Sobre el autor

Fernando Garea

lleva más de 15 años pisando diariamente el Congreso y escribiendo sobre política en distintos medios. Responsable de información parlamentaria en EL PAÍS, colabora en diversas tertulias en radio y televisión.

Sobre el blog

Contracrónica de la actualidad política. Lo que se mueve en los pasillos del Congreso, más allá del escenario del hemiciclo, y análisis de la vida política.

21 ago 2012

Un escenario insólito e incierto

Por: EL PAÍS

Serán las primeras elecciones autonómicas vascas en las que coincidan al tiempo la ausencia de ETA y la participación de una formación abertzale legalizada, con posibilidad de ser la más votada. Con el análisis de la forma en la que llega cada partido se completa un escenario insólito, con derivaciones claras en la política nacional:

- PSE. Patxi López no podía aguantar más tiempo en minoría. Desde que el PP anunció la ruptura del pacto en el Parlamento vasco era seguro que no podía resistir lo que quedaba de legislatura y se aventuraba y se daba por descontada la convocatoria electoral anticipada para otoño.

El paréntesis de la existencia de un lehendakari de uno de los dos partidos nacionales o constitucionalista parece estar cerca de  llegar a su fin. Es casi imposible que, con la presencia de una formación abertzale en el Parlamento de Vitoria, pueda reditarse un pacto entre socialistas y populares. Solo podrían optar los socialistas a acuerdos con el PNV o, mucho más remotamente, con la izquierda abertzale, pero sin tener la Lehendakaritza, fuera del poder y, previsiblemente, como tercera fuerza política vasca.

Para la política nacional y el PSOE, el futuro de Patxi López tiene claras derivaciones porque su nombre ha sido barajado como posible futuro líder socialista. Su problema será que, muy
probablemente, tras las elecciones vascas, su papel institucional se difumine fuera de la Lehendakaritza y le alejará del foco mediático.

Además de Andalucía, la del País Vasco es la presidencia autonómica más significativa de las que tienen los socialistas en este momento. Y puede suponer una pérdida importante de poder institucional, si se confirman las previsiones de las encuestas.

- PP . Los populares apostaron fuerte en mayo cuando rompieron con los socialistas, sabiendo que eso abría la puerta a elecciones anticipadas en el País Vasco y, previsiblemente, al final del Gobierno
constitucionalista. El movimiento de Basagoiti puede llevar a un Ejecutivo soberanista en el País Vasco y la vuelta a las tensiones territoriales.

A los graves problemas de  Mariano Rajoy puede sumarse después del 21 de octubre la existencia de un Gobierno vasco que aspire a la independencia y resucite tensiones como la del Plan Ibarretxe en tiempos de José María Aznar.
Se sumará a la tensión en Cataluña por la exigencia del llamado pacto fiscal y hasta la posibilidad de elecciones anticipadas catalanas también, con el argumento electoral del victimismo de CiU por el rechazo a sus reivindicaciones.

Aunque las elecciones vascas tienen siempre una lógica particular, el PP testará en Euskadi el enorme desgaste que, según todas las encuestas, le provoca la crisis y los recortes. Además, para octubre
hay previsión de un nuevo rescate para España, que coincidirá con un momento de tensión electoral en el País Vasco. En pocos meses llegarán también los comicios en Galicia, donde el PP se juega aún más. Cuando se vote en Euskadi se tramitará ese rescate y unos Presupuestos del Estado para 2013 con un nuevo recorte que podría afectar al desempleo y las pensiones.

Esta por ver si esta convocatoria condiciona la estrategia sobre ETA, por ejemplo, la referida a los presos, cuestionada por un sector del PP que encabeza Jaime Mayor Oreja.

Rajoy perderá parte de la poca tranquilidad que le queda.

 PNV. Los nacionalistas vascos compiten esta vez, sobre todo, con la izquierda abertzale, por eso es claro que tendrán tentación de radicalizar su discurso hacia el soberanismo. Obviamente, el PP ya no puede aspirar a tener sus votos en el Congreso y está por ver hasta dónde llegan sus compromisos electorales de soberanismo y superación  del Estatuto o para retomar planes como el de
Ibarretxe. Se juega administrar y controlar la gestión del final de ETA.

- La izquierda abertzale. Según las encuestas está en condiciones de ser la fuerza más votada, en situación de ausencia de violencia. Arnaldo Otegi no podrá ser candidato, pero con los resultados de las últimas generales tienen posibilidad de romper sus techos electorales. Compite contra el PNV, básicamente, y tendrá que articular un discurso para el nuevo escenario que se abre en el País Vasco, arrastrando a las bases tradicionales y también a votantes más moderados que siempre han rechazado la violencia, pero que se sitúan en el independentismo.

ETA no se ha disuelto, pero parece evidente que está en su final. Así lo admite haste el Gobierno del PP cuando toma decisiones como la de quitar escoltas a posibles objetivos.

 Otros partidos. En anteriores elecciones, a UPyD no le ha ido en el País Vasco tan bien como esperaba. Ahora tiene oportunidad de ocupar un espacio que han dejado libre el PP y el PSE: el de los votantes más “españolistas” y contrarios a los gestos o los pasos sobre los presos. Es decir, su objetivo es la búsqueda de votantes identificados con posiciones como la de Mayor Oreja, que se pueden sentir “traicionados” por el Gobierno de Rajoy.

Hay 28 Comentarios

Digo "porque sí" pero ya sabemos que no es porque sí, sino porque así lo quiere el PSOE.

Vincular UpyD a los votantes más españolistas es producto simple y llanamente de la ignorancia o de la maldad. Señor Garea, espero que sea usted tonto de capirote más que malvado. Lo de este periódico y su sucursal de radio hacen con UPyD, partido del que no soy votante y ni siquiera simpatizante, es acoso y derribo a priori y porque sí.

¿sin ETA? ¿Este tipo que fuma?

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal