Lluís Claret y su Bach moderno

Por: | 04 de diciembre de 2012

Claret
Hay intérpretes que pasan desapercibidos entre el escaparate de las excentricidades –algo desaconsejable en el mundo clásico- pero que cuentan con mejores atractivos: el rigor y el riesgo a partes iguales. Nunca Lluís Claret será noticia por sus rarezas. No encontraremos un perfil suyo en los periódicos donde se haga hincapié en que necesita no sé qué bobadas para que respire su chelo o en donde presuma de noches insomnes y tormentosas tratando de sacar partido máximo de su instrumento.
Claret, este violonchelista magistral, sin aires de superioridad altisonantes, ni manías fuera de tono, es un tipo de lo más normal más allá de la singularidad que supone haber nacido en Andorra (1951). Allí tuvieron que exiliarse sus padres en la época de Franco si debemos de dar fe de un carácter rebelde y resistente en la familia, dos cualidades que no vienen mal para dedicarse al chelo.

No extraña tampoco que Claret siga la senda de Pau Casals, cuyo concurso ganó en su día y a quien le unió el vínculo que supuso haber trabajado junto a su hermano Enric en los inicios de su carrera. A aquel rebelde insurrecto, ecuánime, comprometido con la libertad, la II República y los Derechos Humanos de pies a cabeza debemos la recuperación histórica de las Suites para violonchelo de Johann Sebastian Bach.

Fue algo que quedó perfectamente registrado en toda su grandeza como un paralelismo milagroso en el libro Las suites para violonchelo (Turner), del crítico canadiense Eric Siblin, que une la genialidad de la creación de dicha obra en el siglo XVIII por el músico alemán –quizás como ejercicios de práctica- y la resurrección de las mismas gracias a Casals, que las encontró de casualidad en una tienda de partituras de segunda mano en la calle Ample de Barcelona.

Claret las graba ahora, poco a poco, y va rodándolas por todas partes con el cuidado de su destreza y un sereno virtuosismo producto de años de intensa dedicación. Hoy recala en Madrid –Auditorio Nacional- pero el pasado domingo ofreció un aperitivo en un escenario inusual: el estudio madrileño del escultor Francisco Leiro. El artista gallego es uno de esos espíritus sui generis e inquietos que encuentra paz inspirándose en la música: un arte que le resulta galimatías e inaccesible para su paciencia, al que, dice, sería incapaz de dedicarse.

Pero no por huir de la armonía. Más bien, al contrario. Cuando la música de Bach volaba el pasado domingo por la nave de Leiro desde las manos de Claret buscaba refugio entre los brazos de sus esculturas. Entonces fuimos testigos de algo insólito. Una fusión original y como mínimo mágica que detenía el tiempo y te reconciliaba con los misterios de la vida.

El Bach de Claret es moderno y vivo, responde a una demanda contemporánea, hermana con el pulso del presente por su firme y poética fragilidad, se adapta a cualquier espacio, es sabio, profundo y carece de artificio. Es un Bach fresco y maduro, un lujo al alcance hoy de quien quiera disfrutarlo en el Auditorio Nacional madrileño.

Hay 4 Comentarios

ATAQUE A NUESTRAS ORQUESTAS SINFÓNICAS

Me ha llegado esto, que debe andar circulando por internet:

Querido Fernando (y demás hermanos y simpatizantes de la hermandad de Marsias): Soy Paco Rubio. El artículo que me pasaste http://www.dialogolibre.com/noticias/2012-12-13/Las-autonomias-se-gastaran-80-millones-en-tocar-el-violin-659#.UMzTKrZrcUA que contiene un violento y sesgado ataque contra nuestras orquestas sinfónicas, al que ha seguido en ese medio http://www.dialogolibre.com/noticias/2012-12-16/La-dictadura-cultural-y-los-que-tocan-el-violin-705#.UM7ZeY60VO0 , en el que el director toma la palabra para defender a su redactora y atacarnos aún más a los músicos (a los que llega a llamar dictadores), han suscitado muchos comentarios en la Red, entre ellos el mío. Pero como este no es anónimo, como lo suelen ser en internet, sino que contiene mi nombre y el de nuestro grupo, os lo hago saber. Te llamé a ti y a Sime para comentarlo antes de su publicación pero no os encontré y tomé la iniciativa. Lo que deberíamos hacer todos es entrar a ese foro a hacer oír nuestra voz, sin necesidad de enrollarse tanto como yo, claro.


#132 Paco Rubio, Ministriles de Marsias, 17/12/2012 - 13:20

SOBRE LAS AUTONOMÍAS SE GASTARÁN 80 MILLONES EN TOCAR EL VIOLÍN

Sr. Director:

Don Perlimplín es un personaje teatral de García Lorca, le aclaro, o quizás le enseño, no sea que su siguiente embestida sea contra el teatro, pues se aprecia claramente que el artículo de referencia, el del "violín" entre comillas, nace desde la ignorancia. Esto es indudable, si bien no dudo de la buena fe de usted y su articulista, pues creo en las personas y en la voluntad de servicio público de los medios de comunicación, si bien, si no fuese tan ingenuo y analizara más los escritos, quizás podría dudar también de la intención del texto.

Así pues, Don Perlimplín aprende de una dama algo sabido y la dama se sorprende ante su ingenuidad: "Me estás asombrando". "El primer asombrado soy yo", contesta Don Perlimplín, sin cortarse un pelo.

LOS PRIMEROS ASOMBRADOS SOMOS NOSOTROS, señor director, ante el artículo de referencia. Sorpréndase y asómbrese usted después todo lo que quiera ante la respuesta suscitada. No hay tiempo aquí para tanta sorpresa, me limitaré a la primera y la última.

La primera es la del "violín". Está por un lado la ignorancia real. ¿Quiénes son Manuel de Falla, Tomás Luis de Victoria o Pedro de Escobar? ¿Me saben, usted y su articulista, responder de estos tres nombres españoles? ¿Quién fue Ramón y Cajal? ¿Ese sí? ¿O tampoco invertir en investigación es necesario? El régimen que se instauró en 1939 hizo todo lo posible, sin éxito, para que Manuel de Falla regresase. Necesitaban una figura de ese calibre para mejorar la imagen de la marca España, entonces muy devaluada, porque sí, la cultura también tiene que ver con el PIB. Sin embargo, cuando le hablaron a Franco de La Atlántida (una obra de Falla), el dictador no pudo reprimir este comentario en público: "Menudo tostón tiene que ser". Falla había triunfado en Londres, en París y en el mundo entero, pero topaba con el desdén del primero de los españoles por la gracia de Dios, fruto de la ignorancia, porque si Franco vibraba con el Novio de la Muerte, el himno de la legión, ¿cómo no habría podido vibrar con la Danza Ritual del Fuego, de El Amor Brujo, de haberla conocido?, si se permite la comparación (odiosa).

Pero está también la ignorancia impostada, el alarde de ignorancia, presumir de no saber, y esa, "la ignorancia por cojones", resulta todavía más dolorosa. Es la que el artículo de referencia se pone por montera. Oiga usted, que en la orquesta no solo se toca "el violín", hay también muchos otros instrumentos, así es que titular que las Autonomías se gastan lo que se gasten en tocar el violín constituye una manera algo reducida de expresarse. Estoy seguro de que hasta ahí, hasta saber que orquesta y violín no son sinónimos, usted y su articulista sí que llegan. "Oye, niño, deja de tocar el violín, échale mierda al violín". "Pero si lo que estoy tocando es el oboe", murmura el niño asombrado. Y sí, señor director, ya sé que hay una figura retórica llamada sinécdoque, que consiste en decir el cuerno por el toro, pero nunca imaginé que nos iban a torear por sinécdoques.

¿Y qué necesidad hay de que exista una variedad de instrumentos, podría decir usted, cuanto toda la música se podría hacer con un ordenador? Resulta, señor director, que, para vivir, no solo hace falta comer, ir a la escuela o que te curen las enfermedades. Tan necesario como todo esto es poder expresarse. Dé usted de comer a todos los ciudadanos, proporcióneles vivienda y seguridad social pero no les deje expresarse, a ver qué pasa. Y la música, qué casualidad, resulta que es un medio de expresión, y más poderoso de lo que usted imagina. A su articulista en Pekín no la entienden, salvo si los chinos aprenden español. A un músico con su "violín" sí. ¿Se van a poder expresar los ordenadores pero no las personas? No solo de pan vive el hombre, le ha espetado a su articulista uno de los últimos en dejarle un comentario. Tales palabras de nuestro señor Jesucristo resultan, a día de hoy, visto lo visto, particularmente revolucionarias.

"En Galicia no hay una orquesta, sino dos", (cuando una tan solo ya sería un derroche, sobreentiende su articulista). En cualquier ciudad alemana de 20.000 habitantes no había una orquesta, sino dos, y además un teatro de la ópera. Pero esto no es Alemania. Si no, el euro lo habríamos inventado nosotros y la política económica la dictaríamos nosotros. Tampoco, económicamente hablando, somos Austria, donde casi todos los ciudadanos saben leer una partitura. Pero es que en cualquier pueblecito (de menos aún de 20.000 habitantes) de ... Venezuela no hay dos orquesta, sino varias más, empezando por orquestas infantiles. Es el Sistema del maestro Abreu, que ha sacado de la pobreza y la marginación a miles de niños a través de la música, el mejor valor, a día de hoy, de la marca Venezuela en el mundo, por encima de su petróleo y, por supuesto, de su presidente Chávez, ¿Qué pasa, que tampoco somos Venezuela? Entonces, ¿somos Uganda? "Ponte duro, ministro, que España no es Uganda", le dijo Rajoy a Guindos. Pero va a resultar que en Uganda también se tiene más consideración por los ciudadanos, porque podríamos hablar de tantas cosas ..., aunque hoy le haya tocado el turno a la música, a la que usted, señor director, llama "la dictadura cultural": Desde Platón, que estimaba la educación musical como la más importante para la formación de los ciudadanos, suponiendo que todo lo que propone en La República sea una dictadura, a nadie más, que yo sepa, se le había ocurrido lo que a usted, la peregrina idea de que los dictadores no suelen ser los gobernantes, los banqueros, los militares o incluso los periodistas, sino los músicos. No nos queda más remedio que clamar como Arguiñano: "A ver si ahora va a resultar que la culpa de la crisis la tienen los cocineros".

Para realizar el ataque contra la música clásica, pasando a comentar ya la última sorpresa, su articulista elige a las instituciones más costosas (si se soslayan los teatros de la ópera), las orquestas sinfónicas, y, dentro de ellas, a las orquestas más caras. De las más baratas se omiten los datos. Una orquesta "puede llegar" a costar 4 millones de euros, nos dice. "Puede", pero a la orquesta de RTVE le falta mucho para llegar al (único) millón. Pero es que, aprovechando la crisis, se han eliminado eventos musicales, de música de cámara, en los que las orquestas sinfónicas no pintaban nada. En Murcia, el festival de la iglesia-museo de San Juan de Dios, financiado por el gobierno regional, ofrecía un concierto cada mes, durante todos los meses del curso académico, por la, tras sucesivos recortes, "insostenible" cantidad de ... 50.000 euros al año, que puede que ni usted ni yo, señor director, los tengamos pero ya me dirá qué supone eso a nivel macroeconómico. Se ve ahí la voluntad de recortar por recortar, sobre todo lo que cuesta tan poco dinero, lo que está ya tan ajustado, que no hay margen para que los corruptos metan la mano. El señor Rato se cargó el ciclo Siglos de Oro de Caja Madrid, donde tampoco las orquestas sinfónicas pintaban nada, porque, argumentó, tal gasto era inmoral en tiempos de crisis. Inmoral, señor director, sería más bien el sueldo del señor Rato y el de los directivos de los bancos y cajas de ahorro que nos han traído hasta aquí. En los citados festivales y en otros, no menos recortados o suprimidos, podía accederse al arte de los citados Tomás Luis de Victoria o Pedro de Escobar, grandes polifonistas españoles, o de Antonio de Cabezón, el organista ciego de Felipe II. Redescubierto a fines del siglo XIX, supuso Cabezón motivo de orgullo patrio, hasta el punto de ser comparado por nosotros con Bach, el gran genio alemán. Esa comparación, que inició Felipe Pedrell, no solo resulta odiosa, sino temeraria porque Bach, en su tiempo, solo fue un músico de provincias, mientras que Cabezón desplegaba su arte al lado del más grande monarca del orbe, en cuyos dominios no se ponía el sol. Acompañando a Felipe, todavía príncipe, durante el "felicísimo viaje", Cabezón, el ciego, conmovió al público más selecto de Italia, Flandes y de los centros más exquisitos de Europa. Ahora bien, a Cabezón le persiguió el olvido de sus compatriotas mientras que los alemanes bien que rentabilizaron a Bach y lo siguen rentabilizando. Nuestro grupo, Ministriles de Marsias, obtuvo el premio a la mejor "Interpretación y recuperación de música española e iberoamericana de 2011", otorgado por Festclásica (Asociación española de festivales de música clásica), por nuestro trabajo "Invenciones de glosas de Antonio de Cabezón", para que vea, señor director, que no solo de orquestas vive el hombre y que el ataque a la cultura, a nuestra cultura, y a la música en particular, no se ha limitado ni se limita a las orquestas sinfónicas, y que no solo los músicos de las orquestas sinfónicas reaccionan contra un artículo como el de referencia.

Lo que causó el asombro de don Perlimplín vino a ser algo que termina en la reproducción de la especie pero que, en sí mismo, no reproduce ni produce nada. ¿Y qué necesidad tenemos, señor director, ahora que tan de moda está eso de recortar, de tales escarceos entretenidos, llamados el amor, cuando todo podría resolverse en un plis plas, en plan aquí te pillo aquí te mato, como hacen algunos animales, o como se suele hacer en la relaciones con las prostitutas? ¿Y qué necesidad tenemos de la música? Tampoco los animales tienen música.

Le saluda atentamente,
Paco Rubio (52752351B), Ministriles de Marsias

Me parece impresentable que el articulista ni mencione el resto del programa que anuncia: nada menos que un ESTRENO (Jesús Navarro) y una obra de nuestro prestigioso compositor, premio nacional, Joan Guinjoan. Se trata de informar -algo que tiene que ver con el periodismo- y de poner en valor un acertado programa que reúne obras actuales con el gran Bach, que es el que justifica el título "Bach modern", del que se apropia desvirtuándolo.

///★★★★El Método Más Efectivo Para QUEMAR LA GRASA De Tu Cuerpo. ★★100% Efectivo ★★ http://su.pr/1xuU15

Hola, les informo que la foto no se acredita!

El fotógrafo es © FLORE.ws

Gracias a ello rápidamente.

Adrian
Asistente de fotógrafo

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

El Concertino

Sobre el blog

Una visión de la música culta para el siglo XXI. Valores, desafíos, debates, tendencias y análisis de la mano de los periodistas de EL PAÍS. Un blog para vivir y disfrutar de la ópera y la clásica. Textos para saber más y, sobre todo, para acercarse hasta donde permiten las palabras a la emoción de la música.

Sobre los autores

Daniel Verdú. Periodista de la sección de Cultura.

Jesús Ruiz Mantilla.Periodista de El País Semanal.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal