Francisco Peregil

Por qué hay tantos y tan buenos actores en Argentina

Por: | 07 de febrero de 2013

Respetable público: por aclamación popular reproduzco en este humilde y soleado rincón del periódico la entrevista que le hice al empresario teatral argentino Carlos Rottemberg. El artículo en cuestión ha sido publicado hoy en la sección de Cultura de Internet y en la edición argentina de El PAÍS. En esta versión añadiremos un par de preguntas que los seguidores argentinos del blog apreciarán en su justa medida. Va por ustedes.

Carlos Rottemberg
Carlos Rottemberg. Solo eso. Cualquier argentino que mantenga un lejano vínculo profesional con el teatro sabe que estamos hablando del empresario teatral más exitoso en el país de habla hispana de mayor esplendor escénico. Cuenta que de chico, cuando lo llevaban al cine, solía mirar más hacia las butacas que a la pantalla. Y hoy, con 55 años, le sigue gustando subirse a la parte más alta de las salas y observar las cabezas en el patio de butacas. Las ve casi todas de “pelo blanco” y eso no le gusta, dice que hay que pensar siempre en los jóvenes. Es presidente de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales y propietario de 15 escenarios repartidos en cuatro edificios en Buenos Aires y otros cuatro en Mar del Plata. Tiene muy claro cuál es el problema del teatro en España. Pero antes prefiere hablar del milagro argentino.

“En la Argentina de los años cincuenta, antes de que apareciese la televisión y con mucha menos población, se vendían cinco millones de boletos [entradas] al año. Cuando apareció la tele empezó una caída que se mantuvo sin prisa y sin pausa hasta llegar al millón de boletos. Sin embargo en los últimos 10 años sucedió un milagro. Creció muchísimo el teatro a pesar de toda la tecnología. En 2011 se superaron los 5.100.000 boletos.

¿La razón? “Que el teatro es algo artesanal. No competimos con la copia trucha [falsa] de las películas. La tecnología no puede arreglarte a un mal actor. Y el público argentino le tiene mucha admiración a los actores nacionales. Nuestro espectador es nacional en el 95% de los casos. Somos la tercera potencia teatral después de Londres y Nueva York. Con la diferencia de que aquí lo hacemos para el público local y allí lo hacen fundamentalmente para los turistas”.

Rottemberg destaca que en Argentina se produce un fenómeno insólito en el mundo durante los meses de verano: la ciudad costera de Mar del Plata y la del interior de Carlos Paz se llenan de representaciones teatrales. “Una de las primeras cosas que hacen los veraneantes es ir a reservar sus boletos. Es curioso. ¿Por qué en Barcelona, por ejemplo, que tiene playas y mejores teatros que Mar del Plata, no ocurre eso? El hábito de ir al teatro en verano no se puede inculcar”.

El empresario recuerda que hay algo en lo que Buenos Aires gana por goleada a cualquier ciudad del mundo: la cantidad de salas dedicadas al teatro independiente. Y ése, dice Rottemberg, es el problema de España, que faltan los espacios alternativos. “A veces estoy en Madrid y veo 22 salas del circuito comercial abiertas. Pero nunca encuentro el semillero. Solo veo tres o cuatro lugares alternativos. ¿Y cómo vas a cumplir con 22 teatros comerciales si no te llegan actores de la verdadera escuela, que es el teatro independiente? El secreto en Argentina es que todo pasa por ese tipo de teatro. Y lo digo yo, que soy del circuito comercial. Yo fui a Artei, la Asociación de Teatros Independientes, y propuse, creé y pagué un premio a la producción de teatro independiente que comenzó en 2012. Lo propuse siendo presidente de una cámara comercial, es decir, de los malos de la película. Pretendo que todos los años se entregue un premio y se generen nueve o diez productos más de teatro independiente. Lo hago por convicción ciudadana pero también como negocio mío, para que salgan nuevos actores”.

Rottemberg cree que al público hay que cuidarlo mejor. “Uno de los problemas que tiene el teatro aquí y en España es que cada vez vemos más gente de pelo blanco en las butacas. Y el teatro independiente es un gran motor para llevar gente nueva a las salas. Cuando voy a Madrid hay un teatro, el Alfil, que cambia periódicamente de espectáculo. Y pienso que este es el camino. No podemos estar haciendo siempre las mismas comedias de hace 40 años para el mismo público porque el mismo público, por una cuestión generacional, desaparece”.

Ahora, varias universidades privadas ofrecen cursos para enseñar a producir una obra teatral. Pero él cree que lo esencial no se puede aprender, porque está en la piel. “Yo no cambiaría nunca el oficio que te da la calle, lo cotidiano de la profesión, por ir a estudiarlo de libros. Creo que hay que ser teatrista antes que empresario. Y psicólogo más que teatrista. Saber entender que nuestra mercadería son seres humanos. Conozco gente muy rica que duró 10 minutos en la profesión porque creen que con dinero se hace. Y acá se hace poniendo el cuerpo, escuchando mucho a quien sube al escenario, porque el empresario no vende entradas, el que vende entradas poniendo su talento es el actor. . Nadie va a entrar a mi teatro porque Rottemberg sea el empresario. Entonces, si me preguntas cuál es mi formula: buscar y proteger al talento. Cuando protejo al talento me estoy protegiendo a mí mismo”.

En contra de la leyenda que sostiene que el trato con los actores suele ser muy difícil, Rottemberg asegura que nunca tuvo ningún problema con un actor. “Cuando el actor te dice ‘estoy mal con mi mujer, y eso me tiene con la cabeza en otro lado…’, para mi es tema de Estado. Igualmente, si un actor tiene maltrecho su ego porque creía que su nombre iba a ir primero en un cartel al lado de otro actor que iba a ir segundo y llega al teatro y lo ve al revés y se deprime por eso… Hay que atenderlo”.

En resumen: actores, actores, actores. Y mucho teatro independiente.

Hasta aquí, lo publicado. A partir de ahora, el regalo prometido para blogueros insaciables:

Pregunta.  ¿Qué teatro independiente recomendaría en Buenos Aires?

Respuesta. No depende del teatro sino de las producciones. Fui a un teatro que se llama La Carpintería, que queda en la calle Jean Jaures y vi una actriz de apellido Merlino y la esperé para felicitarla. La obra se llama Qué me has hecho vida mía.

[Paréntesis: doy fe de que la obra, y sobre todo, la actriz, es magistral]

R. Uno como espectador que paga una entrada no tiene que estar analizando detalles, los espectáculos entran por la piel y el cuerpo. Si me preguntas qué espectáculo no me gusta  te lo defino en una frase concreta: no me gusta el espectáculo que en el café o en la cena después de la función a los 10 minutos nos olvidamos que fuimos al teatro.  Cuánto repercute el espectáculo en uno es la cantidad de tiempo que te hace hablar ese espectáculo después que saliste de la sala.

P. ¿Recuerda alguna obra que le haya conmovido especialmente?

R. Hay una que llevé a España y que en Barcelona fue un éxito y en Madrid un fracaso. Acá el título fue Made in Lanus. Lanús es una localidad a unos 30 kilómetros de la capital. En España,  para no explicar esto,  le pusimos Made in Argentina, Made pronunciada en español. La hicimos con el mismo elenco en el teatro Novedades de Barcelona y fue un lindo éxito. Y pasamos al teatro Muñoz Secas de Madrid y fue un hermoso fracaso. Y aquí funcionó muy bien varias veces.

[Otro paréntesis. De esa obra se hizo una película que andando el tiempo dio pie a una entrada en este blog titulada La mejor escena del cine argentino y a otra posterior:  Los protagonistas de la mejor escena del cine argentino hablan sobre ella.]

R. La obra que más tiempo ha durado en La Argentina fue Brujas. A mí me tocó producirla. Es una obra de Santiago Moncada que en España se llamó Entre mujeres. La estrené en 1991 y le puse ese nombre para no asustar a los hombres, porque  es un término que aquí usan los maridos para hablar despectivamente de sus esposas. Es la comedia más exitosa de la historia argentina.  

 

Hay 4 Comentarios

En BA existen más cantidad de salas teatrales, entre comerciales e independientes, que en NYC y que en Londres. Hay cerca de cuatrocientas. Bueno creo que si bien tenemos muchos defectos, somos un pueblo que nos gusta mucho la cultura. Lo mismo que pasa con el teatro también ocurre con la inmensa cantidad de librerías que existen. Una de ellas está considerada la segunda mejor del mundo.

España tiene actores de teatro FANTÁSTICOS. TE GENERAN Y REMUEVEN EMOCIONES .

Y en teatro político mira que también hay buenísimos actores, empezando por Christina que le iría muy bien el papel de Cleopatra, porque el de Eva Perón ya lo tiene más que hecho, tan memorizando, que se va cambiar el nombre Christina Perón.

la verdad q el cine independiente de argentina, es francamente bueno :))
me encanta!

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

es el corresponsal para Sudamérica de El PAÍS. Está radicado en Argentina y su área de trabajo incluye Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Uruguay, y Paraguay.

Eskup

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal