Francisco Peregil

Masacrando a Bergman, que no es poco

Por: | 11 de junio de 2013

 

 

Llevaba semanas frotándome las manos. En el teatro Maipo de Buenos Aires se iba a estrenar Escenas de la vida conyugal, de Ingmar Bergman. Fue en ese mismo teatro donde vi el año pasado a Norma Aleandro interpretar a María Callas en Master Class. Una experiencia memorable. En esa obra, Aleandro dice que en un escenario todo es importante, hasta el polvillo que levantan los zapatos. Y más importante que nada: la entrada del artista en escena. Con su mera presencia tiene que marcar una impronta.

Ahora, la misma Norma Aleandro iba a dirigir Escenas de la vida conyugal. Y los protagonistas iban a ser ni más ni menos que Ricardo Darín (¿Hace falta algún adjetivo para describirlo?) y Valeria Bertuccelli, a quien muchos catalogan como la mejor actriz argentina del momento. Finalmente, la obra se estrenó el miércoles pasado y acudí el jueves a verla. Pero no la vi. Quiero decir: Bergman no dio señales de vida. La sutileza, la famosa complejidad con la que Bergman desmenuza las relaciones sentimentales, quedó reducida a una burda comedia de chistes facilones. No sé si me explico.

 

La interpretación de Darín, soberbia. La de Betuccelli, inmejorable desde el punto de vista cómico. El problema es que ambos parecían personajes de distintas obras. Ella iba por un lado y él por otro. Y a veces se paseaba entre medio algo de Bergman, como un animal precioso y salvaje que cruzase por el escenario para agonizar enseguida entre las carcajadas del público. Si hubiera sido otro... ¡Pero Bergman!

El público también escribe su obra. Si el esposo dice que tiene un amante y el público estalla en carcajadas, si la dirección busca también esas risas -que deben ser de lo más rentable para el empresario teatral- el resultado es que todo el mundo sale contento de la sala. Y uno no tiene nada que alegar, salvo el pequeño detalle de Bergman. Es como si convirtiéramos el Saturno  de Goya devorando a su hijo en una tarjeta postal de buena onda, buen rollito, con playa y sol poniéndose al fondo.

Cuando el esposo dijo que su amante tiene 23 años hubo varios tipos en la función que yo presencié que no se conformaron con reír, sino que aplaudieron. Así que cuando Valeria Bertuccelli demostró sus excelentes dotes como actriz en la escena en que habla por teléfono con unos amigos a quienes le reprochaba que no la hubieran avisado sobre el engaño de su marido, ya era imposible creerse sus lágrimas.

Probablemente el dueño del teatro haya vendido miles de entradas para las cuatro semanas siguientes. Será un éxito rotundo de público. No he leído tampoco ni una sola crítica desfavorable, a pesar de que el viernes fue el día del periodista en Argentina. Pero todo eso no tiene nada que ver con Ingmar Bergman.

Hay 9 Comentarios

Anoche vi una parodia de la maravillosa obra de I. Bergman.

¡¡¡Cuanto lo lamente, yo que vi en su oportunidad la pelicula!!!
Si lo unico que les intereso fue colmar el Teatro, lo lograron.
Si pretendieron reflejar la brillantez de semejante creador:


¡¡¡UN FIASCO!!!

¡Que lamentable!
Una maravillosa obra del gran Ingman Bergman destruida por la poca imaginacion para llevarla a escena.
Ni el argumento, ni los actores, ni la puesta hacen honor al contenido del mensaje de Bergman. No se escucha en las ultimas filas el parlamento de Darin. Solo quede con las risas inapropiadas de un publico que molesto durante toda la obra. Mereciamos la hondura que Bergman concibio.

Ayer fui a ver la obra y creo que fue absolutamente brillante....a mi tambien me molestaron algunas risas del publico en momentos a mi parecer ,inapropiados....no creo que sea lo que buscan los actores,creo que pasa por la frivolidad o profundidad con que cada persona se enfrenta a esta historia,que tal vez por tocar tan cerca lo humano,produce algo asi como el mecanismo de defensa de la risa,es mi humilde opinion

pienso exactamente igual que el autor de esta critica me quede con las ganas de ver a berman

....hacia tanto que iba al teatro...aparecio esto en cartel y dije barbaro....por la contundencia de las opiniones me parece que seguire con las ganas, o mejor dicho buscare otras obras...gracias por avisar¡¡¡¡¡¡

Coincido con el comentario de Georgina, fuí a ver la obra atraída por las críticas y diversos comentarios de diarios, todos ellos, vendedores de humo.No voy a detenerme en la carrera de ambos actores, que todos conocemos, hacedores de premios y otras yerbas, simplemente esperaba algún cambio de ropa mas atractivo, otro tipo de puesta en escena, que al menos justifique el excesivo precio de la entrada, a la salida, los comentarios de la gente fueron en gran medida acorde con mi sentimiento, una lástima, Norma Aleandro una gran actríz, pero dirigiendo no colmó mis expectativas.

Vi la obra. No me gusto. La despedazan, la hacen sin ganas. Tienen talento y la hacen de taquito, pero sin sangre. Un fiasco. Muy cara la entrada para ver a dos actores sin ganas de actuar.

Ale
¿Te suena el Secreto de sus ojos?. el mismo amor la misma lluvia?, luna de avellaneda?, trabaja un tal Darín en todas esas "comedias livianas"

No vi la obra, pero me imagino cual pudo ser el resultado cuando se aborda nada menos que a Ingman Bergman, autor profundo, complejo e intelectualmente superior a los estándares medios cinematográficos.


A Darín le cae perfecto tanto el toque de comedia liviana como el de rana que se conoce todas las artimañas para engañar al prójimo. Nunca lo vi en papeles profundos o sutiles como requerirían los personajes de la obra de Bergman. Yo, en el lugar de Norma hubiese escogido a Miguel Angel Solá, que sí es un actor dúctil y que sabe ahondar en la psicología de los personajes como casi ningún otro.


Si tuvo cierto inmerecido éxito tanto en la crítica como en el público, no me extrañaría que lo que sigue sea "El Séptimo Sello" en clave de vodevil.

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Sobre el autor

es el corresponsal para Sudamérica de El PAÍS. Está radicado en Argentina y su área de trabajo incluye Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Uruguay, y Paraguay.

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