El diplomático

Afganistán: ¿alguien quiere tres billones?

Por: | 31 de octubre de 2011

por Ricardo Martínez de Rituerto

A la espera de que con el fin de 2014 caiga el telón sobre la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), en Afganistán se comienza a levantar otro telón, el del tesoro. “Afganistán está, literalmente, sentado en un banco de oro”, dice una fuente europea perfecta conocedora de la situación en el país asiático. Oculto a la vista de todos, pero bien presentes bajo tierra, hay oro, mineral de hierro, cobre, litio, minerales estratégicos varios, piedras preciosas… riquezas estimadas en tres billones de dólares (sin contar los que puedan proporcionar el gas y el petróleo, prácticamente inexplorados).

Imagen de una mina afgana tomada de la Embajada de Afganistán en WashingtonTres millones de millones que, de creer las últimas cuentas de los líderes europeos, servirían para salvar dos veces a la eurozona (*); tres millones de millones que hacen chiribitas en los ojos de las grandes corporaciones extractivas de todo el mundo y sus asociados, desde bancos a fabricantes de equipo pesado pasando por firmas de tecnología punta o compañías de seguridad, irrenunciable acompañamiento (el de las pistolas y demás) en el Afganistán que viene.

Si es que llega. En vista de cómo están las cosas y de la constante actividad de los talibanes y afines, bien cobijados todos en un Pakistán que pone los pelos de punta, no puede uno evitar recordar las imágenes del helicóptero en la azotea de la embajada de Estados Unidos en Saigón recogiendo a los últimos desesperados por escapar en 1975. Distintas fuentes occidentales, diplomáticas y militares, quitan importancia a ataques como el del sábado en Kabul contra los soldados estadounidenses de ISAF –dolorosos, sí, pero no estratégicamente significativos; apenas golpes propagandísticos sin efecto sobre el terreno, arguyen- y consideran excesivo plantear, aunque sólo sea como hipótesis, que algún día las autoridades afganas del momento vayan a tener que salir por pies de la capital. Y eso que Afganistán tiene una historia que hace palidecer a la de Vietnam.

El último presidente comunista, Mohamed Najibulá, fue derrotado por los muyahidin, vivió refugiado durante cuatro años en la representación de Naciones Unidas y acabó siendo torturado, linchado y su cadáver arrastrado por un jeep por la calles de Kabul antes de ser colgado en la plaza pública cuando los talibanes tomaron al asalto aquella legación en 1996. Comparado con lo que le ocurrió, la liquidación de Muamar Gadafi fue pura cirugía.

Los talibanes colgaron los cadáveres del expresidente de Afganistán Mohamed Najibulá y de su hermano después de torturarlos y mutilarlos, tras la toma de Kabul en septiembre de 1996. / AP

Puede decir alguno, negando a Hegel o a Marx, que la historia no se repite. Pero a otros nos les parece tan excesiva la imagen. Pakistán teme que cuando ISAF desaparezca de escena, el Ejército afgano aguante malamente un par de años, que luego se fracture en líneas tribales y vuelva resurgir la Alianza del Norte, ayudada por Irán e India, panorama de pesadilla para Islamabad, según comenta una fuente. Otra agrava las hipótesis: “Nadie sabe qué va a pasar en Afganistán después de 2014”. Ambas fuentes informantes con destino en Kabul.

Así que el esfuerzo está volcado ahora, y durante los tres años que quedan, en crear unas fuerzas armadas y de seguridad capaces de sostener a partir de 2014 a la República Islámica de Afganistán, con el crítico apoyo de los millares de soldados de Estados Unidos que seguirán por tiempo indefinido en el país en misiones de escasa a nula visibilidad.  “Es crucial que la opinión pública europea sepa que no podemos repetir los errores de 1989 [cuando el Ejército Rojo salió de Afganistán con el rabo entre las piernas, dejando un vacío de poder que Occidente ignoró] y desentendernos de Afganistán y de la región”, apunta Vygaudas Usackas, representante especial de la UE en Afganistán.

El futuro de un Afganistán más o menos estable y prooccidental se teje con muchos hilos (políticos, de seguridad, de desarrollo económico e institucional, de relaciones con los vecinos) y uno de ellos es el de la inversión.  “Hay que invertir y ayudar al país a consolidarse. Europa tiene que pensar a largo plazo”, aconseja un interlocutor.

Lo que nos lleva a los tres billones del tesoro oculto. China e India ya están moviendo sus peones y son los primeros países en meter la cuchara en el descomunal pastel, sin haber gastado un céntimo en operaciones militares de estabilización o de lucha contra el terrorismo (Estados Unidos, a razón de 100.000 millones de dólares al año). Hace solo un mes, el Ministerio de Minas de Afganistán publicaba esta presentación para inversores en Singapur. Una compañía india se llevará en este noviembre, salvo sorpresa mayúscula, una magna concesión de explotación de mineral de hierro y Pekín tendrá luz verde a partir de diciembre para explotar un yacimiento de gas y petróleo. También tiene un pacto China para trabajar en una mina de cobre. El catastro de las explotaciones de minas en el país se puede consultar online.

Occidente mira y se tienta el cuerpo; teme quedarse fuera de la fiesta y aprieta las tuercas al Gobierno de Hamid Karzai. Tres de sus ministros (Finanzas, Economía y Minas) fueron invitados estelares a una conferencia internacional organizada la semana pasada en Bruselas por Euromines, la organización que representa a decenas de compañías del sector de la extracción. Entre los presentes,  llegados de una veintena de países (incluidas superpotencias de la minería como Estados Unidos, Canadá, Australia y Suráfrica) había representantes de más de 40 compañías (Anglo-American, Lafarge Group, Caterpillar, General Electric, Siemens, Ernest& Young, HSBC, entre otras).

Proyecto minero en Kabul, anunciado en la web del Ministerio de Minas de Afgantistán


Aunque no hubiera inversores chinos o indios a la vista sí se dejó ver DynCorp, la mayor compañía estadounidense que opera en Afganistán… en misiones de seguridad y paramilitares. “Los inversores tienen hambre de las riquezas que atesora Afganistán, pero hace falta seguridad, al menos en la zona de extracción”, comenta uno de los presentes en la conferencia.

A los ministros afganos se les hizo notar que “el desarrollo del sector de los recursos naturales y el crecimiento de la economía en general deberían reforzarse mutuamente para crear poco a poco una sólida base económica en Afganistán”. A esos efectos se les presentó una relación de nueve áreas claves a mejorar (con la seguridad como número uno, seguida de  transparencia, Estado de derecho, certidumbre legal, fiscalidad…), que los ministros aceptaron con buenas palabras al enmarcarlas en los planes de su Gobierno para hacer atractiva la inversión a los occidentales.

Pero el camino por recorrer es tan largo como corto el tiempo. De seguridad, máxima prioridad, ya tenemos idea de cómo están las cosas. Transparencia, número dos de la lista de demandas, es el antídoto contra la corrupción. En el ránking de Transparency Internacional, la organización no gubernamental que vigila la corrupción mundial, el Afganistán de Karzai ocupa el segundo lugar por la cola (con una nota de 1,4 sobre 10) entre 178 países, sólo superado por Somalia, el Estado fallido por antonomasia.

(*) El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, explicó en conferencia de prensa al final de la cumbre del euro del miércoles 26 que con el acuerdo alcanzado la capacidad de fuego financiero del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera “es de 1,4 billones de dólares o así”. Sorprendidos los corresponsales por la referencia en dólares en vez de en el canónico euro que era de rigor, es decir, un billón de euros, explicó: “Lo digo en dólares pensando en los mercados”.

Hay 26 Comentarios

!!!Canejo !!! Ahijuna !!! Que es chiribitas ,,,Que animales que son los de EL PAIS ,.. Perminten que un barbaro como este hable un dialecto que no es ni Castellano ni Español... !!Haber si te educas un poco cholito y te pones a hablar castellano continental de Latino America!!

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