Aprende a cocinar con los ositos

Por: | 25 de febrero de 2015

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Intimidad osuna. / ANGELO SINDACO

 

La sola idea de un libro de cocina dirigido a personas con una determinada orientación sexual da un poco de grimilla: ¿no es una monumental bobada que gays, bisexuales o bicuriosos guisen diferente que los heteros? Los recetarios publicados en el pasado en esa dirección confirman la absurdez de tal temática: aunque el rollo camp de The gay cookbook, publicado en los sesenta en EEUU, pueda tener su gracia, intentos más modernos como el megacursi Cocina para gays daban ganas de volver al armario por pura vergüenza, cuando no de someterse a electroshocks para borrar de ti cualquier posible rastro de homosexualidad.

Por eso conviene aclarar desde el principio que Cooking with the bears no es un libro de cocina para osos, sino de recetas hechas por osos. La comida es una excusa para entrar en la intimidad de algunos miembros de esta subcultura gay, que se caracteriza por su rechazo a los códigos estéticos del hombre homosexual musculado, depilado y vestido de Dolce&Gabbana. Los ositos son peludos, barbudos, gordezuelos y mullidos; el cliché dicta que lleven vaqueros y camisas de leñador, aunque su facción más leatherona no haga ascos al cuero. En cuanto a sus hábitos alimentarios, por sus lorcillas podemos presumir que no andan comiendo lechuga ni van contando las calorías como los adictos al gimnasio con los que comparten preferencia sexual.

El autor del libro, el fotógrafo italiano Angelo Sindaco, quiso entrar en el universo osuno por la cocina. "La idea me vino a la cabeza hace dos años", cuenta a El Comidista. "Quería explorar un mundo que es casi desconocido, sobre todo entre el público heterosexual, usando una clave universal: la comida. Lo que hice fue dar una gran patada en los huevos a la aséptica idea de los libros donde encuentras chefs superestrella o mujeres que reflejan el estereotipo de los años cincuenta de las amas de casa".

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Donde hay pelo hay alegría. / ANGELO SINDACO

 

En Cooking with the bears, osos solitarios o en pareja comparten recetas caseras muy basadas en la tradición italiana, como la lasaña siciliana, los bucatini a la amatriciana o los tagliatelle a la boloñesa. También hay apetecibles variantes de clásicos como la "caponata alternativa", más los previsibles postres contundentes como el "cielo de mascarpone" o el Guinness cake. "Viajamos por toda Italia, y estuvimos en las cocinas más bonitas y más horribles que puedas imaginar", recuerda Sindaco, "pero la comida siempre fue de primera". De una forma un tanto irónica, pues no estamos precisamente ante un libro de ensaladitas, el subtítulo anuncia "recetas saludables por hombres peludos". "En Italia decimos que lo que no mata, engorda. Eso significa que mientras lo disfrutes, está bien. Y por cierto, !la pasta es muy sana!".

La carga erótica de la obra es evidente desde su portada. En las fotos no faltan las carnes desnudas, las poses provocativas y los evidentes guiños al sexo, pero siempre desde una perspectiva humorística. "Es más que nada un libro provocador. Hay gente que se escandaliza: '¿Parejas gays peludas cocinando juntas? ¿ESTÁS LOCO?'. Ése era el objetivo. Otros lo encuentran erótico, bien por ellos. Andrea Signori, uno de mis mejores amigos, fue una gran ayuda para enfocar el proyecto. Pasamos meses -y largas cenas- discutiendo cómo desarrollarlo sin caer en los estereotipos eróticos gays. Es curioso que muchas mujeres estén comprando el libro en todo el mundo y apoyándolo con entusiasmo".

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Osos para todos los gustos. / ANGELO SINDACO


El estilo fotográfico de Cocinando con los osos dista mucho de las sobreproducidas puestas en escena habituales en los libros de cocina. Sindaco lo relaciona con el punk, y no le falta razón: las vajillas cuquis, los mantelitos de cuadros y las cocinas de casa en la Provenza dejan paso a escenarios mucho más crudos, menos amables y hasta podríamos decir que guarrillos, pero definitivamente más vivos y reales. En este sentido, el fotógrafo se niega a retocar sus imágenes, que son "100% sin photoshop". "Lo hago porque soy una mierda retocando. Si la foto no es buena, ya habrá suerte la próxima vez. Y definitivamente no soporto a los tíos que me dan la tabarra con el rollo 'película versus digital'. Yo uso cualquier cámara en cualquier condición, incluso mi teléfono cutre. Prefiero preocuparme del proceso creativo".

Más allá del sexo y la comida, lo que hace verdaderamente especial a Cooking with the bears es que cuenta historias humanas como la de Enzo, empleado en una cadena de fast food y coleccionista de Barbies; Ilario, jugador de rugby y cocinero oficial de su familia, o Mauro, conductor de ambulancias y modisto vocacional. Personas que han aceptado sus cuerpos como son y se han atrevido a rechazar los modelos de belleza imperantes. Como dice Angelo Sindaco, "gente increíble de una u otra forma".

Hay 68 Comentarios

Buenas fotos pero tanto orondo que no se cuida me lleva amo famosa teoría,porque tengo que pagarle yo el médico a unos señores que se pasan el día comiendo grasa?

Muy buenas fotos. Pero mejor con el fuego apagado y las satenes vacías. Una vez me puse a freir "casi" en bolas y me sartó aceite a la tripita... Cuando veo las fotos me acuerdo del momentazo. Ufff.

Es que no hay nada como ser auténtico y hacer un libro de de cocina de comida gay es auténticamente bueno.

Ya se me quito las ganas de comer. Un pelo de uno de estos en mi sopa? Usen una puta camisa, y el de cueros espero no encuentre el palo para hacer la pizzas. Mas bien hagan un libro sobre cultivos de papas o de mecánica.

Pero ¿a nadie se le ocurre pensar que están posando, tratando de dar juego y que, probablemente, ni se enjaecen, ni se pongan en bolas, ni se hagan arrumacos para cocinar ...? Seguramente, en vez de acariciarle la panza al colega, lo cotidiano será que le diga algo como "pero ... ¿otra vez lo mismo?", que son gente normal, aunque pretendan no parecerlo.

Tendrà que ver la velocidad con el tocino y el cocinar con la tendencia sexual, claro que quien dice cocinar dice conducir. enseñar, escribir, traducir,presentar.........

Pido un nuevo post sobre la cocina de las pornostar!! (Con fotos).
No me importaría tampoco un post con fotos de Mikel y Mònica de esa guisa, incluyendo los correajes.

Luego que no se quejen de los pelos en la sopa! b

Vaya parece que me quieren hacer la competencia jajajajaja

Estoy con el comentarista (creo que es "quemegustauncomer") que ha halagado la propuesta. A mí también me gusta la innovación y porqué no, también la transgresión. Y por desgracia (algunos comentarios así lo demuestran), la libertad de los individuos para un sector de la sociedad es transgresora.

Lubna, es que fumo poco, por eso no domino el tema del todo.

muy buena idea excelente muchacho saludos y abrazo de oso!!!!

Juro que mi trabajo de fín de grado lo haré basándome en los comentarios de El Comidista. Menudo juego me va a dar esto.

Mu quedo con el del polo azul, tercera foto creo. Mu rico.

Jopé Mónica, es que fumas mal! (según dicen) XD

Me encanta! Es una manera de poner en jaque toda la idea de "como debe ser un libro de cocina", y en general de visibilizar realidades. En fin, eso de que " las fotos no son adecuadas" pues ya me contareis por qué sí que son adecuadas otras fotos y estas no. Ahhhh, por tradición? Y que es la tradición sino algo que se ha construido para decirnos lo que si se puede y lo que no? mientras sea un libro de calidad, a mi esto me parece tan adecuado como hacer un libro de cocina con cualquier otro eje temático. Que la cocina es cosa de todxs. Y eso de que los libros de cocina son " neutros " es mentira, nada en este mundo es neutro. Viva la cocina como lenguaje universal, transgenero y lo que se tercie!

Nada, Mónica se ha quedado con mi parte...

Ok Lubna, un día es un día, además creo que la marquise virtual no engorda nada.Creo que hasta voy a repetir.

Ale, ya he pillado yo. Mecachis...

Flash, tienes razón, hubo cierta respuesta a la/el tal Alana (nunca se sabe) que se pasó 3 pueblos y una pedanía. Te ofrezco una marquise con pulpo de pera ;)

Vale, lubna, entonces eso está muy mal, pero que le llamen a alguien p..., guay. Y eso no formaba parte del pique, sólo hay que saber distinguir a los trolls, no es tan difícil.

Nada mas leer el post sabía que los comentarios iban a dar mucho de si.....y también que la intención de Mikel es provocar y subir la audiencia, que a veces decae un poco.Yo soy absolutamente respetuosa con todo el mundo, pero este libro no lo compraré. Como alguien ha dicho ya por ahí, me parecen imágenes del todo inadecuadas para ilustrar un libro de recetas de cocina. Claro que las fotos de un recetario no deben ser necesariamente cuquis (las vuestras la mayor parte de las veces son tirando a chungas y no pasa nada) pero todo lo relacionado con la cocina/comida debe destilar higiene y limpieza. Y a mi estas imagenes no me sugieren eso precisamente...

Con permiso. No es lo mismo un pique entre comentaristas que comentarios como el del desdichado que mezclaba el fistfucking con el incesto de la forma más grosera, bien borrado está junto con otros del mismo mal tono. Y luego, el post de Mikel explica bastante claramente el contenido del libro y el porqué de su estética. Y vaya si me he puesto regañona, no merezco los tirantes. :(((

Se ve antihigiénico cocinar así como se ve en las fotos, y si frio papas, si tiene algo de agua, va chispear y caerá en la panza, que feo.

Lo de cocinar sano debe ser pitorreo. Menuda panza tienen la mayoría!

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El Comidista

Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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