El salto del ángel

El valor de escuchar

Por: | 28 de mayo de 2012

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Se diría que no nos escuchamos. No es tan fácil hacerlo. Ni tan frecuente. Ni personal, ni social, ni políticamente. Todo parece predispuesto para desarticular la escucha y para hacer un uso interesado de lo que se habla. La forma más rudimentaria consiste en tratar de imponer la propia voz. “Me van a oír” es una caracterización apropiada de una cierta enfermedad del oído, que socialmente tanto nos invade. Muy singularmente parece afectado el oído interno, que no es sólo un laberinto, y que no deja de ser simbólico que se encuentre en un hueso que se llama temporal, lo que supone que sin él la palabra no nos llega ni nos alcanza. Saturados de vibración, el oído interno es determinante para el equilibrio, pero no siempre estamos dispuestos a vernos afectados.

Escuchar no es abrir los oídos mientras mantenemos clausuradas y a buen recaudo las decisiones, adoptadas con independencia de lo que se nos diga. No es un ejercicio misericordioso o de condescendencia para atender a quien habla, a fin de poder decir que ya se ha cumplido el requisito de hacerlo. No es una cortesía, es un elemento fundamental para el reconocimiento del otro y para que haya realmente diálogo. Es estar dispuesto a cuestionar lo que uno propone, defiende, o ya piensa. El objetivo no es poder decir que ya se ha hablado, como coartada para permanecer impasible en la propia posición.

Precipitados a apropiarnos de lo que se dice, para hacérnoslo asequible o asumible, comenzamos por reducirlo a lo que resulta soportable. Desconsideramos no pocas veces la intención o las circunstancias, hasta ignorar incluso lo propiamente dicho. Por lo visto, necesitamos aceptarlo o rechazarlo. Rigurosamente, y en líneas generales, se trata de dominarlo y de no ser alcanzados por ello. Parecería que hemos de convertirlo en un eslogan, en una consigna o en un titular, algo que sea llevadero, citable, que no nos incomode o nos obligue. El proverbio, el verso o el haiku resultan peligrosos, empeñados siempre en darnos que pensar. Y que sentir. O en producirnos un efecto que Nietzsche atribuye a los aforismos, que son como un baño de agua fría, en el que se trata de entrar y de salir con alguna celeridad. Y con algún efecto.

Tener oído es algo más que la capacidad para percibir sonidos. Comporta la posibilidad de unas ciertas dotes para la musicalidad, que no es solo oír lo que suena o nos suena, y para reiterar lo percibido. La precipitación, el miedo, la prisa y algunas urgencias no crean buenas condiciones para escuchar, para demorarse. Y, en definitiva, para comprender o para hacernos comprender. Es preciso oír para entender, pero es imprescindible escuchar para comprender.

Conminados por la necesidad, no encontramos las condiciones para tratar de hacernos cargo de algo. Como Deleuze señala, preferimos deslizarnos en una suerte de surf sobre las olas, que vérnoslas en la necesidad de nadar. La tabla lisa acaba siendo la tabla rasa y es cuestión de dejarse llevar. No negamos mérito y dificultad al hacerlo, pero la inmersión en lo que otro dice, nos dice, supone comprender que siempre que viene el otro, nos viene diciendo, y sólo diciéndonos viene. La palabra es la venida del otro y no escucharlo es clausurar su llegada. Así que si se trata de evitarlo, lo mejor es que cerremos los oídos. Y los corazones. Y a lo nuestro.

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En cierto modo, educar es también enseñar a escuchar. Y escuchar conlleva asimismo aprender a callar, lo que no significa ocultar. Aunque no únicamente. Es determinante hablar y hacerlo abierto al decir del otro. Se trata de atender no solo lo que alguien dice, sino lo que le hace decir. Escuchar de verdad es tratar de hacerse cargo de las razones del otro. En realidad, se escucha deliberando, no simplemente asintiendo. De ahí que la escucha sea una acción emprendedora, no una pasiva receptividad.

Pero cuando ya parecemos sabérnoslas todas, oímos lo que ya conocemos, ignoramos lo que nos disloca y ratificamos lo que ya pensábamos, de tal modo que nuestro selectivo oído afina para asentir ante lo que no cuestiona cuanto ya parecemos saber. Muchas veces saber de oídas es tanto como no escuchar.

En una sociedad de paradojas y de perplejidades no faltan quienes se apoyan en nuestras incertidumbres razonables para proceder sin demasiados miramientos. Escucharnos y vernos dudar no es que les desconcierte, es que les resulta cómodo, ya que se desenvuelven agazapados al amparo de un murmullo incesante que aún no se formula ni se pronuncia de modo incontestable. Quienes no escuchan se amparan en nuestras vacilaciones. Pero oír sólo hasta encontrar un rótulo en el que enmarcar y clausurar la palabra ajena no es escuchar. Entonces, en lugar de deliberación hay dominio. Ante la falta de consideración, procedemos sin ton ni son y esta falta de sintonía impide que concordemos.

Incluso a veces la audiencia se resume en un modo de oír que trata de confirmar y de ratificar lo que ya sabemos. Pero esta forma de componer el oír limita el horizonte de lo que cabe escucharse y la palabra se pierde y se disuelve en los márgenes de lo que se dice. Escuchar incluso lo que uno no dice, no llega a decir, no sabe decir, no puede decir, requiere una cordialidad, una atención, un respeto y siempre un determinado silencio. Si incluso ni abrimos el espacio de lo que no parece decible, olvidaremos que lo indecible da que decir y no se reduce a lo que no oímos. Hegel insistirá en que si no se puede decir no es en realidad, pero hay demasiada sospecha de que ahí merece un repaso lo que entendemos por decir y lo que entendemos por realidad.

En todo caso, estas complicaciones no han de ocultar que, enmascarada de otras excusas, a veces simple y llanamente falta voluntad de escucha. No sea que nos alcance algo interesante, razonable o verdadero. Atreverse a pensar es también atreverse a escuchar. No nos interesa, nos incomoda y quizá nos desconcierta lo que otros puedan decir. Pero a su vez para decir en verdad es preciso un modo radical de escucha. También de lo que uno silencia de sí mismo. Y a la par de esa palabra plural, diversa, que se despliega en múltiples voces, que corre, va y viene, y busca decirnos mientras tratamos de embridarla, de domesticarla, de emplearla para que por fin diga lo que queríamos oír. Se insiste en la falta de olfato político, como una rémora para el ejercicio público. No lo es menos la falta de oído activo y permanente, la pérdida del arte, del don, del valor de la escucha.

 

 

Hay 66 Comentarios

-Con calma chicos: que no entiendo vuestra intensidad. Que el que vuelva Cristo a por vosotros significa (EN TODO CASO) el fin terrenal de vostoros, el fin fisico vuestro; pero es siempre lo que habeis querido y sonnado, no? Asi que DISFRUTAD!

profecía apocaliptica nº 13, cavaran una fosa y caerán en ella, de la tierra evacuada nacerán golems cínicos que cotizarán en w s, mientras los erebo subirán al monte del templo tras jesus, continuará

Publicado por: RIFEÑO 1958 | 26/05/2012 19:15:24

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MIX REVELACIÓN

...Y vi un ángel descender del cielo, que tenía la llave del abismo, y una gran cadena en su mano.
2 Y prendió al DRAGÓN, aquella SERPIENTE antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años;
3 y lo envió al abismo, y lo encerró, y selló sobre él,
PARA QUE NO ENGAÑE MÁS A LOS GENTILES,
hasta que mil años sean cumplidos;
y después de esto es necesario que sea DESATADO UN POCO DE TIEMPO...


...y vi las ALMAS QUE NO ADORARON A LA BESTIA,
NI A SU IMAGEN,
y que NO RECIBIERON SU MARCA EN SUS FRENTES, NI EN SUS MANOS,
y vivirán y reinarán con el Cristo los mil años.
5 Mas los otros muertos no volvieron a vivir hasta que sean cumplidos los mil años.
6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la PRIMERA RESURRECCIÓN.

...7 Y cuando los mil años fueren cumplidos,
Satanás SERÁ SUELTO DE SU PRISIÓN,
8 y saldrá PARA ENGAÑAR A LOS GENTILES que están sobre los cuatro ángulos de la tierra,
a GOG y a MAGOG,
a fin de CONGREGARLOS PARA LA BATALLA;
9 Y subieron sobre la anchura de la tierra,
y CIRCUNDARON EL CAMPO DE LOS SANTOS, Y LA CIDAD AMADA.

Y de Dios descendió fuego del cielo, y los devoró.
10 Y EL DIABLO QUE LOS ENGAÑABA,
fue lanzado en el lago de fuego y azufre,
donde está LA BESTIA y el FALSO PROFETA;
y serán atormentados día y noche para siempre jamás...


12 Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios;
y los libros fueron abiertos;
y otro libro fue abierto,
EL LIBRO DE LA VIDA;
y fueron juzgados los muertos según sus obras.
14 Y EL INFIERNO Y LA MUERTE FUERON LANZADOS AL LAGO DE FUEGO.
ESTA ES LA MUERTE SEGUNDA.
15 Y el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego.

...1 Y VI UN CIELO NUEVO Y UNA TIERRA NUEVA;

porque el primer cielo y la primera tierra se fueron,
y el mar ya no es.
2 Y yo Juan
VI LA SANTA CIUDAD,
JERUSALÉN LA NUEVA,
QUE DESCENDÍA DEL CIELO,
aderezada de Dios,
como la esposa ataviada para su marido.

3 ... He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo,
y DIOS MISMO SERÁ CON ELLOS
y será su Dios.
4 Y LIMPIARÁ DIOS TODA LÁGRIMA DE LOS OJOS DE ELLOS;
y la muerte no será más;
y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor,
porque LAS PRIMERAS COSAS SON PASADAS...


...5 Y sentado en el trono dijo:
YO HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS.
Escribe; estas palabras son fieles y verdaderas.
6 YO SOY EL ALFA Y EL OMEGA, EL PRINCIPIO Y EL FIN.
AL QUE TUVIERE SED, YO LE DARÉ DE BEBER DE LA FUENTE DEL AGUA DE LA VIDA.
7 El que venciere, recibirá todas las cosas por heredad; y yo seré su Dios, y él será mi hijo.


...Y vino a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete postreras plagas, y habló : Ven, yo te mostraré la Esposa, mujer del Cordero.

Y me llevó en el espíritu a un gran y alto monte,
CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN
descendía del cielo de con Dios,
CLARIDAD DE DIOS;
Y él tenía una caña de oro, para medir la ciudad, y sus puertas, y su muro.
RESPLANDECIENTE COMO CRISTAL.
plaza de ORO PURO, VIDRIO LIMPIO
un cubo 12 x 1.000

muro grande y alto
muro de la Ciudad 144 = 12 x 12
medida de hombre = medida de ángel
DOCE FUNDAMENTOS
nombres
DOCE APÓSTOLES DEL CORDERO:
jaspe, zafiro, calcedonia, esmeralda,
sardónica, sardólice, crisólito, berilo,
topacio, crisopraso, jacinto, amatista


DOCE PUERTAS,
doce perlas
DOCE ÁNGELES
nombres escritos
DOCE TRIBUS
DE LOS HIJOS DE ISRAEL.
Al oriente tres puertas;
al aquilón tres puertas;
al mediodía tres puertas;
al poniente tres puertas.
4 x 3 = 12


Y NO VI EN LA CIUDAD TEMPLO;
TEMPLO Y CORDERO es el SEÑOR TODOPODEROSO. EL CORDERO ES LÁMPARA DE LA CLARIDAD DE DIOS que alumbra la ciudad.
No necesita ni Sol ni Luna que resplandezcan.
Y los gentiles salvos andarán en la lumbre de ella,
Y a ella llevarán la gloria y la honra
y los reyes de la tierra le traerán su gloria y honor.
No habrá noche y sus puertas nunca serán cerradas de día.
No entrará en ella ninguna cosa sucia,
abominación y mentira,
solamente los escritos
en el LIBRO DE LA VIDA DEL CORDERO.

Me mostró un RÍO LIMPIO DE AGUA DE VIDA, resplandeciente como cristal,
que salía del trono de Dios y del Cordero.
En el medio de la plaza de ella,
a un lado y otro del río,
EL ÁRBOL DE LA VIDA,
CON DOCE FRUTOS,
uno por mes;
las HOJAS DEL ÁRBOL
PARA SANIDAD DE LOS GENTILES
NO SERÁ MÁS MALDITA ;
sino trono de Dios y del Cordero,
Y verán su rostro;
y su Nombre estará en sus frentes.
el Señor Dios los alumbrará;
y reinarán para siempre jamás.

Y el Señor Dios de los santos profetas
HA ENVIADO A SU ÁNGEL,
para mostrar las cosas que es necesario
que sean hechas presto.

Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía.

Y después que hube oído y visto, el ángel me dijo:
yo soy siervo contigo,
y CON TUS HERMANOS LOS PROFETAS,
y con los que guardan las palabras de la profecía.
Adora a Dios.

10 Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro; porque el tiempo está cerca.
11 El que es injusto, sea injusto todavía;
y el que es sucio, ensúciese todavía.
Y el que es justo, sea todavía justificado;
y el santo sea santificado todavía.


12 Y he aquí, yo vengo presto,
y mi galardón está conmigo,
para recompensar a cada uno según fuere su obra.
13 YO SOY el Alfa y la Omega,
principio y fin,
el primero y el postrero.


Bienaventurados los que hacen sus mandamientos,
para que su potencia y potestad sea en el árbol de la vida,
y que entren por las puertas en la Ciudad.


Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las Iglesias.
YO SOY la raíz y el linaje de David, y la estrella resplandeciente y de la mañana.

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven.
Y el que oye, diga: Ven.
Y el que tiene sed, venga;
y el que quiere, tome del agua de la vida .

Yo he llegado a la conclusión de que en España la gente no escucha cuando hablamos como es usual, a gritos. Tampoco es que valga mucho la pena porque comunicarnos, no nos comumicamos.
Sin embargo ese fenómeno de barra de bar tiene una excpeción, y es que no sé cómo, el español sí que escuchal lo que no queremos que oiga, de modo que cotilleos sobre secretos que todos tenemos, termina siendo del dominio público. es un fenómeno curioso esa convivencia de la sordera social con el espionaje barato o cotilleo.


Cuarteto de Nos


Siempre que escucho al Cuarteto


http://www.youtube.com/watch?v=dti5cSrCP_s


Escuchando una noche al Cuarteto, en un baile secreto yo te conocí
y bailamos al son del Cuarteto y jugamos al teto y me enamoré de ti.

Y ahora siempre que escucho al Cuarteto no se bien si me acuerdo del teto o de ti
si recuerdo del baile secreto el momento sublime en que te conocí
al compás del Cuarteto cantando:

"Tengo una muñeca vestida de azul, zapatitos blancos y medias de tul
la agarró mi tío y la manoseó y dice que la muñeca se dejó."

Escuchando otra vez al Cuarteto un poema concreto yo te recite.
Era tan vanguardista el soneto y jugamos al teto y me enamore de usted.

Y ahora siempre que escucho al Cuarteto no se bien si me acuerdo del teto o de ti
si recuerdo el poema en concreto o recuerdo el momento en que te lo leí
al compás del Cuarteto cantando:

"Tengo una muñeca vestida de azul, zapatitos blancos y medias de tul
la agarró mi tío y se la refregó y dice que la muñeca se excitó."

Y ahora siempre que escucho al Cuarteto no se bien si me acuerdo del teto o de ti
si recuerdo del baile secreto el momento sublime en que te la meti
al compás del Cuarteto cantando:

"Tengo una muñeca vestida de azul, zapatitos blancos y medias de tul
la agarró mi tío y la penetró y dice que a la muñeca le gustó."

CUESTIONES QUE YA NO SON PROBLEMAS
Eso de "me van a oir": en esta experiencia del blog de Gabilondo, por ejemplo, es grato ver cuando que a traves de los textos de aquellos que contribuimos en la seccion de comentarios se ve una evolucion clara, o un hilo entre las ideas y posiciones de distintas personas; que las aportaciones en forma de texto parten claramente, y a menudo, de una lectura detenida del texto en si y de los comentarios que van apareciendo. Cuando eso ocurre tiene lugar un momento de gran intres humano pues se esta desmenuzando un tema o asunto que atanno no hubiera podido tener lugar sino de forma mucho mas lento y para solo aquellos "iniciados" o de alguna forma admitidos en la comundidad-digamos-cientifica o intelecutal. Y si has leido a Kuhn (o a Lyotard) ya sabes que hay un problema con el concepto de "comunidad" en si, que al constituirse como ente mas o menos defenido, esta tambien limitada (y si hay interes partidistas de algun Follador o las coordinadas generales son los de "conseguir" solo lo que se plantea, a la manera "tecnica" de eficiencia) y tambien ciega, totalmente ciega a temas y aspecto mas proundos. Quiero decir que la calidad de abierta de esto que estamos haciendo parece conducir a eso de que si, en efecto, muchas personas se estan oyendo unos a otros (si estas dispuesto/a y si te importa en el fondo).

“Pero no basta con oír el mensaje hay que ponerlo en práctica, de lo contrario se estarían engañando a ustedes mismos. Porque s uno es oyente del mensaje y no lo practica, se parece a aquel que se mira la cara en un espejo: se observó, se marchó y muy pronto se olvidó de cómo era. En cambio el que se fija atentamente en la ley perfecta, que es la que nos hace libres, y se mantiene no como oyente olvidadizo, sino cumpliendo lo que ella manda, ése será dichoso en su actividad”. (El autor era un judío llamado Yago). Este texto es nada menos que de hace dos mil años. Creo que aquel que lo escribió tenía mucha razón y conocía muy bien el comportamiento de los seres humanos. El autor del artículo que nos ocupa, menciona el problema dentro del los ámbitos de lo personal, social y la política. Quisiera añadir que también nos sucede en lo espiritual, lo científico, lo matrimonial, y lo laboral. Las naciones se escuchan poco unas a otras y eso muchas veces nos empuja a las guerras o a la practica del odio, el desinterés y el menosprecio entre naciones, entre universidades, entre familias.

“Me van a oír” es una forma de dirigirse a aquellos que "se han salido con la suya", tal vez olvidándose de aquel que reclama nuevamente la escucha.Así que me van a oír porque parece que no me han oído, es en parte legítimo, al requerir o querer que a uno lo vuelvan a escuchar.Pero no de una vez.Eso sí, siempre hay el típico cansino con carnet que abusa del relativo privilegio que le conceden y es conveniente que alguna vez ceda, se deje escuchar.Por ello se obliga uno a aceptar que se puede estar también equivocado, que quizás, el pensar que en principio no se nos habían oído, era en parte por culpa nuestra, los principales sordos...Ese es el riesgo de escuchar, y a la vez lo de venir amenazando con lo de "me van a oír".Siempre caben las sorpresas.La sordera viene dada en versión estéreo cuando cada cual impone lo suyo.La palabra es una "costra" que muchas veces sirve para no escuchar nada.Solidificada, esta nos enroca en nuestra seguridad, pasa a ser la mejor herramienta para lanzársela a alguien a la cabeza: "me han comido el coco" sólo lo reconocería aquel que por fuerza mayor ha caído en la cuenta.Hay que hacerse responsable de nuestra propia sordera, y luego, si acaso seguimos teniendo fuerzas, intentar romper ( no es fácil pero tampoco, digo yo, imposible, al menos Ángel Gabilondo insiste), comprender, la de los demás.La sordera es una virginidad que hay que desflorar...Y para eso hay que escuchar.Se debe admitir que haya audiciones imperceptibles que también deben ser medidas en decibelios.Aumentar el decir es lo que entendía Hegel "por realidad".Gabilondo le pone ganas y se agradece.

Ante todo predisposición
(401)
Conversar es una buena idea porque, en general, no ignoramos lo mismo
(722)
Conversación: hablar después de escuchar con alguien que escucha antes de hablar
(723)
Intercambio de ideas: un individuo es para la reflexión, dos individuos son para la conversación, diez son para la tertulia y unos cien son para la conferencia.
(725)
La tertulia (unos diez) favorece la conversación (dos)
(726)
La conversación (dos) favorece la reflexión (uno)
(727)
La reflexión fomenta la independencia del individuo respecto de la incertidumbre
(728)
A las ceremonias y otros encuentros (de miles o decenas de miles) no se acude a intercambiar ideas, sólo a recibirlas o a confirmarlas
(729)
Las ceremonias y otros encuentros (de miles o decenas de miles) son para favorecer alguna identidad colectiva, para lo que no son recomendables las conferencias que estimulan tertulias que estimulan conversaciones que estimulan reflexiones.
“A MÁS CÓMO, MENOS POR QUE” JORGE WAGENSBERG


Quizás por eso de que oímos sin escuchar para no tener que reconsiderar nuestro argumento no conseguimos llegar a un pacto por la Educación. Parece que, cada tema que tocamos sobre educación -aunque sean los deberes escolares-, es motivo de que arda Troya. Por eso encuentro muy meritorio saltar a la arena del Ministerio para intentar aportar su grano de arena. Cada ministro tiene su estilo y cada estilo sus aciertos y errores. Un ministro no es superman. Ojalá que los ministros entrantes pidan el apoyo y el consejo de los salientes y que éstos entreguen la cartera con su número de teléfono al que llega.

Coincido con AFC. Usted marcó la diferencia esencial entre un servidor público y un relumbrón impertinente y soberbio como el que todos sufrimos. Para escuchar hace falta humildad.

Tenemos muy mala suerte, en este país, con los ministros de Educación. Será que consideran que educar no es importante...
Hay que aprender a entender al otro, escucharlo y no destruirlo. La educación es la única vía correcta porque fomenta la crítica constructiva, no la caza del contrario.

Estamos hartos y preocupados. Necesitamos acuerdos no combates para afrontar este reto. Yo también echo mucho de menos su valía. Afortunadamente, puedo seguir leyéndolo. Gracias.

Un texto muy socrático.
El daimon de la autenticidad y la heideggeriana escucha necesariamente nos disloca. O seríamos otros si siempre fuéramos nosotros.
La alternativa suele consistir en andar por ahí dislocando a los demás -¿sigue Wert considerándose un experto en imagen todavía...?
Solo el que sabe escucharse sabe escuchar a otros: ambas surgen del esfuerzo de entender las razones del decir, si no le he escuchado mal.
Y divertidísmo lo del mal de oído: muy muy bueno.

Por eso la lectura en soledad es tan importante para los jóvenes porque los ejercita en la capacidad de escuchar y comprender.

Gracias por su texto poético y político. Reconocemos fácilmente esa enfermedad en el oído y esa falta de voluntad de escucha en el señor Wert. Le echamos mucho de menos, ministro Gabilondo.

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Sobre el blog

El salto del ángel es un espacio de reflexión, de pensamiento sobre la dimensión social y política de los asuntos públicos, sobre la educación, la Universidad, la formación y la empleabilidad. Busca analizar los procesos de democratización, de internacionalización y de modernización como tarea permanente, con una actitud de convicción y de compromiso.

Sobre el autor

Angel Gabilondo

Ángel Gabilondo Pujol es Catedrático de Metafísica de la Universidad Autónoma de Madrid, de la que fue Rector. Tras ser Presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, ha sido Ministro de Educación.

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