Sobre el autor

Fernando Garea

lleva más de 15 años pisando diariamente el Congreso y escribiendo sobre política en distintos medios. Responsable de información parlamentaria en EL PAÍS, colabora en diversas tertulias en radio y televisión.

Sobre el blog

Contracrónica de la actualidad política. Lo que se mueve en los pasillos del Congreso, más allá del escenario del hemiciclo, y análisis de la vida política.

02 jul 2009

Salomón quería matar al niño

Por: EL PAÍS

Cuando se habla de ?decisión salomónica? en sentido positivo se olvida que la sentencia de aquel rey suponía matar al niño. Es decir, no era una decisión sabia, ni justa, ni acertada, ni positiva y nadie la aplaudiría porque el niño quedaría partido en dos. Salomón se lo quería cargar. La salomónica era la peor de las decisiones posibles.

Algo parecido pasa con la central nuclear de Garoña, que se tilda de ?decisión solomónica?.

Había dos allternativas:

1.- Si cree que la energía nuclear es mala y no se debe prolongar la vida de la central, ¿por qué no se cierra ya?

2.- Si se cree que se puede prolongar su vida útil y la energía nuclear no es tan mala, ¿por qué no se llega a los 10 años que proponían los técnicos del Consejo de Seguridad Nuclear?

Dicho en términos políticos, Zapatero ha logrado poner a todos en contra y no ser aplaudido ni por los ecologistas, ni por los partidarios de la energía nuclear. ¿Por qué no optar por una alternativa y, al menos, ser aplaudido por una parte de la sociedad? Ha tomado una "decisión salomónica".
La clave está en que deja la decisión (y el marrón) en manos del que gane las elecciones en 2012. Una vez más, le da la patada al balón y ya se lo encontrará otra vez. O no.

(¿Por qué hace mes y medio Zapatero se empeñó en renovar a Saiz sabiendo cómo estaba el CNI? La destitución se veía venir hace una semana)

01 jul 2009

El lío del Estatut en primera persona

Por: EL PAÍS

No es frecuente en España que un ex ministro revele detalles de su gestión política y mucho menos que lo haga cuando ha transcurrido tan poco tiempo desde que dejó el cargo.

El diputado del PSOE, Jordi Sevilla, publica estos días un libro en la Editorial Biblioteca Nueva, de la Fundación Ortega y Gasset, en el que desgrana detalles de su gestión y, especialmente, de lo que él vivió del proceso para elaborar el Estatuto catalán en la anterior legislatura.

En ?Vertebrando España. El Estado autonómico? se felicita del resultado final, pero incluye algunas perlas sobre las tensiones entre el PSOE y el PSC y las descoordinaciones en el equipo negociador. Incluye, la explicación de cómo el Gobierno quiso frenar el Estatuto en el Parlamento catalán y sus gestiones para llegar a un acuerdo con Josep Piqué. El libro, escrito con José María Vidal y Cristina Elías, que le acompañaron en el Ministerio de Administraciones Públicas, es un análisis de la España autonómica.

Estas son algunas frases interesantes del libro:

-?Había demasiada gente interviniendo en el proceso en una especie de diplomacia en red en la que no siempre se respetaba la sombra del compañero?.

-?No estaba claro quienes eran los interlocutores autorizados, es decir, con poder de decisión, de una y de otra parte?.

-?Maragall y algunos otros dirigentes del PSC creían que había un grupo de centralistas recalcitrantes en el Gobierno y en el PSOE, que iban por libre contra el Estatut y que verían al final torcida su mano opositora por la autoridad federalista del Presidente Zapatero?.

-?La posición catalanista del President (Maragall) no era seguida por todo el PSC?.

-?Durante un tiempo y vistas las posiciones en privado de Piqué creí posible una reforma estatutaria en la que estuvieran todos los partidos catalanes, incluido el PP?.

-?La demanda, más o menos sorda, en las filas del PSOE, a favor de que el Gobierno contribuyera a embridar lo que se entendía como deriva soberanista por parte del PSC y, con él, de la mayoría abrumadora del Parlamento en Cataluña era mayor incluso de la que trascendió a la opinión pública?.

-?En ese contexto, si fuera posible detener la reforma en el seno del Parlamento catalán sin que ello significara la ruptura del tripartito, quizá fuera preferible a caminar hacia una fuerte confrontación institucional con el resto de España. El amago de frenar la aprobación del Estatut en Cataluña no fue posible. Tanto ERC como la dirección del PSC se negaron a tal posibilidad en sendas conversaciones en Moncloa?.