El salto del ángel

Formas de especular

Por: | 22 de febrero de 2013

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Quizá todo resultaría más comprensible si recordáramos que especular significa también espiar. Hay buenas razones, no sólo etimológicas, para vincular el término con un espejo, dado que se trata de un modo de proceder semejante, como el de la relación que un objeto guarda con la imagen en él reflejada. Por eso decimos que algo es especular cuando es transparente, diáfano y cristalino. Pero no tanto como parece. Para empezar, porque especular es también extraviarse en sutilezas y en vericuetos sin base real. Y más aún, lo que resulta tan inolvidable, porque se vincula al comercio, al tráfico, a las operaciones esperanzadas en lograr beneficios de acuerdo con la variación de los precios, esto es, de procurar provecho o ganancia.

Semejantes lecturas, de gran importancia, olvidan en cierto modo que especular responde a un modo de mirar que no se reduce a lo que ve, sino que registra con atención algo para reconocerlo y examinarlo, que especular es meditar, es reflexionar, es teorizar. Ello supone a su vez situarse en una determinada posición, en una elevación, y observar desde esa privilegiada atalaya. En las campañas bélicas romanas, speculator es el espía, el explorador, quien hace labores de inteligencia. De este modo, espionaje, exploración y contemplación anteceden al significado que posteriormente adquirirá de ganancia rápida en las transacciones mercantiles. Ciertamente tiene relación con el ver, pero en el sentido más amplio de mirar y tomar en consideración.

Malinterpretaríamos el alcance de la especulación si la redujéramos, no ya sólo a un pensamiento que considera que el sentido de algo radica en su capacidad de producir ganancia, o que se limita a reflejar la realidad, proyectando como en un espejo su imagen. Richard Rorty, en La filosofía y el espejo de la naturaleza, nos previene de la consideración de la mente como un espejo que piensa certeramente cuando refleja la realidad  representándola. Se ignoraría así hasta qué punto hay en todo ello no poco de creación y de edificación. Y precisamente en tanto que trama que se urde. Todo lo cual conforma una mirada que no siempre acaba viendo lo que desea, pero finaliza encontrando provechoso lo que ve, lo que elige ver. Así, especular, en el sentido de espiar, puede resultar rentable, incluso para un concepto de verdad. Eso sí, no sólo interesante, también interesado.

Richard Estes_-Kentucky_El mundo de la especulación es entonces en cierto modo un mundo de espías, que trabajan,  a su manera, por y para la verdad: la verdad que edifican, Y edifican la que precisan. No se limitan a inventarla, necesitan tramarla. Y ello asimismo comporta sus propias ventajas y beneficios. Y sus ganancias. En este sentido, para lo que persiguen, sus elaboraciones son acertadas y certeras. Reflejan bien el deseo de especular del espía. Su visión de las cosas nos permite atisbar, en el espejeo de pequeños fragmentos, una perspectiva global. Se trata en tal caso de interpretar lo que se ve. Y el objetivo es algo que funcione como verdad.

Pero la adecuada mirada, la del proceder que contempla, propugna otro modo de intervención no menos intrigante, que es la de la configuración poética de una trama en la que recibir, articular y comprender lo que ocurre. Especular no es necesariamente entretenerse y demorarse sin ir eficazmente a lo que se persigue, sin resultados inmediatos, Es la puesta en cuestión de un pensar que se reduce a ventajas, a la inmediata rentabilidad. Si cabe hablar de una acción especular no es porque se limite a devolver lo que ya somos, sino porque viene a ser la recomposición de la figura, la modificación de la mirada que permite ver lo que ningún espejo es capaz de recoger, lo que cabría suceder.

Ya Aristóteles propone en su Poética un modo de composición que intriga y que trama, que es lo que una buena mirada a su modo hace. Si hoy articulamos hechos, no es porque los veamos desde un privilegiado lugar que se eleva sobre lo que cabe ser oteado, sino porque se inmiscuye conformando relatos verosímiles. La otra especulación, la del espiar, no es la del teorizar meditativo, es la de un interesado mirar para dar, si no con indicios, al menos con elementos con los que elaborar una buena teoría. O, mejor, una hipótesis que valga como verdadera.

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Mientras tanto, entretenidos en el juego de espejos de un incisivo espiar, la especulación prosigue su labor no menos importante. Espías y especuladores se apropian así del pensar especulativo y mientras tanto, atentos a los brillos y a los reflejos de una deslumbrante realidad, la mente disfruta y se entretiene con una verdad que siente conocer. Atrapado lo real, la mente hace las veces de pensamiento, con la seguridad de saber con certeza lo que hay y lo que ocurre.

Los buenos especuladores son los mejores espías en el tráfico prestidigitador de lo que vale como verdadero. Ellos ven y nos ven, con su mirada panóptica. Y al aceptar su autoridad, ya no simplemente somos observados en nuestro exterior, esa mirada se infiltra en nuestro propio pensar. No somos sólo espiados por los otros. Al asumir la sensatez de sus consideraciones, nos convertimos en nuestros propios espías. Nos controlamos, supuestamente en nombre de la libertad de especular. Vigilantes vigilados, transformamos la necesaria transparencia en una generalizada mirada controladora.

