») en los restaurantes de comida... de diario (me niego a llamarla «casera») y particularmente en los de Barcelona, es de pelotón de ejecución sin formación de causa. Parece que cocinen (?) con lubricante de tractor soviético. Y la autoridad sanitaria no advierte nada: brilla por su ausencia.

Ya en el 2013 a raíz de un problema en Navarra, publicaste esta entrada pero parece que las cosas van a peor. http://blogs.elpais.com/el-comidista/2013/03/comida-enfema-en-el-hospital.html

¿Se les "echa" la comida? (a los pacientes) ¿Desde dónde? ¿Desde una ventanilla en la puerta, y se la "echan" dentro, como en una cárcel?

Siento decir que al menos, los familiares tienen la opción de salir a comer fuera, o traerse la comida de casa.
Pero el enfermo que está ingresado, al que se supone que el hospital vigila que su dieta sea la adecuada, lo están envenenando.
Hará dos años que privatizaron el servicio de comidas en los hospitales en Pamplona. Y ha habido de todo: yogures calientes, tortillas con pelo, comidas con sal para hipertensos, suciedad, objetos extraños en la comida... Sin embargo, nadie dimite y nadie da marcha atrás.
Eso sí da mucha vergüenza.

Toda la razón, Es una comida para que te hospitalicen. Hace poco hemos vivido la experiencia y optamos por llevarnos unos bocados más saludables y placenteros.
http://www.dosyemas.com/index.php/sandwich-de-berenjena-tomate-jamon-y-queso

Hay bastante diferencia entre los hospitales privados y públicos y no me preguntéis en donde se come mejor.

Si se tienen además en cuenta los precios de cada plato entonces deja de ser un museo de los horrores y pasa a ser una estafa monda y lironda.
El diletante.

Otro tema a tratar: las máquinas de "vending" de los hospitales. En la Vall d'Hebron de Barcelona fue un suplicio buscar algo sin azúcar añadido o algún producto light (es decir, con edulcorante) para un diabético que estaba esperando en urgencias. Ilusa de mí. Todo era bollería industrial, zumos con kilos de azúcar, chocolatinas de todas formas y colores... Magnífico ejemplo a seguir. En la empresa de moda donde trabajo (con mayoría de mujeres) casualmente las máquinas de "vending" están llenas de productos light y, ¡oh milagro!, hay hasta fruta.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

El Comidista

Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

¡Pregunta!

Pregúntale al comidista

Envía aquí tus dudas gastronómicas e inquietudes personales. Es como el teléfono del tarot, pero gratis.

Buscar receta

Nuevo libro

Las 202 mejores recetas de El Comidista

Las 202 mejores recetas de El Comidista

Recetas a cascoporro, guías para cocinar, un calendario de temporadas y una selección de lo mejor de su consultorio psicogastronómico se unen en el último libro de El Comidista.

Eskup

Facebook

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal