J. S. Bach se pasa al formato USB

Por: | 27 de noviembre de 2012

01-HIPPOCAMPUS
Hippocampus, el grupo especializado en interpretación histórica de música del siglo XVII y XVIII.

Aturdida como anda la industria musical en el ya largo y pesado debate sobre lo físico y lo digital, algo se mueve sin complejos en la clásica. La crisis no ha golpeado tan fuerte a este campo, pero muchos ven el momento como una oportunidad perfecta para arriesgar. Arsis, un pequeño sello español centrado en los periodos romántico y barroco, ha dado un golpe de timón y ha sido el primero en empezar a lanzar sus referencias en formato pendrive. Ni completamente físico, ni absolutamente digital. Un formato que, por su versatilidad, utilizan muchos dj's para transportar toda su música y pinchar en clubes que disponen de reproductores USB. También algunos grupos de pop para ofrecer contenidos extra. La novedad ahora es la atención que le presta la clásica para mudar el formato completamente y ensayar soluciones a esta época que no acaba de nacer, pero tampoco de morir.

Precisamente, el experimento arranca con toda una declaración de intenciones sobre la modernidad musical: Johann Sebastian Bach. Liebster Jesu es una llave USB que contiene las Cantatas BWV 32, 54, 84 y el Concierto de Brandeburgo número 6, BWV 1051 del compositor barroco interpretados por el grupo Hippocampus, que dirige Alberto Martínez Molina. Ocho gigas de contenido audiovisual que permiten, entre otras cosas, escuchar las grabaciones en formato wav, la máxima calidad de sonido.

La idea, que no se ha ensayado todavía completamente en ninguna major, admite implícitamente la derrota en algunos de los frentes abiertos de la industria contra el signo de los tiempos. Quizá es la mejor manera de avanzar. Por ejemplo, el pendrive no está protegido. Se puede volcar en el disco duro del ordenador directamente y sus contenidos pueden copiarse infinitamente. “Eso pasó con todos los formatos. Todo es pirateable. Hay que coger el toro por los cuernos”, explica Fernando Rivera, director del sello discográfico. “El mero objeto, como tal, invita a comprarlo. Es atractivo, tiene feeling… Al final, es una cuestión de fetichismo. Usamos buen papel, buena cartulina. Creemos que tiene su encanto”. Eso sí, cuesta 25 euros (en Arsis insisten en que el contenido es mucho mayor que el de un CD) y se vende en una caja de cartón un poco más pequeña que la de los discos compactos.

La enorme capacidad de estos soportes permite incluir grabaciones en alta definición de conciertos (para ópera resulta perfecto) y mejor calidad de sonido. También es muy útil para proyectos experimentales de larga duración o recopilaciones y cajas integrales. Puede usarse en ordenadores, televisiones, reproductores de coche… Y el sistema de navegación se estructura a través de un PDF interactivo en el que resulta bastante fácil moverse de un lado a otro. Las tiradas, en el caso de sellos como Arsis (profundamente artesanales hasta el punto de que el propio Rivera y su esposa Pilar empaquetan uno a uno los pendrive: así empiezan las revoluciones), son de unos 600 o 700, pero pueden aumentarse casi por unidades.

Entonces, ¿se quedará el USB como formato o es solo una transición más en esta infinita y dolorosa sala de espera de la crisis? “Imposible de asegurar. Pero estoy confiado, porque el invento aglutina herramientas de las que todo el mundo dispone. No se ha inventado nada nuevo, solo se han aprovechado elementos ya existentes”, señala Martínez Molina. Permanezca o no, es otra muestra de que algo se mueve en la música clásica.

Hay 18 Comentarios

ATAQUE A NUESTRAS ORQUESTAS SINFÓNICAS. Me ha llegado este correo, que debe andar circulando por internet:

Querido Fernando (y demás hermanos y simpatizantes de la hermandad de Marsias): Soy Paco Rubio. El artículo que me pasaste http://www.dialogolibre.com/noticias/2012-12-13/Las-autonomias-se-gastaran-80-millones-en-tocar-el-violin-659#.UMzTKrZrcUA que contiene un violento y sesgado ataque contra nuestras orquestas sinfónicas, al que ha seguido en ese medio http://www.dialogolibre.com/noticias/2012-12-16/La-dictadura-cultural-y-los-que-tocan-el-violin-705#.UM7ZeY60VO0 , en el que el director toma la palabra para defender a su redactora y atacarnos aún más a los músicos (a los que llega a llamar dictadores), han suscitado muchos comentarios en la Red, entre ellos el mío. Pero como este no es anónimo, como lo suelen ser en internet, sino que contiene mi nombre y el de nuestro grupo, os lo hago saber. Te llamé a ti y a Sime para comentarlo antes de su publicación pero no os encontré y tomé la iniciativa. Lo que deberíamos hacer todos es entrar a ese foro a hacer oír nuestra voz, sin necesidad de enrollarse tanto como yo, claro.


#132 Paco Rubio, Ministriles de Marsias, 17/12/2012 - 13:20

SOBRE LAS AUTONOMÍAS SE GASTARÁN 80 MILLONES EN TOCAR EL VIOLÍN

Sr. Director:

Don Perlimplín es un personaje teatral de García Lorca, le aclaro, o quizás le enseño, no sea que su siguiente embestida sea contra el teatro, pues se aprecia claramente que el artículo de referencia, el del "violín" entre comillas, nace desde la ignorancia. Esto es indudable, si bien no dudo de la buena fe de usted y su articulista, pues creo en las personas y en la voluntad de servicio público de los medios de comunicación, si bien, si no fuese tan ingenuo y analizara más los escritos, quizás podría dudar también de la intención del texto.

Así pues, Don Perlimplín aprende de una dama algo sabido y la dama se sorprende ante su ingenuidad: "Me estás asombrando". "El primer asombrado soy yo", contesta Don Perlimplín, sin cortarse un pelo.

LOS PRIMEROS ASOMBRADOS SOMOS NOSOTROS, señor director, ante el artículo de referencia. Sorpréndase y asómbrese usted después todo lo que quiera ante la respuesta suscitada. No hay tiempo aquí para tanta sorpresa, me limitaré a la primera y la última.

La primera es la del "violín". Está por un lado la ignorancia real. ¿Quiénes son Manuel de Falla, Tomás Luis de Victoria o Pedro de Escobar? ¿Me saben, usted y su articulista, responder de estos tres nombres españoles? ¿Quién fue Ramón y Cajal? ¿Ese sí? ¿O tampoco invertir en investigación es necesario? El régimen que se instauró en 1939 hizo todo lo posible, sin éxito, para que Manuel de Falla regresase. Necesitaban una figura de ese calibre para mejorar la imagen de la marca España, entonces muy devaluada, porque sí, la cultura también tiene que ver con el PIB. Sin embargo, cuando le hablaron a Franco de La Atlántida (una obra de Falla), el dictador no pudo reprimir este comentario en público: "Menudo tostón tiene que ser". Falla había triunfado en Londres, en París y en el mundo entero, pero topaba con el desdén del primero de los españoles por la gracia de Dios, fruto de la ignorancia, porque si Franco vibraba con el Novio de la Muerte, el himno de la legión, ¿cómo no habría podido vibrar con la Danza Ritual del Fuego, de El Amor Brujo, de haberla conocido?, si se permite la comparación (odiosa).

Pero está también la ignorancia impostada, el alarde de ignorancia, presumir de no saber, y esa, "la ignorancia por cojones", resulta todavía más dolorosa. Es la que el artículo de referencia se pone por montera. Oiga usted, que en la orquesta no solo se toca "el violín", hay también muchos otros instrumentos, así es que titular que las Autonomías se gastan lo que se gasten en tocar el violín constituye una manera algo reducida de expresarse. Estoy seguro de que hasta ahí, hasta saber que orquesta y violín no son sinónimos, usted y su articulista sí que llegan. "Oye, niño, deja de tocar el violín, échale mierda al violín". "Pero si lo que estoy tocando es el oboe", murmura el niño asombrado. Y sí, señor director, ya sé que hay una figura retórica llamada sinécdoque, que consiste en decir el cuerno por el toro, pero nunca imaginé que nos iban a torear por sinécdoques.

¿Y qué necesidad hay de que exista una variedad de instrumentos, podría decir usted, cuanto toda la música se podría hacer con un ordenador? Resulta, señor director, que, para vivir, no solo hace falta comer, ir a la escuela o que te curen las enfermedades. Tan necesario como todo esto es poder expresarse. Dé usted de comer a todos los ciudadanos, proporcióneles vivienda y seguridad social pero no les deje expresarse, a ver qué pasa. Y la música, qué casualidad, resulta que es un medio de expresión, y más poderoso de lo que usted imagina. A su articulista en Pekín no la entienden, salvo si los chinos aprenden español. A un músico con su "violín" sí. ¿Se van a poder expresar los ordenadores pero no las personas? No solo de pan vive el hombre, le ha espetado a su articulista uno de los últimos en dejarle un comentario. Tales palabras de nuestro señor Jesucristo resultan, a día de hoy, visto lo visto, particularmente revolucionarias.

"En Galicia no hay una orquesta, sino dos", (cuando una tan solo ya sería un derroche, sobreentiende su articulista). En cualquier ciudad alemana de 20.000 habitantes no había una orquesta, sino dos, y además un teatro de la ópera. Pero esto no es Alemania. Si no, el euro lo habríamos inventado nosotros y la política económica la dictaríamos nosotros. Tampoco, económicamente hablando, somos Austria, donde casi todos los ciudadanos saben leer una partitura. Pero es que en cualquier pueblecito (de menos aún de 20.000 habitantes) de ... Venezuela no hay dos orquesta, sino varias más, empezando por orquestas infantiles. Es el Sistema del maestro Abreu, que ha sacado de la pobreza y la marginación a miles de niños a través de la música, el mejor valor, a día de hoy, de la marca Venezuela en el mundo, por encima de su petróleo y, por supuesto, de su presidente Chávez, ¿Qué pasa, que tampoco somos Venezuela? Entonces, ¿somos Uganda? "Ponte duro, ministro, que España no es Uganda", le dijo Rajoy a Guindos. Pero va a resultar que en Uganda también se tiene más consideración por los ciudadanos, porque podríamos hablar de tantas cosas ..., aunque hoy le haya tocado el turno a la música, a la que usted, señor director, llama "la dictadura cultural": Desde Platón, que estimaba la educación musical como la más importante para la formación de los ciudadanos, suponiendo que todo lo que propone en La República sea una dictadura, a nadie más, que yo sepa, se le había ocurrido lo que a usted, la peregrina idea de que los dictadores no suelen ser los gobernantes, los banqueros, los militares o incluso los periodistas, sino los músicos. No nos queda más remedio que clamar como Arguiñano: "A ver si ahora va a resultar que la culpa de la crisis la tienen los cocineros".

Para realizar el ataque contra la música clásica, pasando a comentar ya la última sorpresa, su articulista elige a las instituciones más costosas (si se soslayan los teatros de la ópera), las orquestas sinfónicas, y, dentro de ellas, a las orquestas más caras. De las más baratas se omiten los datos. Una orquesta "puede llegar" a costar 4 millones de euros, nos dice. "Puede", pero a la orquesta de RTVE le falta mucho para llegar al (único) millón. Pero es que, aprovechando la crisis, se han eliminado eventos musicales, de música de cámara, en los que las orquestas sinfónicas no pintaban nada. En Murcia, el festival de la iglesia-museo de San Juan de Dios, financiado por el gobierno regional, ofrecía un concierto cada mes, durante todos los meses del curso académico, por la, tras sucesivos recortes, "insostenible" cantidad de ... 50.000 euros al año, que puede que ni usted ni yo, señor director, los tengamos pero ya me dirá qué supone eso a nivel macroeconómico. Se ve ahí la voluntad de recortar por recortar, sobre todo lo que cuesta tan poco dinero, lo que está ya tan ajustado, que no hay margen para que los corruptos metan la mano. El señor Rato se cargó el ciclo Siglos de Oro de Caja Madrid, donde tampoco las orquestas sinfónicas pintaban nada, porque, argumentó, tal gasto era inmoral en tiempos de crisis. Inmoral, señor director, sería más bien el sueldo del señor Rato y el de los directivos de los bancos y cajas de ahorro que nos han traído hasta aquí. En los citados festivales y en otros, no menos recortados o suprimidos, podía accederse al arte de los citados Tomás Luis de Victoria o Pedro de Escobar, grandes polifonistas españoles, o de Antonio de Cabezón, el organista ciego de Felipe II. Redescubierto a fines del siglo XIX, supuso Cabezón motivo de orgullo patrio, hasta el punto de ser comparado por nosotros con Bach, el gran genio alemán. Esa comparación, que inició Felipe Pedrell, no solo resulta odiosa, sino temeraria porque Bach, en su tiempo, solo fue un músico de provincias, mientras que Cabezón desplegaba su arte al lado del más grande monarca del orbe, en cuyos dominios no se ponía el sol. Acompañando a Felipe, todavía príncipe, durante el "felicísimo viaje", Cabezón, el ciego, conmovió al público más selecto de Italia, Flandes y de los centros más exquisitos de Europa. Ahora bien, a Cabezón le persiguió el olvido de sus compatriotas mientras que los alemanes bien que rentabilizaron a Bach y lo siguen rentabilizando. Nuestro grupo, Ministriles de Marsias, obtuvo el premio a la mejor "Interpretación y recuperación de música española e iberoamericana de 2011", otorgado por Festclásica (Asociación española de festivales de música clásica), por nuestro trabajo "Invenciones de glosas de Antonio de Cabezón", para que vea, señor director, que no solo de orquestas vive el hombre y que el ataque a la cultura, a nuestra cultura, y a la música en particular, no se ha limitado ni se limita a las orquestas sinfónicas, y que no solo los músicos de las orquestas sinfónicas reaccionan contra un artículo como el de referencia.

Lo que causó el asombro de don Perlimplín vino a ser algo que termina en la reproducción de la especie pero que, en sí mismo, no reproduce ni produce nada. ¿Y qué necesidad tenemos, señor director, ahora que tan de moda está eso de recortar, de tales escarceos entretenidos, llamados el amor, cuando todo podría resolverse en un plis plas, en plan aquí te pillo aquí te mato, como hacen algunos animales, o como se suele hacer en la relaciones con las prostitutas? ¿Y qué necesidad tenemos de la música? Tampoco los animales tienen música.

Le saluda atentamente,
Paco Rubio (52752351B), Ministriles de Marsias

Yendo al meollo del artículo, el esfuerzo que hacen grupos pequeños, sobre todo en barroco, como es Hyppocampus me parece digno de elogio.
Ellos tuvieron el mérito, junto con la Capilla Real de Madrid, de dar toda la música sacra vocal en Madrid amparados por una corporación municipal con sensibilidad. La idea de crear otros formatos de difusión musical es admirable, mucho ánimo a todos ellos

hola a todos

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Sí, todo esto está muy bien -y me refiero al artículo, no a todos estos comentarios-, es decir, mejor calidad de sonido, mayor capacidad de almacenaje, versatilidad, facilidad de manejo... lo que usted quiera, pero ¿y el disco?
Creo que la música [mal llamada] clásica ha de avanzar, pero no sé si es este el camino que debe tomar.

En fin... a mí que me sigan dando mi disco, con su libreto, su olor a nuevo, su plastiquillo exterior tan condenadamente difícil de quitar y su necesidad de colocarlo en un estanteria.
Qué sé yo, seré un romántico...

Un saludo.

Parece que el último exabrupto ágrafo de Carlos no va contra mí, porque no me apellido Bermúdez. ¡Oh!

Señor Bermúdez, la música clásica, cómo cualquier otra, y cómo casi cualquier expresión artística en la actualidad, se ha convertido en un objeto mercantil. Y es porque sus características como tal no suplen las que busca el público (adocenado en su mayoría) de hoy en día, por lo que vende tan poco y por lo que hace falta buscar mucho para encontrarla entre los medios. En realidad en la esencia de eso, estamos hasta de acuerdo, fíjese, aunque quizás yo no estoy tan ciego como cree usted, y veo la realidad cómo es, no cómo me gustaría...
Pero eso da igual y no es lo que le hemos echado en cara Raúl y yo.
Su crítica, que inicio contra el artículo por centrarse en la edición en USB en vez de la propia música que esta vendía, no venía a cuento cómo tal crítica al artículo, pues estaba claro de que trataba éste, y porque además es un artículo perfectamente razonable y suficientemente apropiado para este blog, con su autor y con su temática. Ahora en cambio se desvía a criticar a El País y al señor Verdú por no cuidar de la música clásica, y hacia que he dicho que la música clásica es un objeto mercantil. ¿Que quiere usted? ¿Discutir sin más? ¿Expulsar su ira con el mundo porque no es a su gusto? Pues nada, usted mismo. Eso no cambiará que la crítica inicial no tenía mucho sentido, por mucho que proteste y se encierre en su precioso idealismo...
Saludos.

No iba a decir nada más, pero el comentario de Carlos me preocupa. Parece que ha creído leer que yo decía que la música clásica "se ha degradado a un objeto mercantil". No, es el Sr. Verdú y muchos otros como él quienes lo hacen. La música clásica, obviamente, NO es un objeto mercantil. Recomiendo fijarse un poco más al leer.

Un detalle para los defensores del artículo. Si miráis CULTURA en esta edición, veréis una serie de artículos sobre pop-rock y eso (5), que todos ellos tratan de CONTENIDO y de implicaciones culturales. Hay otro sobre un grupo de música gitana y dos de clásica: uno sobre El Anillo del Nibelungo y este, que trata EXCLUSIVAMENTE del formato. Esa es la forma en que El País trata la cultura musical. Claro, por eso pone a escribir a quien se caracteriza a sí mismo como especialista en música pop-rock (etc etc, no hay una definición única). Ya se sabe que en España eso de la música clásica (incluyendo, y muy especialmente, toda la música contemporánea) es cosa de locos y gentes de mal vivir. Y que El País hace bandera de eso. Bueno, y dejo ya de decir cosas porque no vale la pena. El Sr. Verdú seguirá escribiendo de lo que ni sabe ni le interesa y algunos lectores verán por fin un interés en la música clásica, aunque solo en lo tocante al uso de nuevas tecnologías (por cierto, la música contemporánea lleva muchísimo tiempo utilizando novísimas tecnologías, por si alguien lo desconoce. Muchísimo más novísimas que el más novísimo grupo de pop-rock, por cierto...). No hay más ciego que el que se empeña a cegar a los demás para que vean lo mismo que él.

Para Enrique Bernárdez. Supongo que deberías consultar al propietario del blog si la información que muestra en él es coherente o no con lo que se supone que debe ser; aceptando siempre, eso sí, que los blogs son, por su propia naturaleza, muy personales en su concepto y la ejecución de los artículos. Ahora bien, a mí, personalmente, no me parece que el artículo desentone con la temática del blog, pues la novedad en el formato que se trata en el mismo, se enmarca en obras de música clásica, y eso es parte intrínseca de dicha novedad. Si usted quiere criticar al autor por su desconocimiento de la música clásica, es cosa suya. Pero que el artículo no deba aparecer en este blog es totalmente opinable, y está claro que otros opinamos lo contrario. Lo que le decimos no es que no opine, ni mucho menos, sino que no se puede criticar el enfoque de la noticia por no ser el que a usted le interesa, cuando es perfectamente claro el porque de dicho enfoque y no resulta ni mucho menos descabellada su idoneidad en este blog. Y sí, la música clásica se maltrata en demasiadas ocasiones, y se ha degradado a un objeto mercantil. Es una lástima indudable, pero eso, por la temática del artículo, ni es objeto de discusión aquí ni tenía sentido reclamar otro enfoque de esta noticia.
Saludos.

Estoy con Enrique Bernández. La degradación, la mercatnilización de la cultura és uno de los síntomas de la enfermedad de nuestra sociedad. Recomiendo desde aquí "Gramáticas de la creación" de Gerorge Steiner. Léanlo, porfavor. Clarifica todo esto muy bien.

Este blog se llama "El concertino" y está dedicado a la música clásica, no a las nuevas tecnologías. Quizá El País podría encargar sus artículos de música clásica a un experto en fútbol de tercera división. No se notaría la diferencia. Eso sí, que alguien se atreva a comentar un disco de Bisbal, por poner un ejemplo, comentando únicamente lo bonita que es la portada de la caja del CD. Eso sería pecado. Pero tratándose de música clásica... He llegado a oír en la radio proponerle a un director de orquesta que se incluyera en los conciertos a algún grupo de rock, para así atraer más espectadores. Pues venga. Y a cambio, en los conciertos de The Boss, podríamos poner un cuarteto de cuerda a tocar Brahms. Bueno, Björk lo hace...

Para Enrique Bernárdez. Cómo ya ha dicho Raúl, la crítica al artículo no está justificada. La noticia en la que se centra no es la música de Bach, sino la novedad de editar un disco directamente en pen drive, por una discográfica pequeña, y en España. Que no se centra en Bach es algo incluso interpretable en el mismo titular, y, sobre todo, no se trata de una banalidad. No dudo que la música clásica haya apostado por nuevas tecnologías desde hace tiempo, pero lo cierto es que, siendo un mercado minoritario dentro del espectro comercial musical, esto es una innovación muy reseñable; es rarísimo incluso dentro de la música de mayores ventas el apostar por algo así. Y el formato, en un mundo bastante revuelto por cuestiones de piraterías y demás, se ha convertido en algo esencial. Que la música contenida en el pen drive sea lo esencial desde el punto de vista artístico, no cabe duda. Que la noticia en si misma es interesante y merecedora de atención, tampoco. Y si no se centra en sus intereses, deje de leerla, pero no le busque motivaciones ulteriores en función de sus deseos... Saludos.

No entiendo el comentario de " ni completamente físico, ni absolutamente digital ". ¿Acaso el pen no es un soporte fisico?, ¿ acaso la información no es absolutamente digital?. La información digital cambia de soporte y nos ahorramos sofisticados transportes, servos, etc. menos medios mecánicos: más seguridad frente a averías y menor precio del lector ( en teoría ).
Excelente idea la de crear un artículo atractivo, cosa que otros ya han hecho con soporte Cd o Sacd ( Savall, Magraner...). Pero sería más atractivo y menos proclibe al pirateo con un precio más ajustado.
Bien por la posibilidad de disponer de altas calidades, aunque yo nunca he visto a una productora dispuesta a ceder realmente una calidad "master" de sus grabaciones.

Raúl: La música clásica lleva años utilizando mecanismos actualizados en lo formal. Grandes orquestas accesibles en internet; radios que ofrecen conciertos en internet; discos que se compran en formato digital sin verlos nunca físicamente (hace años que se lleva haciendo), etc etc. Sí, es novedoso que se use un pendrive, pero es lo secundario, lo anecdótico. Bastaría un párrafo sobre ese asunto, en vez de dedicarle un artículo entero y soslayar TODO lo referente al contenido. La música es lo importante, no el formato. Es igual que cuando se habla de libros simplemente porque aparecen en versión electrónica, sin decir ni palabra sobre el libro en sí. Eso es la consideración puramente mercantilista de la cultura. Y desde luego, en este y otros artículos, el Sr. Verdú parece no tener el más mínimo interés por la música clásica (le va mucho más el pop, eso está claro). A mi no me interesan algunas cosas, pero nunca se me ocurriría escribir de ellas para que otros lo lean. Reitero que me parece una vergüenza para El País y para la cultura hablar de música clásica solo en este sentido. Y desde luego, eso de que "algo se mueve..." es inaceptable. El movimiento es constante, aunque al Sr. Verdú no le interese.

Para Enrique Bernárdez. El artículo habla sobre el formato por lo novedoso, no sobre el contenido. Creo que tu ataque no está justificado.

¿Lo único que interesa es el formato? Ni una sola palabra sobre la interpretación, sobre el valor musical, cultural de esta edición. Harnoncourt tenía razón: la cultura se degrada a pasos agigantados. En mi opinión, este artículo es fruto de una visión de la cultura puramente industrial, económica, mecanicista. No sé qué hace este señor escribiendo sobre un tema para el que no parece estar preparado y que, evidentemente, le importa un absoluto pito. La verdad, que semejante edición de piezas fundamentales de la música de Bach se quede para este señor en el pendrive -comparado, eso sí, con lo que hacen algunos grupos de pop- es una vergüenza para El País. Y encima se atreve a añadir; "algo se mueve en la música clásica". ¿Tiene este señor alguna remotísima idea de lo que se mueve en la música clásica, más allá del formato de edición.

Hola Daniel.me encantan tus artículos.enhorabuena.A ver si le dedicas algunos a ese instrumento tan marivilloso i con tanto futuro como es el Acordeón.Estaria genial.muchas gracias

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El Concertino

Sobre el blog

Una visión de la música culta para el siglo XXI. Valores, desafíos, debates, tendencias y análisis de la mano de los periodistas de EL PAÍS. Un blog para vivir y disfrutar de la ópera y la clásica. Textos para saber más y, sobre todo, para acercarse hasta donde permiten las palabras a la emoción de la música.

Sobre los autores

Daniel Verdú. Periodista de la sección de Cultura.

Jesús Ruiz Mantilla.Periodista de El País Semanal.

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