El salto del ángel

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Por: | 08 de febrero de 2013

Marco aurelio l JOSEPH-MARIE VIEN
Están las cosas como para encontrar escandalosas, y no sólo por su aparente ingenuidad, las palabras de Marco Aurelio. “¿Cuál es tu oficio? Ser bueno. Y esto ¿qué otra manera hay de conseguirlo, sino con la especulación acerca de la naturaleza universal, por un lado, y por el otro, acerca de la propia constitución del hombre?” Desde luego, el término especulación tiene tantos significados, alguno bien inquietante, que encuentra dificultades para abrirse paso como meditación o reflexión con hondura. Pero a su juicio, ese es el camino. Y lo hace quien precisamente estima que “el mal y el bien del ser racional y social” “no está en la pasión, sino en la acción”. Semejante acción, que es asimismo especulación, adopta la forma de pensamiento. Estas palabras de emperador romano del siglo II, escritas en plenas campañas militares de la década de 170, enmarcan su alcance y su sentido, dado que no son fruto de alguna diletante inoperancia. Exactamente, para bien y para mal.

Podría malentenderse pensar que ciertos aires estoicos resultarían hoy beneficiosos, más aún en tiempos de urgencia y de complejidades. Entre otras razones, porque tenemos tendencia a presuponer que ello supondría una determinada apatía, una cierta indiferencia, una distancia, una falta de inquietud y de implicación y una suerte de resignación. Suele señalarse con razón que el estoicismo promueve y propone la virtud. Para ello se acentúa su distancia con el epicureísmo, con el que sin embargo tiene tanto que ver. Se trataría precisamente de evitar una lectura edulcorada de la misma. La virtud es también potencia, es capacidad y no una forma de ignorar, sino otro modo de afrontar, de responder. No se agota en una disposición o en un objetivo moral, sino que es fuerza y tensión de vida. Reclamar ser bueno y virtuoso, por muy cuidada que sea su propuesta y por muy emperador que se sienta, puede resultar hasta provocativo. Y más, dadas las circunstancias. Pero precisamente por ellas, conviene considerarlo.

Tal vez la energía y la intensidad, la firmeza y la decisión que los tiempos reclaman podrían confundirnos hasta hacernos descuidar factores clave para afrontarlos. La necesaria determinación que exige el presente pide como nunca, o tal vez como siempre, calma, temple de ánimo y serenidad. No podemos permitirnos jamás su desconsideración, pues sólo de este modo cabe la ponderación y la mesura que un comportamiento ajustado requiere.

No se trata de andarse con tibiezas y miramientos, sino de proceder con una buena lógica. Esta atractiva y desconcertante expresión cabría entenderse, en un contexto de dificultades, como una coartada paralizante. Los estoicos nos enseñan hasta qué punto la matriz lógica viene a ser una verdadera naturaleza y que atenderla ni se reduce al necesario cuidado de los entornos y de los ambientes, ni a dejarse conducir por el llamado sano sentido común de lo natural. Pensar y meditar son imprescindibles en la acción, como acción. Más aún en momentos que demandan, como no pocas veces, una actitud combativa que no se limite a ser beligerante. Y en concreto, “en el uso de los principios”, Marco Aurelio señala que “conviene ser igual al luchador de Pancracio, no al gladiador”.

Y en esto hay quienes se muestran singularmente descuidados y hostiles. Precisamente por eso, “la mejor manera de defenderse es no parecerse a ellos”. Tal vez en eso radica la exigencia que nos acompaña, la que hace que la prudencia y la valentía hayan de ir conjuntamente. La una sin la otra provoca insensatez disfrazada de arrojo. El emperador filósofo insiste: “despreciándose los unos a los otros se gustan entre sí y deseando superarse los unos a los otros se reconocen inferiores entre sí”.

últimas voluntades
Cierto nuevo estoicismo, nutrido por una raíz profunda y aún vigente, nos insta a vivir de la mejor manera, a no quedar cegados por el estrépito de los acontecimientos ni a limitarnos a la alharaca de su relación, sino a abordarlos con una insistencia y resistencia a prueba de desalientos. La calma no es una pasividad sino un modo bien activo de abordar con coherencia y profundidad la situación. El ruido tiende a silenciar la conversación y la palabra certera. Aquel viejo estoicismo, con sus rostros más presentes, nos convoca a una actitud de integridad y de entereza. A otra tranquilidad. Precisamente para responder con eficacia a las emergencias que nos desafían.

En definitiva, en el seno de las más fulgurantes campañas ha de abrirse un espacio para el cuidado de uno mismo, para el pensamiento reflexivo, meditativo, para la palabra, para la escritura. Y ese privilegio, no siempre al alcance de todos, nos dota, como Séneca señala, “de armas y de valor para batirnos en la vida”.

Bien es cierto que Marco Aurelio escribió las notas que hoy tanto celebramos en el desarrollo de sus operaciones, pero no es difícil presuponer que no cuantos se encontraban inmersos en ellas disponían, por diversas razones, de esa posibilidad. Eso no les resta contundencia a sus Pensamientos, propuestos precisamente en un período de gran ocupación en asuntos militares y de Estado. Y a pesar de encontrarse tan marcados por su peripecia personal, no se ofrecen como una íntima presentación de sus sentimientos cotidianos. Y aún siendo “Cosas para sí mismo” (Ta eis heautón), lo interesante es que nos alcanzan a todos como seres humanos. La más personal inquietud por ser agradable, sociable, por afrontar un tiempo de vida, por enseñar a vérselas con la muerte, con la necesidad de no obsesionarse sólo con las cosas propias y de abrirse a los asuntos ajenos, es el ámbito de una consideración del bien, de la sabiduría y de la prudencia.

Francois-Andre_Vincent Belisario
La búsqueda del Lógos que subyace al universo exige ya no sólo meditaciones sino una profunda apuesta de vida que hoy se hace en cada ocasión menos evidente. Y más difícil.

Se trata, en definitiva, de vivir de manera coherente conforme a ese principio único y armonioso, rector, hegemónico, ese Logos razón, que nos permite encontrar la unidad. Más allá de Zenón, la propuesta de esta conciliación entre lo que nos articula y lo que nos desgarra resulta la más adecuada y conveniente, lejos del egoísmo y de una inadecuada interpretación del placer. La capacidad de dirigir la propia vida no pasa por buenos momentos. Por ello se requiere más que valor y temperamento para no entregarse a la seducción del ruido seco y metálico. La inteligencia para lo preferible requiere pensamiento. Y este no siempre goza del mejor prestigio.

No basta con decir que semejante arte de vivir se apoya en la conciencia de nuestras relaciones con el universo, también nos enlaza a los seres humanos entre nosotros, y en tanto que ciudadanos del mundo combate el aislamiento. Y no sólo de las ideas.

“Si no conviene, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas. Pues tu impulso ha de ser equilibrado”. La necesidad de retomar la sencillez de lo que nos parece demasiado elemental, y sin embargo no fácilmente viable, problematiza y cuestiona de modo radical muchos comportamientos. Pero no es suficiente con señalar que en ello radica la diferencia. Es que además nace y se sustenta otro concepto de distinción.

Ribera_  Juan Antonio_ Cincinato abandona el arado para dictar leyes a Roma, 1806 _ Museo del Prado
(Imágenes: Pinturas de Joseph-Marie Vien, Marco Aurelio distribuyendo pan al pueblo, 1765; Eugène Delacroix, Las últimas palabras de Marco Aurelio, 1844; François-André Vincent, Belisario, 1776; y Juan Antonio Ribera, Cincinato abandona el arado para dictar leyes a Roma, 1806)

Hay 20 Comentarios

La calma de la que nos olvidamos cuando la tenemos, como nos pasa con casi todo. La calma para vivir, para reír, para dulcemente llorar.

Lo que quería decirle es: Gracias

Yo fui el primero en permitir el acceso de los ciudadanos los Jardines del Buen Retiro, siempre que cumpliesen con la condición de ir bien aseados y vestidos. Ahora veo que han construido un templete de música donde algunos domingos toca una orquesta en la que todos los instrumentos cuentan, también los de percusión.

Sigo con mucho interés sus inteligentes reflexiones

Campanella, en España llevamos varias generaciones con graves carencias en la educación cívica, en el refuerzo de la confianza en el colectivo, en el conocimiento de nuestro propio sistema (de su espíritu y de sus bases) y, además, hemos flotado felizmente sobre una pompa de jabón (como las que hacía Dumbo) convencidos de que teníamos el trasero apoyado en tierra firme. Lo menos que nos podía pasar era esto.

Vivo en un país, Argentina, en el que hace mucho tiempo se renunció a tener una democracia moderna, esto es, unas estructuras elegidas por los ciudadanos y que por delegación son gestionadas durante un tiempo para desarrollar un programa legitimado democráticamente. Hoy veo con estupor cómo España se está contaminando del populismo y comienza a adolecer la baja calidad de la democracia que desde estas latitudes se está exportando. Creí que la Guerra Civil y la Transición habían resultado el antídoto contra el populismo pero… veo que es difícil… me quedo con esta reflexión del blog de hoy “La inteligencia para lo preferible requiere pensamiento. Y este no siempre goza del mejor prestigio”.

2.-
Séneca y Marco Aurelio eran personalidades paralelas. Ambos políticos; ambos poderosos; ambos escritores; ambos opulentos...y ambos con voz triste. Hay cierta tendencia a la melancolía en la psique del estoico, la sensación de una falta que no es sólo la carencia perceptible de la sabiduría sino, posiblemente, la constatable ausencia de un estado armónico universal, que se supone intrínseco a la naturaleza pero que aparece continuamente corrompido por lo irracional. El estoico no es “feliz”, aunque perciba cómo puede, por abandono de los alrededores de irracionalidad, evitar la infelicidad que causa el exceso de deseos frustrados. No es extraño que el estoicismo hallara eco entre los cristianos y aun entre los que no querían serlo y buscaban una ética cristiana sin religión. Al cabo, no creo, sin embargo, que su validez sea actual más allá de unos cuantos consejos sensatos y de cierta actitud cosmopolita, humanista. El escepticismo benevolente de Epicuro está más próximo a la visión del mundo y el hombre que han deparado a nuestros días la ciencia y la historia.

1.-
La "vita bona" requiere de una construcción previa de la conciencia, de un aprender a conocerse en cada circunstancia; porque, al contrario de lo que le sucedía al epicúreo, al estoico no le resulta indiferente el mundo que le rodea; un mundo que no es visto como azaroso producto del caótico encuentro entre átomos, sino ordenado por potencias superiores que tratan de mantenerlo en equilibrio. El hombre que actúa es, así, actor en la obra del universo aunque no comprenda por completo el porqué de cada suceso o fenómeno. En cierta forma, el estoico entra en contradicción con su doctrina cuando se entrega a la acción política porque no es al "otro" particular a quien va dirigida la decisión ética del político sino a "los otros" en comunidad, con su diversidad de circunstancias y caracteres; y enfrentado a la realidad, hasta el estoico ha de buscar no lo mejor sino lo menos malo para el mayor número de gente posible, no sólo para hoy sino para el porvenir con que el político se identifica. De esa confrontación con el entorno, surge el compromiso que, en buena medida, perturba la conciencia de "lo bueno" y, así, el único consuelo del estoico viene a ser la idea de que, al obrar, la realidad encontrará un cauce para imponerse, con sentido benéfico, a la voluntad individual o colectiva de quienes obran mal. De ahí, la tendencia a la quietud y a la imperturbabilidad. El que se abstiene, de alguna manera actúa en lo inmediato y, con la conciencia de no hacer el mal, convierte en ética la actitud resignada.

El Gobierno de España está empezando a tener rasgos autoritarios --al menos con respecto a lo medios de comunicación. Ahora podrían ir a por La Sexta. ¿Nos estamos acercando a Venezuela? Si quieres saber más lee Vergüenza de país: yestheycan.blogspot.com

... seguid el rastro del dinero......

Los especuladores son "speculos" en los que mirarnos las impurezas y puntos negros. Si nos vemos reflejados.... habrá que llamar al banco y preguntar de dónde sale el interés tan alto que nos pagan....

"Tal vez en eso radica la exigencia que nos acompaña, la que hace que la prudencia y la valentía hayan de ir conjuntamente. La una sin la otra provoca insensatez disfrazada de arrojo". La prudencia y la valentía, la reflexión y la acción. Calibrar lo que se dice y lo que se hace para una máxima eficacia. No decirlo, no hacerlo si no conviene....si no conviene al interés general, claro. Gracias por su comentario.

Efectivamente que la mejor manera de defendernos es “no parecernos a ellos”… Necesitamos referentes también de gente a la que no parecernos y se me ocurren muchos ejemplos de hoy que ya son “hitos” antimodelo social, público, esos que no son referentes de lo bueno sino de lo malo.
“Desde luego, el término especulación tiene tantos significados, alguno bien inquietante, que encuentra dificultades para abrirse paso como meditación o reflexión con hondura”. Esos especuladores son los que nos han hecho tanto daño. Afortunadamente seguimos confiando en muchas personas, esos estoicos que siguen ahí!!!

"Marco Aurelio. “¿Cuál es tu oficio? Ser bueno". Me ha impresionado algo tan sencillo y si todos nos lo aplicásemos quizá nunca tendríamos que buscar un espacio en medio de la batalla para reflexionar sobre eso, teorizar sobre ello. No llegaría esa batalla siguiendo esta otra reflexión, “Si no conviene, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas. Pues tu impulso ha de ser equilibrado”. GRACIAS

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Siempre me interesaron los estoicos. Tan meritorios. Y el logos. Tan ciudadano. Sè que nos iría realmente mejor incorporados ( en el cuerpo) sus preceptos. Y estoy a favor. Pero me asalta tantas veces ese verso que refiere Pizarnik de Quevedo : "en besos, no en razones"...
Seguiremos intentàndolo.
Gracias por su artículo una vez màs.

Le agradezco, Sr. Gailondo, su artículo. Los Pensamientos (o Meditaciones) de Marco Aurelio son unos de mis libros de cabecera que me acompañan en el desayuno. El saber que desde el otro lado del Atlántico alguien se dedica a escribir sobre ello, me hace sentir ciudadana del mundo, como lo soy. Me ha recordado usted que la calma es necesaria en la turbulencia y que no es pasividad. Uno puede leer mucho sobre esto, pero cuando se lo dice alguien de la especie humana, un coetáneo, parece que se asimila mejor. Hoy no he abierto Meditaciones. Abrí El País y lo mismo lo encontré. Muchas gracias.

Interesante artículo.

Resulta que nuestros actos podrían tener otras causas y motivaciones distintas de eso que llamamos nuestra voluntad o nuestro libre albedrío. Y es posible que esas causas y motivaciones sean menos serias o menos nobles de lo que nos creemos. Tal vez lo que consideramos esencial sea totalmente intrascendente o anecdótico en el devenir del universo. Si es cierto eso que afirman de que “el aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un Tsunami al otro lado del mundo”, deberíamos ser mucho más cuidadosos con lo que hacemos y, al mismo tiempo, relativizar más lo que creemos que nos pasa. Para admitir lo ridículas, absurdas o elementales que pueden llegar a ser nuestras acciones o aspiraciones, y no deprimirnos en consecuencia, necesitamos del humor.
http://www.otraspoliticas.com/educacion/educar-en-el-humor

La mayoría de los animales tienen un patrón de conducta ajustado a su naturaleza.
Responden a lo que son, sin engañar a nadie en la inmensa mayoría de los casos.
Incluso las fieras, avisan con su presencia diciendo bien a las claras su intención ,para no llamar a engaño.
El intelecto en las personas es como una herramienta prestada, puesta como un añadido en un animal que a veces es fiera.
Ocurriendo la circunstancia de que se cambia el patrón de comportamiento, y sin avisar, el ser humano entra al asalto y arrasa todo lo que encuentra a su paso.
Como una fiera inteligente.
No se entiende como si no, estando los seres humanos dotados de inteligencia estemos siempre enredados en avances y retrocesos continuos.
En escarnios, sin razones, guerras y extorsiones, latrocinios y engaños mil.
Alumbrados por la razón, la inteligencia debería avanzarse a nuestra naturaleza animal para dotarnos de medios de auto defensa, a fin de protegernos de la avaricia, la guerra, y los deterioros sociales.
Dado que vivimos en un oasis en medio del universo, con los miles de años que llevamos a las espaldas de evolución y adelanto, eso parece que sería lo más lógico.
Y sin embargo no es así.
Aunque no parece que sea por falta de inteligencia, sino por exceso de miedo y avaricia.

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Sobre el blog

El salto del ángel es un espacio de reflexión, de pensamiento sobre la dimensión social y política de los asuntos públicos, sobre la educación, la Universidad, la formación y la empleabilidad. Busca analizar los procesos de democratización, de internacionalización y de modernización como tarea permanente, con una actitud de convicción y de compromiso.

Sobre el autor

Angel Gabilondo

Ángel Gabilondo Pujol es Catedrático de Metafísica de la Universidad Autónoma de Madrid, de la que fue Rector. Tras ser Presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, ha sido Ministro de Educación.

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