Jamie Oliver: "La comida debería ser una asignatura como matemáticas"

Por: | 29 de abril de 2015

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Jaime y amigos. / JAMIEOLIVER.COM

 

Una de las escenas relacionadas con la comida más impactantes que he visto en televisión se emitió dentro de un programa de Jamie Oliver en 2010. El cocinero británico visitaba un colegio en Huttington, West Virginia, considerada entonces la ciudad más gorda de Estados Unidos (33% de obesos). Enseñó a una clase de niños de seis años unas cuantas verduras (coliflor, remolacha, berenjena), y ninguno consiguió decir qué eran. Uno confundió los tomates con las patatas. Todos, por supuesto, sabían lo que era el ketchup.

Aquel programa se llamaba Food Revolution, y pretendía llevar las buenas prácticas alimentarias a las escuelas: más productos frescos y menos morralla procesada. Cinco años después, Oliver sigue en esa guerra, y se ha inventado el Food Revolution Day, una campaña que culminará el 15 de mayo y que pretende que los países más poderosos del mundo se comprometan a incluir la comida como asignatura fundamental en sus programas educativos. 

El chef -y cualquier persona con dos dedos de frente, añadiría yo- considera que el aumento de la obesidad infantil en el mundo es alarmante: según la Organización Mundial de la Salud, 42 millones de menores de cinco años en el mundo padecen sobrepeso o son obesos. Si consideramos que las enfermedades relacionadas con la dieta son de las más mortales, no sorprende la predicción de que su generación será la primera en vivir menos de media que la de sus padres. En opinión de Oliver, la mejor forma de atajar este problema es enseñando a los niños a cocinar, a comer, a nutrirse y a tomar decisiones acertadas en su alimentación.

La campaña se puede secundar firmando y difundiendo una petición en Change.org destinada a los gobiernos del G20, que les insta a instaurar la educación alimentaria obligatoria. En estos momentos cuenta ya con más de 700.000 apoyos, pero pretende llegar al millón de firmas. El propio Oliver explica los motivos de la iniciativa a El Comidista, y se moja en asuntos tan espinosos relacionados con la nutrición infantil como los impuestos a los refrescos o las limitaciones a la venta de comida basura en los centros educativos.

La campaña The Food Revolution Day quiere que la educación alimentaria pase a formar parte del currículum escolar. ¿En qué aspectos debería centrarse? ¿Cuál sería tu programa ideal de esa nueva asignatura?

Hay ejemplos muy claros, como mi programa Kitchen Garden Project en el Reino Unido, o el Stephanie Alexander’s Kitchen Foundation Garden en Australia. Para mí es importante que los niños aprendan de dónde viene la comida, y eso implica todo el proceso: cultivo, cosecha, cocina y degustación. Tienen que entender cómo reacciona nuestro cuerpo ante determinados alimentos, que algunos son para el día a día, y otros deberían ser como un premio. También tienen que aprender a comprar de forma inteligente, que entiendan que incluso con poco dinero se puede comer bien.

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Dejad que los niños coman conmigo. / JAMIEOLIVER.COM

 

¿La alimentación o la nutrición deberían ser tan importantes como las matemáticas o la literatura en el currículum escolar? ¿Por qué?

Por supuesto. Tenemos un problema global, hay millones de niños en todo el mundo con sobrepeso u obesidad, incluso antes de empezar el colegio. Y su salud empeora cuando van a la escuela. Eso implica enfermedades cardíacas y diabetes del tipo 2, que pueden derivar en amputaciones y muertes prematuras. Es básico entender cómo la comida afecta a nuestro cuerpo. Yo siempre digo que si no haces tus deberes de geografía, no morirás joven; pero si no sabes nada de nutrición, tienes muchos más boletos para que te pase. 

Has hecho programas en algunas escuelas, y supongo que habrás visto cosas horrorosas. ¿Recuerdas algún momento en concreto que te haya marcado, que hayas dicho ‘tengo que hacer algo’?

Recuerdo que la primera vez que me puse a cocinar en una escuela no era capaz de identificar algunos alimentos. Como chef, es importante saber con qué comida estás tratando, y recuerdo que a veces no sabía si los palitos rebozados eran de pescado, de carne o de otra cosa. Otro momento impactante fue ver a un bebé, en su carrito, bebiendo un biberón lleno de coca-cola, y luego la madre no entendía por qué le daban berrinches al niño.

 

La famosa escena de los niños y los tomates en 2010. / YOUTUBE

 

Si centramos este problema de alimentación a través de las escuelas, ¿de alguna manera no estamos promoviendo que los padres se despreocupen de algo tan importante?

Uno de los mayores problemas, sobre todo en el Reino Unido, Estados Unidos y Australia, es que los padres no tienen los conocimientos básicos de comida, cocina y nutrición. Nunca se lo han enseñado, lo que significa que tenemos dos o tres generaciones que han crecido a base de comida rápida y basura procesada no tienen ni idea de cocinar desde cero. Estoy seguro que la mayoría de tus lectores sabrán preparar platos riquísimos de la gastronomía española, pero también habrá alguien que no sabrá ni por dónde empezar. Con una asignatura de alimentación, durante 190 días al año, los niños tendrán la oportunidad de comer y aprender a cocinar platos deliciosos en la cantina de sus colegios. 

La obesidad infantil está relacionada, sin duda, con una falta de educación, pero ¿qué otras medidas deberían adoptar los gobiernos para ponerle freno?

Creo que hay muchos aspectos importantes. No sé con exactitud cómo funciona en España, pero en el Reino Unido es muy frecuente encontrar tiendas de comida rápida al lado de los colegios, y necesitamos leyes para prevenirlo. También deberíamos revisar los anuncios y el marketing de los productos con alto contenido de azúcar, y estudiar una subida de impuestos en las bebidas gaseosas, ya que básicamente son calorías vacías, y muchos doctores y dentistas te dirán que pueden causar daños enormes.  

¿Te parece bien la prohibición de vender refrescos, snacks, dulces y comida basura en las escuelas? ¿Habría que advertir de sus efectos en la asignatura de alimentación?

 Sí, actualmente en el Reino Unido hay normas muy estrictas sobre qué se puede vender en los colegios y qué no. La asignatura de alimentación debería darles los conocimientos para que los niños sepan qué es un extra, y qué pueden comer cada día, como la fruta y la verdura. ¿Pero dos latas de refrescos? ¡No, gracias!

 

Llamada a la acción. / YOUTUBE

 

¿Estás a favor de gravar con impuestos especiales la comida insana, como ocurre con el tabaco o el alcohol?

En los refrescos, sí, pero en los dulces, seguramente no. Tenemos que admitirlo, a todos nos gusta un pastel de vez en cuando, o esos placeres culpables que nos hacen sonreír. Pero insisto, tienen que ser ocasionales. No soy muy partidario de prohibir nada de comida, prefiero que la gente tenga la información para tomar decisiones sensatas. Por ejemplo, si este fin de semana tienes una comilona, con unos postres caseros deliciosos, sabes que durante la semana tendrás que controlarte un poco. El problema es cuando la comida basura y los productos procesados forman parte del día a día.

¿Qué te parece la campaña ‘Let’s move’ de Michelle Obama para promover la alimentación sana entre los niños de EEUU? Al principio, la gran industria americana de la comida entró en pánico, luego se unieron a la iniciativa, y al final han logrado bajar sus expectativas. 

Soy muy fan del trabajo de Michelle Obama, y de todo lo que ha hecho durante los últimos cinco años en Estados Unidos, manteniendo activos a los más jóvenes y centrándose en la comida y la nutrición. Ha triunfado a la hora de concienciar, pero últimamente está en una situación política algo incómoda, y tiene que ir con cuidado con los grandes de alimentación. 

Supongo que tus hijos comen bastante sano. ¿Qué consejo darías a los padres que están desesperados porque los suyos no comen bien? 

El consejo que siempre doy es involucrar a los niños a la hora de cocinar. Lo sé, puede ser un poco caótico, pero es divertido, y cuando los niños sienten que han formado parte de la elaboración de un plato, lo acaban probando. 

Si quieres apoyar la petición de Jamie Oliver para que la comida sea una asignatura obligatoria en las escuelas, entra en Change.org.

Hay 60 Comentarios

Totalmente de acuerdo con profesora.Los padres somos los responsables de la educación de nuestros hijos.Los niños son un fiel reflejo de lo que ven en sus padres.

Algunas propuestas:


- Que los críos participen en la elaboración.
- Que conozcan la historia oculta de lo que nos jalamos. Mi hijo mayor, sin ningún tipo de intolerancia, repudiaba el queso por sistema, de cualquier tipo, hasta que cambié el cuento nocturno de Caperucita por uno de cosecha propia con vacas, ovejas, ratones y la madre que me parió en el que al final había un queso que comerse. Diversión en definitiva.
- Enseñar el proceso, la procedencia de lo que comemos. Hoy la mayoría de los niños no ha cogido un huevo de un ponedero en su puñetera vida, y la mayoría de los adultos igual. Ni sacaron una zanahoria de la tierra, ni ordeñaron una vaca, ni cogieron una puta mora en una zarza,... estas son cosas elementales, las cosas verdaderamente importantes de la vida.
- Visitar el mercado y las tiendas con los niños, enseñar el nombre de los pescados, de las verduras, cómo se hace un pan,...
- Hablar a los guajes del respeto cultural por la cocina tradicional o las cocinas de otros lugares, apelando a los orígenes, al trabajo que costó llegar a alcanzar todo lo que hoy conocemos, a las abuelas,...


Bueno, es un poco más de lo mismo de lo que venís otros comentando, o lo que exponen el propio MLIchu y Jamie Oliver en el post y la entrevista. Y en el caso en que con todo lo expuesto no se logren los resultados deseados siempre queda el plan B, aplicar el protocolo HPLR.

De acuerdo con profesora: sin perjuicio de que en el colegio, empezando por el comedor, fomenten la vida sana en toda su amplitud, prefiero que a mis hijos allí les enseñen matemáticas y me dejen a mí el temario de las verduras y la iniciación al escalfado, que hasta ahí llego y sin embargo las raíces cuadradas las tengo un poco olvidadas.

como madre tengo que decir que estoy de acuerdo con el planteamiento de "profesora". Está bien que en la escuela incluyan como parte del temario de "conocimiento del medio" los alimentos, la pirámide y demás, pero no podemos pasarles la obligación de educar a nuestros hijos, ya que la mejor educación es la que reciben en casa, y si es con el ejemplo, mejor que mejor. Yo se que a mis hijos no les hace gracia que les haya impuesto la difícil tarea de tomar al menos 3 raciones de fruta y una de verdura prácticamente todos los días (siempre hay alguna excepción) y de limitar la ingesta de chuches a los fines de semana y celebraciones de cumpleaños.

Seguro que soy demasiado "talibán" , y tengo que escuchar indirectas, y directas, de que a lo mejor mis hijos están delgaditos porque casi siempre tenemos un primer plato de verdura para cenar, en vez de acompañar la proteína correspondiente de un estupendo plato de patatas fritas, pero bueno, yo les prefiero delgaditos, mientras les vea fuertes y con energía.

Huertos,granja ecológica, aula cocina y comedor escolar.
Menos ciclo de Krebs y más rastrillo. Menos "tablets" y YouTube y más mover, tocar, manchar, limpiar...Menos contenidos "mínimos" / reválidas y más trabajo en equipo.
Más responsabilidad compartida, menos culo en la silla; más sudar, más sudar(eso a diario).
Idioma? De 0 a 5 (por favor la filología la dejamos para después).

