Sobre el autor

Fernando Garea

lleva más de 15 años pisando diariamente el Congreso y escribiendo sobre política en distintos medios. Responsable de información parlamentaria en EL PAÍS, colabora en diversas tertulias en radio y televisión.

Sobre el blog

Contracrónica de la actualidad política. Lo que se mueve en los pasillos del Congreso, más allá del escenario del hemiciclo, y análisis de la vida política.

04 feb 2012

Sepultada por su grito

Por: EL PAÍS

Cuando Rubalcaba asesoraba a Zapatero, el nuevo líder del PSOE solía ver los vídeos de los discursos sin voz, para poder corregir los gestos si se notaban sobreactuados y no naturales. Si lo hiciera con los
discursos de ayer, el suyo pasaría la prueba y el de su oponente no. La interpretación de Carme Chacón queda aún peor si se le añade su voz estridente y fuera de tono.

En el relato histórico del PSOE está ya que Zapatero ganó hace 11 años el congreso gracias a su brillante discurso. Se añadirá que Chacón arruinó sus posibilidades con un discurso mal interpretado en el que la forma gritona y sobreactuada eclipsó y tapó el fondo de lo que decía. Quedarán sus voces y sus gallos, que sepultan un texto muy estudiado que buscaba, como hizo Zapatero en 2000, encandilar y sacar de su postración a los delegados, con llamadas al entusiasmo y a la movilización. Le falló la interpretación a pesar de que si algo caracterizaba su candidatura era, precisamente, la aplicación del manual de la comunicación política. Con ella estuvo ayer en el congreso Oscar Santamaría, reputado asesor de imagen, socio del experto en comunicación Luis Arroyo y parte destacada de su equipo. De todos ellos salió un discurso que pretendía presentarla como el cambio, la ilusión, el riesgo en tiempos de zozobra y desastre y el camino sin transiciones hacia las próximas generales, previa travesía por la oposición y primarias si son precisas.

Rubalcaba en ese esquema quedaría reducido a la gestión del partido y la transición hacia otro candidato, que podría ser Patxi López. Es decir, Chacón vendía entusiasmo y futuro, sin olvidar el sentimiento y el corazón del PSOE y hasta con su abuelo que combatió en la Guerra Civil, aunque ocultara que, en realidad, era anarquista y no socialista. Pero la forma de su discurso convirtió su baza del riesgo en imprudencia manifiesta.

Enfrente, Rubalcaba, aunque empezó tan nervioso y tan trastabillado como el día de su cara a cara con Rajoy, interpretó mejor el papel. No leyó, dio impresión de fortaleza y seguridad y, lo que es más
importante, tuvo en cuenta el primer mandamiento de cualquier asesor de imagen: saber a quién diriges tus palabras. Él sabía que hablaba al aparato del partido y prometió un PSOE fuerte, porque a muchos delegados les molesta que decidan simpatizantes que no pagan la cuota ni acuden periódicamente a la sede restando tiempo a su vida. Apeló al sentimiento, a las esencias de Pablo Iglesias y al patriotismo orgulloso de partido. Se puede criticar la falta de credibilidad por prometer lo que no ha hecho (laicismo y banca), pero nadie lo haría en ese auditorio.

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En una "carta al director" publicada el pasado 9 de enero en varios periódicos, la mayoria digitales, titulada EL CUENTO DE OLULA, el analista político, Tomac de Varelokivich, vaticinó la victoria de Rubalcaba, matizando que de no ser así, sería la muerte de este político.

¿A los delegados les molesta que elijan las bases que no "trabajan" en el partido? Es decir que REALMENTE el PSOE es un partido político más al que solo le importan sus componendas y negociados. Más claro, agua.

De acuerdo con la estridenci del grito, la estrategia y el mensaje eran buenos pero es una mujer que no resulta creíble en ese papel. Rubalcaba tampoco convence pero aporta seguridad.
www.grupolitics.blogspot.com

Tuve la misma sensación. Los gritos estridentes la hacen parecer (no sé si lo es o no) como una persona poco educada. Los quiebros de la voz continuos daban sensación de tercermundismo, de poca estabilidad, de poca convicción, de recurso verbenero.

Ademas de sobreactuar, Carme Chacon siempre parece que está a punto de llorar. Parecia que se le iba a escapar la lagrima en cualquer momento. Ya le pasaba cuando era ministra. Algo de emocion ayuda, le da un toque humano, pero demasiada tampoco es bueno

Hay que reconocer que Chacón tenía sobre Rubalcaba una ventaja no desdeñable. A diferencia de Alfredo, P. , Pérez Rubalcaba o cualquiera otra denominación que el exvicepresidente dé en adoptar, doña Carma, Carme o Carmen sólo había formado parte de ciclos de gobierno socialista en una ocasión. Por este motivo, podía lucir el timbre de orgullo que supone no haber elevado la tasa de paro de los españoles por encima del 22% más que en una ocasión. Un logro, sin embargo, que algunos podrían atribuir exclusivamente a la cortedad de su currículo pero que, en principio, no tiene por qué venir asociado a lo limitado de su experiencia en arruinar naciones. Esta circunstancia, además, le confería un plus de credibilidad. Don Alfredo ha comunicado a los ciudadanos, en sus abundantes comparecencias electorales y post electorales, que tiene las recetas necesarias para sacar a España de la profunda crisis en que ha caído tras las dos legislaturas presididdas por Zapatero. El que esas recetas no hubieran sido puestas en marcha durante el tiempo en que formó parte del gobierno de la nación no una sino dos veces puede llevar a hacer pensar a algunos escépticos que, una de dos, o que el candidato derrotado el 20N sufre de una timidez enfermiza que hizo imposible la comunicación de sus saberes a los otros miembros de los sucesivos gabinetes zapateriles, o que ni sabía ni sabe lo que hay que hacer porque no le han valido para nada tanto aquella aciaga experiencia con FG como la más reciente con el Maquiavelo de León. A la Sra. de Barroso, por el contrario, esta falta de crédito no podía hacerle tanto daño. Quien ha defendido dos ideas antagónicas sobre la financiación de Cataluña en un lapso de apenas tres meses con igual fervor apenas habría de sufrir más por esta inconsistencia que por la prologada sombra que hizo al Sr. Zapatero en tantos asuntos, incluidos los económicos, dada su condición de primeriza en la impostura.

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