El salto del ángel

Con sentido del humor

Por: | 31 de mayo de 2013

  Lino Lago Oveja negra 2012 II

El humor está de actualidad, incluso el mal humor y, hasta si se tercia, el humor malo. Es inquietante depender de los estados de ánimo, pero no lo es menos hacerlo de los estados de humor. Aún siendo preferible tenerlo bueno, lo que realmente merece nuestra admiración es el sentido del humor. Por cierto, más improbable de lo que aparece a primera vista. Y ese sentido no es tan fácil de improvisar. Obviamente es algo bien distinto de ser gracioso y, más aún, de pretender serlo.

Parecería que en tiempos difíciles y complejos, ciertamente complicados, es de buen gusto incrementar las dosis de humor, aunque no hay que descartar que, de no ser verdaderamente atinadas, más bien producen desolación. Y, por razones distintas a las perseguidas, alguna carcajada. No digamos si es preciso aclarar que se trata de una broma, sea del gusto que fuere, a la que, con demasiada frecuencia y precipitación, se le supone sentido del humor.

Hay que reconocer que tiene gracia tratar de definir el humor, dado que más bien consiste en atreverse con los límites, quebrarlos, desenvolverse entre ellos, merodearlos, convivir con lo que siempre es fronterizo, y provocarlos, y desconcertarlos y sorprenderlos. Es cuestión de no dejar que se establezcan con rigidez, ni permitir quedar atrapados por un perfil preestablecido. Y en ello habita como una posibilidad lo inaudito, lo inesperado, la capacidad de creación que destella en la inteligencia, lo que la desborda y sin embargo es tan suyo. Siempre conlleva un desplazamiento, una suerte de dislocación.

En definitiva, el humor es un modo peculiar y singular de inteligencia y de sensibilidad. Y es suficiente carecer de esta última para que la inteligencia se desvanezca. Ni es incompatible con la seriedad ni se opone a ella y, desde luego, ni basta ni es aconsejable la frivolidad o el descaro para considerar que por sí solos denotan sentido del humor. En todo caso, podrían significar su ausencia.

Lino Lago, La oveja negra 2013
Tampoco es cuestión de establecer una catalogación y tipificación del humor que trate casi burocráticamente de reorientarlo por un supuesto buen camino. Menos aún de considerar que es suficiente criterio su aceptación, en definitiva importante, para reconducirlo una vez más al índice de aplauso o de audiencia. Estos no son, sin embargo, indiferentes, toda vez que el sentido del humor es, ante todo, un buen sentido y, por ello, es también lo que sea respecto de alguien o de algo, aunque éste no pase de ser uno mismo. Y ello es decisivo.

Es la inteligencia la que ha de nutrirse, sostenerse, sustentarse, de su buen humor, que oxigena el propio pensar precisamente porque se trata, tanto de una toma de distancia para con uno mismo, como de que sea la adecuada. Sin este diferir, sin semejante diferenciarse, ni hay humor ni hay inteligencia. Ni capacidad de dar sentido. El humor empieza por afectar a quien lo tiene.

Sin duda se trata a su vez de algo bien corporal, pero ello no impide, antes al contrario, que pueda cultivarse y, en cierta medida, aprenderse. Para eso se requiere algún ejercicio de liberación respecto de posiciones enclaustradas, encarceladas en un sujeto sujetado, sometido a lo que ya es. El sentido del humor no nos permite clausurarnos y abre espacios y posibilidades para abordar lo que ya se ofrece como dado y hecho. Hay por tanto en él algo insurrecto, una transgresión de lo dominante y una puesta en cuestión de lo tópicamente aceptado, que implica algunas dosis de supuesta peligrosidad, sin duda necesarias.

Nada que objetar al ejercicio de saltimbanquis y titiriteros, bien interesantes y necesarios. Nada que achacar a quienes consideran que, en cierta medida, todo ha de ser objeto de chanza y de burla. Nada de descalificar a quienes con su mejor voluntad buscan relajarnos, desdramatizar, disiparnos, distraernos. Pero la cuestión es no sepultar la memoria en el olvido. Es más, al amparo de que los tiempos no son muy propicios, casi resultaría imprescindible algún divertimento, alguna diversificación. Sin embargo, si no es efectivo, es decir si se pretende un humor sin sentido del humor, entonces sí hay mucho que objetar, que achacar y que calificar. Porque, si cabe al respecto algo más desolador que la ausencia humor, es precisamente su toma de posesión por quienes carecen de su sentido, que acostumbran a caracterizarse por considerar que son los demás quienes no acaban de comprender el suyo, o les falta estar a la altura de su ingenio. No siempre, por lo visto, fácil de reconocer.

Lino Lago Oveja negra 2011 III
Por ello, hemos de valorar tanto a quienes nos buscan para tratarnos con humor. Es una forma de tomarnos en serio, de esperar mucho de nosotros, de querernos. Algo bien diferente de cuantos estiman que la gracia consiste en la desconsideración. Por eso resulta tan sintomático del poco respeto que les merece nuestra inteligencia el comprobar que no se dirigen a ella, sino a humores menos dignos y menos atractivos. Su ceremonia de distracción entre risas es una veladura.

No encontramos divertidos algunos tratos de ciertos asuntos, lo cual no significa su exceso de sentido del humor, ya que éste precisamente es capaz de alumbrar sentido, que permite no ya una nueva relajación, sino un modo riguroso de afrontar las cuestiones. Aún más, en no pocas ocasiones, pone en evidencia la desmesura o la falta de tacto, de armonía o de comprensión con que abordamos, no ya lo que pasa, sino la vida misma.

Tales carencias manifiestan una gravedad engolada que no es en definitiva sino un modo de ratificar lo que ya sucede. Al menos para Bataille, la peor impotencia es la seriedad completa y absoluta. El problema no es el sentido del humor, el problema es su ausencia y su sustitución por sucedáneos de dudoso gusto. Con más y mejor sentido del humor, para empezar con uno mismo, crecemos. Su falta es en todo caso más llevadera que disfrazar de él lo que sencillamente es insufrible.

Tal vez quepa entonces una forma de ironía, no la de la displicente arrogancia, ni la de la prepotente distancia, sino la que, como Aristóteles nos propone, corresponde al hombre veraz, es “propia de un hombre libre”, que consiste en “empequeñecer los méritos propios”, y cuyo fin es poner límite a la jactancia. Es sinceridad y cierta precaución. Pero sobre todo es el modo de hacer de quien busca reírse con otro, no de él, sino, en cualquier caso, de ser posible, también un tanto de uno mismo. Ahora bien, no para contemplar engreído las situaciones, sino para encontrar fuerzas para el desafío en que consisten.

Lino Lago Oveja negra 2007 IV
(Imágenes:  Pinturas de Lino Lago, La oveja negra, 2012; 2013; 2011 y 2007)

Hay 17 Comentarios

La carcajada es mayor si se es mileurista, ktaplines.

El paradigma del sentido del humor ha de ser algo parecido a soltar una prolongada carcajada cuando se recibe la pensión o la prestación por desempleo de 426 euros.

Grande entrada y gran entrevista en elDiario.es...
http://enjuaguesdesofia.blogspot.com

El humor es la venganza que, como 'justicia divina' , evidencia la contradicción de una intención en sí misma. Y ahí estamos incluidos todos y todas, Profesor Gabilondo. A veces nos damos cuenta y otras veces no.

con sinceridad

hoy quiero dar las gracias por estas disertaciones y pedir disculpas, resarcirme, evitar las palabras distonales (que no distónicas)

no tienen sal

¿son dulces por e yo ..
?
sonrío a los comentarios

hoy me parecen buenos
espero que mañana continúen agrasiados

a veces es preferible no significar demasiado para mantener la esencia,
siempre puede molestar

identidad- krisis nula


Si me pongo serio( contraindicante para el caso)diría que el humor es un devenir: ese estado en el cual todo el mundo se ha visto envuelto alguna vez en su vida y "cree" que tiene por "facultad", cosa que cree el gracioso profesional( ¡lo fue una vez!), sea este un payaso( ay, Dios, qué palabra) o un cansino redomado.¿Así que hay un buen humor que cansa? Todo pensador en cierta manera es un humorista.Luego está, claro, que el humor es otra de esas gracias mal mirada, sospechosa y no pocas veces envidiada(¿ de qué se reirá este?), como si se tuviera que dar cuenta de ello.Vamos, que el humor es una de las rarezas que tienen unos cuantos( iba decir que aristocrático, ahí queda eso) y como tal, difícil.Sin dueño ni sujeto( su contrario: YO soy más gracioso que este, pero ahora me toca envidiarlo), es o no es, se da o no se da: todo el mundo se cree gracioso.Pero, ¿cómo se evalúa el humor? Pues si pasa que uno no es gracioso ya empieza a ser como una falta( ahí tienen ustedes lo grave del humor, quiero decir su lado democrático).Si usted no se ríe es porque es un cenizo.¿Será entonces el humor algo subjetivo y sólo subjetivo, un problema ético? Bueno, ya empiezo a ponerme serio...

Siempre me llamó la atención el humor en los velatorios. No podía entenderlo. Ahora pienso que se trata de un intento de “atreverse con los límites, quebrarlos, desenvolverse entre ellos, merodearlos, convivir con lo que siempre es fronterizo, y provocarlos, y desconcertarlos y sorprenderlos”. Lo comprendí cuando lo viví en primera persona. No conozco frontera mayor que la que nos impone la muerte, ni límite más trascendente, pero ahí estaba yo, en el momento más doloroso de mi vida, riendo. Un alma caritativa nos ofrecía, no sólo su compañía, sino una válvula de escape, con el atrevimiento que quiebra, provoca, desconcierta y sorprende. Mientras reía pensaba: ¿cómo puedo reír si no me tengo de dolor? Pero, a veces, lo verdaderamente auténtico se encuentra en la intersección de los contrarios.

http://www.lashojasvuelven.blogspot.com.es/
El humor, además, es un revulsivo contra los poderes establecidos y rompe el orden, pues cuestiona e invierte la mirada del espejo. Payasos, graciosos, locos son una muestra de esa mirada que la literatura nos regala con grandísimos personajes. La literatura medieval, con Rabelais a la cabeza, es el horizonte más lejano y, sin embargo, lleno de frescura...
El foro del señor Gabilondo, eminentemente ensayítico abre la posibilidad de estudiar o analizar los mismos temas en otros escenarios. La literatura es un campo de una amplitud inmensa y maravillosa. Diría que iluminadora. Si les interesa este ángulo para abordar el humor, les invito a entrar en el enlace del blog Las hojas vuelven. Hay pots dedicados a la risa desde una perspectiva literaria. En las últimas entradas se habla de los payasos cinematográficos, y en la última del Quijote. Creo, como dice el señor Gabilondo, citando a Aristóteles, que la la libertad anda muy cerca del humor... Así lo creo.
Gracias por estas reflexiones que completan tan inteligentemente meditaciones, intuiciones, enriqueciéndome.
Esta entrada es la última dedicada a un tríptico sobre la figura del payaso. En el cine, en La strada se Fellini peoyectada sobre el personaje de Gelsomina, y cómo no, en El Quijote.
http://www.lashojasvuelven.blogspot.com.es/2013/05/y-iii-payasos-quijote.html

¡Qué gracioso articulo!
Interesante el asunto este del humor, concepto tan amplio como difícil de definir, y en mi opinión también más importante de lo que pueda parecer, pues cada persona tiene su humor, constituyendo este una característica de su personalidad, condicionando este su conducta, sus reacciones ante hechos diferentes que se produzcan. Cada persona tiene su particular esfera del humor, la cual abarca unos hechos y no otros, dicha esfera estará determinada por el sentido del humor. El sentido del humor de cada persona es innato, dependiendo de sus rasgos genéticos, pero a la vez también adquirido, pues depende de su experiencia y educación, y varía con las circunstancias en las que se encuentre dicha persona.

No creo que exista una correlación directa entre inteligencia y humor. Hay gente muy inteligente con un sentido del humor muy limitado, o incluso sin humor, sin capacidad humorística para aceptar las cosas. Cierto es que las personas más inteligentes tienen una mayor capacidad para afrontar la realidad, para salir airosas de cualquier situación, lógicamente utilizando a veces también, inteligentemente, el camino del humor. Recurriendo a actitudes como la de “Voy a considerarlo una broma”, o la de “Solamente era un broma”. Algo que a veces es únicamente puro cinismo inteligente.

La risa; palabra que brinda un vino rosado con palabras grandilocuente entre amigos, risueños.

Cada uno de sus post, señor Gabilondo, tiene en mi opinión la profundidad de un ensayo. Reciba mi gratitud por publicar este blog. Acerca del humor encuentro que es indefinible. Reconocemos cuándo está presente, aunque a menudo somos incapaces de identificar qué resortes ha accionado en para que lo consideremos de ese modo. Para mí es mucho más sencillo identificar qué no es humor: La banalidad en los argumentos, las intolerancias de diversa naturaleza, los experimentos televisivos que sitúan a las personas en situaciones ridículas o humillantes... El campo de lo que no es humor ni puede engendrarlo es muy amplio. Sin embargo, ¿por qué nos hacen sonreír algunos de los párrafos más desesperanzadores de Kafka? Para mí eso es un misterio.
Hace un año creé un blog con vocación económica. Ése era su único propósito. No salió así. Y aunque el blog mantiene su vocación económica, ésta se expresa a través de lo que pretende ser una perspectiva humorística. Si dispone de algunos minutos y no tiene nada mejor que hacer (cosa que dudo), lo invito a visitarlo. Un saludo afectuoso.
http://lluviaderatones.blogspot.com.es/

Me parece brillante tu exposición, Trinidad. Enhorabuena por tu capacidad para percibir esto y describirlo tan bien.

http://nelygarcia.wordpress.com. ¿Cómo se puede vivir sin una dosis de humor?, Él es indispensable para afrontar los complicados avatares de nuestra existencia. El sentido del humor nos ayuda a no tomarnos en serio, puesto que nos desconocemos.

El sentido del humor es también una forma de afrontar el miedo que da la vida cuando se pone demasiado seria. Con mayor o menor acierto, puede ser un mecanismo de defensa.

Una pregunta con guasa: Si yo te propongo algo y tú me dices que te encanta y yo te contesto "qué bien, podemos colaborar" pero tú lo que me estás queriendo decir es que no te gusta nada, ¿no debes considerar que mi respuesta es consecuente a la pregunta y quiere decir también lo contrario de lo que expresa? ¿Cuál es tu intención al hacer un cierto uso del lenguaje: aclarar o evitar el debate para alcanzar un consenso? Si no hay acuerdo a la hora de utilizar el lenguaje ¿es posible el consenso?

¿Por qué sólo los humanos tenemos sentido del humor (estoy de acuerdo, Trinidad, la risa de hiena no es humor)?

Hay muchos que confunden seriedad con gravedad, solemnidad o antipatía. Pero el sentido del humor es una cosa muy seria, directamente proporcional a la inteligencia, a la finura y a la sensibilidad (justo como dices aquí, Ángel). El humor comparte el podio con la poesía, pero tiene siempre un pie puesto en la transgresión, en la rebeldía. Se puede ir dolorosamente al núcleo de las cosas con una sonrisa en los labios y una ironía en las palabras.
Eso sí: la zafiedad no es humor (también de acuerdo en esto). El escarnio no es humor. Quien se ríe de y se ríe furiosamente contra, hace otra cosa. Y lo que más hace es tomarse a sí mismo tan en serio, que se permite el lujo de menospreciar al resto. Por desgracia, este es el tipo de comicidad -no de humor- que abunda. El que tiene éxito.

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Sobre el blog

El salto del ángel es un espacio de reflexión, de pensamiento sobre la dimensión social y política de los asuntos públicos, sobre la educación, la Universidad, la formación y la empleabilidad. Busca analizar los procesos de democratización, de internacionalización y de modernización como tarea permanente, con una actitud de convicción y de compromiso.

Sobre el autor

Angel Gabilondo

Ángel Gabilondo Pujol es Catedrático de Metafísica de la Universidad Autónoma de Madrid, de la que fue Rector. Tras ser Presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, ha sido Ministro de Educación.

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