Comercial

Por: | 10 de octubre de 2012

ConciertoDefiendo siempre que en el mundo del pop y de la música comercial en general la cuestión generacional es determinante.

Salvo en excepciones, como Alejandro Sanz, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat u otros maestros, la vida profesional del artista comercial de éxito no suele durar mucho más de 10 años. Por eso las compañías de discos sólo firman entre 3 y 5 discos.

Todos conocemos multitud de grupos cuyas imágenes cubrían las paredes de nuestros cuartos de adolescentes y, hoy en día, no son más que recuerdos en nuestra memoria y que, como mucho, forman parte ocasionalmente de minirevivals o de alguna cena de reencuentro entre amigos. Artistas masivos como Los Pecos que no podían andar por la calle en los 80 son ahora casi unos desconocidos.

No sabría definir por qué ocurre esto con seguridad pero, en mi opinión, se trata simplemente de una cuestión generacional. Cuando eres joven, estás enamorado, sales por la noche, vives a más velocidad y con más intensidad, tu vida social cobra valor y buscas una banda sonora que se adecúe a los momentos que estás viviendo y lógicamente no te valen la de tus hermanos mayores.

Luego, años más tarde, cuando la hipoteca, el fontanero y el colegio de los niños no dejan hueco para más parque, botellón, conciertos y nocturnidad constante, la música pasa normalmente a ser sólo música y deja de ser necesaria para matizar momentos o colorear personalidades.

En mi época de adolescencia, en España no se escuchaba heavy metal sino que ser era heavy: uno se vestía, hablaba y actuaba como un heavy. La música lo inundaba todo y afectaba a todas las parcelas de tu vida. Uno se sentía parte de un grupo que se definía fundamentalmente por el tipo de música que escuchaba. Hoy en día los vínculos entre indumentaria y gustos musicales están bastante más diluídos, es decir, no hay que llevar pendiente y camisetas de tirantes para ser fan de AC/DC.

En definitiva, toda la música comercial tiene un tiempo limitado de duración: lo que hoy en día nos parece de gran éxito y comerciabilidad me gustaría que fuera revisado dentro de 20 años para ver qué ha quedado, cómo ha evolucionado, cuál de todos los artistas que ahora revientan estadios lo siguen haciendo y cuáles de ellos se han tenido que buscar otro empleo.

Post data: Que conste que hablo siempre de la música llamada "comercial". Para los músicos de verdad, el tiempo no supone tanto problema.

Hay 3 Comentarios

La música comercial es eso, comercial, y dura lo que dé de sí el marketing, promociones... en cuanto ya no lo pueden estirar más, adiós muy buenas.

Hoy todo es más light y perecedero

Parto del principio de que no escucho música comercial, a excepción de lo que se cuela por la televisión u oigo ocasionalmente en la radio.
Si uno se fija detenidamente en esa música comercial, detecta que existe un trabajo de marketing muy esmerado, un trabajo que decide qué es lo que la mayoría popular quiere oír, y eso crea un efecto de retroalimentación entre el público y los desarrolladores.
¿Cuánto han cambiado las estructuras de esas canciones comerciales? Responder a esa pregunta tiene cierta implicación emocional, y saber responder implica tal vez el éxito de esos programas de televisión que agrupan en concursos a jóvenes que quieren acceder al éxito que disfrutan Bisbal, Bustamante y otros conquistadores de la balada y el ritmo, y no solo en España, fenómenos como Justin Bieber y otros dan buena cuenta de lo acotado que está el mundo de la creación sonora y del arte del artista.
Hoy sería imposible editar a un John Mayal, por no decir de Leonard Cohen, hoy existe un culto hacia la voz educada excesivo, y si me apuras ni siquiera Royer Waters tendría cabida en este mundo comercial que caracteriza nuestra época.
Hace unas décadas, también se tenía un punto de vista comercial sobre la música moderna, pero los sellos estaban al acecho de la novedad o lo novedoso con unos puntos de mira muy amplios, de ahí que Mike Oldfield llegara a editar sus trabajos de laboratorio, o que Genesis pudiera surgir en un mundo catalizado por el Pop, o que The clash tuviera un hueco en el mercado del disco internacional.
Hoy estamos demasiado influidos por la estructura de la balada, soul y el góspel, las voces que no se ciñen a esos cánones están fuera del mercado y qué hubiera sido hoy de Pau Riba, o de otras voces Como la de Gabinete Caligari por poner un par de ejemplos.
La ruina de la industria discográfica (sin ahondar en el proceloso proceso en el que ha sucedido) ha coartado la creatividad por muchas herramientas que ahora tengan los músicos.
Y los ejemplos que observo de los creadores que muestran sus trabajos, están acotados por el mismo patrón armónico y melódico.
La sociedad demandaba y acogía los nuevos puntos de vista con interés y delectación, algo que hoy en día no ocurre.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

El Limonero

Sobre el blog

La música es un viaje constante de sonido. La más insignificante anécdota puede influir de manera trascendental en su evolución. EL LIMONERO es un blog donde seguiremos las huellas de músicos de todo el mundo, su vida y su arte.

Sobre el autor

Javier Limón

Javier Limón es compositor y productor de formación clásica y flamenca. Compagina su diversa carrera de músico con diferentes actividades como sus clases en Berklee College of Music o el desarrollo de proyectos sociales en África.

Archivo

enero 2014

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31    

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal