El salto del ángel

Detalles decisivos

Por: | 19 de marzo de 2012

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Son tiempos de grandes decisiones. No es fácil proceder y, desde luego, se precisa ocasión y determinación. Pero a la par se requiere una atención minuciosa y cuidadosa para con los detalles. Los matices no son secundarios. Y tampoco lo son en nuestras expresiones, en nuestros análisis, en nuestras valoraciones, en nuestras acciones. Es difícil demorarse cuando todo parece estar conminado por la urgencia, pero probablemente en ello se juega el sentido y alcance de cuanto hacemos. Podría presentarse como excusa, o como razón determinante, el que no son momentos para andarse con miramientos. Pero siempre son tiempos para no ser descuidados.

Sin duda, el detalle es una incisión, un corte, y produce sus resquebrajamientos. En él radica el peso de la decisión. No siempre es algo accidental. Muestra, siquiera de modo adjetivo, nuestros sentimientos, nuestra sensibilidad, nuestro interés y nuestra voluntad. Las personas detallistas no son necesariamente las menos previsoras, ni las menos decididas, ni las menos eficaces. Sólo que no arrasan indiscriminadamente con su comportamiento. Saben mirar algo más lejos que a sí mismas e incluso, cuando se fijan en ellas, no se maltratan con acciones y decisiones que no velan por su bien. No se limitan a desprenderse de la situación ni a salir del paso. No resuelven los momentos difíciles con descalificaciones y explicaciones toscas, que no hacen sino ratificar su impotencia. Quien no es detallista es un peligro.

Cuando se valora la atención, la consideración pormenorizada, como pérdida de tiempo y de eficacia, porque acucian los problemas, y se arrasa con cualquier detalle o matiz, los resultados son aún más desastrosos. El trato con uno mismo y con los demás se nutre de esos detalles que reclaman una mirada concisa, perspicaz, que es capaz de centrarse y de concentrarse, de seleccionar, de elegir. Nietzsche insiste en que lo decisivo está en la mano para los detalles. Y si la mano o el pensamiento se ciernen sobre la cuestión, no se trata sin más de percibir o de poseer, de agarrar o de prender. También es posible vislumbrar o acariciar. O entregar, o distribuir, o gobernar la situación.

Al descuidarse los detalles, ya no queda mucho que cuidar. No hemos de olvidar que incluso lo más decisivo viene a ser, en última instancia, un conjunto de detalles.  Ciertamente, el pincel resulta más lento pero suele acabar siendo necesario para perfilar, definir, matizar y concretar. No detenerse ni demorarse conduce a conclusiones precipitadas. La sensibilidad para con los matices y los detalles da intensidad a los instantes, pero a su vez permite nuevos disfrutes y nuevos compromisos. También singulares exigencias, y no faltan quienes se evitan esta incomodidad.

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El matiz es más que la gradación de un color, es también el resultado de una mezcla proporcionada. Ello nos ayuda a comprender que depende de la longitud de onda dominante y que se mide de acuerdo con la proximidad de uno en relación a  otro. Aunque no siempre es muy perceptible, le da un carácter determinado. El descuido del matiz impide clasificar los colores. En cierto modo, todo lo aplana. Pero quien ama y cuida los matices y los detalles puede lograr ver, entender y comprender, y hacerse comprender  mejor. Ese cuidado es clave para armonizar, porque ni todo da igual, ni todo es lo mismo.

No pocas veces a algunos les parece más eficaz una brusca inmersión en los asuntos, sin tiempo que perder, sin nadie en quien pensar, sin nada que preservar. Sólo preocupa hacer valer el interés. Y entonces los detalles son una molestia, un estorbo, un contratiempo. Y si uno se descuida, finalmente los otros, los demás, no pasan de ser detalles, minucias. Lo que importa es salvar el plan, preservar el objetivo, lograr el resultado, alcanzar la cifra. El resto son ingredientes, accidentes, anécdotas, datos que componen la coyuntura. ¡Qué le vamos a hacer!, son tiempos difíciles.

Hay 15 Comentarios

Hoy en día me parece que la cualidad de las decisiones no es más medida por el proceso de determinación de sus ventajas o males, pero sí del tiempo que se lleba para alcanzarlas. En verdad, tan importante cuanto el tiempo gasto es también la visión del todo de una cuestión para, así, llegar a un resultado final realmente eficaz. Es cierto que en um mundo dinámico no es posible perder tiempo, pero hay que encontrar una combinación de velocidad y cualidad para no olvidarse de los matices que son tan relevantes cuanto la rapidez para llegar a las soluciones.

