Nueve mentiras gordas sobre el adelgazamiento

Por: | 25 de marzo de 2015

Adelgazame mienteme juan revenga

La mano que enseña el libro. / EL COMIDISTA

 

Antes, cuando alguien me preguntaba "cómo lo haces para estar delgado dedicándote a lo que te dedicas", respondía contándole lo que como y lo que me muevo. A partir de ahora, creo que sumaré una nota al margen a mi rollo habitual de "muchos productos frescos y legumbres + casi nada de comida industrial procesada + ir a todas partes andando o en bici siempre que sea posible + sexo frenético 15 veces al día": la recomendación enfervorecida de Adelgázame, miénteme.

El libro de Juan Revenga, autor del imprescindible blog El Nutricionista de la General, no sólo proporciona excelentes consejos para alimentarse correctamente, sino que es la vacuna perfecta contra una de las pestes de nuestro tiempo: las dietas de moda y los productos mágicos para perder peso. "Todos deberían acabar en la hoguera: hacen más mal que bien", asegura este dietista-nutricionista empeñado en contar la verdad sobre la industria del adelgazamiento, esa que gana millones vendiendo libros, programas o pastillas con la promesa de acabar para siempre con tus michelines, y que cual espárrago o cereza malignos inicia su temporada ahora, con el verano en la lorzananza.

Como bien dice en el prólogo otro de mis blogueros favoritos, José Manuel López Nicolás, el libro es un puñetazo encima de la mesa contra todas las mentiras que cuentan tanto las empresas que elaboran complementos alimenticios contra la obesidad como los falsos nutricionistas que escriben libros sobre el tema sin ningún rigor científico. Éstos son algunos de los muy extendidos mitos antigrasa que desmonta Revenga.

1) Adelgazar es fácil

O "adelgazar es fácil si sigues mi método y compras la moto que te voy a vender". Revenga te enfrenta a la cruda realidad: perder peso de forma duradera no es imposible, pero sí difícil. "Lo digo porque tengo pruebas; de hecho todos las tenemos", asegura. "De 1980 a 2013 hemos asistido a un incremento del sobrepeso y de la obesidad en el mundo cifrado en el 28% en el caso de los adultos. En el caso de los niños es aun peor, el incremento ha sido del 47% en el mismo periodo. Al mismo tiempo, durante estos años la profusión de dietas, métodos y productos adelgazantes ha ido in crescendo hasta alcanzar el paroxismo. En resumen, más dietas, más remedios milagrosos y también más campañas (inútiles) de las autoridades sanitarias, y el resultado cada vez es peor. Será, digo yo, que adelgazar no es nada fácil. Y por eso también digo que quien así lo afirma, miente como un bellaco o no tiene ni idea de qué va la película".

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Adelgazarás y te convertirás en un hombre elegante. / EN FEMENINO 

 

2) Si un producto adelgazante se vende en la farmacia, algo hará

Las farmacias se han convertido en auténticos bazares del adelgazamiento. ¿Es su oferta más fiable porque se venda allí? La respuesta es un gigantesco no: Revenga cuenta en su libro que estos productos están considerados "suplementos dietéticos", por lo que podrían venderse en un supermercado, una herboristería o en el chino de abajo. "En la cultura general se hace descansar en las farmacias una especie de excelencia en el conocimiento sanitario que a día de hoy está muy alejada de la realidad. En muchas (no todas) se venden productos milagro a mansalva que son ineficaces: homeopatía, productos supuestamente adelgazantes, aromaterapia, etcétera, haciendo una serie de alegaciones totalmente falaces y sin evidencia científica. En mi opinión deberían vender productos seguros con contrastada eficacia. El resto de la mercadería debería irse a otros puntos de venta distintos o mejor aún, directamente a la basura".

3) "A mí me funciona"

El amimefuncionismo es un argumento al que recurren con frecuencia los defensores de la llamada "medicina alternativa", pero que también que sirve para defender los productos y dietas milagro contra la gordura. "En el ascensor de casa la vecina del quinto te dice que a su prima, la de Alicante, le ha ido muy bien para perder peso el tomar, por ejemplo, café verde. Es más, te cuenta que ella misma también lo ha utilizado con buenos resultados y por eso te dice: a-mí-me-funciona", explica Revenga.

Deducir que el café verde u otras mandangas son efectivas porque alguien te cuenta que les ha ido bien es peligroso. "Tal como está recogido Documento de Consenso sobre recomendaciones nutricionales basadas en la evidencia para la prevención y el tratamiento del sobrepeso y la obesidad en adultos, cualquier método inadecuado que prometa adelgazar fácilmente aumenta el riesgo de originar situaciones de desnutrición o déficit de micronutrientes; empeorar el riesgo cardiovascular de los pacientes; favorecer el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria, de enorme gravedad y peor pronóstico que la propia obesidad, o inducir cambios en el metabolismo energético que produzcan estados de 'resistencia' a la pérdida de peso". Así que si a la vecina del quinto le ha funcionado, que se la juegue ella.

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Haz tus necesidades mientras te pesas. / CLICKOFERTA

 

4) Las dietas de la alcachofa, el té verde, el extracto de judía blanca, el pimiento y el mango son buenas porque son naturales

En palabras de Revenga, son "una sinvergonzonería sin ningún respaldo serio", vendida, eso sí, con un buen diseño y mucha palabrería pseudocientífica. Por increíble que parezca, la dieta de la alcachofa que publicitaban Rociíto, Lola Flores o María José Campanario allá por el Cretácico está viviendo una segunda juventud. "Las dietas pasan de moda y transcurrido un tiempo resucitan. La dieta de la alcachofa se vio eclipsada por la actual corriente hiperproteica que, curiosamente parece que ahora empieza a decaer en cierta medida. Decaimiento que a su vez propicia el resurgimiento de aquellas que quedaron olvidadas tiempo atrás". Según los cálculos de Revenga, la dieta de la alcachofa te sale por unos 86 euros al mes en cápsulas y ampollas: un gran negocio que se aprovecha de la ignorancia de las personas con escasa educación.

Chabelita

Grandes científicas de nuestro tiempo apoyan la dieta de la alcachofa. 

 

5) Los productos 'sin' o 'light' te ayudan a no engordar

Falso, por una razón muy sencilla: con demasiada frecuencia, estos alimentos industriales "bajos" en algo son "altos" en otro elemento poco saludable. Un producto puede anunciar que no tiene grasa o colesterol, y a la vez incluir sal o azúcar añadido a cascoporro para seguir resultando atractivo al paladar. O al revés: anunciarse con el lema "sin azucar añadido" y estar cargadito de grasas hidrogenadas. "Uno de mis consejos favoritos consiste en recomendar a la gente que no consuma alimentos con medallas que digan en su publicidad o envase lo mucho que tienen de este o aquel nutriente o lo poco que contienen de otros. Al final es una de esas estrategias que utiliza con frecuencia la industria para obnubilar nuestro entendimiento y colárnosla".

6) El ejercicio lo arregla todo

Como cada vez está más demostrada la relación entre el aumento de la obesidad y el consumo de determinados productos (bebidas azucaradas -los mal llamados "refrescos"-, snacks, dulces y demás comida procesada), las grandes empresas que los elaboran han adoptado una nueva estrategia: colgarle el muerto al consumidor, contándole que si engorda es sólo porque lleva una vida sedentaria y no hace ejercicio. "Es la falacia del balance energético como causa última del engordamiento o adelgazamiento, la falacia del 'libre albedrío", afirma Revenga. "Esta maniobra ha sido capitaneada por Coca-Cola, quien hace más o menos dos años lanzó una campaña con este mensaje como centro: todos los alimentos contribuyen a la obesidad, nuestros productos no lo hacen ni más ni menos, todo depende del consumidor. Es el colmo de la desfachatez".

"Además, esta empresa pretendía proponerse como un aliado frente a la obesidad, y para ello recordaba que dentro del portfolio de la empresa figuraban otras bebidas con edulcorantes acalóricos y demás palabrería barata y buenrollista", prosigue. "A día de hoy muchas otras empresas del sector se han sumado a este mensaje. Sin embargo, tal y como sostiene Margaret Chan, directora general de la OMS: 'Entre las estrategias de la industria alimentaria destaca también el hacer descansar la responsabilidad de una mala salud en cada persona, individualmente; así como pretender hacer creer que las acciones de los gobiernos por regular estas cuestiones no son otra cosa sino una forma más de interferir en la libertad personal de cada cual y su derecho a elegir libremente”.

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Simulación del despacho de Margaret Chan. / GIPHY

 

El último responsable de lo que te metes en la boca eres tú (qué gran frase). Pero recuerda que esta industria no te lo va a poner fácil si pretendes no caer en el sobrepeso: te abrasará a publicidad de productos que engordan, intentará colártelos como saludables y encima hará lobby para impedir que las autoridades implanten cualquier normativa que limite sus desmanes. "La industria van a la suya, y eso quiere decir vender más, más y más", denuncia Juan Revenga. "Usa cualquier resorte que siendo legal (aunque a veces ni eso) le conduzca a ese fin con independencia de los efectos colaterales. Con frecuencia utiliza la salud como un reclamo para vender y aumentar sus ingresos de forma absolutamente mezquina. Un ejemplo paradigmático de lo que digo lo tenemos en el bollycao “enriquecido en hierro” que además utiliza el criterio de autoridad para venderse de una “Sociedad Científica”, la SEDCA, cuyo sello aparece en el envase bien visible como para respaldar el producto (“en colaboración con” dice). A este tenor es preciso decir que si así lo hace Panrico (fabricante del bollycao) es porque la SEDCA se deja".

7) Si una dieta viene avalada por un estudio o por un profesional sanitario, te puedes fiar de ella

Muchas soluciones milagro están respaldadas por estudios, habitualmente de universidades remotas, o por médicos o presuntos nutricionistas. Desconfía: por desgracia no faltan los señores con título académico dispuestos a vender su apoyo a cambio de dinero. "Tristemente es así, y no debería extrañarnos demasiado", reflexiona Revenga. "¿Son capaces todos lo policías de adecuarse al arquetipo del ideal policial? ¿Son capaces de así hacerlo los curas, los políticos, los fontaneros, etcétera? No sé por qué los científicos iban a ser diferentes. Me resulta duro decir esto, pero opino que todo el mundo tiene un precio y creo que no es especialmente vergonzoso el reconocerlo".

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Dietas chungas firmadas por doctores. / IBLOGS

 

8) Los libros sobre dietas en los que aparece una manzana, una báscula o una cinta métrica en la portada te ayudarán a bajar de peso

Juan Revenga invita a recelar de cualquier de cualquier escrito sobre alimentación, nutrición o dietética que muestre en su portada una manzana, una cinta métrica o una báscula. De hecho, el suyo juega con estos tópicos mostrando una manzana "segmentada, troceada y rodeada de la poco glamurosa suciedad asociada al dinero. "No obstante", puntualiza, hay gloriosas excepciones: vienen a mi cabeza rápidamente No más dieta, el primer libro de Julio Basulto; Lo que la ciencia dice para adelgazarde Luis Jimenez, o Comer sin miedo de José Miguel Mulet".

9) Contar calorías es la mejor manera de adelgazar

"Es inútil al tiempo que torturador", señala Juan Revenga. Según el nutricionista, las tablas de composición de alimentos (aquellas que nos informan, entre otras cosas, de las calorías de los alimentos) "tienen más fallos que una escopeta de feria". "Al mismo tiempo el cálculo preciso de nuestro gasto calórico se hace forma indirecta a partir de modelos matemáticos que tienen, también, un relativamente amplio margen de error". El recuento calórico no sólo puede dar resultados erróneos, sino que además es un suplicio para el obeso. "Con esta estrategia se llega a despropósitos irracionales cuando, por ejemplo, según los cálculos de nuestro programa de dietas por calorías se sugiere que el paciente tiene que tomar 87 gramos de yogur… entonces ¿qué se hace con los 38 gramos restantes que habitualmente tiene un yogur? Y pesar 112 gramos de huevo, ¿acaso resulta más cómodo? Un sinsentido".

Giphy (1)

GIPHY 

Hay 46 Comentarios

Muy buenos consejos, la verdad es que algunos no los conocia

Lau, querida, y esa personalidad tan peculiar, ¿es consecuencia de tu régimen o ya eras así?

He leido por encima los comentarios y la verdad que esperaba que te fueran a flagelar más! Si estos nueve puntos los tuviera más de uno en la cabecera de la cama... cuánto bien haría!!!

Yo sólo veo injusto lo del a mí me funciona, pero entendiendo su auténtico significado. Significa que cada uno es de una manera y tendrá que descubrir la forma de controlar su peso que a él le funciona. No hay nada de malo en probar la que le va a la vecina o a la Campanario, pero es eso: probar. A mi me va una variante hiperproteica y pierdo kilos cuando quiero sólo con quitarme de arroz, panes y pastas y atracarme de verdura, carne, embutido y vino (Coca cola zero toda la que haga falta). El problema es tener la personalidad suficiente para no esperar que alguien te resuelva la vida, sea Chabelita, el Dr Cito o el gobierno prohibiendo la Coca Cola y los bollos

me ha entrao hambre

¿Comida ligera? Aquí tenéis una Menestra de Verduras Navarra rica, rica:
https://tusconservas.com

Hola, no he podido leer los comentarios, sí el artículo; siempre he dicho en coña que yo no hago una dieta sino varias al tiempo -esto hay que entenderlo como una suma no resta de alimentos-.
Cuando tengo que quitarme -barriga que es lo que molesta- acierto de pleno con la variedad de platos y alimetos; me puedo poner como la moñoño a pizza por ejemplo que mientras no repita en la semana el metabolismo mío se ve que no se ralentiza, y sí que me gustaría preguntarle al doctor, a ver si me paso por el blog suyo, que tiene esto de cierto porque coincido con todas mis amigas en que comer fuera no engorda sea lo que sea.

Bueno, supongo que hay casos en los que se necesita hacer más sacrificios. Yo creo que para mantenerse en un buen peso, lo fundamental es no dejar para mañana esos dos o tres quilos que se han cogido -siempre a traición, por razones ajenas a nuestra voluntad- y hacer un poco más de ejercicio y un poco menos de vicio hasta que desaparezca. De esta manera no se convertirán inesperadamente en 10. Frente a quienes defienden que todo debe estar hecho en casa yo soy partidaria más bien de ir a buscarlo todo lo más lejos posible del hogar: mi barra de pan favorita queda a dos kilómetros, mi pescadería ideal, un kilómetro, vamos, lo que podría llamarse el consumo de lejanía. ¿El agua mineral? Del pozo de la abuela Blasa, 30 km. Bueno, no hace falta exagerar. ¿Que esto arruina el comercio de tu barrio? Qué va, con este plan, vendrán de otros barrios a comprar al tuyo. Y así todos delgados y contentos.

He pasado por el proceso de adelgazamiento dos veces: la primera hace unos 10 años porque no sabía comer bien, la segunda después del embarazo quitando los útlimos kilos que se resistían. Tuve suerte de acudir a una dietista fenomenal que lo único que hace es ponerte a comer de forma sana y sin dejarte todo el día con pan y agua. No es un proceso doloroso, no te desmayes por hambre, no te supone un pastón, no requiere ningún sacrificio. En fin, no hace falta dibujarlo como un infierno insoportable. Pero es que nos gusta lastimar, nos gusta buscar excusas, ¡ay, pobre de mí!
Cuando vine a España, hace ya muchísimos años, me sorprendió ver todo lo que dan las madres a sus hijos. Y pasado tanto tiempo lo sigo viendo. ¿Acaso es normal ver a un nene de 2 años con una bolsa de gominolas, Cheetah o un chupa-chups? Me dicen que es normal y que todos los niños en España pasan por eso y es un crimen privarles de esa niñez llena de productos de un químico clandestino. Pues, no estoy de acuerdo. Antes de llegar a España NUNCA había visto a un niño pequeño con caries.
Viendo cómo están las cosas en nuestros tiempos, creo que no estaría demás en los coles introducir alguna clase sobre la alimentación, cocina. Mi hijo come y pescado, y carne, devora todas las frutas y le gustan ensaladas. Y no he hecho milagros. Simplemente enseñarles desde los pequeños las texturas, sabores. La naturaleza nos ha regalado una cantidad ingente de frutas y verduras, y es un pecado no aprovecharlo. Aquí debo añadir que la cocina mediterránea, y particularmente española, es tan rica y con poco más que un ajete y pizca de sal se elaboran aquí unas delicias auténticas. Una pena que los españoles no saben aprovecharlo.

@Gorditos.
Excusas. Excusas baratas para seguir gordo. No quieres cambiar. Punto. Organízate. Si solo está abierto el super el sábado, haz tu menú semanal el viernes y ve el sábado. Si el domingo te dejas el tupper preparado, no entiendo que prisa tienes para comer. ¿Esperar 15 minutos el micro te parece una tortura?

¿En el buffet no hay verduras? ¿No puedes pedir que te pongan la "hamburguesa" sin pan ni queso no bacon? ¿No puedes prepararte un sandwhich en casa? Venga hombre!

Que no tienes tiempo para el gym? Que llegas cansado? Y todos! Yo he salido del gym a las 23h (entrando a las 22h15, previo tentempie de frutita o lonchitas de pavo. He llegado a casa a las 00h y he cenado como una campeona. Duermo 6h y despierto estupenda.

Prueba media hora de gym 2 días a la semana. No hace falta matarse. Si luego coges vicio y vas aumentando. O en tu casa. Busca tablas que te permitan crear músculo que acelere el metabolismo. Tras 21 dias coges una rutina. Y al tiempo verás que el ejercicio te da energía, libera estrés, te aporta claridad de ideas....

Como si haces 10 sentadillas cada vez que vayas al baño. Como si bailas mientras recoges la cocina. O saltas 1 minuto espontáneamente. Muévete! Si vives cansado, seguirás cansado. . Sal a caminar (pero de senderismo, nada de paseitos) los domingos. 3h, en vez de sentarte en el sillón a ver la tele.

Reduce tu ingesta de harinas (pan, pasta, patatas...). Los hidratos también están en las verduras y legumbres. Aumenta las proteinas y limita el alcohol. Y toma sopa y cremas de primero (sacian y permanecen más tiempo en el estómago). Y ve reduciendo las raciones. La primera semana parece que tienes hambre. Pero solo es ansiedad. Piensa cada vez que sientas hambre si es real o no. ¿Te comerías algo que no te resulta delicioso en ese momento? Es hambre. ¿No? Gula. Tómate un té, o un poco de pavo y concéntrate en otra cosa hasta que se pase.

No hace falta un milagro. Pero no pretendas escudarte en falta de tiempo o dinero ni adelgazar 20kg en un mes por arte de magia sin cambiar un solo hábito. Solo con menearte más y quitarte alimentos procesados verás el cambio en 6 meses. Haz que sea tu prioridad. El que nada cambia...

Yo pensaba igual. Hasta que realmente lo conviertes en tu prioridad. 20kg en un año. Sin prisa. Trabajo 12h 6 días a la semana. No soy rica. Ni siquiera clase media gracias a esta maravillosa situación en España. Sin sacrificios. No he vuelto a engordar.

quiero decir orgullosa que bajé 60 kilos. ¿Cómo? En principio comiendo lo más natural posible, sin contar calorías y con bajo índice glicémico.

tAstantelmón y Pep: totalmente de acuerdo.

Voy a dejar de lado vanalidades, y voy a entrar en el tema en el único punto que hoy me ha interesado, de este artículo.

El punto 7

Dieta avalada por profesionales de la medicina y la nutrición te puedes fiar de ella.

No he leido ningún comentario en referencia a este punto y la verdad, no hace ni dos dias que pusimos a caldo a un profesional de la COCINA. Fuimos capaces de PONERLO A CALDO y CASI PREDECIR SU CAIDA EN PICADO EN SU PROFESIÓN. SIN PIEDAD. (Yo dije que no me parecía bien, que Dani García se vendiera al fast food, pero que quería creer que era por necesidades económicas, aunque para mí esto no esta justificado en este campo).

Y aquí todavía no hemos mencionado que la barbaridad mas grande que se produce ante esta situación, es que profesionales de la medicina y de la nutrición, se VENDAN delante de ESTA INDUSTRIA TAN FEROZ, SABIENDO QUE TODO LO QUE DICEN ES MENTIRA.

Una buena alimentación, comer comida, (tomates, patatas, carne ecológica, pescado...) un buen control del consumo, (comprar lo que necesitamos, no lo que nos dicen) un menor gasto de energía electríca, derivados del petróleo, etc. (utilizar menos el coche y mas la bicicleta) Nos llevará a un mejor bien estar, no engordaremos, nos mantendremos en forma y tendremos una salud de hierro.

https://tastantelmon.wordpress.com/

Disfrutemos de la vida, seamos nosotros mismos, y vivamos la vida sin complicaciones.

tAstantelmón

¿Nadie habla del factor suerte? Como por ejemplo el de mi brother, toda la vida hecho un fideo y sólo come mierda envasada por un tubo, con raciones estratosféricas. O algunos colegas de trabajo, que siempre han sido figurines y sólo comen carne y más carne, patatas, pasta, pizza. Que odian el pescado y las verduras y no los toman ni aunque les paguen.

Muy interesantes todos estos posts de lectores que han adelgazado haciéndose pan propio en casa y pegándose caminatas de 2 horas cada día o 6 horas de ejercicio semanal en el gimnasio. Ahora bien, no todos gozamos de tanto tiempo libre. Vivo en un país europeo, con horarios europeos, de ésos que ahora está de moda reclamar para España. Nos levantamos a las 6 y pal tajo. Media hora para comer: o comida del restaurante del curro (un buffet asqueroso por el módico precio de 7 euros cada día) o si por un milagro nos dio tiempo a prepararnos un tupper la víspera, esperamos de media 15 min. para poder pillar el microondas y nos engullimos todo en 5-10 min. O comemos frío todos los días. Llegamos a casa reventados tras 10-12 horas (sí, si eres abogado, profesor de secundaria o algo así, es lo que hay en este país) y aún tienes que terminar lo que queda de curro para el día siguiente, con lo cual metes en el micro lo primero que haya por ahí y listo. Hay un mercado de productos locales cerca de mi casa, sólo los lunes por la mañana: a los jubilados les encanta. El supermercado de por aquí cierra a las 7 de la tarde (sólo lo pillo abierto los sábados). No hay pescaderías, se compra con suerte en el super y el pescado apesta y vale un riñón. La carne de calidad, otro riñón. La comida bio, en fin. El gimnasio, me he apuntado a uno, voy una hora el sábado por la mañana, porque por la tarde no abre y el domingo tampoco, sacrificando algunas horas de sueño. En el curro imposible moverse: horas sentado delante del ordenador, u horas de pie en las reuniones o en las formaciones. Queremos estar delgados, querida sociedad. O dejar de engordar. Pero nos está pareciendo algo al alcance de muy pocos privilegiados: gente con pasta y tiempo, o gente con genética extraordinaria.

La clave está en saber lo que comemos, escoger bien los productos, productos de calidad, y hacer algún tipo de deporte que nos gusta. Si comemos productos transgénicos, pues, por mucho que intentemos comer todo verdurita, todo "sano" mucho efecto esperado y positivo no nos va a hacer... También hay que volver a la comida de antes. Por algo nuestros antepasados utilizaban en su dieta los legumbres.. Hacían todo tipo de potajes, caldos, sopas. Llenan, dan energía, y quitan hambre para mucho tiempo. Si estáis interesados donde podéis conseguir unas legumbres decentes echar un vistazo : https://www.homedelicatessen.com/es/productos/categoria/Legumbres-89 Saludos!

Yo he perdido unos 16 kilos sin complicarme la vida: caminatas de 2 horas diarias (caminar con intensidad, como si tuvieras prisa) y dieta. Y la dieta no es más que quitarte bollería, comer más ensalda, fruta, algo de pescado, no cocinar con grasas, si es carne a la plancha. No atiborrarte, no abusar del pan. Nada de alcohol ni café. Es cuestión de acostumbrarte. El cuerpo te lo agradece. Cuando ves resultados, te sientes orgulloso del esfuerzo. Así que nada de complementos ni pijadas: ejercicio y una dieta razonable, echarle tiempo, rutina, día a día, y bajáis de peso.

Francamente, cuando alguien recurre a un razonamiento tan estúpido y éticamente execrable como que "la publicidad interfiere con el libre albedrío de un adulto"... sólo me vienen a la cabeza las palabras "hijo de puta sin credibilidad".

Jajaja, gracias Almayer, ya me siento menos sola.

Lo que observo a mi alrededor a veces es una desinformación brutal. Aunque no sé si "desinformación" es la expresión adecuada; quizás sea mejor decir que se trata de intepretaciones erróneas, contaminadas por ideas de entidades que sólo pretenden ganar dinero.

Adelgazar no es fácil. Exige, como todo en esta vida, un esfuerzo y constancia cercano a la abstinencia. Dejas de beber con amigos, y cenar con ellos es en plan "no, yo me pido mi plato de verduras y vosotros compartís las tapas". Al final, eres como un paria social, pero también lo eres gordo, así que no cambia nada. Tienes que calcular lo que comes, pesando para comer la cantidad necesaria, al mismo tiempo que te "educas" a comer más verduras, alimentos frescos y proteínas, además del ejercicio. La industria y la sociedad se ponen en tu contra. En la tele, cada por tres tienes que ver anuncios de todo aquello que tienes prohibido. Ahora resulta que ni siquiera los yogures desnatados te pueden al menos echar una mano... ¿Entonces, qué comes? ¿Me planto un huerto en mi mini piso sin terraza? ¿Dónde como caliente, si en mi trabajo hay un microondas para 3000 personas? Toda esta parrafada es para decir que me parece bien que se rompan los mitos, pero podríais pensar un poco en los que estamos pasando por este proceso (con cabeza, eh, pero con restricciones por todos lados) y no limitarse a decir "esto es falso, eso no funciona, eso no vale". Desanima mucho.

@CiudadanaB612 Me solidarizo. Yo digo "al viento imperio", "asin" y "graso error" y alguna vez se me ha escapado la coña donde y cuando no debía y no veas que miradas me he llevado.

En cuanto al tema general del post creo que todos tenemos unas nociones más o menos acertadas de lo que es llevar una vida sana pero, simplemente, nos da pereza. Y un donut es un donut. Eso evidentemente excluye a las personas que tengan patologías etc, que nadie se me enfade que últimamente aquí salta la chispa volando...

Buen post pero no servirá de nada: todo esto se sabe desde hace tiempo pero, sencillamente, la gente CREE en supersticiones. Lo mismo ocurre con la homeopatía, las prácticas holísticas (lo que quiera que eso sea), los horóscopos nocturnos, los enemas milenarios y mil cosas más. De hecho me extraña que no haya comentarios de los talibanes de la pseudociencia, antes llamada incultura de manera más atinada. Como bien dice Juan Luis Arzuaga, el pensamiento mágico está en nuestros genes, es una ventaja evolutiva, y no se extinguirá por mucha ciencia y educación que le pongamos.
Por cierto, este medio (El País) también hace buena propaganda de algunas de estas sandeces milagrosas, especialmente en sus suplementos dedicados a las mujeres.
Esto último me lleva a otra cuestión que me interesa más: ¿son las mujeres más crédulas en lo que se refiere a todas estas mandangas, o son los medios de comunicación los que las consideran unas memas?
Y ya puestos: ¿alguien me puede explicar qué extraña epidemia afecta a las féminas últimamente para que tantas hayan decidido erradicar los productos con lactosa de su dieta, que parece que en vez de un chorrín de leche en el cortado les han puesto ácido de batería? Se multiplican los productos sin lactosas y los lácteos sin lácteos, todos publicitados por mujeres y para mujeres.
Me recuerda al Soberano, que era cosa de hombres...

No viene a cuento, pero que quede claro que en mi comentario anterior, lo de "a poquito a poco" era paródico. Que no quiero que me toméis por una bruta o por una defensora del habla incorrecta.

Pd.: También digo "afoto" y "arradio". Mi peor pesadilla es que se me escape en el momento menos adecuado.

Otro que se lucra con los pobres gorditos...si es q somos una mina. La explicación de porqué mi hermano como siete veces más que yo (y no ligerito) y se mueve siete veces menos y sigue llevando la 38 sigue siendo un misterio...

Totalmente de acuerdo, si bien no todos los farmacéuticos somos unos engatusabobos. No vendo todas esas cosas que comentas y si alguien me consulta le doy mi opinión basada en todo aquello que estudie en Bioquímica general y especial, fisiología animal, bromatologia......El problema quizá se plantea cuando alguien llega con una receta médica de un producto homeopático, que hacer entonces? Algo si tengo claro y es que la confianza de un paciente en su médico supone una buena parte del éxito de un tratamiento.

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El Comidista

Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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