El salto del ángel

Razón suficiente

Por: | 11 de enero de 2013

Dino Valls Paciente nº 229, 1999
El principio más excelso y poderoso, la proposición que sustenta toda proposición es, a decir de Leibniz, el principio de razón suficiente: “Nihil est sine ratione”, nada es sin fundamento. Es preciso permanentemente dar cuenta para que algo de verdad sea, para que algo de verdad valga. Es como si el principio expidiera certificados de legitimidad a todo cuanto pretenda tener el derecho de ser válido. Y lo hace, señalando que se trata de asegurarlo mediante el cálculo. Es como si, efectivamente, la razón y el pensar se redujeran a calcular. Y eso impondría y dominaría toda su labor. No es que simplemente ser tenga en ello su fundamento. Si de la mano de Heidegger fuéramos más allá, o, mejor, más acá, podríamos comprender que ser significa fundamento, que el ser es fundamento y que precisamente por eso carece de fundamento. No está claro que se haya dado tal paso. Nos hemos quedado en el porqué y hemos considerado que en ello consiste pensar. No tanto en demorarnos, en perdurar, en transformar, en crear, sino en someternos a la exigencia un tanto ruidosa de asegurar, fundamentar y legitimar todo basándolo en el cálculo, en la perfecta planificación y calculabilidad de cuanto hay, en un dar cuenta, que no es el de la transparencia, sino el del hombre calculador, en reserva, que da la espalda a lo digno de ser pensado.

Dino Valls Noxa 2006
Y en eso estamos. Todo lo medimos y lo pesamos. Todo lo cuantificamos y lo contamos. Todo lo reducimos a efectos contables, a incidencias que pueden ser contabilizadas. Ya nuestro mirar está tejido de intervenciones que inspeccionan y garantizan nuestras acciones al amparo de las repercusiones, y que las interioriza como propias. Y si es preciso las reducimos a razones bien materiales, en una mala lectura de la materialidad, o económicas, en una asimismo reduccionista consideración de lo que esto supone. Éstas ya serían la potente razón suficiente, principio que sustenta cualquier decisión, su fundamento.

De este modo garantizaríamos y aseguraríamos las actuaciones. Aunque, al pretenderlo, crece otro temor, el que nace del olvido de quiénes somos y nos limita a algo observable, manipulable, medible, calculable. Pretendíamos con ello ponernos a salvo, eludir el miedo, pero nace otro pánico, en ocasiones misterioso, que no se sacia con ese conocimiento, el que subyace a ignorar nuestra propia condición, el que se nutre de sentir que se opera en nuestras vidas, supuestamente para  nuestro bien. Ya siempre venimos a ser pacientes sobre quienes ha de operarse. El conocimiento no radica en nosotros. Hemos de dejarnos hacer. En su caso se nos darán las debidas explicaciones. Temblorosos nos corresponde confiar y esperar, a fin de comprobar qué es de nosotros. Ellos han devenido médicos expertos en nuestra curación. Y la propia terminología, cuando no salvífica, es terapéutica, cuando no higienista y, si se tercia, quirúrgica. También, y de modo inquietante, lo es socialmente.

Dino Valls 20Michel Foucault insiste en El nacimiento de la clínica en que “el vínculo fantástico del saber y del sufrimiento, lejos de haberse roto, se ha asegurado por una vía más compleja que la simple permeabilidad de las imaginaciones; la presencia de la enfermedad en el cuerpo, sus tensiones, sus quemaduras, el mundo sordo en las entrañas, todo el revés negro del cuerpo que tapizan largos sueños sin ojos son, a la vez, discutidos en su objetividad por el discurso reductor del médico y fundados como tantos objetos por su mirada positiva.” Y aquí el cuerpo es también cuerpo social y todo lenguaje se hace lenguaje médico, visible, enunciable, viene a ser mirada. Y, efectivamente, nos sentimos observados, escrutados, analizados y medidos de modo permanente. Y todo parece sensato, de sano sentido común: es cuestión de articular lo que se ve y lo que se dice y de hacer lo que hay que hacer. Y si es preciso, cortar por lo sano.

Pero a estos ojos la enfermedad del mundo ya no será, como Montaigne señala, la falta de amistad y de comunicación, sino precisamente la falta de aquel fundamento, ahora del fundamento que se basa en lo que estima mejor quien habla y opera. Queda por establecer en qué consiste el vínculo entre la fórmula de descripción y el gesto de descubrimiento. Esto significa que hay toda una serie de procesos singulares mediante los cuales una sociedad, en un momento dado de su historia, constituye un objeto y una práctica como relevante del dominio de este lenguaje y de esta mirada medicinales. Y aquí nace un nuevo concepto de salud, que interviene en nuestras vidas y que nos alcanza. De lleno.

Dino Valls LUDUS Filorum 2009Así que la propia economía parece comportarse con mirada médica y con ojo clínico y brota todo un nuevo lenguaje, en cualquier caso de corte radicalmente clásico. Bien medidos y bien calculados, clientes, consumidores, en definitiva, pacientes, se propicia un nuevo ámbito discursivo basado en el cálculo y en la previsión de lo que más nos conviene, de la medicalización que requerimos, o de la prevención, cuando no ya de la quirúrgica intervención. Lo interesante de estas “medidas necesarias y dolorosas” es la relación entre la razón suficiente que asegura y legitima la acción en nosotros, con nosotros, basada en la necesidad de garantizar terapéuticamente una buena coyuntura. Todos, a nuestro modo, somos ya sujetos enfermos, la situación es enfermiza y es cuestión de producir estrategias, bien amparadas en este concepto de razón como cálculo, que hace funcionar como práctica política la intervención, que se abriga y se basa en el funcionamiento de una ciencia. No ya ni siquiera médicos, sino chamanes y curanderos. La razón suficiente vino a ser en su momento medicina anatomo-clínica, pero en condiciones sociopolíticas bien concretas.

La complejidad es aún mayor. No basta el análisis ni el conocimiento. Se percibe la organización de toda una política de la salud, compatible con la experiencia concreta de la irreductible individualidad. Pero que no deja de tener asimismo sus visos de un modo de administración un tanto disciplinario y normativo para proponer “una nueva salud” y, en su caso, “un nuevo orden”. Tal vez entonces esta razón se considere razón suficiente. Y a echar cálculos…

Dino Valls 10

(Imágenes: Pinturas de Dino Valls, Paciente nº 229, óleo/lienzo/tabla, 1999; Noxa, óleo/tabla, 2006; Fulmine icta, óleo/tabla, 2008; Ludus filorum, óleo y pan de oro/tabla, 2009; y Lectio, óleo/tabla, 2006)

Hay 20 Comentarios

piedras, castas y demás..

por qué no hay amor?

por qué no se puede estudiar?

por qué el trabajo tiene que significar tan mal?

por qué tanto silencio, cuando genera tanta incomprensión y falta de atención, a veces?

por qué tanta falta de atención?

Sigo dudando.

Después del planteamiento del problema de la razón suficiente del calculo, como invariante perceptiva y del mundo natural se pasa al problema del otro y del mundo humano.
un enlace interesante. http://es.scribd.com/doc/120373132/La-Meta-Es-El-Lenguaje

Witness, Dios no juega a los dados con el Universo, pero nosotros sí. Y los lanzamos muchas veces y todas esas veces conforman nuestra realidad. A veces no hace falta indagar en el espacio de lo posible: basta con rememorar. Nuestra vida está formada de posibilidades reales, ya vividas. Por otra parte ¿somos igual de responsables si no somos igual de conscientes?

La apertura a lo otro, y especialmente a las otras culturas y al pasado historico sólo es posible, pues, para Husserl por una especie de empatía dirigida a la comprensión de lo extraño.

La armonía de las monadas según Husserl plantea un inconveniente en el uso de la razón suficiente. El espejismo del ser de la nada de Sartre, que parte del enfoque de Hegel y Heidegger, no es del otro que se da como objeto a través de un cuerpo pero sí el que experimenta de los otros que se da como cuerpo de los otros como sujeto. Que a su vez experimenta el mundo, el mismo mundo que experimento Sarter cuando analizaba la problemática del para-si en relación especial con la temporalidad y la trsscendencia y la problemática del prójimo, es decir para-otro. De este modo experimento el mundo sucesivo como abierto a todos los supuestos. Planteaba una cuestión de una teoría trasnacer, de la experiencia del todo como empatía.

El "dar cuenta" nunca abarca aquello de lo que es posible darse cuenta.Lo que adquiere valor es lo que al otro permite darse cuenta, en conciencia propia, de lo que ya halló asiento en la ajena, que no es siempre lo mismo para todo el que piensa.
La validez del pensamiento se convierte en veracidad del acto de transmisión, que toma la forma de un modelo y no la sustancia del objeto; así, esquema y no realidad.
El cálculo está en la base del procedimiento por el que se obtiene esa esquematización y en tal manera el pensamiento se convierte en ciencia; de otra forma, ¿qué distinguiría al "conocer" por la intuición del conocer por la lógica?; ¿qué daría ventaja al pensar despacio comparado con el pensar rápido, tan a menudo erróneo por mera comprobación empírica?
La cuestión es cómo acceder al ser; cómo descubrir el fundamento que sólo tiene más acá y, en ese sentido hacia lo evidenciable, funda el entero edificio del yo; porque, además, en realidad, lo que enunciamos racionalmente no agota la profundidad del ser, cuya consistencia notamos pero sólo en cuanto que efecto indescifrable que produce perplejidad.
Por eso cualquier búsqueda del porqué es una indagación ontológica al tiempo que epistemiológica, un acto de pensamiento que desbroza la selva de la introspección, en la que tantas sorpresas, incluso desagradables, nos encontramos.
La razón suficiente de Leibniz no da razón de sus limitaciones ni de por qué la suficiencia renuncia a indagar hasta dónde es penetrable la realidad. De ahí el cálculo, que es, al cabo, una renuncia a la profundidad en favor de la racionalización, una reducción de la infinitud de lo friable sin límite hasta el nivel de una escala, hasta un grado de complejidad asumible por la mente, que, en consecuencia, permite a un porqué convertirse en un cómo.
Siempre hay un grado de insuficiencia en cualquier racionalización como siempre hay un grado de ocultación en todo enunciado que se pretende universal. Al adentrarse en lo "micro", que no responde a una lógica intuitiva, además, se impone no sólo una cambio de escala sino un cambio del modo de pensar, ya no provisto del carácter abarcador que tenía desde la perspectiva de lo "macro".
El "paciente" se convierte en "factor" de su propia visión del mundo cuando logra "darse cuenta" de cuanto otros "dan cuenta" mediante una aprehensible modelización de la realidad. Y de ahí proviene su papel activo en su propia curación; una curación que, al cabo, es también modelo para los demás.

Algunas veces necesitamos argumentos para explicarnos porqué la humanidad sufre determinados males desde que habita este mundo. Esos males son más evidentes y claros cuando las crisis nos azotan. Buscar respuestas eficaces a estas grandes cuestiones es pretender meter el mar en un agujero hecho en la arena.... gracias por las reflexiones, releer en este espacio da mucho que pensar.

En los últimos meses aprovecho cualquier foro para denunciar la oleada general de corrupción que envuelve a la sociedad española. Me gustaría que en este Blog, que se autodefine como un espacio de reflexión, de pensamiento sobre la dimensión social y política de los asuntos públicos, se tratase este asunto con algún detenimiento y sin pasar de puntillas, como hace la mayoría de los políticos, intelectuales y pensadores.

Dar vueltas y vueltas sobre temas parece despeluznante. La razón suficiente no deja de verter y de tratar de anquilosar una proposición decente. Dando una y mil vueltas no es suficiente. Para adquirir cuerpo tiene que dejarse las cosas como están sin revolver, atajar o acondicionar. Hoy en día solo queda pensar, tienes razón pero no de cualquier manera sino adquiriendo estabilidad, situándose en un tiempo por ser aquello que no nos hace sentir.
Recuerdo una película que me ha evocado la memoria. En una selva de Ruanda donde Ethan Powel, un famoso científico, lo abandona todo y vive con los gohilas siendo aceptado como uno más. Cuando un mundo es destruido por los cazadores furtivos, Ethan decide asesinar a sus agresores. Se titula “Instinto”, una peli interesante en la que actúan Anthony Hopkins, Cuba Goodinr Jr. y Donald Stherland entre otros.

Por cierto, sobre Foucault y este tema a través de sus escritos postumos todavía coleando, este artículo reciente:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=162004&titular=%A1foucault-vive!-

Olé por el artículo.
Que el ser carece de fundamento por constituir él mismo todo fundamento sintetiza perfectamente la metafísica de quienes llegan a la conclusión de que el fundamento sea matemático y calculable o energético y medible, son los realmente atrapados en chabolas metafísicas con las que calmar el vértigo del existir.
Y eso mismo es lo que va descubriendo una y otra vez la ciencia en las costuras de sus grandes teorías. En el fondo no veo divergencia.
Por eso mientras sigamos profundizando en el saber de los mecanismos naturales habrá filosofía, e incómodas y abismales cuestiones.
En su vertiente negativa o crítica, sigue jugando el papel socrático de tambalear, o el cartesiano de desmenuzar nuestros supuestos más fundamentales, precisamente porque por sí solos nunca pueden constituir el fundamento...
(Y quien no sepa aplicar las ideas de Foucault sobre la medicalización de lo social a la actual tortura tecnocrática disfrazada de tendenciosos cálculos, no debiera asomarse por esta página...)

Hay afirmaciones y situaciones que su certeza, la realidad de su existencia la determina la plena prueba, mediante peritaje humano, técnico, por ejemplo. Es el caso del plagio o violación al derecho de autor en publicaciones documentales, tal como se le conoce en la actualidad. La Universidad Nacional de Colombia, Sede Palmira, publicó los libros "Agroecología" (Práger y otros, 2002) y "Agricultura y ambiente" (Práger y Escobar, 2003), los cuales fueron denunciados por plagio. Paradójicamente, en el caso del libro "Agricultura y ambiente", con autoría principal de un directivo y docente de esa universidad, dos comisiones investigadoras fueron incapaces de realizar peritaje alguno, es decir, el delito se invisibilizó por la magia o misterio institucional. Lo racionalmente evidente dejó de serlo por las influencias institucionales. En el portal www.plagiosos.org se exponen las pruebas de los plagios en estas "obras", que poderes insanos de la educación superior son capaces de invisibilizar en sus instituciones, pero no para la Historia. Visite el portal www.plagiosos.org

La salud es, en muchos casos, una herencia recibida. Igual que un patrimonio o una deuda. A veces, podemos hacernos cargo de esa herencia, pero otra veces nos supera. La salud también es producto de la vida que llevamos. De la primera opción no somos responsables, de la segunda sí. ¿Pero somos conscientes? ¿Desea una persona estar enferma pudiendo estar sana? ¿Es el hábito no saludable parte de la enfermedad? ¿Debemos por ello poder disponer de la cura cueste lo que cueste?

Hola, amigos. Realmente el tema de Gabilondo no me interesa mucho, en este momento, aunque le dé lustre a la sección cultural del periódico. Y lo mismo que Heidegger, en su circunstancia, mostró sus simpatías políticas por Hitler, a pesar de su profunda reflexión sobre el ser y el tiempo, sería bueno que el titular del blog bajara un poco a la palestra de temas un poco más acuciantes en la actualidad española. Por ejemplo, qué bueno sería que el señor Gabilondo fuera capaz de reflexionar un rato sobre el concepto válido de historia cientifica en la actualidad, siguiendlo los pasos dados por filósofos tan interesantes y aportadores como Emilio Lledó. Ello va a propósito del concepto de historia que se ventila en la publicación del Diccionario biográfico español y en su correspondiente contrapropuesta, que parece más válida aún que lo presentado por los académicos de la Historia. En resumen, sería bueno que el señor Gabilondo hiciera un aporte para la comprensión del lector del común, de los elementos fundamentales para la validez del concepto de historia, con aplicaciones al tema de la Guerra "incivil" española, el franquismo, la transición y los desastres sociales y económicos que está viviendo nuestra España.
Es muy probable que este tema interese un poco más al lector, incluso al lector que siga con atención sus sapientísimas y sesudas reflexiones estrictamente filosóficas.

En estos tiempos más que nunca encontramos a gentes que argumentan que es de "sentido común" hacer cambios y reformas que siempre responden definitivamente a sus propios intereses, es decir que el "sentido común" es mi interés personal y particular. El mundo a mi medida y, sobre todo, la ley del embudo, para mi la boca ancha!!! Estupendo artículo y muy oportuno, como siempre

Entonces por lo que entiendo la razón suficiente es salud. Todo lo que mantiene a su alrededor es un componente efectivo de su tratamiento.
Un tema lingüistico muy interesante la verdad Sº Gabilondo.

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Me acordaba de Huidobro cuando toma su paracaídas y escapa, bárbaro, libre de cálculos, con una voz que es sólo canto, llena d eclipses, que habla una lengua mojada en mares.
Ni rastro allí del principio de razón suficiente. Sólo vértigo insumiso.
Para esto poetas. Para resistir.
Magnífico artículo. Gracias por él.

Gabilondo, usted está fundamentando que haya algo "digno de ser pensado" cuando se supone que también hay aquello que no lo es, cosa que entraría dentro del cálculo("mirada positiva" o cientificista)...El problema, como siempre, está en saber qué estamos mirando.La mirada como rígor mortis no es razón suficiente: ninguna mirada es realmente suficiente.Si bien hay que dar cuenta de ésta no vaya a ser que ya no sea eso( mirar).Y sea otra cosa: razón suficiente.

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Sobre el blog

El salto del ángel es un espacio de reflexión, de pensamiento sobre la dimensión social y política de los asuntos públicos, sobre la educación, la Universidad, la formación y la empleabilidad. Busca analizar los procesos de democratización, de internacionalización y de modernización como tarea permanente, con una actitud de convicción y de compromiso.

Sobre el autor

Angel Gabilondo

Ángel Gabilondo Pujol es Catedrático de Metafísica de la Universidad Autónoma de Madrid, de la que fue Rector. Tras ser Presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, ha sido Ministro de Educación.

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