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Fernando Garea

lleva más de 15 años pisando diariamente el Congreso y escribiendo sobre política en distintos medios. Responsable de información parlamentaria en EL PAÍS, colabora en diversas tertulias en radio y televisión.

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Contracrónica de la actualidad política. Lo que se mueve en los pasillos del Congreso, más allá del escenario del hemiciclo, y análisis de la vida política.

08 jun 2011

Un trámite cansino

Por: Fernando Garea

Para Rajoy las sesiones de control al Gobierno parecen como trámites penosos e inútiles que no hay más remedio que cumplir a una hora en la que no se está para nada. Ni siquiera se esfuerza por disimular.

Ya lo era, porque el líder del PP mantenía la estrategia de asegurar, de no molestar, de evitar cometer errores para no perder pie y desaprovechar parte de la gran ventaja que le saca al PSOE. Desde que Zapatero ha anunciado que no se presenta y ha dejado de ser el adversario a batir, esa situación es aún más evidente.

Las sesiones de control al Gobierno son ahora el debate entre un presidente aliviado de la presión, porque ya está amortizado, y el líder de la oposición que se ve triunfador casi solo con el transcurso del tiempo, con ver pasar los días que restan hasta las elecciones generales. A un paso estamos de que Zapatero y Rajoy pacten evitarse la madrugada de los miércoles y no tener que repetir lo mismo cada semana.

Queda el debate sobre el estado de la nación, con Zapatero convertido en el pararrayos que atraiga la crítica del resto de grupos, con su vicepresidente a resguardo.

El foco está sobre Rubalcaba y a él se dirigen los dardos del PP, con una estrategia muy clara y visible: presentarle como el pasado; como responsable de la gestión de Zapatero que llevó al PSOE al desastre del 22-M por el malestar ciudadano y como atrapado e inutilizado por la acumulación de cargos y competencias que le hacen inoperante.

En el patio del Congreso, José Blanco y Elena Valenciano explican, con lógica, que esa argumentación del PP se basa en un absurdo: si se sostiene que no se puede ser vicepresidente y candidato a las elecciones se está diciendo que los presidentes del Gobierno no pueden ser también candidatos.  Es decir, que Esperanza Aguirre no podría haber compatibilizado el cargo de presidenta con la condición de candidato o que si Mariano Rajoy gana las elecciones no podrá acumular la condición de líder del PP y de cabeza de lista en las siguientes generales, por poner solo dos ejemplos.

Antes de agosto quedan, al menos, dos votaciones que llevarán de nuevo a Zapatero y su Gobierno a pasear por el borde del abismo: la del techo de gasto, primer paso de los Presupuestos, y la de convalidación del decreto sobre la reforma de la negociación colectiva. Perder una de esas dos votaciones le lanzaría al precipicio, con el problema añadido de tener que esperar a septiembre para convocar elecciones. Salvando las diferencias, las dos votaciones tendrán el dramatismo del decreto de recortes de mayo de 2010 y del rechazo de las reformas en el Parlamento de Portugal que han precipitado las elecciones y el cambio de gobierno en ese país.

Para complicarle aún más la vida, desde Europa le piden más reformas que convertirían el sprint de Rubalcaba en una carrera de los 110 metros vallas.

(En el fondo del conflicto judicial de estos días subyace el empeño de legislar cambiando leyes con enmiendas a otras normas. Se hizo con la jurisdicción universal usando enmiendas a la ley de oficina judicial o con el Tribunal Constitucional a través del cambio de las papeletas del Senado. Esa técnica legislativa elude la exigencia legal de los informes consultivos y preceptivos y ahora se pretende para cambiar el proceso penal y el sistema de garantías, con enmiendas a una norma sobre jurisdicción social y civil. En este caso, el PSOE se ha metido un gol en propia puerta).

Hay 3 Comentarios

Sr. Garea, como todo el mundo sabe, no es lo mismo ser Presidente que Vicepresidente. Explico algo tan obvio como manipulado. Un Presidente no puede dimitir por estar inmerso en un proceso electoral porque esto, en sí mismo, provocaría una crisis gubernamental que alteraría, de forma perjudicial, al propio proceso electoral, y aunque para estos casos podría servir la figura del presidente en funciones, las grandes decisiones podrían quedar aparcadas, cosa que en estos momentos no sería lo más razonable. La dimisión de un Vicepresidente en cambio, no altera absolutamente nada, dado que la vicepresidencia es un cargo "orgánico" del gobierno, y es nombrado por el presidente, no por las urnas, y este nombra o destituye, tal y como se ha visto otras veces, a sus caprichos más arbitrarios.

¿Está seguro el PSOE que aguantar hasta marzo del 2011 es la mejor estrategia? Me está pareciendo que es un suicidio que terminará enterrando al PSOE de forma definitiva. Veo que todo está en contra: aritmética parlamentaria, crisis económica (paro), mercados de deuda, presión de la UE, crisis de las cuentas autonómicas, crisis del pepino... y luego está la calle que cada vez protesta de forma más airada (y con razón). Le recuerdo al Gobierno que tiene que conseguir un 6% de déficit público este año, y un 4,4% en próximo año. Y venimos de un 9,2%. Para mi, una retirada a tiempo puede ser una victoria o, por lo menos, una pérdida por la mínima (aunque la mínima sea considerable en este caso).¿Tiene algún sentido aguantar a toda costa?

Querido Fernando,

Parece que le quedan aún muchas pruebas de fuego al Gobierno, retos que afrontar mientras se afilan cuchillos (más que jamoneros). El calentamiento se alargará y el entrenamiento será casi infinito antes de que comience la carrera...

Un fuerte abrazo

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