El texto habla de la dificultad que hay actualmente, de demorarse a tomar una decisión, a causa de la urgencia que tenemos en nuestra vida.
Y que cuando más tenemos que poner atención a los detalles es cuando hacemos todo con más prisa y después acabamos sufriendo con las consecuencias.

La vida moderna ocurre con una velocidad que no se lo permite a uno el proceso de reflexión antes de una decisión. Asi, nosotros estamos en un ciclo en el que se pierden los detalles que son fundamentales y que pueden cambiarnos.
*Instituto Cervantes de Brasil

Nosotros hoy en día estamos acostumbrados con una visión general de las cosas de la vida, las vemos de una manera muy superficial. El azul del cielo no es como el azul del mar, en razón de los singulares matices.

Poner atención a las cosas es importantísimo porque la gente hoy en dia hace todo muy rápido y resulta que sale mal.
Es interesante lo de los matices porque así como el descuido del matiz impide clasificar los colores, el descuido de los detalles de la vida nos impide de hacer bién todo.

Entre las nieblas del detalle se adivinan los fondos de las cuestiones. ¿O no?. Atisbando entre los cortinones se encuentra la Verdad.

SAN DIMAS Y LOS DETALLES
Pues eso: los detalles al servicio del timador que conducen directamante a establecer las deseadas convicciones en la mente del timado a cerca de lo real, llevandonle asi a actuar de la forma buscada, programada. Pero si manejas detalles con el fin de que el receptor de los mismos construya ciertas convicciones que tu buscas que consturya en su mente, implica que tengas ya trazado un objetivo, un punto al que quieras llevar al objeto de tus esfuerzos (la misma humanidad, por ejemplo). Y desde luego hay que cuidar los detalles: son de hecho tu lenguaje por el que construyes el mechansimo de lo que solo se puede entender como un timo, un enganno, aunque sea con las mejores intenciones proveniente de un intenso amor. Sin embargo, el uso actual de los detalles en los medios publicos mundiales, no es nada mas que una forma de abrumar a las personas-que no deja de ser una parte previa al mismo tiempo que auxiliar de la parte principal del gran timo que es ahora mismo la condicion humana- y, como han comentado varias personas aqui, es simplemente una forma de "perderse en los detalles"; o como me comento uno anoche de su experiencia en la facultad (que bien pudiera haber sido la mia) que cuando no dominaba cabalmente un tema inundaba sus respuestas en los examanes con detalles que si se sabia. Asi es como veo esencialmente el modo de expresion de la prensa que sigo: mucho detalle-sobre todo economico-junto con un desconocimiento del significado ultimo de los datos que manejan: el como eso datos efectan a las personas y la sociedad. Y tambien, a veces, una clara incapacidad por parte del autor (normalmente un economista, por ejemplo) para deducir las conclusiones ultimas de esos mismo datos. Y hay que preguntarse -cosa que hago continuamente- para quE sirven los datos si no puedes o quieres aplicarlos? Y volvemos una vez mas al tema del silencio: pero, Es un silencio estrategico, con un fin?; o Es, mas que silencio, una incapacidad cognitiva impuesta con el fin de proteger al sujeto, y a partir de el a todos, de la logica glacial de la verdad que tenemos entre manos? Pues pienso mas bien que va de este ultimo. Y es que la verdad es siempre una ducha fria y, si tu cuerpo sobre vive, vigoriza el espirtu (eso desde luego). Pero pasa una cosa: cuando sales de esa ducha, ya no eres ninno/a sino un adulto y tienes que ya a partir de entonces intentar vivir acorde con esa verdad. Pero mientras tanto, pan y circo, mucho Harry Potter, y sobre todo, muchos detalles. No te los pierdas!

El diablo está en los detalles, pero más aún en quien los apisona...
http://enjuaguesdesofia.blogspot.com

Matices, detalles y pormenores; parecen secundarios cuando lo que se intenta es establecer el cuadro general, y por secundarios no quiero decir innecesarios. El matiz es necesario pero no suficiente. Es prudente no ‘perderse en los detalles’, pues significa dar rodeos, evitar encarar el asunto principal. La estética del discurso no puede obviar el mensaje como si este fuese espurio o inconveniente. ¿Cuál es el asunto?; si es el mensaje que habla de sí mismo, entonces, ¿sitúa al receptor al otro lado del espejo? Y si es así, ¿cuál será su discursivo revés?

"Todo" detalle es siempre un contratiempo.

"Todo" detalle es siempre un contratiempo.

yo he trabajado como script y me encargaba de que "no se cambiaran los matices", que si la actriz en un plano tenía el carmin rosa, en el siguiente, que se rodaba en otro día, mantuviera ese tono rosa y la maquilladora no le pusiera un rojo pasión o iba a parecer que había un salto de tiempo mucho mas largo que el pretendido. Sí, en las películas es así, cuidamos los matices para crear la sensación de realidad, pero en la vida real nos gusta ir a saltos, que el tiempo pase rápido porque estamos frustrados y la necesidad de conseguir nos obliga a correr , que no está mal, pero cada momento tiene su ritmo.

Los molestos detalles, para las teorías, ideologías y políticas económicas que rigen el destino de los pueblos son los hombres, sus necesidades y su teórica dignidad.
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Hay que reducir el déficit a un cifra arbitraria del 3%. Gran objetivo ante el que desaparecen los molestos detalles de que los enfermos necesitan atención, los parados necesitan trabajo justamente remunerado, la gente necesita alimentos y casa…No importa que el tiempo vaya demostrando que ese gran objetivo de reducción del déficit público en tan sólo dos años ahonda y alarga la crisis y endurece cada vez más las condiciones de vida de cada vez más ciudadanos. Son molestos detalles que entorpecen el logro del gran objetivo fijado por los mandarines económicos en su club privado.
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Cualquier economista imparcial, no contaminado por una ideología política determinada, no sabrá dar cuenta de las razones económicas objetivas para que el déficit público deba reducirse al 3% en el 2014. Se han elevado esas cifras a objetivos sagrados e indiscutibles ante los que todo debe sacrificarse, incluido el molesto detalle de la dignidad humana. Definitivamente el hombre y sus necesidades, ya no son un fin sino un medio que deberá adaptarse al verdadero objetivo de las cifras macroeconómicas con que los mandarines económicos determinan que la riqueza (su riqueza) no corre peligro.
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No soy un iluso, ni creo en que una lucecita de bondad y humanidad ilumine un poco al 10% de los hombres que tienen el 85% de la riqueza mundial. Se han mostrado despiadados, avariciosos y egoístas, ciegos ante cualquier consideración, cualquier detalle, que entorpezca su acumulación de riqueza. No es apelando a su voluntad como cederán parte de esa riqueza para que la gente tenga al menos la posibilidad, mediante su trabajo, de mejorar su vida, de intentar vivirla con dignidad. Pagan muy bien a intelectuales, a formadores de opinión pública, para enmascarar su falta de solidaridad, su poder despótico e injusto que condena a millones de personas a una vida miserable y deshumanizada. Nada se consigue apelando a su voluntad, pues no son hombres de buena voluntad.
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La única y última esperanza que les queda a los pueblos, para sacudirse el yugo de los intereses económicos de los ricos de una forma civilizada y pacífica, es que sus representantes políticos defiendan su dignidad y garanticen la satisfacción de sus necesidades más básicas, recogidas en Constituciones y leyes que se han fraguado a lo largo de siglos mediante difíciles acuerdos que costaron sangre, sudor y lágrimas a generaciones pasadas.
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Pero ¿qué está sucediendo con esa última esperanza? Vemos como nuestros representantes hacen políticas que endurecen aún más nuestras condiciones de vida, mientras que los ricos siguen acumulando cada vez más riqueza. Vemos que nuestros representantes, acabada su etapa política, entran a trabajar con enormes sueldos en las empresas de los ricos. Vemos que nuestros representantes, mientras endurecen con leyes teóricos derechos básicos del pueblo, siguen conservando privilegios económicos y laborales que ningún trabajador soñaría. Vemos que nuestros representantes admiten en sus partidos a una insoportable cantidad de corruptos que acuden a la política para enriquecerse. ¿Qué está sucediendo con esa última esperanza democrática para mejorar las condiciones de vida de los pueblos?
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Una forma de ver la historia en clave económica y política sería considerar que los grandes cambios sucedidos en el pasado se debieron a que el poder económico superó los controles sociales y políticos constituyéndose en hegemónico.

El primero de estos cambios sucedió con el mercantilismo de los siglos XV y XVI. Para controlar el nuevo y siempre despótico poder económico de una minoría enriquecida que sacrificaba cualquier consideración moral y social a sus intereses económicos surgieron los Estados nacionales. Costó guerras, revueltas, muerte y sufrimiento.
El segundo de estos grandes cambios sucedió con la Revolución Industrial. De nuevo el poder económico se enseñoreó de la sociedad. Surgieron revueltas populares, revoluciones, guerras que tras su devastación y muerte sometieron al poder económico a una regulación que ha permanecido en Europa hasta finales del pasado siglo, bajo una forma política y económica denominada de Estado del Bienestar.
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Actualmente y con la globalización económica asistimos al comienzo de otro de esos grandes cambios originados porque el poder económico elude cualquier regulación y control social que intente canalizarlo hacia el interés general y común de los pueblos.
¿Será necesario otro periodo de guerra, muerte, sufrimiento y hambre para que el poder económico quede regulado por una institución política y social que mire por el interés común? Cuando los Estados nacionales se están mostrando ineficaces y totalmente superados por el poder económico globalizado o, lo que es peor, no son más que instrumentos al servicio de ese poder, cuando la clase política está demostrando no estar a la altura de los grandes retos planteados, o, lo que es peor, se ha vendido a ese poder ¿qué nueva estructura social y política someterá de nuevo a esa minoría de hombres ricos y poderosos únicamente interesados en perpetuar su poder y riqueza a costa de someter a la miseria y a la explotación deshumanizada a millones y millones de personas?
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Estamos sólo al principio de uno de esos grandes cambios que han constituido la historia de la humanidad. No me hago ilusiones ingenuas sobre lo que un poder descontrolado y hegemónico es capaz de hacer por el bien común. Costará de nuevo sangre, sudor y lágrimas que la sociedad humana logre una estructuras sociales justas para la mayoría.

¡Qué le vamos a hacer!, son tiempos difíciles.

Que siguiendo su hilo, el que entiendo, son los tiempos de la historia, la que como madre de la vida nos enseña. Tiempos cíclicos de visiones emetrópicas y sus contrarias, las visiones hipermetropicas, la de visión borrosa y falta agudeza visual.

Me identifico con ud. como K. Popper se sentía en su autobigrafíca "Búsqueda sin término" "...Porque mi maestro me enseñó no solamente cuan poco sabía, sino también a conocer más plenamente la infinitud de mi ignorancia"

Cuando descuidamos los detalles en la vida privada, profesional y pública es casi inevitable actuar con zafiedad. Los detalles facilitan la vida propia y la de los demás y los matices hacen posible cualquier convivencia.
En este momento estamos viviendo en lo público y lo privado las consecuencias de haber vivido prescindiendo de los matices. Por eso vamos contracorriente, ...fuera del orden natural de las cosas...., que dirían los Arbitristas.
Hemos olvidado que en época de crisis hay que ser optimistas para ser capaces de encontrar los recursos y las vías de solución a los problemas y en épocas de bonanza es imprescindible el pesimismo para percibir y ahondar en el detalle y saber que los recursos son limitados si no se utilizan con sentido común y que pueden destruirse.
En mi opinión solemos hacer justamente lo contrario: el derrotismo cuando necesitamos un exceso de fuerza y ánimo para salir del charco y la euforia derrochadora cuando teníamos que haber cuidado y mimado colectivamente los bienes que habíamos conseguido.
Es imprescincible disfrutar de los matices y los detalles y aprender a vivir felizmente con menos cosas y más relaciones personales que no cuestan dinero, por cierto.
A casi todos nos sobra bastante más de la mitad de las cosas que tenemos pero nos hemos quedado sin lo realmente es valioso: los matices y los detalles.
Carmen Martín Galán

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Sobre el blog

El salto del ángel es un espacio de reflexión, de pensamiento sobre la dimensión social y política de los asuntos públicos, sobre la educación, la Universidad, la formación y la empleabilidad. Busca analizar los procesos de democratización, de internacionalización y de modernización como tarea permanente, con una actitud de convicción y de compromiso.

Sobre el autor

Angel Gabilondo

Ángel Gabilondo Pujol es Catedrático de Metafísica de la Universidad Autónoma de Madrid, de la que fue Rector. Tras ser Presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, ha sido Ministro de Educación.

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