Muy interesante, creo que afortunadamente en este país aún estamos lejos de esta situación, lo que si deberíamos hacer es fomentar que desde la familia se eduque en esto. Cocinar rico rico y sano sano :-) en familia.

Ayyyy, si todas las luchas fueran solo con cucharas de madera... otro gallo nos cantaría..!
Enhorabuena, Mikeltxu, muy buena entrevista y post!
Mónica, el postre de ayer, de jeta, nada... mundiala..!!!

Esto no lo dijo también Ferrán Adriá?

La seguridad vial "debería ser una asignatura", la alimentación "debería ser una asignatura"... y así todo. Está claro que lo cómodo es delegar, mucho más fácil que predicar con el ejemplo en casa porque claro, prefiero que el niño meriende Risketos y no que me monte un pollo por merendar la fruta que nunca me ve comer a mí.
Desde luego no estoy diciendo que este tipo de actitudes no se deban fomentar en la escuela, pero en los colegios se enseñan conocimientos. También se educa para la vida, pero esto no se puede hacer de forma aislada. No es, ni debería ser responsabilidad únicamente de los profesores enseñar a comer, a asearse, a respetar...
Y si esta generación de padres no sabe criar ni educar a sus hijos de forma saludable quizás lo que deberíamos es crear una escuela en la que diesen el carnet de padre antes de poder tener un hijo.

Esta iniciativa me lleva a la misma pregunta que la prohibición del fumeque en lugares públicos: CÓMO DEMONIOS NO SE HA INSTAURADO ANTES?
Como fudi y odontopediatra soy curiosa y suelo preguntar a los niños cuál es su comida favorita, que van a comer hoy, etc y por suerte, la inmensa mayoría come bien. En una charla que di en un cole hace un mes a niños de cuarto comprobé que al menos se sabían bien la teoría. Eso sí, veo unos 5 casos al año de "Caries del biberón" y aunque los padres suelen negar haberles metido garrafón, madre mía, lo de la Coca-Cola me ha dejado el culo torcido.
Un día una mico de 5 años con los dientes negros como el carbón y segueteados a ras de encía se me puso a llorar mientras me contaba que su madre le ponía mucho azúcar en la leche y que ella le decía que no lo hiciera y que encima le ponía Cola-Cao. Luego sales con la niña fuera y explicas que habría que sanear a buen ritmo dada la edad y la gravedad pero la madre pide cita dentro de mes y medio, intuyes que porque no lo puede sufragar.
Educación, educación, educación.

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El Comidista

Sobre el blog

El Comidista trata todos los aspectos de la realidad relacionados con la comida. No sólo da recetas fáciles de hacer, habla de restaurantes accesibles o descubre los últimos avances en trastos de cocina, sino que comenta cualquier conexión de lo comestible con la actualidad o la cultura pop. Todo con humor y sin ínfulas de alta gastronomía.

Sobre los autores

Mikel López Iturriaga

es periodista y bloguero, y lo más decente que ha hecho en su vida es crear El Comidista en 2009. Escribe en EL PAÍS y habla en el programa 'Hoy por hoy' de la Cadena Ser, después de haber pasado por Canal +, El País de las Tentaciones, Ya.com o ADN. Aprendió a guisar con su madre y, después, en la Escuela Hofmann, pero sigue siendo cocinillas antes que cocinero.

Mónica Escudero

es DJ, madre, escribe, cocina y pone la mesa para El País Semanal, ejerce de Comidista adjunta, y no necesariamente en ese orden. Dirigió las revistas Barcelonés y Madriz, y colaboró en medios como Marie Claire, SModa, Vanidad, Yo Dona o La Luna. Ha escrito A vueltas con la tartera, y lo que más le gusta es cocinar, la michelada y los gatos (pero no para comérselos).

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