El pensamiento especulativo reducido a espionaje describe lo que ocurre pero pierde fuerza para abordar la situación. Sin embargo, ese otro especular, el del pensar, reflexivo y más que reflexivo, es la única posibilidad de hacer valer la libertad crítica de no rendirse ante la obsesión de ejercer poder. Menos especulación y más generoso y considerado pensamiento, que es otra forma de especular.

Richard estes_escaparate
(Imágenes: Pinturas de Richard Estes, Telephone booths, 1967-1968; Kentucky fried chicken, 2009; Bus reflections, 1972; y Central Savings New York City, 1975)

 

 

Hay 15 Comentarios

que interesante tu artículo, gracias por compartirlo!

un artículo muy interesante... gracias

" Y más aún, lo que resulta tan inolvidable, porque [especular] se vincula al comercio, al tráfico, a las operaciones esperanzadas en lograr beneficios de acuerdo con la variación de los precios, esto es, de procurar provecho o ganancia". Sí, pero al comercio, al tráfico sin ética. Especular no es invertir. Especular es: "compro barato, vendo caro", más parecido a la economía de casino que a la economía del bien común. Así cuando la ruleta gira y las tragaperras ladran, pasa lo que le ocurría a Dorian Gray: él vivía en una BurBuja, pero su retrato era el de un auténtico desahuciado. Y eso puede que le ocurriera porque su pensamiento especulativo iba por un lado y la realidad iba por otro. Es mejor rodearse de realidades que no te sacudan. Así tendrás mejores pensamientos especulativos.

Me encanta esa vinculación del especular con el espiar en la era del Gran Hermano y me pregunto si no tendrá algo que ver también con el expiar aunque sea de oídas. Bueno, en realidad la detesto y no termino de acostumbrarme a esa idea de libertad que para mi (ya no se si soy el único) es una auténtico panóptico del que no puede derivarse confianza alguna pues sus pilares están levantados sobre la desconfianza sin resiliencia que la soporte. Resignación es la palabra más adecuada. Mejor que la resignación, señor Gabilondo, sería el amparo de la ignorancia que ya no tenemos.

Del latín speculum, espejo.De ahí también que nos quede cerca expiación, atribuido al acto reprobable o "inmoral" y que debe corregirse.Inmoral es todo aquello que precisamente no se especula ni se chistea, que no se especula ni se "refleja" y que tiene que ver con la reflexionar sin conclusión aparente ni determinada( por nuestra limitación siempre queda en eso, en límite, en fin, telos), reflejo de aquello sobre lo que se piensa, una creencia o idea.El recriminar la limitación o acto que nunca es visto en el espejo( nuestro mirar, tal vez interesado o aprobado.Que yo conozca nadie ha comentado suficientemente el tema del suicidio desde el punto de vista de el cristianismo.Lo hizo Schopenhauer pero de una manera floja, como si fuera una desatención y demasiado apegado y halagado a sí mismo, y siempre mirando a los pastores que predicaban todo lo contrario, retirar del pensamiento ese acto "impropio") es la falta que denuncia el cristianismo, la culpa que produce que muchas "consideraciones" vengan a convertirse en "nuestros propios espías".¿A cuento de quién y por qué? Ese es el fundamento de la filosofía.Mejor dicho, el "tema del hombre".De ahí que, ante la falta, el pecado original se recurra a los pastores que al parecer ya disolvieron "el tema" sirviendo para el alivio, la cura del alma, aligerando así el trance y librándonos de tener que pecar por uno mismo.Es decir, especular.

¿No es el espionaje el paso previo al chantaje? Claro, que si nos espiamos a nosotros mismos, no es un chantaje sino una búsqueda, una investigación sobre quienes somos realmente. Esta sensación de no acabar de conocernos ¿tiene que ver con que vivimos en un continuo cambio en este viaje de la vida? Efectivamente la transparencia no ha de producirse por una mirada controladora ni como consecuencia de una coacción externa, debe ser un estilo de vida. Procurarnos transparencia hacia nosotros mismos para poder ser coherentes en la relación con los demás. Basta de populistas frases sobre la transparencia y miremos cómo es nuestra actuación cotidiana. Lo peor en el hombre no es el engaño, es el autoengaño.

Especulamos con la razón o la imaginación centradas en adivinar el trasiego que invade la realidad y sus formas. Serán verdades o mentjras .
Quién sabe? Todo se anuda en la legitima intimidad que desvanece en la realidad argumentada de la razón y sin razón del ser humano.

Pensar generosamente también supone cierto modo de buscar si somos capaces de avanzar sin repetir procedimientos, conductas, acciones, movimientos, sin renunciar a nuestros principios y valores pero en una suerte de innovación para no caer en el aburrimiento. Grata sorpresa esta lectura del blog de hoy que nos introduce en un espionaje positivo y constructivo y nos permite recrearnos en este mundo virtual. Gracias por la reflexión, profesor

Cuando alguno tiene razón el hecho de que no se la merezca no se la quita. En esta forma de vida nuestra son fundamentales los demás.
Cuando necesitamos ayuda lo mejor que nos puede pasar es que alguien nos la pueda prestar y lo mejor que podemos hacer es aceptarla. Es una entrega, el que ayuda entrega lo que tiene, su capacidad. Y el que la necesita entrega su confianza para poder recibirla.
Y después todos nos entregamos al palacer de un cafelito con un buen par de tortas, a poder ser de almendras, una magdalena y agua, mucha agua para los nudos... Y ya puestos a ver si podemos besar al santo!
Contigo no es que sea más fácil, es muy difícil, pero casi parece posible lo imposible

La teoría neoliberal que acaba por autocumplirse al reducir la mirada de la realidad a sólo aquellos aspectos en los que su especulación, su mirada interpretativa de la sociedad, les es favorable para sus fines y reduciendo de este modo el devenir mismo de la sociedad a los únicos cauces que les interesan para sus fines, por más miserables que dichos fines sean: como la riqueza sin medida de los que especulan. Si asumimos ese relato interesado de la realidad, tal y como continuamente nos recuerda que hace Rajoy, estaremos sometiendo nuestra vida y pensamiento, todo lo que somos, a ese relato interesado por más que a nosotros mismos no nos interese, por ser víctimas necesarias en la ganancia de otros. Si asumimos ese relato no nos será posible contemplar de otro modo la realidad y nuestro sacrificio no sólo nos parecerá ineludible sino necesario y justo. Nos habrán robado el alma, el pensamiento y el ser, y ninguna esclavitud será más absoluta que la nuestra, pues asumido el relato interesado neoliberal, su mirada especulativa que hace la interpretación de la sociedad que a ellos interesa, no serán necesarios policías para que acudamos prestos al altar del sacrificio, de la sangre, del sudor y de las lágrimas, que se requieren para el triunfo y gloria de su relato interesado. Nos inmolaremos gustosos, a nosotros, a nuestros hijos y nietos, en el altar de su riqueza.
Nuestro sumo sacerdote, Rajoy, nos lo recuerda constantemente: debemos someternos a esa Realidad neoliberal.


La especulación es un motivo constante de la gran pasión, sin duda, fuente no solo de delicias sensoriales sino de existenciales, siguiendo en eso a sus maestros románticos, que tanto marcaron la época. Y esa naturaleza es indecible porque produce más en el espíritu de lo que el lenguaje dice: "Había más, que yo no soy capaz de decir..."

★★★Tu HIGADO es la CLAVE para ELIMINAR LA GRASA★. Un consejo SIMPLE para PERDER 15KG: http://su.pr/2we2i5

Es nuestra condición humana, somos animales racionales y como tales siempre nos hemos comportado, y nos seguimos comportando.
La diferencia del hoy con el ayer, es la tecnología al servicio de la sociedad, al servicio de la rapidez de la información.
La universalidad de la información y al instante.
La capacidad de gestionarla y de recibirla por una gran cantidad de personas.
Hoy es más difícil esconder una realidad, o maquillarla, o tergiversarla.
Esa es la gran diferencia con el pasado reciente.
Y esa realidad exige por fuerza un comportamiento diferente en todo el mundo, mas digno, más veraz, más auténtico, más justo, más legal.
Lo contrario, genera de forma inmediata una repulsa general, imparable, que no deja títere con cabeza hasta que las aguas no entran en su cauce.
Que por otra parte es lo lógico, lo anunciado a bombo y platillo, lo correcto.
Lo que se dice que se debe hacer, lo que dictan las normas.
Esta realidad, por encima de las leyes ya nos obliga a cumplir con ellas, a ser honestos y además de serlo a parecerlo.
Hoy ser honestos en según que cargos ya no depende de la voluntad de cada uno, es una obligación a cumplir sin olvidos ni descuidos.
De lo contrario se sale ante la opinión pública de inmediato señalados por el dedo acusador de la realidad.

Me apasionan sus páginas, maestro Gabilondo. Y la de hoy mucho más que la de ayer y que la de anteayer y que la de tras de anteayer, …, y que la primera. Cuando especular no sólo es mal administrar lo dado (como otorgado), sino que también es voluntad [ya sea de la representación, ya sea de la impronta o de la percepción, ya sea de la creación y la edificación, ya sea del deseo, ya sea de la acción] de lo dado (como perdido) y de lo buscado (como no dado). O representación [ya sea de la voluntad, ya sea de la impronta o de la percepción, ya sea de la creación y la edificación, ya sea del deseo, ya sea de la acción] de lo dado (como perdido) y de lo buscado (como no dado). O impronta [ya sea…

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Sobre el blog

El salto del ángel es un espacio de reflexión, de pensamiento sobre la dimensión social y política de los asuntos públicos, sobre la educación, la Universidad, la formación y la empleabilidad. Busca analizar los procesos de democratización, de internacionalización y de modernización como tarea permanente, con una actitud de convicción y de compromiso.

Sobre el autor

Angel Gabilondo

Ángel Gabilondo Pujol es Catedrático de Metafísica de la Universidad Autónoma de Madrid, de la que fue Rector. Tras ser Presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, ha sido Ministro de Educación.

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