El salto del ángel

El desafío de ser cada quien

Por: | 25 de abril de 2014

Redscarf 2013 GRANDE

Aprendemos de los demás, incorporamos más de lo que creemos, pero en última instancia nos encontramos en la tesitura de ser nosotros mismos. Y eso no está nada claro. Ni en su forma, ni en su contenido. No basta con improvisarlo, ni con prevenirlo. No hay manera de preestablecerlo. Es imprescindible ser cuidadoso, pero nada impide el que tengamos que vérnoslas en la tarea de ser quienes somos. Así dicho, ni siquiera está definido, y es suficiente con fijarse mínimamente para comprender que estamos convocados a tratar de llegar a ser cada quien, lo cual resulta tan indeterminado que uno, o una, no sabe si simplemente alegrarse, o lamentarlo, o ponerse a la incierta labor.

Es difícil no tener la sensación de que ello supone una travesía y un desafío. En principio, tampoco se trata de un sobreañadido a nuestra existencia, sino más bien de aquello en lo que consiste. En todo caso, siempre cabe la sospecha de que habría de serlo con miras a algo. Sin embargo, eso no significa que ser el cada uno o cada una que cada quien es constituya un medio para algo otro. Tampoco que sea suficiente con constatarlo. Y ahí reside el atractivo de la cuestión, que radica en que el único modo de hacer por ser radica precisamente en hacer. Y que hacer es, a la par, hacerse. Y padecerse. No somos ni indiferentes ni independientes de nuestro obrar.


Skinny Man FINAL
Puestas así las cosas, parecería que lo más cómodo es dejarse llevar, aunque cabe plantearse por quién y hacia dónde. Podríamos presuponer que “por las vicisitudes de la vida”, como si del hecho de que no las controlemos del todo se dedujera que eso basta para presuponer que no tienen que ver en absoluto con nuestras decisiones. Tal vez sea mucho decir que uno también se elige, aunque no lo es menos señalar que lo que cada cual es viene a ser autónomo de lo que va paulatinamente prefiriendo o, al menos, dibujando con sus acciones. No todos en la misma medida, ni con un mismo abanico de posibilidades, pero también hay modos diversos de responder a las que se nos ofrecen.

El enorme atractivo de la singularidad no se agota en ser distinto, sino que requiere ser diferente. Ello es más que una variedad de lo igual. Y no basta con proponérselo. Se precisa una forma insustituible e irreductible de vivir. Lo que no significa ni extravagante, ni exótica, ni siquiera peculiar, aunque no lo excluye. Cultivarse y labrarse supone toda una labor que no se reduce a esculpirse. Cada detalle, cada modo de habitar el tiempo produce permanentes y en ocasiones imperceptibles transformaciones, a veces mínimas, que, en todo caso, pueden desplazarnos precisamente hacia nosotros mismos.

Sewing Machine Mover FINAL

Las múltiples reescrituras de la afirmación, yo soy si tú eres”, con independencia de la consideración que nos merezca, abre la cuestión más allá del pliegue en el que refugiar los asuntos de cada quien. Si comenzamos por asumir que en gran medida ya somos otros para nosotros mismos, y que los otros lo son respecto de un nosotros del que en cierto modo formamos y forman parte, no es suficiente con estimar que el desafío es solo cosa de uno. En este sentido es cosa nuestra. Y no como propiedad sino como mutua pertenencia.

Ahora bien, en esta cuestión de los propios límites no faltan quienes consideran que se trata de ser, eliminando precisamente lo que nos impide serlo, y a quienes lo obstaculizan. Parecería en tal caso que solo podemos ser a costa de que no lo sea alguien.

Sin embargo, se trata de considerar el conflicto no como una simple posibilidad de confrontación, sino asimismo como una relación, y en ella nos vemos asimismo afectados. No solo frente a los otros. Desconciertan, en todo caso, quienes siempre consideran que los demás son el obstáculo y nunca la ocasión. Para tales, ser ellos mismos no pasaría por otra vía que la aniquilación de la diferencia, siquiera en el modo de la indiferencia.

Nos encontramos entonces en el corazón de los comportamientos, en la necesidad de ser uno mismo en el todo humano, aquel ideal que para Hegel constituye la base de la idea de la unidad y la libertad. Ser cada quien no sería el obstáculo, sino la condición.

Bike Chain Woman FINAL

La enorme complejidad de tantas vidas, en contextos inclasificables, no merece nuestro silencio. No hemos de dejar de identificar, y de afrontar, incluso de apoyar o de combatir, el anonimato de tantas dificultades, hasta de imposibilidades. Ello contextualiza e influye, a veces decisivamente, en la tarea, pero no la excluye. Paradójicamente ocurre que, distraídos con ocupaciones que encontramos decisivas, va decidiéndose a la par la vida, y no solo transcurriendo.

Parecería entonces que no hemos de perder el tiempo en minucias, entre las que, con un mínimo de descuido, queda incluido uno mismo. El ocuparnos de otros asuntos podría entenderse, en el mejor de los casos, como generosa entrega. O como un modo, en realidad poco sofisticado, de engañarse. En el extremo, de estar entretenidos, de ampararnos en el sinsentido de esgrimir que no disponemos de tiempo. No ya, como se dice, para uno mismo, sino para ser uno mismo, siquiera serlo para algo otro, para otros.

El tiempo hace su trabajo. Pero conviene que no trabaje solo él. Y no simplemente  por las urgencias y apremios del presente que, por cierto, tanto nos constituyen, sino por incidir, a la par, tanto en él como en nosotros mismos. Cuando Foucault se pregunta, “¿quiénes somos en este preciso momento de la historia?”, lee bien a Kant. Es una pregunta, a la par, por nosotros mismos y por nuestro presente. Afrontar el desafío de ser cada quien es asimismo un modo de respuesta, de alcance colectivo, a los avatares de nuestro propio tiempo, lo que no excluye otras y decisivas intervenciones. No es necesariamente un simple refugio, sino un gesto afirmativo.

Man with Cane FINAL
(Imágenes: Pinturas al óleo de Scott Duce. Redscarf; Skinny Man; Sewing Machine Mover; Bike Chain Woman; y Man with Cane)

Hay 15 Comentarios

La “mismidad”… singular, irrepetible, caduco y complejo “lujo existencial” humano, la única justificación del vivir. Un desafío aceptado cuando aflora la conciencia de que “somos” y nos ensayamos honesta, libre y esforzadamente para “vivirmos”, siendo nosotros sin rechazo de otros distintas pero no ajenas “mismidades”. Una plasticidad del “ser” por la que decididos pero dubitativos por lo incierto del empeño, nos creamos, fundiéndonos y refundiéndonos en un ir y venir que es quedarnos poco a poco, moldeándonos... recreándonos abrazados como Pigmalión a su Galatea en nuestro intento de vivirnos, a nuestra mismidad y siendo en ella… nosotros mismos.

Pretender desafiar el hombre como persona es como mucho una estructura arquitectónica. Construir un ser alguien que proceda de su interior sin exteriotipos debe comparar todo un reto. Normalmente nos suelen indicar que caminos se han de escoger y estructurar. La personalidad de un hombre constituye ante todo un ser cada quien, comprender su naturaleza y crearse.

No hay que confundir, al menos no del todo, el desafío de ser cada quien con el desafío que se propone Bob Esponja.


...es que no he podido encontrar el capítulo completo. No tiene desperdicio.


https://www.youtube.com/watch?v=6mEC-WNUyoQ


https://www.youtube.com/watch?v=dGNlWi8sBnI


Saludos.

Ser un ”quién” no pasa por ser “alguien”; tampoco por no ser “nadie” más que uno mismo. La cuestión es si al yo le resulta suficiente su propia conciencia de sí o si la presión de un entorno alienante puede arrebatarle su impulso por durar. Cuanto menos fiemos en el propio jucio, tanto más dependeremos de que otros nos reconozcan, tanto más el “quién” que somos quedará subordinado a ser reconocidos como “alguien”. Ese ser que nos viene de los otros nos cosifica y nos constriñe, puede reducirnos a la nada, al “nadie”, en consideración a un simple prejuicio, a una mera distorsión banal de la singularidad tenida como extraña. Para ser alguien entre los demás, hemos de reconocernos un hecho existencial completo, apreciable por su misma totalidad, sin necesidad de espejos ni de definiciones extrínsecas. El problema, sin embargo, es que nunca podemos ocupar el tiempo solos, como conciencia omnicomprensiva; que hay una naturaleza que nos es dada y una Historia que crea referencias para la percepción racio-vital y supone asumir la indeclinable animalidad social. El “otro” nos es dado porque nuestra propia constitución innata, asimismo, no depende de nuestra voluntad; no es posible reconocer al otro como igual si no partimos del reconocimiento de nuestra propia identidad compleja, un “quién” al que parangonar las dimensiones ajenas, un “pathos” interior al que poder referir el vínculo común a la especie y al ser social.
La autonomía requiere del reconocimiento de aquellos límites en los que pueda existir. Por desgracia, muy pocos consiguen descubrirlos antes de hacerse un “quién” in-dependiente. De hecho, en opinión del que esto escribe, la construcción de un yo pleno implica un des-hacerse, tarea más compleja y difícil que el de la mera superposición de nuevas estructuras sobre los cimientos existentes de la personalidad; una tarea para la que nadie dispone de otra herramienta más valiosa que la sinceridad acerca uno mismo. Esa deconstrucción (no, no es una apelación a Derrida) se convierte, por su misma dificultad, en limitante. No podremos ser autónomos en tanto no nos neguemos en mayor o menor proporción. Parece una paradoja, pero sólo lo parece. Gran parte de nuestra personalidad viene definida por influencias que no podemos controlar y que crean hábitos, emociones y esquemas de pensamiento cuyo ajuste con la realidad en las circunstancias en que a cada cual ha tocado vivir resultan inadecuadas o incluso dañinas. A veces esas influencias persisten más allá del periodo de formación y vedan el paso a cualquier desplazamiento psicológico e intelectual hacia la autonomía. Azar y experiencia son entonces la única esperanza de que podamos descubrir lo que tantos otros hallaron al leer en las paredes de Delfos.
Siempre el “gnôthi seautón”.

Nacemos tal cual somos como resumen de nuestros padres, y nos incorporamos a la guardería, al colegio, la universidad o la formación profesional, el trabajo, la familia, y con suerte.
También tenemos hijos o hijas.
Transmitiendo lo que somos a partes iguales los hombres y las mujeres.
Pero por el camino que recorremos se nos ponen bastantes puntos y comas.
Que aceptamos convencidos o que reconocemos necesarios e imprescindibles.
Para ejercer en la vida, de pequeños y de adultos.
Somos el resultado de las sumas y las restas que recogemos por el camino.
Desde pequeños.
De lo bueno y de lo malo recogiendo detalles.
Rectificando puntos de vista.
Reforzándonos en todos los sentido, y madurando como personas en ideas y en posturas ante la vida y el entorno.
Ni mejores ni peores.
Otros ojos.
Que traducen la realidad recién llegada en referencia con lo visto y lo sufrido.
Individualmente.
Muy difícil de enseñar por anticipado, a los hijos y a las hijas, porque la vida no son matemáticas.
Ni física.
Es algo parecido a una digestión.
Que nos alimenta para seguir creciendo de forma permanente.

Es muy difícil ser cada quien para determinados sectores de la sociedad, para marginados,gente que vive en la pobreza.Tampoco es no ser posible"cada quien" gente que ha sido educado en la competitividad neoliberal , para gente que lo único que desea es el poder....¿como se hace aquí?¿no será que necesitaríamos un principio de educación integral, en el que la labor de conjunto sea la solidaridad y una colectividad culta, humana y ansiosa de una sociedad igualitaria?A partir de ahí, estaríamos en una posición de salida " con equipaje" para autoconstruirnos a nosotros mismos.
http://intentadolo.blogspot.com.es/2014/04/agua-de-limon.html

"Hay individuaciones de tipo "sujeto" ( este eres tú...,este soy yo),pero también las hay del tipo "acontecimiento",sin sujeto: un viento,una atmósfera,una hora del día,una batalla..." Gilles Deleuze.

Será que uno no habrá tenido como "obstáculos" a lo que más carece de obstáculo,es decir,el hecho bruto de lo que no comprende ni "deja" por ese precipitado de juicio,padecido, hecho por "quienes" "nos hicieron" ,estos son: nuestros padres,nuestros profesores,nuestros capitanes,amigos,y un sin fin de entes que no pocas veces eran nadie ni fueron, ni son( o sí,pero de qué manera) para nosotros lo más importante.

¡Vaya "un-trino" que te has marcao, Jose Luis!


¿¡...O es un "tri-uno"...!?


Yo me atrevo a imaginar tres lecturas distintas para ese mismo escrito..., o tal vez, eres más osado y nos pretendes insinuar una misma lectura para tres escritos distintos???


Saludos,


...y sigue dándole al barbarismo, porque, con esto de que hay que ser exquisitos no sabemos ná...


Necesitamos paladear más por el "por-decir-torcido" y "palacear" menos por el "decir-derecho", ¿¡no crees...!?

Hacerse haciendo, serse( perdon por el barbarismos) siendo
Lo que hacemos o dejamos de hacer, lo que somos o dejamos de ser, nos va marcando para ser cada quien, iguales pero distintos y ahi esta la belleza del ser humano iguales pero no identicos, cada cual con sus señas de identidad. Puede haber dos animales identicos, dos plantas identicas, lo que se nos ocurra pero nunca dos seres humanos identicos porque cada cual tiene su hacer y su ser
Jose Luis Espargebra Meco desde Buenos Aires

Hacerse haciendo, serse( perdon por el barbarismos) siendo
Lo que hacemos o dejamos de hacer, lo que somos o dejamos de ser, nos va marcando para ser cada quien, iguales pero distintos y ahi esta la belleza del ser humano iguales pero no identicos, cada cual con sus señas de identidad. Puede haber dos animales identicos, dos plantas identicas, lo que se nos ocurra pero nunca dos seres humanos identicos porque cada cual tiene su hacer y su ser
Jose Luis Espargebra Meco desde Buenos Aires

Hacerse haciendo, serse( perdon por el barbarismos) siendo
Lo que hacemos o dejamos de hacer, lo que somos o dejamos de ser, nos va marcando para ser cada quien, iguales pero distintos y ahi esta la belleza del ser humano iguales pero no identicos, cada cual con sus señas de identidad. Puede haber dos animales identicos, dos plantas identicas, lo que se nos ocurra pero nunca dos seres humanos identicos porque cada cual tiene su hacer y su ser
Jose Luis Espargebra Meco desde Buenos Aires

Muy interesante. Y agradecerle la sugerencia a leer “El sujeto y el poder” de Foucault. No conocía el texto. Es muy atractiva la crítica del filósofo francés. Y ambiciosa. Me ha resultado más fácil de comprender que, por ejemplo, textos de Habermas o Feyerabend. El carácter del francés, al cuestionar tanto el “cientificismo de la política” como su complementario, me resulta más humanista (o existencialista [no entiendo por qué se acusa al estructuralismo foucaultiano de olvidarse {o de negar} al hombre]).


Vamos, que la crítica que se hace al asunto apoyándose en posturas, y permítaseme la simplificación, hegeliano-marxistas me resulta, y no sé si es así, en su afán por mostrarse dura y eficaz con lo que sanciona, carente de ciertas capacidades para empatizar con “aquello” que pretende defender. Precisamente porque no es un ‘aquello’.

En fin…, buen día y…

…saludos cordiales.

Fantástica entrada! Como siempre, me parece de una calidad tremenda. Hoy me ha llamado la atención algo con lo que no estoy muy de acuerdo. Creo que no es necesario 'eliminar' a quienes nos impiden ser 'uno mismo'. Quizás el objetivo no debería ser eliminar a esos quienes, sino conocerlos y ubicarlos tal y como son. La clave está en construir nuestra forma de ser con unos cimientos fuertes, trabajar en nosotros y no tratar de cambiar lo de fuera. Ni de 'eliminar', a no ser que sea ciertamente dañino!
En fin, no sé si me he explicado muy bien, pero esa es la idea. Trabaja fuerte en ti, quiérete, gústate, respeta a los demás, pero no elimines. Coge del resto lo bueno que te aporten, que seguro que siempre hay algo.

¡Ser, o no ser! ese tópico posee su justificación, ¿quién somos? Algunos dicen que una parte de la unidad que nosotros mismos hemos cultivado, y desarrollado en otro tiempo vivido y olvidado, pero a ciencia cierta no sabemos.
Desde la racionalidad es evidente que la cultura colectiva, nos esculpe a su imagen y semejanza, siendo muy difícil modificar nosotros mismos la escultura, "pero no imposible".
Sin embargo, la originalidad es nuestra mayor diferencia, pero necesita libertad de expresión y de comportamiento, en una convivencia de tolerancia y respeto hacia los demás.

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Sobre el blog

El salto del ángel es un espacio de reflexión, de pensamiento sobre la dimensión social y política de los asuntos públicos, sobre la educación, la Universidad, la formación y la empleabilidad. Busca analizar los procesos de democratización, de internacionalización y de modernización como tarea permanente, con una actitud de convicción y de compromiso.

Sobre el autor

Angel Gabilondo

Ángel Gabilondo Pujol es Catedrático de Metafísica de la Universidad Autónoma de Madrid, de la que fue Rector. Tras ser Presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, ha sido Ministro de Educación.

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