El salto del ángel

Desde niños

Por: | 16 de marzo de 2012

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Nunca es demasiado pronto para educar. Hablamos de aprender permanentemente, a lo largo de la vida. Siempre esperamos estar a tiempo de algo importante. Pero hay momentos determinantes y, desde luego, la infancia lo es. No sólo para conocer. Las emociones, los sentimientos, la sensibilidad, la afectividad en las que se asienta cuanto somos, los modos de hacer y de vivir, se fraguan y cimentan desde nuestros primeros instantes. Y, lo que resulta también decisivo, se inicia la apertura a los demás y el conocimiento de uno mismo. Y todo ello conforma la extraordinaria constitución del lenguaje, la convivencia y la comunicación, lo que requiere una acción y una atención singulares. Y el encuentro y la sorpresa de nuestro propio cuerpo. Necesitamos ayuda, compañía y amparo. Tal vez consideremos que hubiéramos precisado más atención pero alguna debimos tener, y de importancia, para vernos ahora en estas consideraciones.

Activar el interés, la curiosidad, la capacidad de percibir, de escuchar, de comprender es una tarea en la que, a su vez, han de estar implicados todos los entornos de modo decisivo. Y aquí la coherencia es determinante. Buscar y preguntar resultan claves para una adecuada relación y muy especialmente interrogarse por el otro, por muy inicialmente que sea, sorprenderse, emocionarse con él, con ella. Por eso hemos de reconocer muy en especial a quienes nos acompañaron en la tarea de irnos alumbrando a nosotros mismos y asistieron al nacimiento del sentido y alcance de nuestro corazón, de nuestros afectos y deseos. Y de los de tantos otros. Y a quienes hoy prosiguen en esa labor. Hay mucho que debatir al respecto, pero podríamos estar de acuerdo en que el afecto es educativo, que querer a alguien de verdad y esperar algo de él es decisivo para su adecuado desarrollo.

 

Nada suple una atención personal, temprana, singularizada, en condiciones de igualdad, en este tiempo tan especialmente sensible y supeditado a tantas necesidades. Incluso a estados de necesidad. A veces es tarde. No hemos de deducir de ello que ya no hay nada que hacer, pero hemos de ser conscientes de lo que supone en nuestra vida lo que vivimos, lo que sentimos, lo que nos concierne y lo que experimentamos desde niños. Y lo que significa en la vida de todos. El cuidado, el esmero, la consideración, la oportunidad son literalmente vitales.

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Insistir una y otra vez en la infancia, reconocer que a nuestro modo no dejamos de vivirla, hace de este tiempo en el que experimentamos la vulnerabilidad, que en ocasiones acompaña toda  nuestra vida, un momento en el que individual y colectivamente hemos de fijar todos los esfuerzos. La preocupación social por la nutrición, por el ejercicio, por el cuidado corporal se considera unánimemente decisiva. Hay otros alimentos y otras actividades que resultan clave para una adecuada educación. Del mismo modo que la higiene o la conformación de los espacios, o la regulación de los tiempos, la organización y la exigencia han de constituir un proyecto común y compartido, debatido y acordado. La gestación de la amabilidad o de la capacidad de decisión encuentra también su semilla en una forma de niñez, de inocencia, que no deja de habitarnos.

Hay muchas y sofisticadas maneras de excluir, de rechazar al otro, su palabra, e incluso su existencia. Despojarlo de su propia niñez es una de ellas. O de oportunidades. Frente a la indiferencia, se precisa el reconocimiento de la diversidad, de las especiales necesidades, de la experiencia del otro en su diferencia. Y ello, es una labor compleja, delicada, que requiere todo el esfuerzo social, de  las comunidades educativas, de los entornos familiares, administraciones y de cuantos, a veces de modo sutil y otros más explícitamente, contagian formas de vida. La coimplicación en la labor resulta determinante. Y sin duda tienen razón quienes estiman que hay que hacer entre todos más y mejor. Por ellos, niños y niñas.

Hay 15 Comentarios

@jesus lozano fuentes
Que digas ya directamente lo que quieres decir gilip*****!

Conforme cerramos la puerta a nuestras viejas vidas llevándolas a nuevos niveles, a todos se nos está dando exactamente lo que más necesitamos para poder estar listos para nuestras Vidas Verdaderas. Cualquier cosa que hayamos estado experimentando está diseñada personalmente a la medida de nuestras necesidades más profundas. Esto es cierto aun cuando no nos gusten algunas de las situaciones y desafíos que estamos experimentando.
“para quien evolucione habrá cada vez menos crisis, enfermedad y sufrimiento, para quien no habrá cada vez más”.

Este próximo nivel de conciencia ha impuesto actualmente un proceso ineludible de selección humana masiva que exige desarrollarse en el amor-conciencia a cada instante presente.

Sabemos que después de este año, Nada Volverá a Ser Lo Mismo. El 2012 es un año serio para el que se requiere mucha concentración y estar muy alertas.
En el 2012 todo el mundo está Caminando sobre el Filo de la Navaja. El Filo de la Navaja es la línea entre Quienes Hemos Sido y Quienes Realmente Somos. Es una línea muy delgada entre el colapso total de lo viejo y el nacimiento de un Nuevo Mundo.

Tengo un hijo adoptado a los cinco años, ahora tiene siete y estoy segura de que tenía comida, buena o mala pero se alimentaba, también estoy segura de que no tenía amor ni estímulos de ninguna clase y eso le hubiese alimentado más que ninguna otra cosa. Ahora recibe todo el amor del mundo y el nos corresponde con creces, pero tiene heridas emocionales que ojalá podamos sanar.

La responsabilidad de la sociedad (adultos) en la educación de la infancia es muy grande. Una educación que más que adoctrinar debería abrir los ojos, fomentar la curiosidad, inducir al esfuerzo como una forma de conseguir metas. Tengo que reconocer que me causa pavor los colegios de religiosos, especialmente en estos tiempos de fundamentalismo exacerbado.

¡Casi no llego a éste...!
Por ahí he oido, sobre todo a los entusiastas del liberalismo, que los padres tienen el derecho a elegir la educación que quieran para sus hijos e hijas. ¿Qué opina de esto?
¡Ánimo Sr. Gabilondo; le seguimos!

Cuando somos pequeños comemos de todo, lo que cogemos nos lo llevamos a la boca. Satisfacer el hambre es un instinto primordial, el del estómago, el de la inteligencia y el del corazón. Lo que nos alimenta de niños es lo que nos caracteriza de adultos. De lo que aprendan a comer los niños de una generación es de lo que estará hecha la sociedad en la vivan de adultos. De lo que se dé de comer a los niños es de lo que se alimentarán sus mayores.

Veo pasar con cierta regularidad a una mujer,con su carro tirado por un caballo,rodeada de tres o cuatro hijos,que le acompañan y le ayudan cuando ella busca por las calles cartones,elementos diversos que le puedan dar algunas monedas para subsistir. Está pendiente de sus niños todo el tiempo.Sucios, malolientes,pero a pesar de todo, el Amor de esta madre va a prevalecer en ellos para el resto de sus vidas.Eso es lo importante.

(Silencio)


(Ahora si de verdad, que me interesa un carajo el tema. Con todos los respetos!)

Yo creo que el niño tiene el Derecho de reclamar a su madre. Lo solicité al Defensor del Pueblo y al Alto Comisariado de las Naciones Unidas hace un par de años, cuando fui sabedora de las condiciones en las que se encontraban los menores en los orfanatos o centros de acogida. Dudo de que me hicieran mucho caso. Si bien, se denunció. Ya había muchas quejas, incluso reportajes emitidos en tv. Pero quienes tuvieron la perversa idea de introducir a la organización terrorista E.T.A. en los organismos de defensa de los Derechos Humanos, son los responsables de que muchas de las actuaciones que tratamos de llevar adelante ciudadanos inocentes, víctimas o supervivientes, sean utilizadas para perjudicarnos. O algo más.

Voto porque la vida y sus manifestaciones mas autenticas: los niños y las niñas puedan mas que los fantasmas.

Muy importante la igualdad para nuestros niños y también nuestra lucha tranquila por lograr la que en nuestra infancia no se nos dio.
Recuerdo mis descubrimientos en la infancia y más en la adolescencia, en el campo del afecto, la entrega, etab

Recuerdo que este gran pedagogo era un cura educador en mi colegio, el Sagrado Corazón de Madrid. Allí se educaba a gritos y golpes en clases de más de cincuenta alumnos . Ese colegio se hizo tristemente famoso años despues por hundirse el techo que utilizaban de patio de recreo mientras hacían obras para construir un parking debajo del patio.
Supongo que desde aquellos tiempos este ex-religioso habrá aprendido un poco el valor de la infancia, la pena es que no hiciera un poco de pedagogía entonces con sus compañeros, entre los que había incluso algunos pedófilos a los que cambiaban de centro a cada poco .

Me ha parecido realmente fantástico este resumen sobre lo que supone educar y estar cerca de la infancia y yo añadiría que también de la adolescencia y juventud. Felicidades

Desde luego...."activando el interés, la curiosidad, la capacidad de percibir, de escuchar, de comprender".... me Sincero y escribo que esto que leo, es como la Arcadia, quizás por estar de acuerdo en el principio fundamental, eso de que "el afecto es educativo". Por eso se escribió la Arcadia. Buen bagaje para este fin de semana. Gracias.

AMOR alimento del ALMA. AUTOEDUCACIÓN además de COLABORACIÓN.
¡Qué sus deseos se conviertan en realidad algún día!

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Sobre el blog

El salto del ángel es un espacio de reflexión, de pensamiento sobre la dimensión social y política de los asuntos públicos, sobre la educación, la Universidad, la formación y la empleabilidad. Busca analizar los procesos de democratización, de internacionalización y de modernización como tarea permanente, con una actitud de convicción y de compromiso.

Sobre el autor

Angel Gabilondo

Ángel Gabilondo Pujol es Catedrático de Metafísica de la Universidad Autónoma de Madrid, de la que fue Rector. Tras ser Presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, ha sido Ministro de Educación.

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