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Fernando Garea

lleva más de 15 años pisando diariamente el Congreso y escribiendo sobre política en distintos medios. Responsable de información parlamentaria en EL PAÍS, colabora en diversas tertulias en radio y televisión.

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Contracrónica de la actualidad política. Lo que se mueve en los pasillos del Congreso, más allá del escenario del hemiciclo, y análisis de la vida política.

20 may 2011

El mal menor

Por: Fernando Garea

El Gobierno y, especialmente, Rubalcaba están ante una de sus decisiones más difíciles. No puede ni debe actuar contra los manifestantes porque se arriesga a que haya desgracias personales y a que se cause un daño mayor que el que se quiere evitar. Y ocurriría, precisamente, en vísperas de unas elecciones que marcarán el futuro de su partido y el suyo porque a la semana siguiente iniciará las primarias contra Carme Chacón.Si no actúa, la derecha y el Tea Party le acusará de pasividad y hasta de haber promovido él las protestas.

Pero no intervendrá porque esto no es Libia, ni Tiananmen. 

Circunstancias. La jornada de reflexión es una antiguallla que procede de la época en la que se prohibía beber alcohol el día antes de las elecciones. Es como la prohibición, que se empeñan los partidos en mantener, de no publicar esta semana encuestas. Esas prohibiciones están en la ley y hay que cumplirlas, pero no a cualquier precio y si hay arriesgo de que haya desgracias personales es mejor no hacerlo. La teoría del mal menor es aplicable en este caso.

Un ejemplo: el PP eliminó la mili cuando se extendió la insumisión y se consideró imposible meter a todos en la cárcel para hacer cumplir la ley. Se aplicó la teoría del mal menor y no se actuó contra muchos de los que incumplían la ley y ésta se modificó por esa presión.

Las causas. Es incuestionable que hay malestar ciudadano por las cifras de paro. Sobre todo las de los jóvenes que ven negro su futuro. Porque no hay quien no tenga la sensación de que quienes han provocado la crisis salen inedemnes y son los que nos dictan las medidas de recorte. Porque hay impresión de recorte de soberanía en favor de una cosa que se llama mercados, pero que nadie les ha visto la cara a los culpables, ni desde luego hemos visto furgones de policía deteniendo a alguien o a algun causante de la crisis con grilletes, como DSK. Porque ha calado la idea de que todos los políticos son iguales, porque no hay reproche social a que imputados se presenten en las listas o que hablen de temas que no interesan a los ciudadanos.Porque los políticos (y los medios) se han alejado de los ciudadanos. Porque queda impune su negativa a debatir en campaña o a dar ruedas de prensa o dar explicaciones a los ciudadanos. Porque cada vez es más evidente que las costuras del sistema democrático están saltando, por ejemplo, con instituciones que ya no funcionan o posibilidad de que un partido mantenga bloqueada la renovación del Tribunal Constitucional. Hay que exigir su mejora por los cauces lógicos.

Procedimientos. Pero esto no es Egipto o Túnez donde se pedía democracia.Aquí la hay y por eso es posible manifestarse. Aunque la Junta Electoral haya apagado el fuego con gasolina. Aunque no se entienda que mientras se permitan actos electoralistas como el del alcalde de Valladolid la noche antes de las elecciones, inaugurando una plaza con un concierto. La Junta Electoral Central no ha tenido cintura. La mejor manera de pronunciarse en democracia es el voto, en todo caso, No hay otra forma de cambiar las leyes que el trámite en los parlamentos, aunque ahora haya habido un toque de atención a los políticos para que sepan que no pueden seguir viajando en preferente, mientras el resto va en turista.

Objetivos. Hay propuestas razonables entre las peticiones de los manifestantes, aunque otras sean utópicas. Son irrealizables las económicas o las de elecciones con circunscripción única y listas abiertas, pero es de suponer que, al menos, cuando se de una vuelta de tuerca más los gobernantes sepan que puede saltar todo el mecanismo porque hay quien se puede movilizar y protestar. Aunque las leyes se hacen en el Parlamento y con unos procedimientos establecidos, porque miles de manifestantes son un toque de atención, pero no son todos los españoles, ni siquiera su representación. Pueden presionar, pero no decidir. En estas elecciones los partidos no han querido debatir sobre lo que harán en comunidades y ayuntamientos desde la próxima semana: más recortes. Busquemos el lado positivo: Ahora, al menos, tendrán prevención para tomar decisiones dolorosas. Y no aparcaran medidas como el final de los privilegios de los parlamentarios.

Peligros. ¿A dónde nos lleva esto? En Italia al final del sistema tradicional de partidos le siguió Berlusconi.

Consecuencias. Bajo los adoquines no está la playa, sino la victoria del PP, como tras mayo del 68 estuvo la victoria contundente de la derecha francesa. Como no se pueden publicar encuestas no se puede decir que sondeos de los últimos días muestran una subida del PP, del voto en blanco y de la abstención. El PP ya iba a ganar y ya es probable que lo haga por más diferencia. Por supuesto, que la campaña electoral ha volado por los aires.

 

Hay 26 Comentarios

En vuestra responsabilidad, de todos los periodistas, está el informar de que este no es un movimiento ultraizquierdista, ya que la manipulación de la prensa de derechas, efectivamente puede hacer que arrase la derecha.

En cuanto el distrito único irrealizable... ¿es una broma?

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